15 septiembre 2007

Volver a empezar

“Maldito teléfono. Siempre consigue despertarme cuando mejor estoy durmiendo. Creo que estaba soñando con Sara otra vez, pero no recuerdo bien lo que pasaba. Solo recuerdo que ella gritaba mi nombre. Nooo, puto teléfono, deja de sonar de una puta vez o te voy a reventar."

L- ¿Sí? -deja notar su malestar para que quien sea el cabronazo que está al otro lado del teléfono se percate de que le ha despertado.
D- ¿Lucas Fernández?
L- .... - no contesta, se ha quedado dormido. Lleva mucho tiempo sin poder pegar ojo y hoy que por fin lo ha conseguido le resulta imposible mantenerse despierto.
D- ¿Lucas Fernández? ¿Es usted? Se trata de Sara Miranda... la conoce?
L- Si, claro que la conozco, se despeja en seguida al oír su nombre ¿Le ha pasado algo a Sara?
D- No hemos podido localizar a sus padres y usted era la última llamada que había realizado. Por eso le llamamos. Le llamo desde el hospital Doce de octubre. Acaban de traer a Sara en una ambulancia. Rogamos que se acerque hasta aquí o de no poder avise a un familiar de la hospitalizada.
L- ¿Cómo?... pero.... ¿Está bien?... ella....por dios dígame algo.... ¿qué ha ocurrido?
D- Por teléfono no podemos comunicarle su estado. Presentese aquí cuanto antes.

"No puede ser. No. Mi Sara no ¿Qué ha pasado?"

Lo más rápido que puede atraviesa la M-30 hacia el hospital. No puede parar de darle vueltas a la cabeza. Su Sara no podía estar hospitalizada, no. Aún no sabe que le puede haber pasado a su niña, pero las lágrimas ya se le agolpan en la garganta y amenazan con hacer acto de presencia. Casi no puede pensar, nada le importa más que ver a Sara sana y salva. Le ve desde lejos nada más cruzar la puerta del hospital. Se da cuenta de que parece tan nervioso como él y se sorprende; siempre pensó que nadie sería capaz de quererla como él la quería y le duele saber que alguien más es capaz de amarla por encima de cualquier cosa, por encima de sí mismo.

L- Aitor, ¿Dónde está Sara?
A- Aún la tienen dentro. No me han querido decir nada todavía. Paco y Lola están a punto de llegar.
L- Aitor, ¿qué ha pasado?
A- Lucas... yo.... yo no quería…
L- Que te estoy preguntado que ha pasado con Sara -Está levantado la voz y todo el hospital le mira. Pero está nervioso y empieza a intuir que el puto becario tiene algo que ver con que su niña esté en ese frío hospital y sabe que, de ser así, no va a poder controlarse.
A- Ella.... me dijo que no quería seguir conmigo. Lucas, me dijo que te quería a ti, y que sabía que había sido un error no haberse ido a Madagascar contigo. Me dijo que nunca me había querido y que tú siempre estarías dentro de su corazón...
L- ¿Y qué? ¡No te calles ahora! Como le haya pasado algo a Sara por tu culpa...
A- No, yo no quería hacerla daño. Pero me había dicho que se había ido conmigo de vacaciones por miedo y que después solo siguió conmigo porque tú no querías saber nada de ella. Me ha hecho tanto daño Lucas.... yo no quería pero ella... me he cabreado tanto
L- ¿Qué le has hecho cabrón? -le agarra del cuello y le zarandea con fuerza. La gente del hospital les mira con miedo pero nadie se atreve a acercarse para separarles.
A- La agarré por los brazos fuerte pero no iba a hacerla nada, te lo juro Lucas. Jamás tocaría un pelo a Sara. Pero ella creyó que si sería capaz, y se asustó y al intentar zafarse de mí tropezó y se cayó. Lucas... yo te juro... creo que no había ninguna piedra ni nada, pero no sé, no reaccionaba. No quería hacerla daño. Tampoco quería irme....
L- ¿Irte? ¿Irte a dónde?A- Me asusté. Pensé que a lo mejor creían que yo le había hecho algo. Me fui y cuando volví no estaban...
L- ¿La dejaste sola cabrón?
A- Pero llamé al 112...
L- Te mato, te juro que te mato. Como le pase algo a Sara...

En ese momento llegan Paco y Lola. Preguntan a las enfermeras por Sara pero solo les dicen que tienen que esperar. En la sala de espera la tensión se acumula en sus cabezas y nadie se atreve a romper el silencio. Cuando han llegado, han preguntado por su hija, y Aitor le ha contado toda la historia. Lloraba. Aitor no ha parado de llorar en ningún momento.Paco mira a Aitor y la rabia se apodera de él. Le mira a él y luego mira a Lucas. Y allí, en esa sala de espera aguardando que un médico les explique la situación en la que se encuentra su única hija, se da cuenta de que ha cometido el mayor error de su vida. Que ha impedido siempre a Lucas estar con Sara olvidando que solo él la va a cuidar tan bien como haría su propio padre.

P- Si la pasa algo Aitor, si a mi Sara le llega a suceder algo...
A- Paco yo no...P- Si mi niña se queda con la más mínima secuela yo...
LO- Paco cariño, no es el momento. Ha sido un accidente, ya nos lo explicaran ellos mejor cuando haya pasado todo.
P- Un accidente Lola, si, pero si él no la hubiera agarrado, si él no la hubiera atosigado...
L- Déjalo Paco, estás nervioso, todos los estamos. Ya hablaremos de eso más tarde
P- Lucas... lo siento
L- ¿Sientes qué?
P- No haberme dado cuenta de que tú siempre ibas a cuidar de mi niña... - Paco quiere seguir hablando, quiere soltarlo todo. Tanta tensión acumulada le está matando. Lucas siente una alegría inmensa por lo que acaba de escuchar a Paco, pero se da cuenta de que ahora eso no importa, porque no sabe si volverá a ver a Sara. Todos se dan cuenta de lo que está pensando y el silencio se vuelve a apoderar de la sala. Una enfermera se acerca y dice en alto el nombre de Sara, y Paco y Lola se alejan a través de un largo pasillo que parece interminable dejando a Lucas y a Aitor sumidos en la más profunda de las inseguridades. Ambos aman a la mujer que está ahí dentro y de cuyo estado no saben nada. No son amigos, jamás lo han sido y nunca lo serán, pero en ese momento, y tan solo durante los diez minutos que permanecen dentro, ellos se sienten unidos. Ven a Lola y Paco con una sonrisa salir por aquel pasillo que se los había tragado hacia una eternidad. Lucas y Aitor suspiran aliviados, deben traer buenas noticias.

LO- Está bien, tendrá que pasar en observación toda la noche, pero está bien. Quiere que paséis los dos, tenéis 5 minutos.Los dos se encaminan en silencio al encuentro de Sara, inseguros.

S- Aitor no tienes nada que sentir. Ha sido un accidente, solo eso.
A- Ya, pero yo...
S- Déjalo, no pasa nada. Ya ha pasado todo. Además, la que tengo que pedir perdón soy yo, por todo lo que te he dicho. Pero he visto a Lucas hablando con una mujer hoy y me han retorcido nuevamente los celos.

Lucas, que hasta ese momento ha permanecido en un rincón de la habitación mirando al suelo, levanta la cabeza para contemplar a Sara. No sabe que decirla, solo quiere saber que está bien.

S- Aitor, lo nuestro es un error. Yo no te puedo dar lo que tú te mereces, yo no puedo quererte como tú te mereces que te quieran. Siento haberme portado así contigo. Quizás con el tiempo puedas llegar a perdonarme.
A- Siempre lo he sabido, pero pensé que algún día podrías enamorarte de mí. Sara, te perdono, claro que te perdono si antes me perdonas tú a mi….
S- Claro que si… ¿podemos ser amigos?
A- Si…. Solo necesito tiempo para asimilar que este cabrón me ha ganado -dice mirándole mientras le sonríe- supongo que es normal que le quieras, en el fondo es buen tío. Mejor os dejo solos. Sara, ya te llamaré para hablar más adelante.

Y Aitor se despide, sabe que sobra. Sabe, porque hasta un ciego se daría cuenta, que Sara y Lucas se quieren desde siempre, pero que el miedo y el orgullo les han alejado demasiadas veces y durante demasiado tiempo. Sabe, y siempre lo ha sabido, que lo que les ha mantenido separados no ha sido él, han sido ellos mismos y su miedo atroz a hacer daño a los demás. Sabe, y le duele reconocerlo, que están hechos el uno para el otro, y que para Sara nadie va a poder ocupar nunca, ni siquiera él, el hueco que tiene Lucas en su corazón.

S- Lucas... ¿no vas a acercarte?
L- Claro que sí... ¿cómo te encuentras?
S- Ahora que estás aquí mucho mejor -dice mientras sonríe. Está nerviosa. No sabe si Lucas todavía la seguirá queriendo, si todavía querrá estar con ella.
L- Me refiero al golpe - sonríe con ganas. Se siente feliz. Todo su cuerpo, todos sus gestos, indican a Sara que está preparado, que la quiere, que quiere estar con ella. Las dudas de Sara se disipan en ese momento y se siente capaz de decir lo que lleva tantos meses guardándose para ella.
S- Del golpe bien. Dicen que tendré que pasar aquí la noche -se queda en silencio pensando en lo que va a decir ahora- Lucas... perdóname. Perdona que no fuera a Madagascar contigo siendo lo que más deseaba en el mundo. Perdona que eligiera a Aitor siendo a ti al que quería. Perdona que haya sido tan cobarde para no enfrentarme al mundo por el amor de mi vida
L- Tú siempre has sido la valiente de los dos…
S- Pues vaya valiente... estoy tan arrepentida...
L- Déjalo Sara -se queda en silencio dejándola confundida y triste pensando que quizás el va a rechazarla- Sara, no me pidas perdón. No merezco que me pidas perdón. Yo me he portado contigo tan mal durante tanto tiempo que entiendo tus dudas.
S- Pero tú nunca dudaste de tu amor por mí...
L- Ya da igual. Todo da igual. No quiero pasarme la vida discutiendo si tú eres más culpable que yo o al revés. Si los dos nos queremos, los dos tendremos que perdonar y olvidar los errores del otro ¿Y tú me quieres?
S- Más que a nada en el mundo ¿Y tú a mí?
L- Más que a nada en este mundo y en cualquiera de los mundos que puedan existir.
S- Te quiero, te quiero, te quiero... -Sara se pone de pie en la cama mientras besa a Lucas por toda la cara y le dice una y mil veces que le quiere. Pero todavía está débil y siente de pronto que el suelo se tambalea y que Lucas da muchas vueltas. Él se da cuenta justo a tiempo y la sujeta para que no se caiga.
L- Sara, Sara, ¿estás bien?
S- Si, solo me he mareado un poco pero estoy bien
L- Túmbate. Si es que estás muy loca joder. No me des estos sustos, que ahora que te he recuperado no te quiero volver a perder. Que sepas, que te voy a tener muy vigilada para que no cometas ninguna locura.
S- Si me tienes vigilada prometo hacer muchas locuras tito -dijo picara.

Se siente tan feliz de haber recuperado a Lucas, que vuelve a sentirse como hace mucho tiempo no se sentía, como una niña.Y Lucas solo podía sonreír al tener de nuevo a Sara a su lado. A Sara, a la Sara que le enamoró y que consiguió volverle loco. Porque la quiere, porque vivir sin ella ha sido un tormento. Porque con ella es capaz de cualquier cosa. Y porque ahora que vuelven a estar juntos, nunca nadie les va a volver a separar.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

yo quiero otra vez a la sara picara y enamorada...no quiero a la sara que duda, a la sara que le gustan las cosas faciles...quiero a la sara que lo dejo todo por amor, a la sara que iba a estar mil años esperandole....y al lucas que siempre la iba a cuidar....

Anónimo dijo...

¡qué bien! aquí Aitor sabe que sobra, Paco comprende...y además, escribís muy bien.
gracias

Anónimo dijo...

jaja estoy con rayma la Sara picarona, lo siento pero se que esto no va a pasar auqnue sea un relato porque sino hacemos huelga jeje

SARAYSA

Anónimo dijo...

soy muy pesada ya lo se pero es que me encantan todos vuestros relatos cazsi nunca me metia y hoy me toc alo siento xd seguir asi unb besazo vuestra niña clarita