07 abril 2008

Esperando el mejor momento

Cierra los ojos y se deja hacer, esperando que ella ejecute su próximo movimiento.

Esta vez es un mordisco el que le saca de su ensoñación. Pero no es un mordisco fuerte, más bien es uno dulce, excitante. Pequeños mordiscos van recorriendo su cuerpo, y luego, unas manos pequeñas y juguetonas siguen el camino que éstos van dejando. Nota como el calor se va apoderando de él y como ciertas partes van reaccionando ante las maniobras de ella. Y cree que no va a poder más, siente que el deseo es más fuerte que él y sabe que tiene que pedirle que pare, porque no quiere que esto sea así, tan rápido, tan fácil. Quiere que sea especial, y que ella esté segura del todo.

- Saaaaaara -arrastra cada letra, porque le cuesta hasta pronunciar su nombre -para mi niña, para.
- ¿Por qué, no te gusta? -Claro que le gusta, y ella lo sabe bien y por eso no cesa en su empeño de engatusarle a pesar de sus suplicas.
- Sara, cariño. Así, no. Ahora no. Tengo que irme.

Le arrastra hasta su cuerpo y la abraza tan fuerte que Sara tiene que parar, pero no le importa, sentirle a él en su cama, después de haber dormido juntos y haberse despertado entre sus brazos, le hace sentirse completamente feliz.

Lucas vuelve a mirar el reloj y sabe que tiene que irse. Probablemente Mariano no tarde en despertarse y será mejor que cuando lo haga encuentre a Lucas en la habitación si no quiere que luego le vaya con el cuento a Paco, y se arme la de Dios.

Intentan despedirse, pero les cuesta separarse. Llevan mucho tiempo soñando con este momento y necesitan aprovechar los pocos minutos que les dejan de tranquilidad a solas. Siguen besándose por todas partes, abrazándose, y riendo y suspirando, dejándose llevar por el deseo que el uno siente por el otro, vuelven a enredar sus cuerpos debajo de las sábanas intentando contenerse para no llegar hasta el final. Lucas tiene que prometerle a Sara que será antes de regresar a España, pero será a su manera. Solo tiene que confiar en él y esperar un poco, solo un poco.

Cuando llega a su habitación Mariano y Paco conversan preguntándose dónde ha podido estar el mamón de su compañero de habitación. Lucas intenta hacerles creer que ha estado corriendo por las calles de Dublín, haciendo un poco de turismo, visitando la zona. Mariano casi ni le presta atención, Lucas no es de lo que suelen dar explicaciones así que él tampoco se las pide. Pero Paco no se deja convencer tan rápido: sabe que no son horas de hacer turismo, y sospecha de las intenciones de su amigo.
A la cabeza se le viene aquella noche cuando los vio besarse en el parque en frente de casa. Recuerda las explicaciones que le dieron, ambos dijeron que había sido una tontería sin importancia. Pero hasta él podía ver que no había sido así. Dos días más tarde Sara cogía un avión para irse a este país tan...... tan poco parecido a España y tan lejos de ellos, de su familia y del lugar que le corresponde.
Siempre ha sospechado que han seguido teniendo relación; no tiene ninguna prueba, pero si muchos indicios. Y un buen policía, bueno, y hasta el que es policía por casualidad como él sabe, que detrás de muchos indicios siempre hay alguna prueba. Y él solo tiene que encontrar la prueba del delito.
Por si acaso, y hasta que consiga averiguar algo más, esta noche él va a dormir en casa de su hija, no vaya a ser que a Lucas le vuelvan a entrar ganas de ir a hacer turismo a esas horas y llegue, por casualidad, a la casa de su niña.

Después de muchas preguntas y de deducciones por Paco cargadas de sospecha se vuelven a reunir con todos en la recepción del hotel para tomar el desayuno y desde allí parten hasta la casa de Sara, para que les lleve de nuevo a visitar la ciudad.

Cuando se encuentran ambos se sonríen, y aprovechan el más mínimo descuido para rozarse levemente, como por casualidad, aprovechando cualquier momento para dedicarse pequeñas caricias, gestos cargados de significado, miradas que dicen todo, ante la atenta mirada de Paco, que no deja de reunir indicios esperando poder conseguir por fin su ansiada prueba.

Mariano les conduce de un sitio a otro de la ciudad guiado por su entusiasmo desmedido y por sus deseos de verlo todo antes de volverse a casa. Todos protestan por la caminata, Don Lorenzo incluso le amenaza con no dejarle volver a España ya que tanto le gusta Dublín. Todos menos Lucas y Sara empiezan a cansarse y proponen volver al hotel a descansar.
Ellos no, no quieren separarse, no quieren descansar, no lo necesitan, porque se sienten en una nube, en la que solo ellos pueden estar.

Sin saber como, topan con unas atracciones de feria a las que nadie quiere montar alegando lo mayores que están para esas cosas. Basta una mirada entre ellos y un movimiento casi imperceptible de cabeza, para que los dos salgan corriendo y compren deprisa los boletos para montarse en la gran noria desde la que se ve toda la ciudad. Desde allí arriba pueden ver a Paco, Mariano y al resto de su familia como migas de pan de pequeños.
Y aprovechan las vueltas para volver a abrazarse y a comerse a besos, a muchos metros por encima de las cabezas de aquellos que jamás permitirán que ellos estén juntos.

Les da igual, siempre habrá algún sitio donde ellos puedan refugiarse para estar juntos y a solas. Una noria, una habitación de hotel, o un país desconocido. Cualquier lugar con tal de estar juntos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ayyyyyy que bonito,juntos donde sea , como sea, pero juntos,aunque Paquito no les quite el ojo de encima.¿Conseguiran estar de nuevo solos?Gracias princesas.

CHIQUI.

Anónimo dijo...

Por dios, no me digais que ahora Paco va a ir a dormir a casa de su niña..... esto es una agonia.....espero que lo pare alguien, Lola, Mariano, quien sea pero Lucas debe volver a casa con el deber bien cumplido, faltaria mas.

vicky dijo...

Chicas cada dia me emocionais mas, aunque paco se esta volviendo un poco pesao pero bueno ya lo conocemos. Me gusta mucho eso de que en cualquier lugar con tal de estar juntos es precioso, un dia os dedicare una entrada en mi blog solo a vosotras y esta historia por que es mi favorita muchas gracias princesas.
Un besazo.

Anónimo dijo...

Paco se va a pegar a su niña como una lapa pero aún así espero que encuentren la manera de juntarse... porque si no es así, a Lucas le da algo de vuelta a Madrid.Ya podía ayudar Mariano un poquito!!! Que bonita es esta historia niñas...alargar un poquito más la visita en Dublín que estoy loca por ver a los dos escondiéndose de todos.

Un besote princesitas.

Ayla

Anónimo dijo...

Vamos a ver, pero es que nadie puede despegar al grupo de estos dos, joooder un dolor de cabeza del tito, no sé una indisposición pero ¡¡que les dejen en paz!!! que esto tiene que llegar a término antes de que regresen cada uno a su nido. Blue.

Anónimo dijo...

Por dios ese Paco que pesao y que pejiguera no?
jajaja que los deje ya un ratito tranquilos no?
elsara