- De haberlo hecho (imaginaros que Lucas estuviera en un atasco y Mariano bordeara el atasco y llegará antes) nunca se hubieran encontrado en el aeropuerto, porque en un aeropuerto no hay cuatro personas esperando salir de viaje. No se hubieran podido encontrar entre tanta gente. Imposible.
- Y de haberlo hecho, Mariano debería haber entendido por fin a su amigo Lucas y todo lo que ha sufrido, y no comparar el amor que tienen Lucas y Sara con el capricho que él pueda sentir hacia Lola.
- En el mundo real, Sara no hubiera embarcado sin que fuera Lucas con ella, y en cualquier caso hubieran perdido los dos el vuelo, y aunque sin Madagascar, no nos hubiéramos quedado sin ellos.
Y a nosotras nos hubiera gustado ver...
- ¿Señorita va a embarcar?
- Espere un minuto, que falta mi novio… - qué bonito poder decir eso sin esconderse, ¿no Sara?
- Creí que te habías echado atrás. Venga
- Vamos a hacer una cosa, vas a ir tú pasando y ahora voy yo…. Ya lo sé, ya lo sé… pero es una cosa importante, tengo que hacer una llamada, es una cosa con el banco. Ahora voy.
- Lucas, no. Si tu no entras, yo no entro.
- Cariño, es solo un momento, confía en mí.
- Pero Lucas...
- Confía en mí Sara, solo un momento.
"Lucas siempre llega a tiempo" Se oye a sí misma días antes diciéndole eso mismo a Carlota para tranquilizarla, y al recodarlo sonríe. Es cierto, el siempre llega a tiempo. Justo a tiempo. Siempre se hace de rogar, pero al final acaba llegando, cuando los demás piensan que ya es imposible que llegue.
En la cola de embarque vuelve a mirar sus billetes, e imagina como será Madagascar, y como será vivir con Lucas sin que nadie les juzgue por estar juntos. Se imagina a ambos en la playa, tostados por el sol, comiéndose a besos, sin acordarse ninguno de los dos de que día es y volviéndose locos de tanto quererse, sin importarles quien los pueda ver.
Consulta el reloj de nuevo y mira por la ventanilla intranquila ya, Lucas sigue sin venir y comienza a preocuparse. Mira la pantalla, y ve el rotulo de su vuelo, que ya anuncio la puerta de embarque. Tiene que entrar al avión y Lucas, aún no ha llegado.
- Señorita, va a subir -otra vez esa dichosa frase. Primero al facturar el cepillo de dientes y ahora otra vez. "Lucas, ¿dónde estás?"
- No lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabe? Señorita, no estamos para juegos. Sube o no sube, es fácil -dice una malhumorada azafata.
- Falta mi novio.
- ¿Y su novio donde está?
- No lo sé.
- Bien. Verá señorita, puede subir ahora mismo o dejar su viaje para dentro de dos días, pero tiene que decidirlo ya o tendrá que irse y despejarme la puerta para que sigan entrando los demás pasajeros que si saben que van a subir.
- Yo.... -¿sube? Confía en Lucas, siempre lo ha hecho. Cuando él dice que viene, viene. Pero no aparece por ningún lado y la azafata la está mirando interrogante. O lo coge ahora o Madagascar no podrá ser. -Lucas, maldita sea, ¿dónde estás? -Si él no viene, sino llega a tiempo, volverán a estar donde siempre, en San Antonio con sus padres recriminándoles que quieran estar juntos, con Aitor por medio.... quizás, sino se van lejos, nunca van a poder ser felices ¿Es que Lucas no se da cuenta de lo importante que es ese viaje para lo dos?
- ¿Sube o no sube?
- Sí, subo -no sin miedo le da el billete a la azafata y tras una última mirada buscándole entra en el largo pasillo camino del avión. Se repite a si misma que él llega siempre a tiempo, aunque esta vez, le cuesta mucho creerlo.
Intranquila, tras subir al avión, se acomoda en el asiento de la ventanilla y pone su bolso en el asiento a la espera de que Lucas llegue y se siente, los asientos están numerados así que no hace falta que le guarde e sitio como él ha pedido. Pasan los minutos y ya todo el pasaje del avión permanecen sentados y cuando por los altavoces se oye la orden de abrocharse los cinturones, ella se abrocha el suyo, sabiendo que Lucas, no ha tomado el avión. Podría pedir que la dejasen bajar pero sabe que no va a hacerlo. El simple hecho de que solo parte de las 236 personas que la acompañan en ese viaje puedan volverse y mirarla, la paraliza. Está sola, completamente sola, en un avión que le lleva directa a un sueño frustrado. Las lágrimas comienzan a recorrerle las mejillas y se siente la mujer más desgraciada del mundo cuando oye, por megafonía, que van a despegar.
- Princesa, ¿qué pasa? -dice Lucas mientras se sienta a su lado y la abraza con fuerza intentando calmarla.
- Lucas!!! Pensé que no llegarías a tiempo. Pensé que me habías dejado sola. Pensé...
- Nada, escúchame Sara, nada podría impedirme irme contigo a Madagascar -dice intentando no imaginar la cara de Mariano al ver despegar el avión desde la sala de espera. Le había costado pero lo había convencido, le había hecho ver que lo suyo con Lola no tenia ningún sentido, que nada bueno podía salir de tener un lió con la mujer de tu mejor amigo, y luego, cuando ya tuvo la promesa de Mariano de dejarlo correr, corrió como un poseso hasta la puerta de embarque y convenció, bueno, mas bien le ordeno, placa en mano, a la azafata que lo dejara embarcar. Esta le puso mil excusas en un minuto, la mas importante, el autobús de pasajeros se había ido y no tenia manera de llegar al avión. O por lo menos eso pensaba ella, Ja, a ver cuantas veces había visto el en las pelis la utilidad de los carritos de las maletas. Y siendo poli, solo tuvo que requisar uno y correr como si la vida le fuese en ello.
Y ahora por fin, ahí esta, al lado de su niña, comenzando el primer día del resto de sus vidas. Y aunque se siente culpable por no haberse dado cuenta de lo que le estaba pasando a Marino, ya no puede hacer nada. Ahora solo podía, solo quería, pensar en Sara y en que por fin, podrían ser felices juntos. -además te he dicho que me iba a ocupar de ti, ¿no mi niña?
- Si Lucas. Soy tan feliz. Te quiero Lucas, te quiero.
- Y yo a ti cariño. Muchísimo.
Lucas limpia las lágrimas de Sara con sus dedos mientras la mira y la acaricia el pelo con la otra mano. No puede creer que por fin ella esté ahí con él. Desde que le entrego los billetes a Madagascar y hasta que ella le contó lo de los monjes shaolin, dudo seriamente si ella se separaría de Aitor y podría perdonarle todos los errores cometidos. Pero ahí están, rumbo a una promesa que ninguno de los dos en ese tiempo logró olvidar.
- Oye, Lucas, y ¿dónde estabas?
- Estos gilipollas. Que no me dejaban entrar con mi mágnum. Les he tenido que enseñar hasta los calzoncillos para demostrarles que soy policía. Me han hecho firmar autógrafos como un cabrón.
- Haberla dejado en España.
- Lo hubiera hecho, pero quizás en Madagascar, la podamos necesitar, al menos hasta que aprenda a pescar -se miran y sonríen. Vuelven a besarse y abrazarse. Tienen una vida entera para recuperar el tiempo perdido, y quieren empezar ahora mismo.

7 comentarios:
Señores guionistas, ¿ven como no era tan dificil?
Ojalá hubiera pasado lo que tu tb has redactado..daría algo por verlos a los dos subidos en el avión..ella con su cabeza a poyada en su hombro y agarrando fuertemente su brazo para que no se le escape nunca más...el dandole un dulce beso (de los del) en el cabello mientras huele su perfume que impregna todo el avión.. y los dos mirando por la ventana para ser testigos de como dejan una vida de sufrimiento atras.. para empezar juntos una nueva vida llena de felicidad..
un besito
AY QUE BONITO!!!
no sereis laura belloso e ivan escobar disfrazados de himara y laurys, no?? porque si no, es pa mataros!!!!
rayma...averiguando....
Qué bonito hubiera sido haber visto algo así!!!
Un beso,
Adriana
ayyyyyyyy lo que pudo haber sido y no fue. ¿era tannnnn dificil? que lastimica por dios
Jopelines !!! con lo fácil que hubiera sido dejarnos contentas!!!
no con esta malaleche.
Ayla
No voy a decir que lo mandeis al globo, por que no se que me da que alguno de alli se pasea por muuuchos sitios....pero de verdad ¿tan dificil es hacernos ver algo como esto? Con lo bonito que sería ver una vida juntos y lo harta que estoy de tanto sufrimiento, que ya no me compensará nunca lo que venga después...porque empiezo a no creérmelo.
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