Mariano lo toma con fuerza por el brazo y lo lleva hasta el baño como si de un niño se tratase. Con cuidado pero con determinación lo sienta en el taburete y mientras va sacando las cosas del botiquín comienza a reprenderlo enfadado.
M- Lucas tío, si es que no riges… no riges y te pasa siempre lo mismo. Ahora con el cantante este ¿Qué te ha hecho él, eh? No puedes tomarla a golpes con el primero que se te cruce -le espeta mientras le cura las herida con betadine y le hace un vendaje, rodeándole la cabeza y un ojo, totalmente abusivo para las heridas que tiene.
L- Mira Mariano, no me toques más los cojones. El niñato ese llevaba tiempo pidiendo a gritos que le diera lo suyo. Y punto!!!!!! Y joder… quítame venda que parezco Tutankamon, coño!!!!!
M- Pero Lucas...
L- Nada, pero Lucas nada. Solo le he dado lo que se merecía. Y como el tío ese se vuelva a acercar a Sara, te juro que lo mato, lo mato Mariano aunque sea lo último que haga.
Con el cuerpo y el orgullo dolorido, deja que Mariano le siga echando la bronca y tratándole como un puto loco, como un pelele. Normalmente ya lo habría encarado pero ahora le importa una mierda que lo trate así, porque es como se siente interiormente; un pelele en manos de Sara. Se ha peleado con un niñato macarra porque se ha atrevido a acercarse a ella y hasta él mismo es capaz de darse cuenta, que si él notas se le ha acercado, es porque Sara lo ha provocado e incitado hasta el cansancio, lo que lo cabrea y lo pone de mala leche aun mas.
S- Mariano, ¿puedo seguir yo? -se asoma por la puerta y con cara de arrepentida se acerca hasta ellos, esperando que Mariano les de una intimidad que ahora necesitan. Él permanece donde está porque, en parte, se siente culpable al haber secundado el plan de Paco, pero Lucas le hace un gesto con la mano para que se marche y les deje hablar a solas. Debido al cabreo que todavía lleva encima está dispuesto a hablar, a no callarse más y decirle a Sara que deje de joderle la vida, y pase de él de una puta vez.
L- ¿Que coño quieres tú ahora? -no puede evitar hablarle mal, está enfadado y celoso. -¿Por qué sigues todavía aquí? ¿¿No tenías una cita??
S- Venga Lucas …. Joder, como te ha puesto la cara, ¿eh? -toma el algodón y tras empaparlo en betadine comienza, con cuidado, a curarle las heridas mientras despacio, intenta encontrar las palabras que necesita decir.
L- Él no se habrá quedado mejor, quizás deberías ir a cuidarle a su casa con piscina…
S- Lucas, por favor, sabes que lo de Dani es una tontería….
L- ¿Una tontería? Vaya, una tontería ¿Y haces muchas tonterías así? ¿Te dejas sobar así por una tontería Sarita? -levanta la voz y furioso le suelta a Sara lo que se muere por decirle desde hace tanto tiempo- ¿Todos los tíos somos tonterías para ti? El cantante capullo ese, el idiota de la discoteca, yo... todos somos tonterías para ti.
S- No!! Claro que no Lucas. Tú no eres igual, tú…
L- Ya, ahora me vas a decir que yo soy especial, ¿no Sara? Ahora me vas a decir que no llevas tiempo jugando conmigo, provocándome, acosándome, riéndote de mí en mi puta cara. Que no niñata, que no, que ya no te ríes más de mí -cabreado se separa de ella y se marcha del baño dando un portazo, lo que hace que Sara se quede dentro llorando de rabia y frustración sin saber muy bien que hacer o que decir.
Lucas la espera en su habitación, de espaldas a la puerta, nervioso. La conoce mejor que nadie en el mundo, y sabe que después de todo lo que le ha dicho, ella no se va a ir sin decirle nada. Por supuesto no se equivoca y a los pocos segundos Sara abre la puerta cabreada, furiosa y la cierra de un portazo, tal como hizo él antes, que hace temblar a todo San Antonio. Lucas la ha dejado hablando sola, con la palabra en la boca y nadie la deja hablando sola, mucho menos el imbécil este.
S- Nunca, jamás, vuelvas a dejarme con la palabra en la boca imbécil.
L- Uy, la niña está cabreada, pobrecita... -sigue sin mirarla. Le encanta verla enfadada, pero opta por seguir mirando por la ventana.
S- Mira Lucas -lo agarra del brazo para que la mire- vamos a dejar las cosas claras. Lo que yo haga con Dani, con Fernando o con quien sea es problema mio, ¿te enteras?
L- Si, todo clarísimo. Mientras no des ese espectáculo otra vez delante de mi puerta que me dan nauseas ver tanta chiquillada... Respeto, Sara, tienes que aprender lo que es el respeto.
S- Sé lo que es el respeto… Además… yo ni siquiera iba a….
L- ¿No ibas a que Sara? -se acerca a ella cabreado- ¿No ibas a acostarte con él? ¿No ibas a ir a su casa? ¿Es eso?
S- Me estás insultando imbecil…. ¿Y como se le llama a los tíos que se acuestan con todo lo que se les pone por delante?????
L- ¿Qué dices?
S- Que eres un hipócrita Lucas… un hipócrita!!! Llevas años trayendo mujeres a mi casa y has hecho lo que has querido con ellas sin preocuparte que yo durmiese en la habitación de al lado y lo podía oír todo… -lo acusa con un dedo indignada- Sin importante lo que yo siento por ti y el daño que me hacías.
L- ¿Lo que tú sientes por mí? -ahora si la mira, y lo hace sorprendido, porque ahora Sara si parece sincera.
S- Si, imbecil, lo que yo siento por ti. Llevo años enamorada de ti, años, toda mi vida. Y he tenido que ver como te has enrollado con mil mujeres en mis narices.
L- ¿Enamorada de mí? ¿Qué coño es esto…. otro de tus truquitos Sara?
S- ¿Otro de mis truquitos? Eres imbécil!!!! ¿Por qué crees que te fastidiaba todas tus citas y me ponía borde con todas tus amiguitas? Llevo enamorada de ti desde que tengo uso de razón… me moría de celos Lucas y a ti no te importaba…
L- Si claro y como me quieres te has dedicado a joderme la vida, no? Bonita forma de querer… por favor … no me quieras tanto!!!!! No te creo Sara… no te creo nada!
S- Pues me da igual!!!! Eres un cobarde Lucas…. siempre lo has sido…. por eso me besaste hace años y luego lo olvidaste como si nunca hubiese sucedido.
L- Pero….
S- Ni una sola explicación Lucas, ni una sola palabra. Nada. Hiciste como si el beso más maravilloso de mi vida no hubiese existido -se queda callada de golpe al darse cuenta de todo lo que ha dicho. Quería aclarar las cosas con Lucas, quería decirle lo que sentía, pero no pensaba desvelar el secreto que llevaba tantos años guardándose para sí misma… Por lo menos no así, no gritándole, acusándole y reprochándole su falta de tacto y de sentimientos.
L- Sara…. Ese beso... ¿lo recuerdas? -incrédulo.
S- Crees que tengo memoria de pez Lucas… claro que lo recuerdo…. No fui yo quien lo olvidó!!!!!
L- No lo olvidé Sara… nunca lo olvidé!!!!!.
S- No me mientas Lucas…. no me trates como a una loca!!!!!
L- Sara no te miento… te lo juro!
S- Creí que lo habías olvidado, que ni siquiera lo habías tenido en cuenta…. –esta perpleja pero pronto se enfurece nuevamente- ¿Lo ves Lucas, ves como no te importo nada? Fingiste que no había pasado… ¿Qué te costaba explicarme que fue un error, que estabas arrepentido, que no tenía que haber pasado ni querías que volviese a pasar? Coño Lucas… tan solo era un simple beso!!!!!
L- ¿Simple Sara? -se mesa el cabello desesperado- Por culpa de ese beso mi vida sentimental ha sido un puto desastre!!!!! Ninguna de las mil mujeres con las que he estado me ha hecho sentir ni una milésima parte de lo que sentí con ese beso…. Ninguna ha logrado superarlo y eso me ha ido desesperando día tras día…. ¿¿¿¿Sabes lo que es vivir con la certeza de que nunca vas a llegar a ser feliz??????
S- Pero… ¿Y entonces, por qué?
L- Pensé que tú lo habías olvidado… NO… recé para que tú lo hubieses olvidado aunque yo no lo pudiese conseguir jamás… Sara eras una niña y yo no podía perturbarte la vida… No tenía derecho….. Sara, ese beso me cambió la vida. Nunca, en mi puta vida, había sentido algo así. Sentí que me había enamorado, que me gustabas, yo que sé… Tú, eras la hija adolescente de mi mejor amigo y yo te quería… te deseaba…., me sentí despreciable. Creí volverme loco, loco por ti. Y durante todos estos años he intentado olvidarlo, Dios sabe que lo he intentado. Pero no ha habido ni un solo beso después de ese, que no me llevara de vuelta a aquella habitación, a aquel día contigo… e incluso, los días de lluvia recuerdo la frase que me dijiste antes de besarte…
S y L- “Lucas…parece que va a llover”…
L- Si… esa misma frase… “parece que va a llover”… Sara… Loco, me volviste completamente loco entonces … y me has vuelto completamente loco ahora, otra vez… -derrotando ante la confesión que nunca antes se atrevió a contarle a nadie, se sienta en la cama y se tapa con las manos la cara, para que ella no se de cuenta de la enorme perturbación que siente. No puede creer que ella se acuerde también de ese beso.
S- Si me lo hubieses dicho... -se arrodilla a su lado y le aparta las manos de la cara para poder verle. Quiere recordar siempre este momento, quiere guardar en su memoria y en su corazón ese instante como ha guardado aquel beso durante años.
L- Si te lo hubiera dicho antes tu padre me hubiera metido en la cárcel, y lo hubiera perdido todo. Sara, ese día me prometí que esperaría, que si algún día tenía que pasar algo entre nosotros sería cuando tú fueses mayor. Pero a medida que fuiste creciendo y vi que lo que aumentaba era tu odio hacia mí, se me quitó la idea de la cabeza. Y entonces volviste a provocarme, a jugar conmigo, a meterte en mi cama.... Sara, no puedes hacer esto. No puedes. Tenemos que dejar las cosas claras e ir cada uno por su lado.
S- ¿Queeeeeeeeeé? -se levanta de nuevo y dolida se separa de él- ¿Qué dices Lucas? ¿Entonces para que me cuentas todo esto? ¿Por qué me dices estas cosas si no quieres que estemos juntos? ¿Prefieres seguir jugando conmigo… esa es tu especialidad, no? -se acerca hacia la puerta, y sin mucho éxito intenta abrirla para marcharse. Esta atorada, posiblemente a causa del portazo, y no puede hacerlo, los nervios no la dejan pensar con claridad, y más cabreada aún da una patada a la madera y se deja caer en el suelo llorando.
L- Sara... -intenta agarrarla sin mucho resultado.
S- Lucas, ábreme la puerta. Quiero irme.... no quiero volver a verte en mi vida.
L- Sara…
S- No me toques….. No quiero que te tengas que arrepentir otra vez….
L- ¿Arrepentirme?
S- Siempre que me abrazas me pides perdón… y no lo soporto. -Está completamente derrotada y sigue llorando- me hace daño Lucas….
L- Sara…. Lo siento…., mi niña, lo siento -verla llorar así, le termina de romper, y en ese momento, las pocas fuerzas que le quedaban para contenerse se agotan. Necesita estar con ella, abrazarla. La necesita a ella. -Cálmate. Perdona mi niña, he sido un capullo, un imbécil....
S- Un idiota
L- Si, un idiota también pero...
S- Y un niñato
L- Si, un niñato pero...
S- Y...
L- Sara, he sido lo peor de lo peor, y me he portado fatal. Pero te quiero. Te quiero desde siempre, solo que hasta aquel beso no lo supe. Sara, yo quiero estar contigo. Sé que no será fácil, que los dos tenemos un carácter..... especial....
S- ¿Y por eso estabas enrollándote con una tía en el sofá?
L- No me estaba enrollando con ella, es una antigua compañera y la estaba ayudando con un examen… además está felizmente casada y embarazada… y no le toqué ni un pelo….
S- ¿Y por queé cerraste la puerta enseguida cuando yo toqué? Si no tenías nada que ocultar…
L- Porque te conozco y no quería que creyeses lo que no era …. Que al final fue lo que hiciste… -se queda callado un instante- ¿Por qué llamaste a Dani?
S- Porque estaba celosa… y quería que tu sintieras lo mismo… pero si te portas bien y no dejas que ninguna mujer se te acerque, quizás yo deje de ponerte celoso con cantantes macarras.
L- ¿Lo has hecho aposta?
S- Un poquito… -hace una pequeña señal con los dedos indicándole la cantidad- solo un poquito…
L-susurrando- La madre que te parió!!!!
S- Lucas lo he hecho desde el primer día que le conocí.
L- ¿Hoy también? -no puede creer que ella lo tuviera todo planeado.
S- Si… Te vi tras la cortina… sabía que estabas espiándonos.
L- Sara.... ¿sabes lo que me has hecho sufrir? ¿Sabes la de noches que llevo sin dormir? ¿¿La de imágenes que se me han pasado por la cabeza????
S- ¿Estabas celoso? –sonríe de satisfacción.
L- ¿Yo? - niega con la cabeza. -Me moría de celos Sara!!!!!
S- Te quiero Lucas –lo abraza sin miedo a ser rechazada.
L- Y yo a ti mi niña….
Despacio acercan sus bocas y comienzan a besarse con ansiedad y delirio. Las mismas sensaciones que vivieron hace más de dos años, aumentadas por mil, recorren cada fibra de sus cuerpos. Ya no existe la tara de la edad, ni hay nada entre ellos que los separe. Sin prisa ambos se besan, se reconocen, dejando pequeños besos y mordiscos en el camino. La ropa desaparece con premura, ambos, sin saberlo, llevan el mismo tiempo, desde su primer beso, soñando con lo que están a punto de vivir juntos y ya no quieren, ni pueden, esperar más tiempo. Sara gime extasiada mientras Lucas acaricia la tersa piel de su estomago con la lengua dejando ríos de lava a su paso. Nunca ha experimentado algo tan placentero, tan hipnótico y abrasador, y a diferencia de lo que pueda parecer por su incuestionable experiencia para Lucas también son sensaciones nuevas y maravillosas las que recorren su sangre. Los minutos pasan y la pasión se apodera de ellos. Entre besos, caricias y suspiros ambos confiesan sus deseos de entregarse por completo. Necesitan amarse por entero y ya no esperan más para fundirse en uno solo. Para ella es la primera vez y así se lo desvela a él, que con cuidado se introduce en ella. Una sonrisilla asoma a la cara de Sara que siempre esperó poder compartir este momento con Lucas, con el amor de su vida. Ambos, tras el miedo inicial, se mueven, al unísono, rítmicamente en la primitiva danza del amor. Se quieren, se desean y se aman y ahora además, se pertenecen.
Como no puede ser de otra manera pasan la noche juntos, hablando, amándose, conociéndose otra vez y confiándose secretos y vivencias. Tienen claro que nada los va a poder separar de ahora en adelante pero ambos tienen miedo de la reacción de su familia. Al fin y al cabo Sara no ha dejado de ser la adolescente hija de su mejor amigo.
A la mañana siguiente y tras mucho meditarlo, los dos se presentan de la mano en casa de los Miranda dispuestos a hacerles frente a lo que se les ponga por delante.
Lo –Hombre, Sara, ya es hora de que aparecieras por casa, ¿no? –Lola no está cabreada. Cree saber por donde van los tiros, y de ser así, sabe que Sara está en buenas manos.
S- Lo siento mamá, he estado….
P –Pues la niña habrá estado con el pelagatos ese, ¿Verdad? Porque no aprende, Lola, que está niña no aprende y nos va a traer la ruina. Pero se acabó, ves haciendo las maletas Sara, que te llevo ahora mismo donde tienes que estar. Ya verás como en el internado no tienen tantos miramientos contigo.
S – Pero verás papa…
P –De papa nada, vamos –la toma con fuerza por el brazo, furioso y la arrastra con dirección hacia su habitación.
L –Espera Paco. Sara no ha pasado la noche con el cantante, sino conmigo. Verás Paco…. Sara y yo… estamos juntos.
P -¿Juntos? ¿Cómo de juntos? –dice mientras afloja, sorprendido, el brazo de su hija.
L –Pues juntos Paco, todo lo juntos que puede estar una pareja joder.
P -¿Quéeeeeeeeeeeee?
Todos se miran sorprendidos. Paco mira a Sara, mira a Lucas, vuelve a mirar a su hija y no sabe que decir. Ha funcionado, su plan ha funcionado. Por una vez, él ha solucionado algo. Para que luego diga su suegro lo que dice.
P –Mariano tío, que nos hemos coronao. Que lo hemos logrado. Hemos salvado a mi niña de la perversión, de la oscuridad. La hemos llevado por el buen camino. Lucas, chaval, a mis brazos.
L –Pero Paco que yo no…
P –Nada, nada. Lo hemos logrado, lo he logrado. Por fin. Sara, niña, saca el cava que vamos a brindar.
S- Papa, son las 9 de la mañana
P –Pues mejor, saca los sobaos. Una noticia así se merece una ronda de sobaos. Qué feliz Lolita, ¿has visto como cuando quiero sé hacer las cosas bien? Se odiaban y mírales. Eso si Lucas, no te pases ni un pelo, que lo mismo que hago deshago, y como vea que le haces algo a mi niña te capo cabrón, te capo.
FIN
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21 agosto 2011
Cierra la puerta de su casa sintiéndose miserable y sin saber que hacer para salir del embrollo. Está aturdido y no puede dejar de pensar en la cara que ha puesto Sara al imaginar lo que no es; se ha marchado tan rápido que no ha visto como la mujer del sofá esta en un avanzado estado de gestación. Confuso mira hacia ella y comprueba como ella a su vez lo mira incrédula. Es todo tan surrealista que no sabe como explicarle lo que acaba de pasar porque no lo entiende ni él. A pesar de que se conocen desde hace mucho, desde antes de que lo trasladaran a San Antonio y entre ellos hay una buena amistad, Lucas esta cortado por la situación que María se ha visto obligada a presenciar.
L- María, será mejor que dejemos esto para otro día. Hoy no estoy de humor para ayudarte con el examen... además, estoy seguro que no soy el más indicado para ayudar a prepararte para subinspectora… ¿Qué tal Paco o Mariano?
M- ¿Paco o Mariano, Lucas? Venga, no pasa nada si no te apetece… lo entiendo, pero, ¿me puedes explicar que ha pasado ahora mismo?
L- Nada, cosas mías -mientras habla acerca su abrigo a María invitándola bruscamente a que se marche.
M- Pues una cosa tuya se ha ido muy cabreada de esta casa, y apuesto a que se ha creído que tú y yo… Supongo que necesitas que me vaya para explicarle la verdad, ¿no?
L- No creo que le interese mucho que le explique nada.
M- Lucas, cariño, si no le interesara, no se habría marchado tan deprisa -le besa con cariño en la frente y le aprieta con fuerza la mano, para darle su apoyo. Lucas siempre ha sido un mujeriego, ella que le conoce desde que ambos entraron juntos en la academia lo sabe bien, pero esta vez, algo le dice que con esta chica es distinto. Jamás le había visto reaccionar así, jamás le había visto comportarse así delante de una mujer, y sonríe, satisfecha, porque al parecer, finalmente, Lucas ya ha conocido lo que es el amor.
L- Te equivocas… solo quiere volverme loco… Como ella…
M- Así nos vuelve el amor Lucas… Locos… -se dirige hacia la puerta- ¿pero no es maravilloso?
L- María, es una niña!!!! ¿¿¿Qué voy a hacer????
M- ¿Y qué? ¿Tú la quieres?
L- Como un gilipollas!!!!!!….
M- Pues díselo bobo…
L- No!!!! No María… no!!!
M- Habla con ella Lucas, tú la quieres y ella esta loca por ti… díselo!!!! –se despiden con un beso y María se va después de hacerle prometer que va ser feliz.
Rabiosa da vueltas por su habitación esperando que él le conteste el teléfono. Ya ha dado varios tonos, y quizás no pueda cogerlo, quizás este ocupado o fuera de Madrid, pero tiene que intentarlo, ella lo necesita ahora, ya. Necesita hablar con él y convencerle de que venga a buscarla, en este mismo momento.
Cuando por fin contesta, no le cuesta mucho convencerle de que pase a buscarla. Le advierte que tarde poco, y quince minutos más tarde él ya está tocando a su puerta.
Tarda en abrir esperando que el ruido saque a Lucas de su nidito de amor y vea que no solo él puede divertirse. Lo que ella no sabe es que Lucas ha visto como Dani venía hacia aquí mucho antes de que el ruido de los nudillos al tocar la puerta, le retumbara en su cabeza. Ha estado decidiendo si ir a hablar con Sara ahora o esperar un rato, y cuando se ha decidido a salir, ha visto al macarra cruzar el patio en dirección a la corrala, lo que ha hecho que se meta en su casa, furibundo y muerto de celos. En un primer momento le han dado ganas de sacarlo de allí a golpes, de mandarle a la mierda. Pero se ha controlado sin saber cómo. No puede montar un numerito sino quiere que Sara le odie aún más.
Intentando mostrar una alegría que estás muy lejos de sentir, abre la puerta con su mejor sonrisa y Dani, al verla, sonríe también al comprobar lo preciosa que está Sara hoy. Con premeditación se ha vestido para la ocasión, se ha puesto su top más escotado y su falda más corta, dispuesta a matar. Quiere que Lucas la vea, y se muera de rabia al darse cuenta de lo que jamás va a tener.
Se apoya en el quicio de la puerta y, haciendo el mayor ruido y hablando lo más alto posible sin que resulte demasiado evidente, comienza a provocar a Dani con descaro, deseando, con todas sus fuerzas, que Lucas los descubra.
S- Hola guapo ¿Qué tal? -se acerca y le da un beso en los labios que Lucas ve desde su ventana.
D- Hola Sarita -la mira de arriba abajo evaluando lo poco que deja su ropa a la imaginación-¿Nos vamos? Tengo la moto mal aparcada.
S- Todavía no… es que mi padre se ha ido sin llaves y tengo que esperar diez minutos a que vuelva -reacciona rápido con una excusa tonta para no irse tan pronto de la corrala. Ha descubierto que no están solos. Lucas, tras las cortinas, vigila lo que hacen intentando no ser visto.
D- Vale, -mira su reloj impaciente- diez minutos solo ¿Y que quieres que hagamos hoy? Hay una fiesta en una discoteca del centro y podríamos dejarnos caer por allí ¿Te apetece?
S- ¿Una discoteca? Bueno, es que yo… -pone cara de niña buena provocando a Dani, y haciendo que la sangre de Lucas hierva de celos- había pensado que podríamos ir tú y yo a un sito más apartado. Para estar a solas un ratito ¿Qué te parece?
D- Me parece mucho mejor plan nena -le acaba de alegrar la tarde y se lo hace saber a Sara. Esa niña es un bombón y quiere pasar el día entero con ella sin compartirla con nadie -nos podemos acercar a mi casa si quieres.
S- ¿Tu casa? Ummmm, eso suena muy bien -mientras se acerca un poco más a Dani que está recostado sobre la barandilla, gira la cabeza para comprobar que Lucas sigue allí y es testigo de toda la escena. Le ve como se va cabreando por momentos. Observa como la vena de su cuello está a punto de estallar y se anima a seguir con el teatro para ponerle aún más celoso, si eso es posible.
D- Pues a ver si viene tu papi pronto, que me muero de ganas de tenerte a solas. Por cierto, en mi casa tengo una piscina, puedes coger el bañador y nos damos un bañito.
S- ¿Bañador? -sonríe coqueta acariciando la cara del cantante –jamás uso bañador.
L- Ah, ¿no? Mejor, yo tampoco -La niña le está provocando de mala manera y él se deja hacer. Le encanta la situación y solo de pensar lo que puede pasar cuando lleguen a su casa le vuelve loco. Con pasión la estrecha contra su cuerpo y la comienza a besar el cuello mientras con ambas manos le aprieta las nalgas por encima de la falda, sin recodar que están en la puerta de su casa y que en cualquier momento pueden aparecer sus padres y sin sospechar siquiera, que Lucas ha visto y ha oído más que suficiente.
Sale de su casa y sin preocuparse en disimular su cabreo mira al macarra y le advierte con la mirada que se separe de Sara. Dani no puede creer que otra vez venga el gilipollas del otro día a joderle el plan. Sara no le había dicho que fueran vecinos. No le tiene miedo: él aunque parezca lo contrario, sabe defenderse solo, pero por si acaso, separa despacio su cuerpo del de ella para no provocar más su ira.
L- Sara, dice tu madre que te bajes a los Cachis que hay mucho trabajo.
S- Ya, claro Lucas, lo que tú digas ¿Y eso te lo ha dicho, antes, durante o después de haberle estado comiendo la boca a tu amiguita? Mira tío, sigue a lo tuyo y déjanos a nosotros en paz.
L- Tú verás si quieres hacer cabrear a tu madre.
S- Joder….-está casi segura de que su madre no le ha podido decir nada a Lucas, pero tal como están las cosas con sus padres y con el tema del internado todavía pendiente de un hilo pasa de jugársela- Dani, cariño, ahora vengo, voy a bajar a ver que quiere mi madre. No te vayas si mí, ¿eh mi niño? -se despide de él con otro beso en los labios y sin mirar a Lucas, para molestarle aún más, camina hacia las escaleras contoneando las caderas. Sabe que ha conseguido su objetivo, sabe que está loco de celos y va a explotarlo lo máximo posible. Ya que él no quiere nada con ella, al menos que sufra.
L- ¿Y tú qué?-comienza a increparlo según ella desaparece del descansillo- ¿No te había dicho ya que dejaras a Sara en paz?
D- ¿Y no me habías dicho también que tú no eras su padre, ni su hermano, ni su tío, ni su novio, ni su amigo ni su NADA y que no tenías ningún derecho a decirnos lo que teníamos que hacer?
L- ¿Eso es lo que te ha dicho? ¿Qué no somos nada? -se lo piensa un momento sin estar seguro de ir a decir lo correcto- Pues te ha mentido. Sara y yo…. Vamos que…. Que Sara y yo estamos juntos gilipollas, así que ya te estás largando de aquí.
D- ¿Juntos? Más quisieras tú chaval. Que ella pasa de ti. Que eres demasiado mayor para ella imbécil ¿Por qué no te vas por donde has venido y te olvidas de ella? Que no tienes nada que hacer, búscate a otra. Sara es mía.
L- ¿Tuya? Nunca gilipollas!!!! En la puta vida imbécil. Ella jamás será tuya y no te la vas a llevar a tu casa. Eso ni de coña!!!!!! Ni por encima de mi cadáver.
D -¿Y tú cómo sabes…? -pregunta incrédulo- Ósea, que además de meterte en nuestra vida escuchas conversaciones privadas, ¿no? Entonces habrás oído que la he invitado a mi casa y que me va a hacer un show privado en la piscina, ¿no? Vamos a pasarlo muy, muy bien. Si quieres luego te cuento los detalles para que te recrees.
No puede soportar más al capullo ese y que hable así de Sara le repatea el hígado. O lo retira o… no, le da igual. Ya lo ha dicho, ni retirando lo que acaba de decir le va a librar de la ostia que se ha ganado a pulso.
Con todas sus fuerzas se abalanza sobre el macarra al que no le da tiempo a prepararse, y teniendo de testigo a Sara, que escondida no ha dejado de presenciar ni un minuto toda la conversación, se enzarzan en una pelea feroz. Ambos están rabiosos, y ambos van a hacer cualquier cosa para dejar al otro hecho trizas. Pero Dani, no sospecha que Lucas no solo pelea, como él, por su orgullo herido; Lucas también pelea por Sara, y porque no soporta que las sucias manos de un capullo así puedan tocarla como él jamás se atrevería a hacerlo.
Los golpes se suceden unos tras otros. Dani está tirado en el suelo y Lucas encima lo golpea a la vez que recibe los golpes del otro. La lucha es bastante igualada y ninguno de ellos escucha las palabras de Sara que les suplica que se separen hasta que ambos sienten como unas manos les agarran separándolos.
P- ¿Qué coño pasa aquí? Lucas… estate quieto!!!!
M- Ehhh, tú también chaval!!!! Quietecito!
S- Papa!!!
P- Entra en casa Sarita… ¿qué coño ha pasado aquí?
L- Suéltame Paco… -forcejea intentado llegar a Dani nuevamente- suéltame, joder!!!!
P- Estate quieto Lucas… Estate quieto coño!!!!
M- Oye Paco… ¿este no es el niñato de la revista?
D- Tú estás loco tío!!!! –se seca la sangre del labio con la manga de la chaqueta mientras señala a Lucas cabreado- Loco!!!!
L- Vuelve a acercarte a ella y verás lo loco que estoy!!!!!
D- Te voy a demandar cabrón de mierda!!!!
L- Hazlo gilipollas
D- Mis abogados van a terminar contigo!!!!
M- De eso nada… mira chaval… has agredido a un subinspector de policía y además estabas seduciendo a una menor… ¿hablamos de demandas?
P- Así que tú eres el macarra que estaba besando a mi niña, no? -sin que Dani se lo espere le da una colleja- si te vuelves a acercar a ella te enchirono por embaucador de menores… ¿te enteras?
S- Papa Dani no ha hecho nada…
L- Esto es increíble... Tócate los cojones!!!!
P- ¿Entonces ha sido Lucas?
M- Si es que es un descerebrao Paco, que no rige.
S- No tampoco ha sido Lucas… he sido yo… Lo siento Dani!!!
P- ¿Y tú por qué? ¿Qué has hecho ahora Sarita? Que no gano pa disgustos contigo… interna… te voy a meter interna!!!!!
M- Pues venga… -coge a Dani del brazo y lo invita a irse- Tú con la música a otra parte lejos de Sara y tú entra pa casa a curarte esa cara!!!!
D- Mira Sara la próxima vez que tengas ganas de llamarme… por favor…no lo hagas!!!!!
L- Hijo de puta!!! -intenta pasar entre Mariano y Paco para llegar a Dani nuevamente pero estos no se lo permiten.
M: Vete tío… -Dani sigue parado en mitad del descansillo mirando desafiante a Lucas, le jode muchísimo que le haya fastidiado el plan con Sara, aunque mirándolos juntos empieza a entender muchas cosas… jodidas niñatas!!!!- ¿A qué coño estás esperando?? ¿¿¿¿ A que lo suelto?????
Esas últimas palabras son el detonante para que con decisión comience a caminar y se aleje de allí. Esta bastante clara la situación ahora… Sara ha querido darle celos al madero con él y obviamente, y los golpes y las magulladuras lo atestiguan, lo ha conseguido.
L- María, será mejor que dejemos esto para otro día. Hoy no estoy de humor para ayudarte con el examen... además, estoy seguro que no soy el más indicado para ayudar a prepararte para subinspectora… ¿Qué tal Paco o Mariano?
M- ¿Paco o Mariano, Lucas? Venga, no pasa nada si no te apetece… lo entiendo, pero, ¿me puedes explicar que ha pasado ahora mismo?
L- Nada, cosas mías -mientras habla acerca su abrigo a María invitándola bruscamente a que se marche.
M- Pues una cosa tuya se ha ido muy cabreada de esta casa, y apuesto a que se ha creído que tú y yo… Supongo que necesitas que me vaya para explicarle la verdad, ¿no?
L- No creo que le interese mucho que le explique nada.
M- Lucas, cariño, si no le interesara, no se habría marchado tan deprisa -le besa con cariño en la frente y le aprieta con fuerza la mano, para darle su apoyo. Lucas siempre ha sido un mujeriego, ella que le conoce desde que ambos entraron juntos en la academia lo sabe bien, pero esta vez, algo le dice que con esta chica es distinto. Jamás le había visto reaccionar así, jamás le había visto comportarse así delante de una mujer, y sonríe, satisfecha, porque al parecer, finalmente, Lucas ya ha conocido lo que es el amor.
L- Te equivocas… solo quiere volverme loco… Como ella…
M- Así nos vuelve el amor Lucas… Locos… -se dirige hacia la puerta- ¿pero no es maravilloso?
L- María, es una niña!!!! ¿¿¿Qué voy a hacer????
M- ¿Y qué? ¿Tú la quieres?
L- Como un gilipollas!!!!!!….
M- Pues díselo bobo…
L- No!!!! No María… no!!!
M- Habla con ella Lucas, tú la quieres y ella esta loca por ti… díselo!!!! –se despiden con un beso y María se va después de hacerle prometer que va ser feliz.
Rabiosa da vueltas por su habitación esperando que él le conteste el teléfono. Ya ha dado varios tonos, y quizás no pueda cogerlo, quizás este ocupado o fuera de Madrid, pero tiene que intentarlo, ella lo necesita ahora, ya. Necesita hablar con él y convencerle de que venga a buscarla, en este mismo momento.
Cuando por fin contesta, no le cuesta mucho convencerle de que pase a buscarla. Le advierte que tarde poco, y quince minutos más tarde él ya está tocando a su puerta.
Tarda en abrir esperando que el ruido saque a Lucas de su nidito de amor y vea que no solo él puede divertirse. Lo que ella no sabe es que Lucas ha visto como Dani venía hacia aquí mucho antes de que el ruido de los nudillos al tocar la puerta, le retumbara en su cabeza. Ha estado decidiendo si ir a hablar con Sara ahora o esperar un rato, y cuando se ha decidido a salir, ha visto al macarra cruzar el patio en dirección a la corrala, lo que ha hecho que se meta en su casa, furibundo y muerto de celos. En un primer momento le han dado ganas de sacarlo de allí a golpes, de mandarle a la mierda. Pero se ha controlado sin saber cómo. No puede montar un numerito sino quiere que Sara le odie aún más.
Intentando mostrar una alegría que estás muy lejos de sentir, abre la puerta con su mejor sonrisa y Dani, al verla, sonríe también al comprobar lo preciosa que está Sara hoy. Con premeditación se ha vestido para la ocasión, se ha puesto su top más escotado y su falda más corta, dispuesta a matar. Quiere que Lucas la vea, y se muera de rabia al darse cuenta de lo que jamás va a tener.
Se apoya en el quicio de la puerta y, haciendo el mayor ruido y hablando lo más alto posible sin que resulte demasiado evidente, comienza a provocar a Dani con descaro, deseando, con todas sus fuerzas, que Lucas los descubra.
S- Hola guapo ¿Qué tal? -se acerca y le da un beso en los labios que Lucas ve desde su ventana.
D- Hola Sarita -la mira de arriba abajo evaluando lo poco que deja su ropa a la imaginación-¿Nos vamos? Tengo la moto mal aparcada.
S- Todavía no… es que mi padre se ha ido sin llaves y tengo que esperar diez minutos a que vuelva -reacciona rápido con una excusa tonta para no irse tan pronto de la corrala. Ha descubierto que no están solos. Lucas, tras las cortinas, vigila lo que hacen intentando no ser visto.
D- Vale, -mira su reloj impaciente- diez minutos solo ¿Y que quieres que hagamos hoy? Hay una fiesta en una discoteca del centro y podríamos dejarnos caer por allí ¿Te apetece?
S- ¿Una discoteca? Bueno, es que yo… -pone cara de niña buena provocando a Dani, y haciendo que la sangre de Lucas hierva de celos- había pensado que podríamos ir tú y yo a un sito más apartado. Para estar a solas un ratito ¿Qué te parece?
D- Me parece mucho mejor plan nena -le acaba de alegrar la tarde y se lo hace saber a Sara. Esa niña es un bombón y quiere pasar el día entero con ella sin compartirla con nadie -nos podemos acercar a mi casa si quieres.
S- ¿Tu casa? Ummmm, eso suena muy bien -mientras se acerca un poco más a Dani que está recostado sobre la barandilla, gira la cabeza para comprobar que Lucas sigue allí y es testigo de toda la escena. Le ve como se va cabreando por momentos. Observa como la vena de su cuello está a punto de estallar y se anima a seguir con el teatro para ponerle aún más celoso, si eso es posible.
D- Pues a ver si viene tu papi pronto, que me muero de ganas de tenerte a solas. Por cierto, en mi casa tengo una piscina, puedes coger el bañador y nos damos un bañito.
S- ¿Bañador? -sonríe coqueta acariciando la cara del cantante –jamás uso bañador.
L- Ah, ¿no? Mejor, yo tampoco -La niña le está provocando de mala manera y él se deja hacer. Le encanta la situación y solo de pensar lo que puede pasar cuando lleguen a su casa le vuelve loco. Con pasión la estrecha contra su cuerpo y la comienza a besar el cuello mientras con ambas manos le aprieta las nalgas por encima de la falda, sin recodar que están en la puerta de su casa y que en cualquier momento pueden aparecer sus padres y sin sospechar siquiera, que Lucas ha visto y ha oído más que suficiente.
Sale de su casa y sin preocuparse en disimular su cabreo mira al macarra y le advierte con la mirada que se separe de Sara. Dani no puede creer que otra vez venga el gilipollas del otro día a joderle el plan. Sara no le había dicho que fueran vecinos. No le tiene miedo: él aunque parezca lo contrario, sabe defenderse solo, pero por si acaso, separa despacio su cuerpo del de ella para no provocar más su ira.
L- Sara, dice tu madre que te bajes a los Cachis que hay mucho trabajo.
S- Ya, claro Lucas, lo que tú digas ¿Y eso te lo ha dicho, antes, durante o después de haberle estado comiendo la boca a tu amiguita? Mira tío, sigue a lo tuyo y déjanos a nosotros en paz.
L- Tú verás si quieres hacer cabrear a tu madre.
S- Joder….-está casi segura de que su madre no le ha podido decir nada a Lucas, pero tal como están las cosas con sus padres y con el tema del internado todavía pendiente de un hilo pasa de jugársela- Dani, cariño, ahora vengo, voy a bajar a ver que quiere mi madre. No te vayas si mí, ¿eh mi niño? -se despide de él con otro beso en los labios y sin mirar a Lucas, para molestarle aún más, camina hacia las escaleras contoneando las caderas. Sabe que ha conseguido su objetivo, sabe que está loco de celos y va a explotarlo lo máximo posible. Ya que él no quiere nada con ella, al menos que sufra.
L- ¿Y tú qué?-comienza a increparlo según ella desaparece del descansillo- ¿No te había dicho ya que dejaras a Sara en paz?
D- ¿Y no me habías dicho también que tú no eras su padre, ni su hermano, ni su tío, ni su novio, ni su amigo ni su NADA y que no tenías ningún derecho a decirnos lo que teníamos que hacer?
L- ¿Eso es lo que te ha dicho? ¿Qué no somos nada? -se lo piensa un momento sin estar seguro de ir a decir lo correcto- Pues te ha mentido. Sara y yo…. Vamos que…. Que Sara y yo estamos juntos gilipollas, así que ya te estás largando de aquí.
D- ¿Juntos? Más quisieras tú chaval. Que ella pasa de ti. Que eres demasiado mayor para ella imbécil ¿Por qué no te vas por donde has venido y te olvidas de ella? Que no tienes nada que hacer, búscate a otra. Sara es mía.
L- ¿Tuya? Nunca gilipollas!!!! En la puta vida imbécil. Ella jamás será tuya y no te la vas a llevar a tu casa. Eso ni de coña!!!!!! Ni por encima de mi cadáver.
D -¿Y tú cómo sabes…? -pregunta incrédulo- Ósea, que además de meterte en nuestra vida escuchas conversaciones privadas, ¿no? Entonces habrás oído que la he invitado a mi casa y que me va a hacer un show privado en la piscina, ¿no? Vamos a pasarlo muy, muy bien. Si quieres luego te cuento los detalles para que te recrees.
No puede soportar más al capullo ese y que hable así de Sara le repatea el hígado. O lo retira o… no, le da igual. Ya lo ha dicho, ni retirando lo que acaba de decir le va a librar de la ostia que se ha ganado a pulso.
Con todas sus fuerzas se abalanza sobre el macarra al que no le da tiempo a prepararse, y teniendo de testigo a Sara, que escondida no ha dejado de presenciar ni un minuto toda la conversación, se enzarzan en una pelea feroz. Ambos están rabiosos, y ambos van a hacer cualquier cosa para dejar al otro hecho trizas. Pero Dani, no sospecha que Lucas no solo pelea, como él, por su orgullo herido; Lucas también pelea por Sara, y porque no soporta que las sucias manos de un capullo así puedan tocarla como él jamás se atrevería a hacerlo.
Los golpes se suceden unos tras otros. Dani está tirado en el suelo y Lucas encima lo golpea a la vez que recibe los golpes del otro. La lucha es bastante igualada y ninguno de ellos escucha las palabras de Sara que les suplica que se separen hasta que ambos sienten como unas manos les agarran separándolos.
P- ¿Qué coño pasa aquí? Lucas… estate quieto!!!!
M- Ehhh, tú también chaval!!!! Quietecito!
S- Papa!!!
P- Entra en casa Sarita… ¿qué coño ha pasado aquí?
L- Suéltame Paco… -forcejea intentado llegar a Dani nuevamente- suéltame, joder!!!!
P- Estate quieto Lucas… Estate quieto coño!!!!
M- Oye Paco… ¿este no es el niñato de la revista?
D- Tú estás loco tío!!!! –se seca la sangre del labio con la manga de la chaqueta mientras señala a Lucas cabreado- Loco!!!!
L- Vuelve a acercarte a ella y verás lo loco que estoy!!!!!
D- Te voy a demandar cabrón de mierda!!!!
L- Hazlo gilipollas
D- Mis abogados van a terminar contigo!!!!
M- De eso nada… mira chaval… has agredido a un subinspector de policía y además estabas seduciendo a una menor… ¿hablamos de demandas?
P- Así que tú eres el macarra que estaba besando a mi niña, no? -sin que Dani se lo espere le da una colleja- si te vuelves a acercar a ella te enchirono por embaucador de menores… ¿te enteras?
S- Papa Dani no ha hecho nada…
L- Esto es increíble... Tócate los cojones!!!!
P- ¿Entonces ha sido Lucas?
M- Si es que es un descerebrao Paco, que no rige.
S- No tampoco ha sido Lucas… he sido yo… Lo siento Dani!!!
P- ¿Y tú por qué? ¿Qué has hecho ahora Sarita? Que no gano pa disgustos contigo… interna… te voy a meter interna!!!!!
M- Pues venga… -coge a Dani del brazo y lo invita a irse- Tú con la música a otra parte lejos de Sara y tú entra pa casa a curarte esa cara!!!!
D- Mira Sara la próxima vez que tengas ganas de llamarme… por favor…no lo hagas!!!!!
L- Hijo de puta!!! -intenta pasar entre Mariano y Paco para llegar a Dani nuevamente pero estos no se lo permiten.
M: Vete tío… -Dani sigue parado en mitad del descansillo mirando desafiante a Lucas, le jode muchísimo que le haya fastidiado el plan con Sara, aunque mirándolos juntos empieza a entender muchas cosas… jodidas niñatas!!!!- ¿A qué coño estás esperando?? ¿¿¿¿ A que lo suelto?????
Esas últimas palabras son el detonante para que con decisión comience a caminar y se aleje de allí. Esta bastante clara la situación ahora… Sara ha querido darle celos al madero con él y obviamente, y los golpes y las magulladuras lo atestiguan, lo ha conseguido.
Se despierta incómodo. Alguien le tiene abrazado por la espalda y no le deja moverse. La habitación apenas está iluminada por los primeros rayos de sol que entran por la persiana pero al bajar la vista ve que son unas manos femeninas las que lo rodean y descansan sobre su pecho. No recuerda que la noche anterior hubiese tenido fiesta, y tampoco recuerda haber bebido tanto como para no acordarse de haberla tenido, aunque tampoco sería la primera vez y sospecha que tampoco la última.
Despacio, temiendo encontrarse con alguna desconocida, se da la vuelta, agarrándola para no tirarla de la cama, y la ve. La observa, quieto y en silencio, dudando entre si está dormido o despierto. Sus ondulados cabellos caen graciosamente sobre la almohada pero ella que está de espaldas, se ha girado, y no puede ver bien su cara. No tiene ni idea de quién puede ser. Tiene una ligera idea, pero no, no puede ser ella. Definitivamente no puede ser.
Como sabiéndose observada, Sara se mueve inquieta todavía en sueños, y se gira mostrándole a Lucas su rostro. Él no puede creerlo. No sabe como ha llegado ella hasta allí, pero de lo que si está seguro, es que jamás en su vida se había despertado de una forma tan dulce. Tenerla a ella en su cama, tan cerca de él, le pone nervioso, muy nervioso, pero es una sensación que le encanta sentir. Se siente como... ¿cómo un niño?
La sigue mirando y disfrutando, a la vez, de ese instante. Le encanta verla así, tranquila, con una expresión tan relajada. Si fuera así siempre y no la loca que le quiere joder la vida, sería maravillosa. Sigue mirándola extasiado, de lado con la cabeza apoyada en una mano, sonriendo absorto. Teme despertarla y romper ese mágico momento. Está seguro de que podría pasar días enteros viéndola dormir. Sigue buscando en su cabeza el recuerdo de la noche anterior para saber cómo ha llegado Sara hasta su cama, pero solo recuerda haberse acostado temprano... y solo.
Poco a poco se va desperezando, ante la atenta mirada de Lucas, y lo primero que ve al abrir los ojos, es la cara de él que le sonríe complacido. Siente un súbito rubor al darse cuenta de lo cerca que están en ese momento, pero por nada del mundo dejaría que él se diese cuenta de la perturbación que eso le causa. Sabe que tiene que decir algo, que él lo espera, que tiene que explicarle que le llevó la noche anterior a meterse en su cama cuando ya estaba durmiendo. Pero no le salen las palabras. Solo puede mirarle y dejar volar su imaginación; quisiera que ese momento se repitiera siempre, todos los días durante el resto de su vida. Despertarse junto a él se le antoja la experiencia más extraordinaria del mundo, y quiere aprovechar ese momento y disfrutar de él en silencio.
Lu: Buenos días –le acaricia la cara con un dedo pero en realidad se muere por besarla- ¿Has dormido bien?
Sa: Ummmmmm.... -se despereza como un gatita mimosa.- si, muy bien ¿Y tú?
Lu: También. Muy bien… -tiene que sacar el tema, pero no se atreve. Tiene miedo de decir o hacer algo, que estropee este momento y todas las emociones que está sintiendo -Sara... ¿tú y yo....?
Sa: No!!!!
Lu: Y entonces... –ahora si que no entiende nada- cómo has llegado a mi cama?
Sa: Abrí la puerta, aparte un poco las sábanas y me dejé caer.
Lu: Ya, muy graciosa. Sara, en serio…qué pasó?
Sa: - se encoge de hombros como si lo que hizo fuese lo mas normal del mundo- Me aburría y quería hablar contigo pero cuando llegué ya estabas durmiendo y me dio pena despertarte.
Lu: Y te metiste en mi cama porque....
Sa: Pensé que no te importaría compartir tu cama conmigo… -se muere de vergüenza al decirlo. Lleva años poniendo todas las barreras posibles para defenderse de Lucas, pero ya no puede más. Siente muchas cosas dentro de ella, cosas que nunca antes había sentido. Y tiene miedo, pero también mucha curiosidad.
Lu: Y no me importa Sara, pero.... es raro, joder, es muy raro. Tú y yo... no sé. Esto es.... raro.
No le salen más palabras. No sabe que decir. Le ha gustado despertarse a su lado, pero lo asusta el hecho de que le ha gustado demasiado. Por primera vez en su vida, sabe que no es él el que maneja la situación, y eso lo tiene acojonado.
Sa: ¿Raro en plan agggggggg o raro en plan… -pone los ojos en blanco- ummmmmmm?
Lu: Raro en plan ummmmmmm -casi no se atreve a mirarla al decirlo, pero no quiere ocultarlo más.
Ambos sonríen ante tal confesión y en silencio van acercando sus cuerpos y sus bocas. Lucas sujeta con cariño la cara de Sara y poco a poco se unen en un beso que ambos desean con todo su ser. Lo que empieza con un casto y calido beso da paso a una pasión enloquecedora. El ardor de sus bocas devorándose, y el ardiente contacto de sus cuerpos debajo de las sábanas, hace que pronto el deseo sea más fuerte que ellos y la necesidad de tocarse sea urgente. Entrelazan sus cuerpos con abrazos salvajes y los besos dan paso a caricias más profundas. Pronto, con urgencia, las manos de ambos recorren sus cuerpos y se dejan llevar por el instinto y la pasión. Quieren más, necesitan más.
De pronto Lucas, se separa bruscamente de Sara, recuperando algo de la cordura que perdió al verla en su cama, y negando una y otra vez con la cabeza, se levanta de esta decidido, medio tambaleándose de deseo y turbación.
Sa: ¿Qué pasa Lucas? -esta desconcertada ante su abandono- ¿He hecho algo mal? -sin poder evitarlo las dudas se apoderan de ella. Cree que Lucas se ha percatado de su inexperiencia, que ha intuido que ella nunca, jamás, ha hecho algo así, y cree, equivocadamente, que ha metido la pata la pata y ha hecho algo mal. Avergonzada quisiera que la tierra se la tragase y desaparecer de esa habitación, o que Lucas nunca recordase lo que acaba de pasar o....
Lu: Tú no Sara. Tú no has hecho nada mal. El único que ha hecho algo mal he sido yo. Esto está mal. -dice la primera excusa que se le ocurre- Tu padre está en la habitación de al lado.
Sa:¿Mi padre? -su enfado crece por momentos- ¿Qué pinta aquí mi padre?
Lu: Pues que no está bien y punto. Nos hemos dejado llevar y no puede ser… -se mesa el cabello con las manos- Joder!!!!
Sa: Mira Lucas, si no quieres estar conmigo me lo dices pero no pongas excusas tontas.
Lu: Pues te lo digo; no quiero estar contigo -las lágrimas inundan los ojos de Sara, que lo mira abochornada, y la rabia y la pena se apoderan de el, no quiere dañarla, no así- quiero que me dejes en paz. No quiero que sigas jugando conmigo. Que querías? dejarme a punto de caramelo y luego reírte de mí como el día de la ducha, ¿Verdad? Pues te he pillado y no me da la gana. Para jugar Sara está el maletín de la señorita Pepis, o el macarrilla con el que te comías la boca el otro día…. yo no Sara… yo paso!!!!.
Sa: Pero Lucas... yo no... Te juro que yo...
Lu: Da igual Sara. El partido se acabó.
Dando un portazo se va a la ducha. Está triste y cabreado con Sara. Se ha enamorado por primera vez en su vida, y ella, sintiéndose superior, lo ha usado contra el. A la niña le gusta jugar y el se lo ha puesto a huevo… jilipoyas!!!!!! No puede consentirle que ella lo maneje y se ría en su cara. Tiene que olvidarse de ella como sea, pero esta vez de verdad.
Avergonzada se viste deprisa y se marcha a su casa antes de que Lucas salga del baño. Ya está todo dicho entre ellos y además esta avergonzada y humillada. Como bien ha dicho él, da igual.
Al cruzar la puerta, Paco y Lola desayunan en la cocina y molestos y preocupados primero le echan la bronca y luego, por insistencia de su madre, la dejan explicarse como si le hiciesen un gran favor, pero ella, abrumada por todo lo que ha pasado en el piso de al lado, no está dispuesta a hablar mucho. Como puede y sin ser lo suficientemente convincente se excusa contando que tuvo que ir a casa de Cris por que tenían que estudiar, pero que como se acordó cuando ya ellos estaban dormidos no quiso molestarlos, y que por eso mismo no los llamó para avisar que dormia fuera. Cree que su mentira ha colado, sin percatarse de que solo lleva puesto el pijama, un hecho del que sus padres si se percatan y que desarma toda su coartada
No les da oportunidad de replica y se marcha a su habitación. Allí se deja caer sobre su cama y repasando todo lo que acaba de vivir, se siente estúpida y culpable. Lucas tiene razón. Se ha dedicado a provocarle y a hacerle la vida imposible y es normal que ahora no se fíe de ella. Está rabiosa ¿Cómo explicarle que algo dentro de ella ha cambiado? ¿Cómo le dice que lleva toda la vida enamorada de él y que se ha dado cuenta ahora?
Necesita explicarle muchas cosas para que él la comprenda. Tiene que hacerle recordar el beso que compartieron hace ya tantos años. Un beso que para ella fue maravilloso y que para él no tuvo ninguna importancia; Si se lo explica, Lucas podrá entender su comportamiento, entenderá el porque lleva años tratándolo así y quizás, solo quizás, consiga que él pueda perdonarla.
Decidida a aclararlo todo, se acerca a su casa al volver del colegio. Lleva todo el día ensayando lo que va a decirle, intentando imaginar que dirá él cuando le confiese sus sentimientos, cuando sepa que lo quiere, pero cuando golpea con los nudillos la puerta de su casa, se queda en blanco, todo lo que ha venido repitiéndose por el camino se le borra, ya no recuerda nada de lo que quería decirle. Está muy nerviosa, tanto que no cree que pueda salir ni una sola palabra de su boca, no le queda otra. Tendrá que improvisar.
Se arregla el cabello con las manos y se coloca el uniforme. Le habría gustado cambiarse pero igual en el trayecto hasta su casa pierde el poco valor que le queda. Toca con decisión. Sabe que Lucas esta en casa porque ha visto su coche aparcado en la calle. No le abren la puerta y vuelve a tocar ¿Habrá pasado algo? Toca una vez mas con decisión barajando la posibilidad de coger las llaves y entrar por su cuenta cuando por fin la puerta se abre y Lucas aparece despeinado y risueño. Al verla le cambia el gesto. No la espera y le sorprende verla allí. Actúa torpemente y como puede sale a la corrala intentando cerrar rápidamente la puerta tras de sí, pero ya es demasiado tarde: Sara ha tenido el tiempo justo de ver como en el sofá de Lucas una mujer mira con curiosidad hacia la puerta, y no le cuesta imaginar que hace allí.
Furiosa y dolida mira a Lucas. En su cara se lee la culpabilidad como si de un cartel de neón se tratase. Es bastante obvio que para Lucas ella no significa nada. Y aunque él intenta por todos los medios explicarse y retenerla para que lo escuche, Sara se marcha, dejándolo con la palabra en la boca. No quiere saber nada más de él.
Fin del partido.
Despacio, temiendo encontrarse con alguna desconocida, se da la vuelta, agarrándola para no tirarla de la cama, y la ve. La observa, quieto y en silencio, dudando entre si está dormido o despierto. Sus ondulados cabellos caen graciosamente sobre la almohada pero ella que está de espaldas, se ha girado, y no puede ver bien su cara. No tiene ni idea de quién puede ser. Tiene una ligera idea, pero no, no puede ser ella. Definitivamente no puede ser.
Como sabiéndose observada, Sara se mueve inquieta todavía en sueños, y se gira mostrándole a Lucas su rostro. Él no puede creerlo. No sabe como ha llegado ella hasta allí, pero de lo que si está seguro, es que jamás en su vida se había despertado de una forma tan dulce. Tenerla a ella en su cama, tan cerca de él, le pone nervioso, muy nervioso, pero es una sensación que le encanta sentir. Se siente como... ¿cómo un niño?
La sigue mirando y disfrutando, a la vez, de ese instante. Le encanta verla así, tranquila, con una expresión tan relajada. Si fuera así siempre y no la loca que le quiere joder la vida, sería maravillosa. Sigue mirándola extasiado, de lado con la cabeza apoyada en una mano, sonriendo absorto. Teme despertarla y romper ese mágico momento. Está seguro de que podría pasar días enteros viéndola dormir. Sigue buscando en su cabeza el recuerdo de la noche anterior para saber cómo ha llegado Sara hasta su cama, pero solo recuerda haberse acostado temprano... y solo.
Poco a poco se va desperezando, ante la atenta mirada de Lucas, y lo primero que ve al abrir los ojos, es la cara de él que le sonríe complacido. Siente un súbito rubor al darse cuenta de lo cerca que están en ese momento, pero por nada del mundo dejaría que él se diese cuenta de la perturbación que eso le causa. Sabe que tiene que decir algo, que él lo espera, que tiene que explicarle que le llevó la noche anterior a meterse en su cama cuando ya estaba durmiendo. Pero no le salen las palabras. Solo puede mirarle y dejar volar su imaginación; quisiera que ese momento se repitiera siempre, todos los días durante el resto de su vida. Despertarse junto a él se le antoja la experiencia más extraordinaria del mundo, y quiere aprovechar ese momento y disfrutar de él en silencio.
Lu: Buenos días –le acaricia la cara con un dedo pero en realidad se muere por besarla- ¿Has dormido bien?
Sa: Ummmmmm.... -se despereza como un gatita mimosa.- si, muy bien ¿Y tú?
Lu: También. Muy bien… -tiene que sacar el tema, pero no se atreve. Tiene miedo de decir o hacer algo, que estropee este momento y todas las emociones que está sintiendo -Sara... ¿tú y yo....?
Sa: No!!!!
Lu: Y entonces... –ahora si que no entiende nada- cómo has llegado a mi cama?
Sa: Abrí la puerta, aparte un poco las sábanas y me dejé caer.
Lu: Ya, muy graciosa. Sara, en serio…qué pasó?
Sa: - se encoge de hombros como si lo que hizo fuese lo mas normal del mundo- Me aburría y quería hablar contigo pero cuando llegué ya estabas durmiendo y me dio pena despertarte.
Lu: Y te metiste en mi cama porque....
Sa: Pensé que no te importaría compartir tu cama conmigo… -se muere de vergüenza al decirlo. Lleva años poniendo todas las barreras posibles para defenderse de Lucas, pero ya no puede más. Siente muchas cosas dentro de ella, cosas que nunca antes había sentido. Y tiene miedo, pero también mucha curiosidad.
Lu: Y no me importa Sara, pero.... es raro, joder, es muy raro. Tú y yo... no sé. Esto es.... raro.
No le salen más palabras. No sabe que decir. Le ha gustado despertarse a su lado, pero lo asusta el hecho de que le ha gustado demasiado. Por primera vez en su vida, sabe que no es él el que maneja la situación, y eso lo tiene acojonado.
Sa: ¿Raro en plan agggggggg o raro en plan… -pone los ojos en blanco- ummmmmmm?
Lu: Raro en plan ummmmmmm -casi no se atreve a mirarla al decirlo, pero no quiere ocultarlo más.
Ambos sonríen ante tal confesión y en silencio van acercando sus cuerpos y sus bocas. Lucas sujeta con cariño la cara de Sara y poco a poco se unen en un beso que ambos desean con todo su ser. Lo que empieza con un casto y calido beso da paso a una pasión enloquecedora. El ardor de sus bocas devorándose, y el ardiente contacto de sus cuerpos debajo de las sábanas, hace que pronto el deseo sea más fuerte que ellos y la necesidad de tocarse sea urgente. Entrelazan sus cuerpos con abrazos salvajes y los besos dan paso a caricias más profundas. Pronto, con urgencia, las manos de ambos recorren sus cuerpos y se dejan llevar por el instinto y la pasión. Quieren más, necesitan más.
De pronto Lucas, se separa bruscamente de Sara, recuperando algo de la cordura que perdió al verla en su cama, y negando una y otra vez con la cabeza, se levanta de esta decidido, medio tambaleándose de deseo y turbación.
Sa: ¿Qué pasa Lucas? -esta desconcertada ante su abandono- ¿He hecho algo mal? -sin poder evitarlo las dudas se apoderan de ella. Cree que Lucas se ha percatado de su inexperiencia, que ha intuido que ella nunca, jamás, ha hecho algo así, y cree, equivocadamente, que ha metido la pata la pata y ha hecho algo mal. Avergonzada quisiera que la tierra se la tragase y desaparecer de esa habitación, o que Lucas nunca recordase lo que acaba de pasar o....
Lu: Tú no Sara. Tú no has hecho nada mal. El único que ha hecho algo mal he sido yo. Esto está mal. -dice la primera excusa que se le ocurre- Tu padre está en la habitación de al lado.
Sa:¿Mi padre? -su enfado crece por momentos- ¿Qué pinta aquí mi padre?
Lu: Pues que no está bien y punto. Nos hemos dejado llevar y no puede ser… -se mesa el cabello con las manos- Joder!!!!
Sa: Mira Lucas, si no quieres estar conmigo me lo dices pero no pongas excusas tontas.
Lu: Pues te lo digo; no quiero estar contigo -las lágrimas inundan los ojos de Sara, que lo mira abochornada, y la rabia y la pena se apoderan de el, no quiere dañarla, no así- quiero que me dejes en paz. No quiero que sigas jugando conmigo. Que querías? dejarme a punto de caramelo y luego reírte de mí como el día de la ducha, ¿Verdad? Pues te he pillado y no me da la gana. Para jugar Sara está el maletín de la señorita Pepis, o el macarrilla con el que te comías la boca el otro día…. yo no Sara… yo paso!!!!.
Sa: Pero Lucas... yo no... Te juro que yo...
Lu: Da igual Sara. El partido se acabó.
Dando un portazo se va a la ducha. Está triste y cabreado con Sara. Se ha enamorado por primera vez en su vida, y ella, sintiéndose superior, lo ha usado contra el. A la niña le gusta jugar y el se lo ha puesto a huevo… jilipoyas!!!!!! No puede consentirle que ella lo maneje y se ría en su cara. Tiene que olvidarse de ella como sea, pero esta vez de verdad.
Avergonzada se viste deprisa y se marcha a su casa antes de que Lucas salga del baño. Ya está todo dicho entre ellos y además esta avergonzada y humillada. Como bien ha dicho él, da igual.
Al cruzar la puerta, Paco y Lola desayunan en la cocina y molestos y preocupados primero le echan la bronca y luego, por insistencia de su madre, la dejan explicarse como si le hiciesen un gran favor, pero ella, abrumada por todo lo que ha pasado en el piso de al lado, no está dispuesta a hablar mucho. Como puede y sin ser lo suficientemente convincente se excusa contando que tuvo que ir a casa de Cris por que tenían que estudiar, pero que como se acordó cuando ya ellos estaban dormidos no quiso molestarlos, y que por eso mismo no los llamó para avisar que dormia fuera. Cree que su mentira ha colado, sin percatarse de que solo lleva puesto el pijama, un hecho del que sus padres si se percatan y que desarma toda su coartada
No les da oportunidad de replica y se marcha a su habitación. Allí se deja caer sobre su cama y repasando todo lo que acaba de vivir, se siente estúpida y culpable. Lucas tiene razón. Se ha dedicado a provocarle y a hacerle la vida imposible y es normal que ahora no se fíe de ella. Está rabiosa ¿Cómo explicarle que algo dentro de ella ha cambiado? ¿Cómo le dice que lleva toda la vida enamorada de él y que se ha dado cuenta ahora?
Necesita explicarle muchas cosas para que él la comprenda. Tiene que hacerle recordar el beso que compartieron hace ya tantos años. Un beso que para ella fue maravilloso y que para él no tuvo ninguna importancia; Si se lo explica, Lucas podrá entender su comportamiento, entenderá el porque lleva años tratándolo así y quizás, solo quizás, consiga que él pueda perdonarla.
Decidida a aclararlo todo, se acerca a su casa al volver del colegio. Lleva todo el día ensayando lo que va a decirle, intentando imaginar que dirá él cuando le confiese sus sentimientos, cuando sepa que lo quiere, pero cuando golpea con los nudillos la puerta de su casa, se queda en blanco, todo lo que ha venido repitiéndose por el camino se le borra, ya no recuerda nada de lo que quería decirle. Está muy nerviosa, tanto que no cree que pueda salir ni una sola palabra de su boca, no le queda otra. Tendrá que improvisar.
Se arregla el cabello con las manos y se coloca el uniforme. Le habría gustado cambiarse pero igual en el trayecto hasta su casa pierde el poco valor que le queda. Toca con decisión. Sabe que Lucas esta en casa porque ha visto su coche aparcado en la calle. No le abren la puerta y vuelve a tocar ¿Habrá pasado algo? Toca una vez mas con decisión barajando la posibilidad de coger las llaves y entrar por su cuenta cuando por fin la puerta se abre y Lucas aparece despeinado y risueño. Al verla le cambia el gesto. No la espera y le sorprende verla allí. Actúa torpemente y como puede sale a la corrala intentando cerrar rápidamente la puerta tras de sí, pero ya es demasiado tarde: Sara ha tenido el tiempo justo de ver como en el sofá de Lucas una mujer mira con curiosidad hacia la puerta, y no le cuesta imaginar que hace allí.
Furiosa y dolida mira a Lucas. En su cara se lee la culpabilidad como si de un cartel de neón se tratase. Es bastante obvio que para Lucas ella no significa nada. Y aunque él intenta por todos los medios explicarse y retenerla para que lo escuche, Sara se marcha, dejándolo con la palabra en la boca. No quiere saber nada más de él.
Fin del partido.
la mañana siguiente, Lucas, está tentado de no ir a casa de los Miranda para no tener que verla pero, armándose de valor, decide ir y dejarle claro a Sara que está decidido a que la tontería con ella se acabe y su relación se normalice cuanto antes.
Entra en la cocina cuando ya Mariano y Paco se marchan a comisaría. Quiere ir con ellos pero Lola insiste en que debe desayunar así que se queda con ella, mirando, distraído, su bollito a la vez que el pasillo por donde teme pueda aparecer la niña.
Como si la estuviese llamando con el pensamiento ella aparece; y aparece con ese mini pijama, de lunas y estrellas, que lo vuelve loco. Inmediatamente al salir de la habitación lo ve y una picara sonrisa aparece en su rostro. Se levanto de mal humor pero la posibilidad de seguir molestando a Lucas le eleva el ánimo al cien por cien.
Sa: Hola mami… buenos días!!!
Lo: Buenos Sara?… hoy llegas tarde otra vez… y de camino yo también, es que... -va saliendo hacia los cachis- desayuna!!!!!
Sa: Que si....Hola tito, buenos días -le susurra casi al oído sentándose a su lado- ¿Has soñado conmigo?
Lu: Que dices?
Sa: Lo has intentado al menos?
Lu: No sé que te ha podido hacer pensar que estoy tan loco como para querer soñar contigo… niñata. Vístete y vete al colegio anda, que si no la profe… te va a dejar sin recreo.
Sa: ¿Me llevas? No tardo nada…
Lu: Ni aunque no tuviese nada más que hacer
Sa: Tito… es que… imagínate… voy camino del cole y me encuentro a un chico, así… guapito, lleno de tatuajes, con cara de malo, y que sea, por ejemplo… -pone cara deinteresante- cantante!!!! Y me quiere llevar a su casa ¿Qué hago yo entonces tito? ¿Me voy con él porque tú no me has acompañado?
Lu: Pero niña, que coño me estas contando?… Vete a donde sea y has lo que te de la gana con el cantante ese. No me cuentes tu vida que yo no soy tu padre y además… no me interesa… -se levanta de la silla enfadado- Joder!!!!
Sa: Pues eso es lo que voy a…. –Lucas se marcha por la puerta dejándola con la palabra en la boca y con un cabreo descomunal. Le odia, le odia con todas sus fuerzas ¿Pero que se ha creído el imbecil este?
La mañana pasa, Sara sale del instituto y de camino a casa para en el kiosco, como cada lunes, a comprar unas revistas para su madre, como si ésta no tuviese ya bastante con todos los programas del corazón y la tele basura que se traga en los Cachis. Al ir a pagar descubre, entre montones de revistas diferentes, una foto suya con un titular en letras grandes que reza "la nueva conquista de Dani Martín". Asombrada coge la revista y la mira flipando sin poder creer que sea ella la que ahí, impresa, esta dándose el lote con el solista del canto del loco.
En un primer momento sonríe. Sus compañeras se van a morir de envidia cuando la vean, sobre todo Andrea. Mira la revista complacida pero, súbitamente, la sonrisa muere en su cara, de esta… su padre… la mata.
En un instante miles de pensamientos le cruzan por su cabeza; no sabe si estar feliz o triste, si debe estar preocupada u orgullosa, solo sabe que cuando se enteren sus padres, la meten interna en un colegio de monjas, fijo.
Con evidente malestar coge la revista y la une al montón, debajo de las ya se iba llevar, deseando que nadie se de cuenta que es ella la de la foto. Esta en shock. Solo puede pensar en su padre, no sabe como va a reaccionarán cuando se entere pero obviamente no muy bien. Con un poco de suerte, quizás no llegase a enterarse aunque lo más probable, es que no tarde mucho en saberlo.
Tiene que salir de este lío como sea, pero no tiene idea de que hacer para solucionarlo. No puede recurrir a nadie. Bueno… a nadie, salvo a Lucas. Al único que ha recurrido siempre que se ha metido en algún marrón. Aunque ahora no hay nada que le apetezca menos que contárselo a el.
Esta indecisa, el orgullo le dice que no pero la razón la insta a buscarlo. Lucas es su única salida. Tiene que hablar con él, tiene que pedirle el favor. Tiene que ayudarla. Solo a él puede contarle que volvió a buscar a Dani a otro concierto, y que además volvieron a besarse. Seguro que se enfadara, pero decididamente prefiere ver a Lucas enfadado si eso le evita tener que ver a su padre.
Decidida se encamina hacia comisaría. Mentalmente se prepara para el responso de Lucas. Sabe que la va a regañar por ser tan idiota, por liarse otra vez con ese tío, y, según el, por no hacerse respetar; Y sabe también que por mucho que le joda, tiene que mantener la boca cerrada. Sus palabras le tienen que dar igual, todas las palabras de Lucas le tienen que dar igual si con ello consigue que sus padres, no se enteren de este lío.
Entra a buscarlo a comisaría con paso decidido. Pero cuando lo ve, Lucas esta junto a su padre hablando con lo que parece un detenido. Hace tiempo, como puede, para no toparse con ellos y cuando Paco y Mariano por fin se van al despacho se acerca y lo coge por el brazo mientras lo conduce hasta los servicios. El, que ni siquiera la ha oído llegar, se deja arrastrar sin saber muy bien donde le llevan ni para qué.
Lu: Joder, niña ¿Quieres soltarme? ¿Me echas tanto de menos que en un arranque de pasión has tenido que venir a buscarme? Un servicio no es un lugar muy romántico para una primera cita, pero a mí me vale… -Intenta sin demasiado éxito que Sara no se de cuenta de lo nervioso que se ha puesto, y de lo mucho que le perturba estar con ella a solas dentro de ese reducido cuarto de baño, así que opta por hacer gala de la mayor chulería que puede llegar a mostrar
Sa: Eres un idiota Lucas, ¿lo sabías?
Lu: Pues no… Nadie me había comentado nunca nada -irónico la mira descaradamente para meterla prisa; necesita saber ya que coño la ha llevado a meterlo en un baño y meterse ella con él.
Sa: Mira, tengo un problema. Bueno, en realidad tampoco es un problema, yo diría que tengo muy buena suerte. -Saca de la mochila, lentamente, la revista para llamar más la atención de él, acaba de percatarse que además puede ponerlo celoso y matar dos pajaros de un tiro. lentamente se la ofrece a Lucas para que la mire- Pero mi padre seguro que no lo ve así, y ahí es donde necesito tu ayuda.
Lu: -le arrebata la revista de sus manos- Pero… Joder!!!! Sara… Se puede saber… ¿me puedes explicar que cojones es esto niña? ¿Pero tú te has vuelto loca…? Joder!! ¿Y quieres que yo te ayude? Te voy a ayudar, claro que te voy a ayudar, ¿cómo no voy a hacerlo??
Sa: ¿De verdad Lucas? Gracias, muchas gracias -se agarra a su brazo y se acerca hasta su mejilla para darle un beso en señal de agradecimiento -Sabia que podia contar contigo.
Lu: ¿Sabes como te voy a ayudar? Voy a ir corriendo al despacho de tu padre y le voy a enseñar esta revista para que vea la demente que tiene por hija. Si, eso voy a hacer. Y le voy a decir además que yo te avisé, que yo te ordené que no te acercases a él.
Sa: No puedes hacer eso!!!
Lu: Que te apuestas? Besándote con el macarra ese…. -se muere de celos- En una puta revista!!!! Tu!!!!!Y no se lo voy a decir a tu padre? Veremos!!!!
Sa: Vale Lucas… se lo vas a decir!!!!! Y le vas a decir también como me besaste tú? ¿Le vas a decir cómo dejaste que me metiera en tu bañera y como me enjabonaste el cuerpo? ¿Crees que a mi padre le gustaría saber como su mejor amigo, que digo su amigo, como su hijo, hace esas cosas con su niña?
Lu: Eres… eres despreciable.
Sa: Lo sé… -sonríe coqueta porque le tiene donde quería. Muerto de celos y odiándola y deseándola a partes iguales- Yo te lo he pedido como un favor, pero como eres tan egoísta no eres capaz de hacérmelo… déjalo!!!! Ya me buscare la vida!!!!!
Lu: Me cago en…. -se marcha sin mirar a Sara dando un portazo. Otra vez la niña lo ha vuelto a liar. Y encima con el cantante ese de mierda, que ya se las vería con él. No sabe que puede hacer ahora, pero tiene que pensar en algo.
Dice en comisaría que se encuentra mal y que se marcha a casa, aunque en realidad sale directo para el descampado para trazar un plan. Paco no se puede enterar de ninguna de las maneras. Al menos ha salido en una revista de esas de niñas y no en el diez minutos y con un poco de suerte la televisión no se haría eco de la noticia.
Pone el coche en marcha. Lo primero es interceptar las revistas antes de que lleguen a los colegios. Si, eso es. Irá kiosco por kiosco confiscando las revistas, ya se inventara una excusa. En la zona de la comisaría, los cachis, la casa de Silvia, la casa de la gente de la comisaría, la casa de D. Lorenzo, etc.… Entre todos esos lugares hay, por lo menos, 200 kioscos de prensa. Tiene un largo día por delante.
Por fin llega a casa; No sabe como ha podido darle tiempo a pasearse por todos los kioscos antes de que cerrasen. Esta cansado, agotado. Ha llevado al punto limpio cientos de ejemplares de la dichosa revista donde sale el cantante de las narices con su niña y aun no sabe por que la ha ayudado.
Se ha quedado con una copia, por si acaso. El guapito se las va a ver con él por haberse liado con una menor, aun sabiéndo que lo era, y más le vale tener alguna prueba, del delito, por lo que pueda pasar. Pero eso ya será mañana. Hoy solo quiere tener una tranquila cena en su casa e irse a dormir temprano.
Al llegar hasta la córrala, escucha los gritos de Paco y asustado entra corriendo a su casa. La escena que se encuentra no puede ser peor. Paco de un lado a otro de la cocina pega gritos como un loco mientras Lola intenta tranquilizarle y Sara, sentada a la mesa, pone cara de pena y hace como que lo escucha.
Lu: Paco, Paco ¿qué pasa? -En ese momento entra Mariano alertado también por los gritos y se queda junto a su amigo contemplando a la familia.
Lo: ¿Qué que pasa? La niña. La niñata esta que se cree que tiene treinta años. Que se nos ha liado con un quinqui. Uno que tiene un grupito de música famoso y se cree algo en la vida, pero si no canta ni hace na. Y que pintas tiene… -se vuelve otra vez hacia Sara y levantando más el tono le sigue recriminando- te lo prohíbo niña, te lo prohíbo. No quiero que le veas más. Y ahora me dirás que haremos cuando tengamos a los del tomate aquí en la puerta todo el día. Si es que eres una descerebra.
Lu: ¿Y vosotros como os habéis enterado?
Pa: Pues la sobrina de Povedilla, que ha venido del pueblo y a mitad de camino se ha comprado una revista. Una revista donde mi hija se está cambiando fluidos con el macarra ese.
Sa: Se llama Dani!!!
Lu: -burlándose- Que bien!!!! No pasa nada por que se llama Dani!!!!!!!!!!!!!
Se mesa el cabello furioso, no puede creer que después de haber estado todo el día pateandose medio Madrid buscando kioscos como un loco, Paco haya visto la revista precisamente en la comisaría. Lo ha hecho para nada. La mira y la ve sonreírle burlona. Paco no la ve y no puede saber que a su hija le da igual lo que él piense. A su hija solo le importa salirse con la suya, poner a Lucas celoso y sentir que le ha ganado otra batalla.
Pa: Lola, la niña. Se nos va. Tenemos que hacer algo con ella. El colegio de monjas, creo que todavía guardo el folleto.
Sa: Papa, tengo casi 18 años y no pienso ir a ningún colegio de monjas.
Pa: Sara, tienes 17 todavía y tú irás donde te digan tu padre y tu madre.
Sa: Papi, por favor, te prometo que no lo volveré a hacer
Pa: Déjalo… está vez no te va a servir de nada. O te pongo a una persona que te vigile y te cuide 24 horas o te llevo al colegio de monjas. Y más ahora, que las hienas de la prensa del corazón estarán todo el día detrás de ti. Sara te vas y punto -ella se alarma. Nunca ha visto a su padre tan decidido y por ello busca con la mirada el apoyo de Lucas y nota que él tampoco quiere que se vaya. Necesita un milagro para poder salirse de esta.
Lu: Paco… -Quizás esta sea la mejor solución para todos, y más para ellos dos, pero no se puede ir así como así. No la pueden internar como si estuviera loca. En su mirada nota que le esta pidiendo ayuda, que haga algo, que la salve de esto- el colegio de monjas no lo veo yo para tu niña. Que tal y como es seguro que la echan al primer día. Eres un inspector de policía, ¿por que no pones a alguien que la vigile y la proteja de los paparazzi?
Pa: Muy bien Lucas. Empiezas esta misma noche.
Lu: ¿Quéeee? Noooo. He dicho a un policía no a mí, coño Paco que yo soy subinspector. Pringa a un becario para esto.
Ma: Lucas, que Paco no puede dejar a su hija en manos de un becario.
Lu: ¿Y Aitor? ¿Para que está Aitor si es no para comerse los marrones?
Sa: Aitor? Que guay!!!! Es muy guapo y solo tiene un par de años mas que yo!!!!
Lo: Si niña… otro mas al que enredar… no te jode!!!!
Pa: Lucas o la vigilas tú o se va al colegio de monjas -todos le miran esperando su respuesta. Se siente presionado. Estar con ella todo el día desbaratará su plan de ignorarla, pero no quiere, ni puede imaginar levantarse cada mañana y no verla a la hora del desayuno.
Lu: Está bien, yo la vigilo.
Sa: Bien tito, mi poli particular -Sara le abraza feliz por haberse librado del castigo. Además, su padre, sin saberlo, le ha hecho el mejor regalo; todo el día con Lucas va a ser muy, pero que muy divertido
Entra en la cocina cuando ya Mariano y Paco se marchan a comisaría. Quiere ir con ellos pero Lola insiste en que debe desayunar así que se queda con ella, mirando, distraído, su bollito a la vez que el pasillo por donde teme pueda aparecer la niña.
Como si la estuviese llamando con el pensamiento ella aparece; y aparece con ese mini pijama, de lunas y estrellas, que lo vuelve loco. Inmediatamente al salir de la habitación lo ve y una picara sonrisa aparece en su rostro. Se levanto de mal humor pero la posibilidad de seguir molestando a Lucas le eleva el ánimo al cien por cien.
Sa: Hola mami… buenos días!!!
Lo: Buenos Sara?… hoy llegas tarde otra vez… y de camino yo también, es que... -va saliendo hacia los cachis- desayuna!!!!!
Sa: Que si....Hola tito, buenos días -le susurra casi al oído sentándose a su lado- ¿Has soñado conmigo?
Lu: Que dices?
Sa: Lo has intentado al menos?
Lu: No sé que te ha podido hacer pensar que estoy tan loco como para querer soñar contigo… niñata. Vístete y vete al colegio anda, que si no la profe… te va a dejar sin recreo.
Sa: ¿Me llevas? No tardo nada…
Lu: Ni aunque no tuviese nada más que hacer
Sa: Tito… es que… imagínate… voy camino del cole y me encuentro a un chico, así… guapito, lleno de tatuajes, con cara de malo, y que sea, por ejemplo… -pone cara deinteresante- cantante!!!! Y me quiere llevar a su casa ¿Qué hago yo entonces tito? ¿Me voy con él porque tú no me has acompañado?
Lu: Pero niña, que coño me estas contando?… Vete a donde sea y has lo que te de la gana con el cantante ese. No me cuentes tu vida que yo no soy tu padre y además… no me interesa… -se levanta de la silla enfadado- Joder!!!!
Sa: Pues eso es lo que voy a…. –Lucas se marcha por la puerta dejándola con la palabra en la boca y con un cabreo descomunal. Le odia, le odia con todas sus fuerzas ¿Pero que se ha creído el imbecil este?
La mañana pasa, Sara sale del instituto y de camino a casa para en el kiosco, como cada lunes, a comprar unas revistas para su madre, como si ésta no tuviese ya bastante con todos los programas del corazón y la tele basura que se traga en los Cachis. Al ir a pagar descubre, entre montones de revistas diferentes, una foto suya con un titular en letras grandes que reza "la nueva conquista de Dani Martín". Asombrada coge la revista y la mira flipando sin poder creer que sea ella la que ahí, impresa, esta dándose el lote con el solista del canto del loco.
En un primer momento sonríe. Sus compañeras se van a morir de envidia cuando la vean, sobre todo Andrea. Mira la revista complacida pero, súbitamente, la sonrisa muere en su cara, de esta… su padre… la mata.
En un instante miles de pensamientos le cruzan por su cabeza; no sabe si estar feliz o triste, si debe estar preocupada u orgullosa, solo sabe que cuando se enteren sus padres, la meten interna en un colegio de monjas, fijo.
Con evidente malestar coge la revista y la une al montón, debajo de las ya se iba llevar, deseando que nadie se de cuenta que es ella la de la foto. Esta en shock. Solo puede pensar en su padre, no sabe como va a reaccionarán cuando se entere pero obviamente no muy bien. Con un poco de suerte, quizás no llegase a enterarse aunque lo más probable, es que no tarde mucho en saberlo.
Tiene que salir de este lío como sea, pero no tiene idea de que hacer para solucionarlo. No puede recurrir a nadie. Bueno… a nadie, salvo a Lucas. Al único que ha recurrido siempre que se ha metido en algún marrón. Aunque ahora no hay nada que le apetezca menos que contárselo a el.
Esta indecisa, el orgullo le dice que no pero la razón la insta a buscarlo. Lucas es su única salida. Tiene que hablar con él, tiene que pedirle el favor. Tiene que ayudarla. Solo a él puede contarle que volvió a buscar a Dani a otro concierto, y que además volvieron a besarse. Seguro que se enfadara, pero decididamente prefiere ver a Lucas enfadado si eso le evita tener que ver a su padre.
Decidida se encamina hacia comisaría. Mentalmente se prepara para el responso de Lucas. Sabe que la va a regañar por ser tan idiota, por liarse otra vez con ese tío, y, según el, por no hacerse respetar; Y sabe también que por mucho que le joda, tiene que mantener la boca cerrada. Sus palabras le tienen que dar igual, todas las palabras de Lucas le tienen que dar igual si con ello consigue que sus padres, no se enteren de este lío.
Entra a buscarlo a comisaría con paso decidido. Pero cuando lo ve, Lucas esta junto a su padre hablando con lo que parece un detenido. Hace tiempo, como puede, para no toparse con ellos y cuando Paco y Mariano por fin se van al despacho se acerca y lo coge por el brazo mientras lo conduce hasta los servicios. El, que ni siquiera la ha oído llegar, se deja arrastrar sin saber muy bien donde le llevan ni para qué.
Lu: Joder, niña ¿Quieres soltarme? ¿Me echas tanto de menos que en un arranque de pasión has tenido que venir a buscarme? Un servicio no es un lugar muy romántico para una primera cita, pero a mí me vale… -Intenta sin demasiado éxito que Sara no se de cuenta de lo nervioso que se ha puesto, y de lo mucho que le perturba estar con ella a solas dentro de ese reducido cuarto de baño, así que opta por hacer gala de la mayor chulería que puede llegar a mostrar
Sa: Eres un idiota Lucas, ¿lo sabías?
Lu: Pues no… Nadie me había comentado nunca nada -irónico la mira descaradamente para meterla prisa; necesita saber ya que coño la ha llevado a meterlo en un baño y meterse ella con él.
Sa: Mira, tengo un problema. Bueno, en realidad tampoco es un problema, yo diría que tengo muy buena suerte. -Saca de la mochila, lentamente, la revista para llamar más la atención de él, acaba de percatarse que además puede ponerlo celoso y matar dos pajaros de un tiro. lentamente se la ofrece a Lucas para que la mire- Pero mi padre seguro que no lo ve así, y ahí es donde necesito tu ayuda.
Lu: -le arrebata la revista de sus manos- Pero… Joder!!!! Sara… Se puede saber… ¿me puedes explicar que cojones es esto niña? ¿Pero tú te has vuelto loca…? Joder!! ¿Y quieres que yo te ayude? Te voy a ayudar, claro que te voy a ayudar, ¿cómo no voy a hacerlo??
Sa: ¿De verdad Lucas? Gracias, muchas gracias -se agarra a su brazo y se acerca hasta su mejilla para darle un beso en señal de agradecimiento -Sabia que podia contar contigo.
Lu: ¿Sabes como te voy a ayudar? Voy a ir corriendo al despacho de tu padre y le voy a enseñar esta revista para que vea la demente que tiene por hija. Si, eso voy a hacer. Y le voy a decir además que yo te avisé, que yo te ordené que no te acercases a él.
Sa: No puedes hacer eso!!!
Lu: Que te apuestas? Besándote con el macarra ese…. -se muere de celos- En una puta revista!!!! Tu!!!!!Y no se lo voy a decir a tu padre? Veremos!!!!
Sa: Vale Lucas… se lo vas a decir!!!!! Y le vas a decir también como me besaste tú? ¿Le vas a decir cómo dejaste que me metiera en tu bañera y como me enjabonaste el cuerpo? ¿Crees que a mi padre le gustaría saber como su mejor amigo, que digo su amigo, como su hijo, hace esas cosas con su niña?
Lu: Eres… eres despreciable.
Sa: Lo sé… -sonríe coqueta porque le tiene donde quería. Muerto de celos y odiándola y deseándola a partes iguales- Yo te lo he pedido como un favor, pero como eres tan egoísta no eres capaz de hacérmelo… déjalo!!!! Ya me buscare la vida!!!!!
Lu: Me cago en…. -se marcha sin mirar a Sara dando un portazo. Otra vez la niña lo ha vuelto a liar. Y encima con el cantante ese de mierda, que ya se las vería con él. No sabe que puede hacer ahora, pero tiene que pensar en algo.
Dice en comisaría que se encuentra mal y que se marcha a casa, aunque en realidad sale directo para el descampado para trazar un plan. Paco no se puede enterar de ninguna de las maneras. Al menos ha salido en una revista de esas de niñas y no en el diez minutos y con un poco de suerte la televisión no se haría eco de la noticia.
Pone el coche en marcha. Lo primero es interceptar las revistas antes de que lleguen a los colegios. Si, eso es. Irá kiosco por kiosco confiscando las revistas, ya se inventara una excusa. En la zona de la comisaría, los cachis, la casa de Silvia, la casa de la gente de la comisaría, la casa de D. Lorenzo, etc.… Entre todos esos lugares hay, por lo menos, 200 kioscos de prensa. Tiene un largo día por delante.
Por fin llega a casa; No sabe como ha podido darle tiempo a pasearse por todos los kioscos antes de que cerrasen. Esta cansado, agotado. Ha llevado al punto limpio cientos de ejemplares de la dichosa revista donde sale el cantante de las narices con su niña y aun no sabe por que la ha ayudado.
Se ha quedado con una copia, por si acaso. El guapito se las va a ver con él por haberse liado con una menor, aun sabiéndo que lo era, y más le vale tener alguna prueba, del delito, por lo que pueda pasar. Pero eso ya será mañana. Hoy solo quiere tener una tranquila cena en su casa e irse a dormir temprano.
Al llegar hasta la córrala, escucha los gritos de Paco y asustado entra corriendo a su casa. La escena que se encuentra no puede ser peor. Paco de un lado a otro de la cocina pega gritos como un loco mientras Lola intenta tranquilizarle y Sara, sentada a la mesa, pone cara de pena y hace como que lo escucha.
Lu: Paco, Paco ¿qué pasa? -En ese momento entra Mariano alertado también por los gritos y se queda junto a su amigo contemplando a la familia.
Lo: ¿Qué que pasa? La niña. La niñata esta que se cree que tiene treinta años. Que se nos ha liado con un quinqui. Uno que tiene un grupito de música famoso y se cree algo en la vida, pero si no canta ni hace na. Y que pintas tiene… -se vuelve otra vez hacia Sara y levantando más el tono le sigue recriminando- te lo prohíbo niña, te lo prohíbo. No quiero que le veas más. Y ahora me dirás que haremos cuando tengamos a los del tomate aquí en la puerta todo el día. Si es que eres una descerebra.
Lu: ¿Y vosotros como os habéis enterado?
Pa: Pues la sobrina de Povedilla, que ha venido del pueblo y a mitad de camino se ha comprado una revista. Una revista donde mi hija se está cambiando fluidos con el macarra ese.
Sa: Se llama Dani!!!
Lu: -burlándose- Que bien!!!! No pasa nada por que se llama Dani!!!!!!!!!!!!!
Se mesa el cabello furioso, no puede creer que después de haber estado todo el día pateandose medio Madrid buscando kioscos como un loco, Paco haya visto la revista precisamente en la comisaría. Lo ha hecho para nada. La mira y la ve sonreírle burlona. Paco no la ve y no puede saber que a su hija le da igual lo que él piense. A su hija solo le importa salirse con la suya, poner a Lucas celoso y sentir que le ha ganado otra batalla.
Pa: Lola, la niña. Se nos va. Tenemos que hacer algo con ella. El colegio de monjas, creo que todavía guardo el folleto.
Sa: Papa, tengo casi 18 años y no pienso ir a ningún colegio de monjas.
Pa: Sara, tienes 17 todavía y tú irás donde te digan tu padre y tu madre.
Sa: Papi, por favor, te prometo que no lo volveré a hacer
Pa: Déjalo… está vez no te va a servir de nada. O te pongo a una persona que te vigile y te cuide 24 horas o te llevo al colegio de monjas. Y más ahora, que las hienas de la prensa del corazón estarán todo el día detrás de ti. Sara te vas y punto -ella se alarma. Nunca ha visto a su padre tan decidido y por ello busca con la mirada el apoyo de Lucas y nota que él tampoco quiere que se vaya. Necesita un milagro para poder salirse de esta.
Lu: Paco… -Quizás esta sea la mejor solución para todos, y más para ellos dos, pero no se puede ir así como así. No la pueden internar como si estuviera loca. En su mirada nota que le esta pidiendo ayuda, que haga algo, que la salve de esto- el colegio de monjas no lo veo yo para tu niña. Que tal y como es seguro que la echan al primer día. Eres un inspector de policía, ¿por que no pones a alguien que la vigile y la proteja de los paparazzi?
Pa: Muy bien Lucas. Empiezas esta misma noche.
Lu: ¿Quéeee? Noooo. He dicho a un policía no a mí, coño Paco que yo soy subinspector. Pringa a un becario para esto.
Ma: Lucas, que Paco no puede dejar a su hija en manos de un becario.
Lu: ¿Y Aitor? ¿Para que está Aitor si es no para comerse los marrones?
Sa: Aitor? Que guay!!!! Es muy guapo y solo tiene un par de años mas que yo!!!!
Lo: Si niña… otro mas al que enredar… no te jode!!!!
Pa: Lucas o la vigilas tú o se va al colegio de monjas -todos le miran esperando su respuesta. Se siente presionado. Estar con ella todo el día desbaratará su plan de ignorarla, pero no quiere, ni puede imaginar levantarse cada mañana y no verla a la hora del desayuno.
Lu: Está bien, yo la vigilo.
Sa: Bien tito, mi poli particular -Sara le abraza feliz por haberse librado del castigo. Además, su padre, sin saberlo, le ha hecho el mejor regalo; todo el día con Lucas va a ser muy, pero que muy divertido
Se levanta cuando oye la puerta de la calle abrirse. No ha podido descansar y ha estado toda la noche pensando en él. Es una temeridad pero está decidida, Lucas Fernández va a besar el suelo que ella pise. Va a cobrarse, en nombre de todas las mujeres a las que les había roto el corazón, su desprecio. Decidida sale de su cuarto sin ni siquiera ponerse unos pantalones largos; a su padre no le gusta que salga así y la va a regañar por ello pero al contrario que a él, Lucas, cuando la ve en short, la mira disimuladamente y se pone muy nervioso. Y precisamente eso es lo que quiere, ponerle nervioso, alterarle, volverlo loco. Quiere que la desee como nunca haya deseado a otra mujer en su vida.
Camina despacio por el pasillo sin apenas hacer ruido dispuesta a sorprenderlo, pero al llegar a la cocina la sorprendida es ella. Por primera vez en años Lucas no está sentado a la mesa con su bollito en la mano hablando con Paco y Mariano.
Saluda a todos y nadie se percata de su cara de sorpresa. Ya no le apetece desayunar. Durante unos minutos conserva la esperanza de que él aparezca por la puerta, que solo se le hayan pegado las sábanas. Pero finalmente se da cuenta de que no va a venir y la rabia se apodera de ella. Conociéndolo era una posibilidad que Lucas la rehuyera después del beso de la noche anterior. Pero si él no va a verla, será ella la que vaya a buscarle.
Ve a Mariano salir por la puerta rumbo a casa de Paco después de mirarlo con cara de estar viendo un marciano, por negarse a desayunar en casa de su jefe y amigo. Tiene mal cuerpo. La imagen de Sara besando al chulito no se le ha borrado de la cabeza. Apenas ha dormido unas horas. Habría sido tan sencillo, la noche anterior, confesarle que la quería como nunca había querido a nadie en su vida. Por un instante le pareció ver en sus ojos, al mirarlo expectante, anhelo, esperanza… algo!
Siente como si la cabeza le fuese a estallar. Si pudiese pediría el día libre en comisaría. Un puto día de asuntos propios le vendría hoy de maravilla pero como hay que pedirlo con varios días de antelación pues a jorobarse toca… será mejor que se de una ducha de agua fría para despejarse.
Con disimulo coge la llave de su piso que Lola guarda en la caja de galletas, y con disimulo también, sale de casa sin ponerse nada encima. El plan sigue siendo el mismo, solo ha cambiado el escenario. Entra sin hacer ruido y se sorprende al no encontrarle en el salón, pero cuando escucha correr el agua en la ducha, las peores intenciones pasan por su cabeza.
Abre la puerta del baño sigilosamente. A través de la cortina puede intuir su figura y lo observa cohibida y curiosamente, y al recordar el contacto de su boca en la suya y de sus cuerpos, unidos por la misma pasión la noche anterior, nota como se le eriza la piel. Sabe que le desea, tanto que le duele, pero también sabe que tiene que ser fuerte para no sucumbir ante ese hecho y hacer lo que se ha propuesto hacer: conseguir que Lucas caiga rendido a sus pies ahora mismo.
Se desnuda despacio, casi con temor a ser descubierta antes de tiempo. Es una locura pero está dispuesta a todo con tal de hacer lo que ha venido a hacer. Quiere que él se vuelva loco de deseo y luego dejarlo con la miel en los labios, que sufra!!!!
S- Hola tito, -abre la cortina ágilmente sorprendiéndolo -¿necesitas que te enjabone?
L- Sara coño, ¿qué haces aquí? Sal ahora mismo -No quiere, ni puede mirarla. Si lo hace sabe que no podrá controlarse. Presuroso le da la espalda, aunque tarde. Verla, y saberla desnuda a escasos centímetros de su cuerpo es demasiado para él y su excitación es mas que evidente.
S- ¿Por qué tito? -pasea su dedo por la espalda de Lucas - Si solo quiero que ahorremos agua…
L- Se pone rígido- Sara... sal de la ducha… por favor!!!!
Pero ella no quiere escucharle, solo quiere provocarle. Rozándole se coloca delante de él, que permanece con los ojos cerrados, y le arrebata la esponja con la que minutos antes él se estaba enjabonando. El agua comienza a caerle por su cuerpo y lo más seductoramente que puede comienza a enjabonarle su pecho. Lucas mientras, la mira sin poder apartar sus ojos de ella y de sus seductoras manos, y va a acercando su boca a la suya, más y más. Sara no se aparta aún sintiéndose intimidada por su excitación. Casi puede sentir su aliento en sus labios, sus respiraciones se confunden... aturdida nota como miles de sensaciones inundan su cuerpo, sensaciones que nunca antes lo habían hecho y que son totalmente novedosas para ella.
Lucas la mira extasiado, lleva toda la noche decidiendo que no quiere saber nada de ella, que quiere apartarla de su vida, cuanto más lejos mejor. Pero ahora que la tiene tan cerca, lo único que puede hacer es desearla con todas sus fuerzas, con toda su alma, con todo su ser. Y quiere hacerla suya, quiere amarla, quiere fundirse con ella hasta que no quede un resquicio de espacio entre los dos.
La mira a los ojos y puede ver que ella siente el mismo deseo en su interior. Poco a poco se va acercando a ella y se apresura a esa boca que se lo está pidiendo a gritos. Hace rato que dejó la cordura a un lado. No puede pensar, solo sentir, sentirla a ella. Le toma la cara con dulzura entre sus manos y con fuerza la abraza a su cuerpo. Sara lo ve peligrosamente cerca de sus labios e intuye que si permite que la bese ya no va haber vuelta atrás y todo su plan quedará arruinado. Siente el corazón latir desbocado en su pecho, se muere por besarlo. Daría lo que fuese por sentir su lengua recorriendo toda su boca pero en el último momento y tras darle un pequeño beso en la comisura al que no ha podido resistirse, se aparta y abre la cortina para salir de la ducha, dejándolo desconcertado ante su maniobra y sintiendo sus ojos clavados en su espalda.
S- Mas quisieras tito….pero no esta la miel hecha para la boca del asno!!!!!! Gracias por la ducha… -se gira envuelta en una toalla y le guiña un ojo- sabes…?el planeta te lo agradecerá!!!!!
Sin más, recoge su ropa del suelo y sale del baño, sin vestirse, antes de que le fallen las fuerzas y vuelva a la ducha a comérselo a besos. Ha de reconocer que Lucas Fernández es un capullo pero esta bueno que se rompe y además, como una idiota, lo desea; más incluso que a Dani Martin, lo cual es totalmente incomprensible. Desearía, más que cualquier cosa en este mundo, que Lucas la quisiese como ella lo quiere pero, no puede engañarse, él es incapaz de querer a ninguna mujer y además se ha propuesto que ella no sea feliz tampoco. Por ese motivo le había chafado la noche anterior con Dani pero para la próxima vez, por la cuenta que le trae, se asegurará de que él no esté cerca.
Por fin llega la hora de marcharse a casa. Ha tenido un día de perros. No tendría que haberse levantado de la cama; no, no tendría que haber llevado a Sara al concierto. Desde la noche anterior ella ocupa cada uno de sus pensamientos. El beso no lo dejo dormir y su cuerpo desnudo no lo ha dejado concentrarse y trabajar. No entiende el por qué del numerito de la ducha. Tan solo entiende que la quiere, la desea, le vuelve loco. Pero no puede ser. Y aunque pudiese ella no está por la labor. La niña se ha propuesto amargarle la vida. No sabe que ha hecho para que ella se comporte así. Quiere provocarle, sacarle de sus casillas. Quiere volverlo más trastornado, por ella, de lo que ya está
Sabe que lo mejor es olvidarla. Mientras llega a casa se dice a sí mismo que seguro que no es tan difícil, que él en su vida ha estado con muchas mujeres, que él es Lucas Fernández y Lucas Fernández no se enamora, no se deja manipular por una mujer. Se lo repite una y mil veces intentando convencerse a sí mismo, pero sabe que se está engañando. Sabe que esta vez no es como las otras veces. Sabe que ella no es como las otras mujeres.
Se siente inseguro y un sentimiento nuevo le invade y le provoca mucho miedo; el terror a ser rechazado. Normalmente sabe lo que tiene que hacer, lo que tiene que decirle a una mujer para seducirla, pero con Sara es distinto. Sara es más mujer que cualquiera de las otras, es más fuerte, más inteligente, más hábil y también más cabezota, más caprichosa, más… Sara es más a secas. Sara, su Sara no se va a fijar jamás en alguien como él, ella misma se lo ha dejado claro mil veces. No cree que pueda hacer nada para que ella cambie de opinión y tampoco quiere hacerlo. El que Sara pose sus verdes ojos en él podría ser su ruina. Simplemente se tiene que resignar y asumir que se ha enamorado de la mujer, la única mujer que, probablemente jamás, nunca, le va a querer.
Decidido a olvidarla está dispuesto a todo. El primer plan, el de alejarse de ella no ha dado sus frutos y, sin darse cuenta, ha caído a las primera de cambio. Pero ya sabe que la tentación es muy grande y si la deja acercarse puede caer. Por ello toma la firme determinación de no darse a si mismo esa oportunidad. Por su salud mental cuanto más lejos esté de Sara, mejor.
Se sienta en el salón dispuesto a ver una película, para intentar distraerse, cuando le interrumpe el ruido de la puerta. Puede ver quien es sin llegar a abrir, y no sabe que hacer. Si abre está perdido, con el numerito de la ducha ha tenido para un largo tiempo, y a saber que quiere ahora. Pero si no abre… no se enterará de que ha venido a hacer a su casa.
L- Hola -dice fingiendo la mayor desgana posible. La mira de arriba abajo intentando no recordarla desnuda y que además ella no se de cuenta. “Ojala no hubiera abierto la puerta, si la tengo delante no creo que pueda fingir que no me interesa. Está tan guapa ahora ¿Se habrá vestido así solo para provocarme a mí? Lucas, no seas estupido coño, ni que a la niña tú le importaras algo!”
S-Hola tito…
L- ¿Qué haces aquí?
S- Qué serio estás hoy ¿No te ha sentado bien la ducha de antes? A mi sí!!!
L- Sara, ¿a que has venido?
S- Pues nada, Lucas, es que verás…. -se apoya en la barandilla para que él pueda verla de cuerpo entero perfectamente. Quiere que la mire las piernas, quiere que se de cuenta de la camiseta tan corta que lleva. Quiere provocarle -mis padres no están en casa y no sé que le ha pasado a la tele pero no funciona. Y claro, yo estoy aburrida. He pensado… -hace una pausa para llamar más su atención. Se separa de la barandilla y despacio se va acercando al marco de la puerta, apoyando finalmente su cuerpo allí a escasos milímetros del de él -quizás si no estás viendo nada ahora podría ver un rato aquí la tele.
L- Mira Sara- se separa de ella mientras lo dice. Tiene que dejar de oler ese perfume que emana su cuerpo sino quiere lanzarse a su cuello como un loco -si estás aburrida vete al parque, o queda con una amiga o haz lo que te de la gana pero a mi casa no vengas, que estoy ocupado ahora.
S- No estarás con una de tus amiguitas, no me digas que has conseguido engañar a otra idiota
L- Ese no es tu problema!!!! Lárgate -intenta cerrarle la puerta en las narices pero ella se escabulle dentro.
S- Lo que es mi problema o no solo lo decido yo –Está celosa. Entra hasta dentro y busca en las habitaciones como loca. Quiere saber si Lucas está acompañado, necesita saberlo. No sabe lo que haría de ser así, pero no se va a quedar de rositas, eso lo tiene claro.
L- Sara, ¿se puede saber que coño haces?
S-…
L- Sara joder, que vengas. Que no eres quien para entrar en mi casa. Saraaaaaaa –Ella no contesta. Ya ha descubierto que Lucas está solo en casa, pero ahora que ha conseguido volver a cabrearlo no va a salir de su casa tan fácilmente.
S- Tranquilo guapo... te va dar algo!!!!!! pues parece que no hay ninguna ingenua por aqui... ¿un mal día?
L- ¿Quien coño te crees que eres para venir a mi casa y entrar sin que nadie te haya invitado? ¿Qué coño buscas?
S- ¿Estás solo?
L-Si estoy solo!!! O por lo menos lo estaba antes de que tu vinieses!!!
S- ¿Estás un poco tenso, no? ¿A lo mejor necesitas una ducha? -sonríe de forma sensual para hacerle recordar la escena de la ducha, aunque ella está segura de que él va a tardar mucho tiempo en olvidarla... al igual que ella.
L- Sara se acabó, sal de aquí… márchate… joder estás muy loca… vete a jugar a las barbies o a las cocinitas… ¿no es eso lo que hacen las niñitas como tú?
S- ¡Qué dices idiota!, ¿qué edad te crees que tengo? -Ahora si que está enfadada. Ahora si que le odia. Quiere molestarle hasta hacerle explotar
L- Por como te comportas, siete!!!! –la saca del brazo hasta la corrala y le cierra la puerta- ADIÓS SARITA… ADIÓS.
Camina despacio por el pasillo sin apenas hacer ruido dispuesta a sorprenderlo, pero al llegar a la cocina la sorprendida es ella. Por primera vez en años Lucas no está sentado a la mesa con su bollito en la mano hablando con Paco y Mariano.
Saluda a todos y nadie se percata de su cara de sorpresa. Ya no le apetece desayunar. Durante unos minutos conserva la esperanza de que él aparezca por la puerta, que solo se le hayan pegado las sábanas. Pero finalmente se da cuenta de que no va a venir y la rabia se apodera de ella. Conociéndolo era una posibilidad que Lucas la rehuyera después del beso de la noche anterior. Pero si él no va a verla, será ella la que vaya a buscarle.
Ve a Mariano salir por la puerta rumbo a casa de Paco después de mirarlo con cara de estar viendo un marciano, por negarse a desayunar en casa de su jefe y amigo. Tiene mal cuerpo. La imagen de Sara besando al chulito no se le ha borrado de la cabeza. Apenas ha dormido unas horas. Habría sido tan sencillo, la noche anterior, confesarle que la quería como nunca había querido a nadie en su vida. Por un instante le pareció ver en sus ojos, al mirarlo expectante, anhelo, esperanza… algo!
Siente como si la cabeza le fuese a estallar. Si pudiese pediría el día libre en comisaría. Un puto día de asuntos propios le vendría hoy de maravilla pero como hay que pedirlo con varios días de antelación pues a jorobarse toca… será mejor que se de una ducha de agua fría para despejarse.
Con disimulo coge la llave de su piso que Lola guarda en la caja de galletas, y con disimulo también, sale de casa sin ponerse nada encima. El plan sigue siendo el mismo, solo ha cambiado el escenario. Entra sin hacer ruido y se sorprende al no encontrarle en el salón, pero cuando escucha correr el agua en la ducha, las peores intenciones pasan por su cabeza.
Abre la puerta del baño sigilosamente. A través de la cortina puede intuir su figura y lo observa cohibida y curiosamente, y al recordar el contacto de su boca en la suya y de sus cuerpos, unidos por la misma pasión la noche anterior, nota como se le eriza la piel. Sabe que le desea, tanto que le duele, pero también sabe que tiene que ser fuerte para no sucumbir ante ese hecho y hacer lo que se ha propuesto hacer: conseguir que Lucas caiga rendido a sus pies ahora mismo.
Se desnuda despacio, casi con temor a ser descubierta antes de tiempo. Es una locura pero está dispuesta a todo con tal de hacer lo que ha venido a hacer. Quiere que él se vuelva loco de deseo y luego dejarlo con la miel en los labios, que sufra!!!!
S- Hola tito, -abre la cortina ágilmente sorprendiéndolo -¿necesitas que te enjabone?
L- Sara coño, ¿qué haces aquí? Sal ahora mismo -No quiere, ni puede mirarla. Si lo hace sabe que no podrá controlarse. Presuroso le da la espalda, aunque tarde. Verla, y saberla desnuda a escasos centímetros de su cuerpo es demasiado para él y su excitación es mas que evidente.
S- ¿Por qué tito? -pasea su dedo por la espalda de Lucas - Si solo quiero que ahorremos agua…
L- Se pone rígido- Sara... sal de la ducha… por favor!!!!
Pero ella no quiere escucharle, solo quiere provocarle. Rozándole se coloca delante de él, que permanece con los ojos cerrados, y le arrebata la esponja con la que minutos antes él se estaba enjabonando. El agua comienza a caerle por su cuerpo y lo más seductoramente que puede comienza a enjabonarle su pecho. Lucas mientras, la mira sin poder apartar sus ojos de ella y de sus seductoras manos, y va a acercando su boca a la suya, más y más. Sara no se aparta aún sintiéndose intimidada por su excitación. Casi puede sentir su aliento en sus labios, sus respiraciones se confunden... aturdida nota como miles de sensaciones inundan su cuerpo, sensaciones que nunca antes lo habían hecho y que son totalmente novedosas para ella.
Lucas la mira extasiado, lleva toda la noche decidiendo que no quiere saber nada de ella, que quiere apartarla de su vida, cuanto más lejos mejor. Pero ahora que la tiene tan cerca, lo único que puede hacer es desearla con todas sus fuerzas, con toda su alma, con todo su ser. Y quiere hacerla suya, quiere amarla, quiere fundirse con ella hasta que no quede un resquicio de espacio entre los dos.
La mira a los ojos y puede ver que ella siente el mismo deseo en su interior. Poco a poco se va acercando a ella y se apresura a esa boca que se lo está pidiendo a gritos. Hace rato que dejó la cordura a un lado. No puede pensar, solo sentir, sentirla a ella. Le toma la cara con dulzura entre sus manos y con fuerza la abraza a su cuerpo. Sara lo ve peligrosamente cerca de sus labios e intuye que si permite que la bese ya no va haber vuelta atrás y todo su plan quedará arruinado. Siente el corazón latir desbocado en su pecho, se muere por besarlo. Daría lo que fuese por sentir su lengua recorriendo toda su boca pero en el último momento y tras darle un pequeño beso en la comisura al que no ha podido resistirse, se aparta y abre la cortina para salir de la ducha, dejándolo desconcertado ante su maniobra y sintiendo sus ojos clavados en su espalda.
S- Mas quisieras tito….pero no esta la miel hecha para la boca del asno!!!!!! Gracias por la ducha… -se gira envuelta en una toalla y le guiña un ojo- sabes…?el planeta te lo agradecerá!!!!!
Sin más, recoge su ropa del suelo y sale del baño, sin vestirse, antes de que le fallen las fuerzas y vuelva a la ducha a comérselo a besos. Ha de reconocer que Lucas Fernández es un capullo pero esta bueno que se rompe y además, como una idiota, lo desea; más incluso que a Dani Martin, lo cual es totalmente incomprensible. Desearía, más que cualquier cosa en este mundo, que Lucas la quisiese como ella lo quiere pero, no puede engañarse, él es incapaz de querer a ninguna mujer y además se ha propuesto que ella no sea feliz tampoco. Por ese motivo le había chafado la noche anterior con Dani pero para la próxima vez, por la cuenta que le trae, se asegurará de que él no esté cerca.
Por fin llega la hora de marcharse a casa. Ha tenido un día de perros. No tendría que haberse levantado de la cama; no, no tendría que haber llevado a Sara al concierto. Desde la noche anterior ella ocupa cada uno de sus pensamientos. El beso no lo dejo dormir y su cuerpo desnudo no lo ha dejado concentrarse y trabajar. No entiende el por qué del numerito de la ducha. Tan solo entiende que la quiere, la desea, le vuelve loco. Pero no puede ser. Y aunque pudiese ella no está por la labor. La niña se ha propuesto amargarle la vida. No sabe que ha hecho para que ella se comporte así. Quiere provocarle, sacarle de sus casillas. Quiere volverlo más trastornado, por ella, de lo que ya está
Sabe que lo mejor es olvidarla. Mientras llega a casa se dice a sí mismo que seguro que no es tan difícil, que él en su vida ha estado con muchas mujeres, que él es Lucas Fernández y Lucas Fernández no se enamora, no se deja manipular por una mujer. Se lo repite una y mil veces intentando convencerse a sí mismo, pero sabe que se está engañando. Sabe que esta vez no es como las otras veces. Sabe que ella no es como las otras mujeres.
Se siente inseguro y un sentimiento nuevo le invade y le provoca mucho miedo; el terror a ser rechazado. Normalmente sabe lo que tiene que hacer, lo que tiene que decirle a una mujer para seducirla, pero con Sara es distinto. Sara es más mujer que cualquiera de las otras, es más fuerte, más inteligente, más hábil y también más cabezota, más caprichosa, más… Sara es más a secas. Sara, su Sara no se va a fijar jamás en alguien como él, ella misma se lo ha dejado claro mil veces. No cree que pueda hacer nada para que ella cambie de opinión y tampoco quiere hacerlo. El que Sara pose sus verdes ojos en él podría ser su ruina. Simplemente se tiene que resignar y asumir que se ha enamorado de la mujer, la única mujer que, probablemente jamás, nunca, le va a querer.
Decidido a olvidarla está dispuesto a todo. El primer plan, el de alejarse de ella no ha dado sus frutos y, sin darse cuenta, ha caído a las primera de cambio. Pero ya sabe que la tentación es muy grande y si la deja acercarse puede caer. Por ello toma la firme determinación de no darse a si mismo esa oportunidad. Por su salud mental cuanto más lejos esté de Sara, mejor.
Se sienta en el salón dispuesto a ver una película, para intentar distraerse, cuando le interrumpe el ruido de la puerta. Puede ver quien es sin llegar a abrir, y no sabe que hacer. Si abre está perdido, con el numerito de la ducha ha tenido para un largo tiempo, y a saber que quiere ahora. Pero si no abre… no se enterará de que ha venido a hacer a su casa.
L- Hola -dice fingiendo la mayor desgana posible. La mira de arriba abajo intentando no recordarla desnuda y que además ella no se de cuenta. “Ojala no hubiera abierto la puerta, si la tengo delante no creo que pueda fingir que no me interesa. Está tan guapa ahora ¿Se habrá vestido así solo para provocarme a mí? Lucas, no seas estupido coño, ni que a la niña tú le importaras algo!”
S-Hola tito…
L- ¿Qué haces aquí?
S- Qué serio estás hoy ¿No te ha sentado bien la ducha de antes? A mi sí!!!
L- Sara, ¿a que has venido?
S- Pues nada, Lucas, es que verás…. -se apoya en la barandilla para que él pueda verla de cuerpo entero perfectamente. Quiere que la mire las piernas, quiere que se de cuenta de la camiseta tan corta que lleva. Quiere provocarle -mis padres no están en casa y no sé que le ha pasado a la tele pero no funciona. Y claro, yo estoy aburrida. He pensado… -hace una pausa para llamar más su atención. Se separa de la barandilla y despacio se va acercando al marco de la puerta, apoyando finalmente su cuerpo allí a escasos milímetros del de él -quizás si no estás viendo nada ahora podría ver un rato aquí la tele.
L- Mira Sara- se separa de ella mientras lo dice. Tiene que dejar de oler ese perfume que emana su cuerpo sino quiere lanzarse a su cuello como un loco -si estás aburrida vete al parque, o queda con una amiga o haz lo que te de la gana pero a mi casa no vengas, que estoy ocupado ahora.
S- No estarás con una de tus amiguitas, no me digas que has conseguido engañar a otra idiota
L- Ese no es tu problema!!!! Lárgate -intenta cerrarle la puerta en las narices pero ella se escabulle dentro.
S- Lo que es mi problema o no solo lo decido yo –Está celosa. Entra hasta dentro y busca en las habitaciones como loca. Quiere saber si Lucas está acompañado, necesita saberlo. No sabe lo que haría de ser así, pero no se va a quedar de rositas, eso lo tiene claro.
L- Sara, ¿se puede saber que coño haces?
S-…
L- Sara joder, que vengas. Que no eres quien para entrar en mi casa. Saraaaaaaa –Ella no contesta. Ya ha descubierto que Lucas está solo en casa, pero ahora que ha conseguido volver a cabrearlo no va a salir de su casa tan fácilmente.
S- Tranquilo guapo... te va dar algo!!!!!! pues parece que no hay ninguna ingenua por aqui... ¿un mal día?
L- ¿Quien coño te crees que eres para venir a mi casa y entrar sin que nadie te haya invitado? ¿Qué coño buscas?
S- ¿Estás solo?
L-Si estoy solo!!! O por lo menos lo estaba antes de que tu vinieses!!!
S- ¿Estás un poco tenso, no? ¿A lo mejor necesitas una ducha? -sonríe de forma sensual para hacerle recordar la escena de la ducha, aunque ella está segura de que él va a tardar mucho tiempo en olvidarla... al igual que ella.
L- Sara se acabó, sal de aquí… márchate… joder estás muy loca… vete a jugar a las barbies o a las cocinitas… ¿no es eso lo que hacen las niñitas como tú?
S- ¡Qué dices idiota!, ¿qué edad te crees que tengo? -Ahora si que está enfadada. Ahora si que le odia. Quiere molestarle hasta hacerle explotar
L- Por como te comportas, siete!!!! –la saca del brazo hasta la corrala y le cierra la puerta- ADIÓS SARITA… ADIÓS.
Pone el coche en marcha y espera durante unos minutos que ella se suba, aguantándose las ganas de salir y abrazarla y besarla hasta dejarla sin aliento. Sara esta enfadada, lo nota en como ella se clava las uñas en las palmas de las manos, de estar al lado de ella no duda en que ya le habría pegado, como mínimo.
Pasado ese tiempo ella por fin reacciona y entra en el coche dando un portazo, al que Lucas protesta dando un bufido; Para rematar la noche lo único que le faltaría seria que ella rompiese su precioso coche. Eso seria genial. Sara se sienta de mala manera y se pone el cinto de seguridad con excesiva agresividad. Esta cabreadísima, por un momento pensó echarse a caminar y pasar de el, pero dada la hora le iba ser imposible encontrar un taxi libre en esa zona, y además, seguro que a Lucas no le temblaría la voz al contárselo a su padre. Imbecil!
Por fin arranca el coche y aunque el trayecto no es largo a ambos se les hace eterno. Sumidos en un pesado silencio tan solo roto por el sonido de su respiraciones y del mecanismo del coche. Sara va maquinando su venganza. Intenta trazarse un plan a seguir ahora que esta suficiente enfadada como para hacerlo. Sabe que si fuese un poquito inteligente seguiría con su vida y pasaría de Lucas pero alguien tiene que darle un escarmiento a ese gigoló de pacotilla. Y ese alguien va a ser ella… lo tiene que ver arrastrándose a sus pies suplicándole su amor. Nada más lejos de la realidad de lo que piensa hacer Lucas. Aunque esta conmocionado ante la revelación de sus sentimientos hacia ella, su niña, la niña de sus ojos; Esta decidido a mantenerse lo mas alejado posible de ella que pueda. Es lo mejor que puede hacer, no tiene cuerpo ni temple para tratar con ella. Son muchos años de diferencia entre los dos, muchos años.
Al llegar Sara baja y, otra vez, cierra la puerta del coche con un portazo. Lo hace adrede, el silencio de Lucas la esta matando, quiere que le grite, que la insulte y que la bese, sobre todo que la bese para que se demuestre a si mismo cuanto la desea. Ella tiene ganas de pelea, muchas ganas. En silencio entran en la córrala, el camina delante apresurado y ella lo sigue escaleras arriba. La noche se termina y Sara, al ver que Lucas va a entrar en su casa sin haberse dicho una palabra, decide forzar la situación y coge su teléfono. Le va a provocar, va a conseguir que él le diga algo, va a conseguir que estalle y le demuestre que su plan, para conquistarlo, tiene garantías de exito
S- Dani, soy Sara
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Si, ya estoy en casa
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- No, este capullo no me ha hecho nada. Si mucho ladrar pero luego se acojona.
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Que va a ser mi padre. Me muero. Llego a tener un padre tan energúmeno como él y me da algo. Es mí…….. No es nada mío. Mi padre me obliga a estar con él
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- jajaja. No Dani, No es nada de eso. Que asco, jajajajajaj -Se ríe escandalosamente. En realidad su risa no es fingida, de reojo ve como la cara de Lucas va cambiando de color y eso la divierte muchisimo. El se está cabreando por momentos. Mirándolo juraría que esa vena en el cuello antes no estaba así. Sigue haciendo que habla. Está dispuesta a molestarlo todo lo que pueda. Va a hacer que se arrepienta de ese beso- Es amigo de mi padre, y le tiene de perrito guardián.
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Qué va, que le voy a gustar. Es así de inaguantable con todo el mundo. Se cree que siempre hay que hacer lo que él quiera.
La oye reírse con el payaso ese y ya no puede más. Si la niña quiere cabrearlo lo está consiguiendo. Ha intentado aguantar pero ya no lo soporta. Camina hacia ella que esta parada en la puerta de su casa.
L- Sara, cuelga el teléfono.
S- Pues Dani, al siguiente concierto también voy ¿Me pondrás en primera fila?
L- Sara, el teléfono.
S- ¿Si? ¿Y luego cenaremos en tu camerino?
L- Sara joder, el teléfono.
Lo mira unos segundos e indiferente vuelve la mirada y hace que está concentrada en la llamada. Está temblado de excitación pendiente de Lucas. Quiere ver su reacción., quiere saber que va a hacer él ahora que ella no cuelga el teléfono. Solo espera que no de quite el móvil y se lo ponga en la oreja y tampoco que decida meterse en casa cabreado, todavía tiene muchas ganas de discutir con él.
El, viendo que ella no está dispuesta a parar de hablar con ese macarra, coge la muñeca de Sara y se la aprieta con una mano obligándola a soltarlo. Ella intenta luchar con el pero Lucas consigue quitárselo y mantenerlo alejado mientras cuelga la llamada; ya la llamará él niñato después si quiere . Ahora la niña se merece que la pongan en su sitio
S- Lucas, ¿por qué has hecho eso? Dame mi teléfono. Voy a llamarle para decirle lo capullo que eres.
L- No vas a llamar a nadie ahora Sara. Vas a escucharme.
S- Dame el teléfono Lucas. No quiero oír nada de lo que me puedas decir.
L- Pues lo siento, porque es lo que te toca.
S- Dámelo ya o grito y despierto a mi padre Lucas.
L- Mira que mayor, tanto vacilar con que ya no eres una niña y todo lo arreglas con tu papi.
S- Joder… -sabe que Lucas tiene razón y eso la molesta más que nada en el mundo- dame el teléfono porque no necesito a mi padre para darte la lección que te mereces.
L- ¿Lo quieres? -con una sonrisa cinica toma el teléfono y se lo pone en la cinturilla del pantalón. Si ella lo quiere tendrá que cogerlo de allí- Cogelo!!!!
S- No te tocaría ahí ni aunque me pagasen capullo. Dámelo.
L- Cógelo o escúchame.
Pero ella no quiere escucharle. Solo quiere provocarle. Se acerca a Lucas mirándolo a los ojos, provocándolo, excitándolo; nota como él se estremece al tenerla tan cerca. Sus labios se van a juntar, ambos se miran expectantes y deseosos de juntar sus lenguas cuando Sara en un movimiento rápido intentar hacerse con el móvil sintiendo la piel de Lucas bajo su camiseta, cosa que hace que Sara sienta estremecerse todo su cuerpo de deseo. Pero el móvil se ha enganchado con el bóxer y no sale de su sitio dando tiempo a Lucas a forcejear con Sara y a luchar un poco con ella. Ese contacto de sus cuerpos les está excitando a los dos. Se odian tanto como se desean y ambos lo saben, pero ninguno va ponérselo tan fácil al otro.
Sara se siente acorralada. Su cuerpo le pide que siga, que agarre con más fuerza a Lucas para sentir mejor su cuerpo y que le bese. Quiere dejarse llevar, pero vuelve a recordar que ese Lucas al que ahora tanto desea es el mismo que tanto daño le hizo en el pasado y se aparta de forma brusca, dejándole a él confuso y avergonzado.
S- Mira, me da igual. No me lo des ahora si no quieres. Ya le llamaré mañana para quedar con él.
L- No puedes quedar con él Sara.
S- Ah, ¿no? Y eso, ¿por qué?
L- Él no te quiere
S- ¿Y quien está hablando aquí de amor Lucas? Yo solo quiero divertirme
L- Pero tú te mereces que alguien te cuide. Que te respete, y que sepa apreciarte por lo que vales. Sara, te mereces algo mejor.
S- Ya, pero el príncipe azul se está haciendo de rogar. Y mientras tanto no pienso quedarme en casa aburrida esperándolo.
L- Quizás… quizás haya alguien cerca dispuesto a hacerte feliz.
S- ¿Quién Lucas?
L- Pues no sé, pero alguien habrá
S- Pero si no me lo dice no puedo saberlo
L- Quizás…. Tal vez no sepa encontrar las palabras. Sara yo…
S- ¿Tú que?
L- Que tal vez yo podría ser el que…
S- ¿Si?
L- Que…
S- Joder, no eres capaz ni de terminar una frase... –ella sabe, intuye, lo que Lucas va a decirle y aunque se muere por escuchar eso de sus labios desde hace tantos años prefiere cortarle antes de que siga. Sabe que si escucha de su boca que quiere estar con ella, no se va a poder resistir. Y sabe también que si no se resiste, volverá a sufrir cuando él, de nuevo, se arrepienta de haber estado con ella- Déjalo Lucas. Soy mayorcita ya, y puedo elegir con quien me acuesto o con quien no. Nadie tiene que decírmelo, y tú mucho menos. Preocúpate por tu vida y déjame en paz a mí.
L- Pero Sara…
S- Pero nada. Olvídame Lucas. Estaré con Dani. Y estaré con quien me de la gana. Si me lo merezco o no eso es problema mío. No vuelvas a meterte en mi vida. No eres el más indicado. Porque dime…. ¿cuántas veces has estado enamorado Lucas? ¿Cuántas? ¿Ninguna? Te casaste con mi tía sin amarla y le has jodido la vida. Como a todas las mujeres que han tenido la desgracia de conocerte ¿Y tú vas dando consejos a los demás? Me das asco tío.
L- Ya… supongo que tienes razón -Y sabía que la tenía. Jamás había estado enamorado. Jamás se había preocupado lo suficiente por no hacer daño a las mujeres que estaban a su alrededor y todas acababan odiándole. Jamás había sentido la necesidad de cuidar a alguien por encima de a sí mismo… hasta ahora. Ahora sabía lo que era el amor- Sara…
S-¿QUE? –dice de mala gana. No puede evitarlo, pero le gustaría que él la dijese que se equivoca, que si se ha enamorado, que la quiere. Le gustaría pensar que él siente lo mismo que ella.
L- Tu móvil –Se lo da y desaparece por la puerta de su casa
Pasado ese tiempo ella por fin reacciona y entra en el coche dando un portazo, al que Lucas protesta dando un bufido; Para rematar la noche lo único que le faltaría seria que ella rompiese su precioso coche. Eso seria genial. Sara se sienta de mala manera y se pone el cinto de seguridad con excesiva agresividad. Esta cabreadísima, por un momento pensó echarse a caminar y pasar de el, pero dada la hora le iba ser imposible encontrar un taxi libre en esa zona, y además, seguro que a Lucas no le temblaría la voz al contárselo a su padre. Imbecil!
Por fin arranca el coche y aunque el trayecto no es largo a ambos se les hace eterno. Sumidos en un pesado silencio tan solo roto por el sonido de su respiraciones y del mecanismo del coche. Sara va maquinando su venganza. Intenta trazarse un plan a seguir ahora que esta suficiente enfadada como para hacerlo. Sabe que si fuese un poquito inteligente seguiría con su vida y pasaría de Lucas pero alguien tiene que darle un escarmiento a ese gigoló de pacotilla. Y ese alguien va a ser ella… lo tiene que ver arrastrándose a sus pies suplicándole su amor. Nada más lejos de la realidad de lo que piensa hacer Lucas. Aunque esta conmocionado ante la revelación de sus sentimientos hacia ella, su niña, la niña de sus ojos; Esta decidido a mantenerse lo mas alejado posible de ella que pueda. Es lo mejor que puede hacer, no tiene cuerpo ni temple para tratar con ella. Son muchos años de diferencia entre los dos, muchos años.
Al llegar Sara baja y, otra vez, cierra la puerta del coche con un portazo. Lo hace adrede, el silencio de Lucas la esta matando, quiere que le grite, que la insulte y que la bese, sobre todo que la bese para que se demuestre a si mismo cuanto la desea. Ella tiene ganas de pelea, muchas ganas. En silencio entran en la córrala, el camina delante apresurado y ella lo sigue escaleras arriba. La noche se termina y Sara, al ver que Lucas va a entrar en su casa sin haberse dicho una palabra, decide forzar la situación y coge su teléfono. Le va a provocar, va a conseguir que él le diga algo, va a conseguir que estalle y le demuestre que su plan, para conquistarlo, tiene garantías de exito
S- Dani, soy Sara
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Si, ya estoy en casa
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- No, este capullo no me ha hecho nada. Si mucho ladrar pero luego se acojona.
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Que va a ser mi padre. Me muero. Llego a tener un padre tan energúmeno como él y me da algo. Es mí…….. No es nada mío. Mi padre me obliga a estar con él
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- jajaja. No Dani, No es nada de eso. Que asco, jajajajajaj -Se ríe escandalosamente. En realidad su risa no es fingida, de reojo ve como la cara de Lucas va cambiando de color y eso la divierte muchisimo. El se está cabreando por momentos. Mirándolo juraría que esa vena en el cuello antes no estaba así. Sigue haciendo que habla. Está dispuesta a molestarlo todo lo que pueda. Va a hacer que se arrepienta de ese beso- Es amigo de mi padre, y le tiene de perrito guardián.
D- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
S- Qué va, que le voy a gustar. Es así de inaguantable con todo el mundo. Se cree que siempre hay que hacer lo que él quiera.
La oye reírse con el payaso ese y ya no puede más. Si la niña quiere cabrearlo lo está consiguiendo. Ha intentado aguantar pero ya no lo soporta. Camina hacia ella que esta parada en la puerta de su casa.
L- Sara, cuelga el teléfono.
S- Pues Dani, al siguiente concierto también voy ¿Me pondrás en primera fila?
L- Sara, el teléfono.
S- ¿Si? ¿Y luego cenaremos en tu camerino?
L- Sara joder, el teléfono.
Lo mira unos segundos e indiferente vuelve la mirada y hace que está concentrada en la llamada. Está temblado de excitación pendiente de Lucas. Quiere ver su reacción., quiere saber que va a hacer él ahora que ella no cuelga el teléfono. Solo espera que no de quite el móvil y se lo ponga en la oreja y tampoco que decida meterse en casa cabreado, todavía tiene muchas ganas de discutir con él.
El, viendo que ella no está dispuesta a parar de hablar con ese macarra, coge la muñeca de Sara y se la aprieta con una mano obligándola a soltarlo. Ella intenta luchar con el pero Lucas consigue quitárselo y mantenerlo alejado mientras cuelga la llamada; ya la llamará él niñato después si quiere . Ahora la niña se merece que la pongan en su sitio
S- Lucas, ¿por qué has hecho eso? Dame mi teléfono. Voy a llamarle para decirle lo capullo que eres.
L- No vas a llamar a nadie ahora Sara. Vas a escucharme.
S- Dame el teléfono Lucas. No quiero oír nada de lo que me puedas decir.
L- Pues lo siento, porque es lo que te toca.
S- Dámelo ya o grito y despierto a mi padre Lucas.
L- Mira que mayor, tanto vacilar con que ya no eres una niña y todo lo arreglas con tu papi.
S- Joder… -sabe que Lucas tiene razón y eso la molesta más que nada en el mundo- dame el teléfono porque no necesito a mi padre para darte la lección que te mereces.
L- ¿Lo quieres? -con una sonrisa cinica toma el teléfono y se lo pone en la cinturilla del pantalón. Si ella lo quiere tendrá que cogerlo de allí- Cogelo!!!!
S- No te tocaría ahí ni aunque me pagasen capullo. Dámelo.
L- Cógelo o escúchame.
Pero ella no quiere escucharle. Solo quiere provocarle. Se acerca a Lucas mirándolo a los ojos, provocándolo, excitándolo; nota como él se estremece al tenerla tan cerca. Sus labios se van a juntar, ambos se miran expectantes y deseosos de juntar sus lenguas cuando Sara en un movimiento rápido intentar hacerse con el móvil sintiendo la piel de Lucas bajo su camiseta, cosa que hace que Sara sienta estremecerse todo su cuerpo de deseo. Pero el móvil se ha enganchado con el bóxer y no sale de su sitio dando tiempo a Lucas a forcejear con Sara y a luchar un poco con ella. Ese contacto de sus cuerpos les está excitando a los dos. Se odian tanto como se desean y ambos lo saben, pero ninguno va ponérselo tan fácil al otro.
Sara se siente acorralada. Su cuerpo le pide que siga, que agarre con más fuerza a Lucas para sentir mejor su cuerpo y que le bese. Quiere dejarse llevar, pero vuelve a recordar que ese Lucas al que ahora tanto desea es el mismo que tanto daño le hizo en el pasado y se aparta de forma brusca, dejándole a él confuso y avergonzado.
S- Mira, me da igual. No me lo des ahora si no quieres. Ya le llamaré mañana para quedar con él.
L- No puedes quedar con él Sara.
S- Ah, ¿no? Y eso, ¿por qué?
L- Él no te quiere
S- ¿Y quien está hablando aquí de amor Lucas? Yo solo quiero divertirme
L- Pero tú te mereces que alguien te cuide. Que te respete, y que sepa apreciarte por lo que vales. Sara, te mereces algo mejor.
S- Ya, pero el príncipe azul se está haciendo de rogar. Y mientras tanto no pienso quedarme en casa aburrida esperándolo.
L- Quizás… quizás haya alguien cerca dispuesto a hacerte feliz.
S- ¿Quién Lucas?
L- Pues no sé, pero alguien habrá
S- Pero si no me lo dice no puedo saberlo
L- Quizás…. Tal vez no sepa encontrar las palabras. Sara yo…
S- ¿Tú que?
L- Que tal vez yo podría ser el que…
S- ¿Si?
L- Que…
S- Joder, no eres capaz ni de terminar una frase... –ella sabe, intuye, lo que Lucas va a decirle y aunque se muere por escuchar eso de sus labios desde hace tantos años prefiere cortarle antes de que siga. Sabe que si escucha de su boca que quiere estar con ella, no se va a poder resistir. Y sabe también que si no se resiste, volverá a sufrir cuando él, de nuevo, se arrepienta de haber estado con ella- Déjalo Lucas. Soy mayorcita ya, y puedo elegir con quien me acuesto o con quien no. Nadie tiene que decírmelo, y tú mucho menos. Preocúpate por tu vida y déjame en paz a mí.
L- Pero Sara…
S- Pero nada. Olvídame Lucas. Estaré con Dani. Y estaré con quien me de la gana. Si me lo merezco o no eso es problema mío. No vuelvas a meterte en mi vida. No eres el más indicado. Porque dime…. ¿cuántas veces has estado enamorado Lucas? ¿Cuántas? ¿Ninguna? Te casaste con mi tía sin amarla y le has jodido la vida. Como a todas las mujeres que han tenido la desgracia de conocerte ¿Y tú vas dando consejos a los demás? Me das asco tío.
L- Ya… supongo que tienes razón -Y sabía que la tenía. Jamás había estado enamorado. Jamás se había preocupado lo suficiente por no hacer daño a las mujeres que estaban a su alrededor y todas acababan odiándole. Jamás había sentido la necesidad de cuidar a alguien por encima de a sí mismo… hasta ahora. Ahora sabía lo que era el amor- Sara…
S-¿QUE? –dice de mala gana. No puede evitarlo, pero le gustaría que él la dijese que se equivoca, que si se ha enamorado, que la quiere. Le gustaría pensar que él siente lo mismo que ella.
L- Tu móvil –Se lo da y desaparece por la puerta de su casa
Joder, está muy cabreado. Se ha visto obligado a ir al concierto con esa niñata, y lo está pagando muy caro. Ni siquiera cuando está bien en un sitio, cuando está con sus amigos puede comportarse como una persona normal. No, tiene que portarse como una loca esquizofrenica. Maldita sea su estampa y la de Paco.
Mira insistentemente el reloj. No sabe que coño puede estar haciendo la niña ahí dentro, pero solo de imaginárselo se pone malo. "Como no salga en diez minutos entro a por ella"- se dice. ¿Diez minutos? No diez minutos ni de coña!!!! Mejor cinco, que mas vale prevenir que lamentar y si le pasa algo Paco lo capa. Se revuelve incómodo en su silla, no puede pensar en otra cosa más que en el cantante del grupito de macarras que le gusta a Sara. Lo conoce porque ha visto a la niña, un millón de veces, babear delante de la tele cuando sale, ha visto la pared de su habitación empapelada con sus póster, su carpeta llena de fotos. Tiene al tío ese hasta en la sopa. Y sabe, o imagina, que a estos tíos que van de chulitos si se les acercan una tía, no tienen problemas en llevársela a la cama a la primeras de cambio y más, estando de buenas como Sara, porque tiene que reconocer que Sara está bastante bien. Coño, no puede permitirlo. Solo han pasado dos minutos cuando salta de su silla y se dirige hacia la puerta por donde Sara desapareció hace un momento, la puerta del camerino.
La abre decidido y mira hacia el pasillo que tiene delante, hay varias puertas pero no le resulta difícil encontrar la del catantillo ese. Delante de la misma se encuentra el ropero de cuatro puertas que quiso prohibirle la entrada a la sala armado. El notas, camina decidido hacia el con la mano en alto como si fuese un guardia de tráfico.
Po- Oye… tú dónde te crees que vas?
Lu- Joder!!!!! Tú otra vez?
Po- Que seas madero no te da derecho a estar aquí…. Ya te las puedes ir pirando
Lu- Perdona? Me hablas a mí? A mí?
Po- hay alguien más aquí?
Lu- Mira chaval o te quitas de delante o te empapelo. Ahora mismo llamo y te lleno esto de nacionales. Te monto una puta redada y ni firmita de discos ni ostias!!!!! Me entiendes?
Po- Vale, vale…. Tranquilo colega!!!
Lu- Yo no soy tu colega… ahora, ¿te quitas o te quito?
Se aparta, ve en la cara de Lucas que es capaz de montarle la redada si le lleva la contraria y si eso llega a pasar su jefe, de una patada en el culo, lo manda de cabeza a la cola del paro. Además, la rubia que esta dentro con Dani, la del pase especial, llegó con el madero. Ahora mismo no le gustaría estar en el pellejo del “niñato”.
Abre la puerta despacio temeroso de lo que se puede encontrar dentro. Tan solo ha tardado unos siete minutos en llegar pero a algunos esos pocos minutos les puede dar para mucho y como ya no conoce a Sara, ya no sabe que coño piensa o por donde le va a salir pues tiene miedo, coño! tiene miedo de ella y sus reacciones.
L- ¡¡¡¡¡Sara!!!! ¡me cago en la puta! saca la lengua de la boca de ese tío pero YA -No lo puede creer. Entra en el camerino y se encuentra a la niña sentada en las piernas del cantante besándole como si le fuera la vida en ello.¡¡¡Besándole!!! Y el otro, con cara de tonto, se deja hacer. No lo puede permitir. No le da la gana permitirlo.
Dani- y tú quien coño eres?? Como has entrao aquí?
S- Lucas, vete. Esto no es asunto tuyo. Déjame en paz!!!!
L- Sara esta noche tú eres mi asunto. Vamonos!
S- Deja de tratarme como una niña Lucas.
L- Como quieres que te trate si es lo que eres. Una niñita estupida.
Dani- Ey tío, que la chica te está diciendo que la dejes en paz.... por que no te largas?
L- Tú te callas. Que nadie te ha dado vela en este entierro.
Dani- ¿Pero tronco de qué vas? Entras en mi camerino dando gritos y mandándome a callar. Acaso no sabes quien soy yo?
L- Tú eres un puto niñato, que tiene un grupillo de música y por eso se cree Dios. Vamos, un gilipollas.
D- ¿Qué soy qué? -Dani se levanta empujando un poco a Sara que flipando huye hacia un rincón. Mira a Lucas y ve lo cabreado que está y no quiere ni pensar que puede pasar si los guardaespaldas del grupo se deciden a intervenir o si a Lucas se le ocurre la genial idea de llamar a su padre. Quisiera hacer algo para detenerlos, pero no tiene idea de que.
L- ¿Tanto concierto te ha dejado el oído tonto o qué? -se encara a el- Yo no repito las cosas dos veces a nadie. Sara… Vamonos.
D- Ella no se va a ningún lado contigo chaval. -se interpone entre ellos y Sara se esconde en su espalda cosa que cabrea todavía mas a Lucas- Al menos hasta que me digas quien eres, no la pienso dejar en manos de un descerebrao como tú.
L- Serás..... Sara nos vamos- Dice mirándola con dureza. La mata, de esta la mata. Va a enseñar a esa niña a comportarse aunque sea lo último que haga en su puta vida. Cuando salga de esta no sabe la que le espera. Lucas Fernández va a ser su peor pesadilla.
D- pero tú quien coño eres, su padre? -mira a Sara que todavía esta escondida tras é. l-Sara, venir al concierto con tu papi pues ya te vale ¿no? -dice mirándolo con desprecio intentando adivinar cuantos años puede tener el jodio cabrón este
L- ¿Pero cuántos años te crees que tengo mamón? Mira, como sé que pensar no es lo tuyo te lo voy a decir yo. Tengo los años justos para llevar más de 12 años vistiendo un uniforme de policía ¿Ves esta pipa?
D-....
L- Te estoy preguntando si la ves!!!!
D- Que sí joder.
L- ¿Y ves esta placa? -se la pone delante de los ojos- la ves?
D- Si...
L- Pues con esta pipa y con esta placa puedo llevarte ahora mismito a comisaría a pasar la noche en el calabozo por acosar sexualmente a una menor.
D- Acosar? ¿A una menor?
S- Lucas que yo... yo no le dije...
L- Cállate Sara, ya bastante has dicho y hecho esta noche. Y todavía no he empezado contigo.
D- Eh, tío, que te está diciendo que yo no sabía que era menor y no me jodas…. Que yo no he acosado a nadie!!!!!
L- Te crees que soy gilipollas o que ¿Me estás tomando a mí por gilipollas? Puto niñato. Me vas a decir ahora que te pensabas que la niña tenía 20 años, ¿no? Joder, si todas las niñas que hay ahí fuera siguen en la guardería.
D- Pero que yo no sabía...
L- Que te calles la puta boca joder. Ahora me voy a ir, pero te tendré vigilado guaperas. Sara camina!!!!
S- Suéltame!!!
L- Rubia!!! -coge un rotulador y ante la cabreada mirada de Lucas le escribe un numero de teléfono a Sara en el brazo. Sara sonríe, se lo ha pintado de tal forma que parece que lleva el mismo tatuaje que él. -Aunque sea tu padre y sea un madero tienes derechos, tengo buenos abogados, llámame si me necesitas!!!!
Lucas la agarra con fuerza del brazo y la lleva hasta la salida de la discoteca. Al llegar al coche la suelta por no matarla. Antes de conducir tiene que calmarse un poco. Pasea de un lado para otro soltando golpes al aire y diciendo cosas que ella, atónita, no puede entender, en medio de palabrotas que si entiende de forma clara. Ella y quien pase a cien metros de allí. Está realmente cabreado. Pero no es el único. A ella también se la llevan los demonios. Lo mira enfada, envalentonada por momentos. Siente deseos de gritarle. Quiere insultarle por todo lo que acaba de hacer. Quiere mandarlo a la mierda bien lejos de ella pero, esforzándose al máximo, se calla la boca. Y no por que le tenga miedo, más faltaba. Tan solo quiere llegar a casa y apuntar el número de Dani antes de que se le borre y por supuesto no volver a ver a Lucas en lo que le reste de vida.
L- ¿En que estabas pensando Sara? Joder, ¿no puedes comportarte como las personas normales? -Grita como un loco. Está como loco. Ha tenido que ver a la niña besarse con ese patán y eso le ha puesto a mil ¿Celoso? No, no son celos. Solo es que estaba a su cargo mientras se restregaba con ese jilipoyas. Apoya las manos en el coche intentando calmarse. No puede olvidar la imagen de la niña en las rodillas de ese cabrón gimiendo mientras lo besaba. Se esta volviendo loco!!!
S- ¿En que estaba pensando de qué Lucas? Que no ha sido para tanto. Que la que tengo que estar cabreada soy yo. Me has jodido el plan con Dani Martín y tú sabes lo que me gusta. Joder, cuando se enteren mis amigas no se lo van a creer. Y has tenido que venir tú ha estropearlo todo.
L- ¿El plan? ¿Pero de que coño plan me hablas?
S- ¿No lo has visto? Que le gusto. Voy a entrar otra vez Lucas, quieras o no.
L- Tú no te mueves de aquí ¿o quieres que llamemos a tu padre para preguntarle que hacemos?
S- Haz lo que quieras, me da igual, Dani se ha quedado preocupado…. voy a entrar.
L- Sara coño, no te das cuenta de que ese tío se enrolla con todas. Que tú eres una más para él.
S- Eso es problema mió, no tuyo. Deja de joderme la vida!
L- Sara tú te mereces algo más. No un tío que te vea como un entretenimiento.
S- Ja, ¿y me lo dices tú? ¿Cuántas tías te tiras tú a la semana Lucas? ¿Dos, tres? ¿Tú te dedicas ahora a dar consejos? Dime, ¿cuántas mujeres nos has traído a casa para presentárnoslas en estos años? ¿Eran todas especiales para ti?
L- No es lo mismo
S- ¿Qué no es lo mismo? Claro, porque esta vez el que se va a divertir no vas a ser tú, voy a ser yo -Está alterada. El idiota de Lucas la ha vuelto a cagar. Iba a estar con Dani Martín y lo ha estropeado todo como siempre. Le odia, con todas sus fuerzas. Le odia desde siempre. Querría no tener que volver a verle jamás. No quiere tenerle cerca. No quiere volver a hablarle, escucharle. Quiere que desaparezca ahora y para siempre. -Eres un hipócrita. Eres el tío más despreciable que he conocido en mi vida. Solo te interesa tu propio bienestar...
L- Sara déjalo ya… no sabes lo que dices!!!!
S- No quiero dejarlo. Tú las has cagado y ahora me vas a escuchar todo lo que te quiera decir. Porque te odio, te odio como nunca he odiado a nadie. No te soporto. Eres...
L- Sara...
S- Cuando cumpla los 18 me voy a ir lejos para no verte Lucas, para no verte nunca más. Ya no vamos a tener que soportarnos...
Le duele. Ella le está matando con todo lo que está diciendo. La sola idea de imaginar que ella se pueda ir lejos y no verla cada día le mata. Sin poder reaccionar la mira. se acaba de dar cuenta de que la quiere, que la necesita, que necesita verla todos los dias aunque solo sea para que lo insulte y lo desprecie. Que no quiere que ella esté con nadie que no sea él. Esta enamorado como un idiota y se acaba de dar cuenta de ello ahora. La mira y oye como ella sigue gritando pero no la escucha. Esta en shock. Solo es capaz de pensar que la quiere. Se pregunta como no se había dado cuenta antes. Entonces, coje aire y la toma con fuerza de los hombros, se miran a los ojos y la besa. Ella al principio pone resistencia, pero pronto ambos están entregados a ese beso. Ambos lo deseaban tanto, tanto que se dejan llevar y se besan apasionadamente hasta que unas voces cerca de ellos sacan a Lucas del trance y la suelta aturdido.
S- ¿Lucas?
L- Sara yo... lo siento!
S- Que? Que lo sientes? ¿Tú todo lo arreglas igual? Disculpándote?
L- Mi niña no…
S- Una niña… eso soy para ti? no te me acerques, me das asco Lucas. Eres despreciable! No quiero que alguien como tú me toque.
Coge las llaves del coche, abre la puerta y se mete dentro dejando escapar una lágrima. Espera que ella entre para arrancar el coche y llevarla a su casa. Se ha enamorado de una jodida loca y tiene que hacer algo para alejarse de ella.
Ella por su parte lo ve entrar en el coche. La ha vuelto a humillar, ha vuelto a besarla y ella le ha correspondido como una idiota. Se lo ha puesto a huevo para que la despreciase. Para que una vez más le recordase la diferencia de edad existente entre ellos. Pero esta es la última vez, ahora va a tomarse la revancha.
Va a demostrarle que ya es toda una mujer… la única mujer a la que nunca podrá tener
Mira insistentemente el reloj. No sabe que coño puede estar haciendo la niña ahí dentro, pero solo de imaginárselo se pone malo. "Como no salga en diez minutos entro a por ella"- se dice. ¿Diez minutos? No diez minutos ni de coña!!!! Mejor cinco, que mas vale prevenir que lamentar y si le pasa algo Paco lo capa. Se revuelve incómodo en su silla, no puede pensar en otra cosa más que en el cantante del grupito de macarras que le gusta a Sara. Lo conoce porque ha visto a la niña, un millón de veces, babear delante de la tele cuando sale, ha visto la pared de su habitación empapelada con sus póster, su carpeta llena de fotos. Tiene al tío ese hasta en la sopa. Y sabe, o imagina, que a estos tíos que van de chulitos si se les acercan una tía, no tienen problemas en llevársela a la cama a la primeras de cambio y más, estando de buenas como Sara, porque tiene que reconocer que Sara está bastante bien. Coño, no puede permitirlo. Solo han pasado dos minutos cuando salta de su silla y se dirige hacia la puerta por donde Sara desapareció hace un momento, la puerta del camerino.
La abre decidido y mira hacia el pasillo que tiene delante, hay varias puertas pero no le resulta difícil encontrar la del catantillo ese. Delante de la misma se encuentra el ropero de cuatro puertas que quiso prohibirle la entrada a la sala armado. El notas, camina decidido hacia el con la mano en alto como si fuese un guardia de tráfico.
Po- Oye… tú dónde te crees que vas?
Lu- Joder!!!!! Tú otra vez?
Po- Que seas madero no te da derecho a estar aquí…. Ya te las puedes ir pirando
Lu- Perdona? Me hablas a mí? A mí?
Po- hay alguien más aquí?
Lu- Mira chaval o te quitas de delante o te empapelo. Ahora mismo llamo y te lleno esto de nacionales. Te monto una puta redada y ni firmita de discos ni ostias!!!!! Me entiendes?
Po- Vale, vale…. Tranquilo colega!!!
Lu- Yo no soy tu colega… ahora, ¿te quitas o te quito?
Se aparta, ve en la cara de Lucas que es capaz de montarle la redada si le lleva la contraria y si eso llega a pasar su jefe, de una patada en el culo, lo manda de cabeza a la cola del paro. Además, la rubia que esta dentro con Dani, la del pase especial, llegó con el madero. Ahora mismo no le gustaría estar en el pellejo del “niñato”.
Abre la puerta despacio temeroso de lo que se puede encontrar dentro. Tan solo ha tardado unos siete minutos en llegar pero a algunos esos pocos minutos les puede dar para mucho y como ya no conoce a Sara, ya no sabe que coño piensa o por donde le va a salir pues tiene miedo, coño! tiene miedo de ella y sus reacciones.
L- ¡¡¡¡¡Sara!!!! ¡me cago en la puta! saca la lengua de la boca de ese tío pero YA -No lo puede creer. Entra en el camerino y se encuentra a la niña sentada en las piernas del cantante besándole como si le fuera la vida en ello.¡¡¡Besándole!!! Y el otro, con cara de tonto, se deja hacer. No lo puede permitir. No le da la gana permitirlo.
Dani- y tú quien coño eres?? Como has entrao aquí?
S- Lucas, vete. Esto no es asunto tuyo. Déjame en paz!!!!
L- Sara esta noche tú eres mi asunto. Vamonos!
S- Deja de tratarme como una niña Lucas.
L- Como quieres que te trate si es lo que eres. Una niñita estupida.
Dani- Ey tío, que la chica te está diciendo que la dejes en paz.... por que no te largas?
L- Tú te callas. Que nadie te ha dado vela en este entierro.
Dani- ¿Pero tronco de qué vas? Entras en mi camerino dando gritos y mandándome a callar. Acaso no sabes quien soy yo?
L- Tú eres un puto niñato, que tiene un grupillo de música y por eso se cree Dios. Vamos, un gilipollas.
D- ¿Qué soy qué? -Dani se levanta empujando un poco a Sara que flipando huye hacia un rincón. Mira a Lucas y ve lo cabreado que está y no quiere ni pensar que puede pasar si los guardaespaldas del grupo se deciden a intervenir o si a Lucas se le ocurre la genial idea de llamar a su padre. Quisiera hacer algo para detenerlos, pero no tiene idea de que.
L- ¿Tanto concierto te ha dejado el oído tonto o qué? -se encara a el- Yo no repito las cosas dos veces a nadie. Sara… Vamonos.
D- Ella no se va a ningún lado contigo chaval. -se interpone entre ellos y Sara se esconde en su espalda cosa que cabrea todavía mas a Lucas- Al menos hasta que me digas quien eres, no la pienso dejar en manos de un descerebrao como tú.
L- Serás..... Sara nos vamos- Dice mirándola con dureza. La mata, de esta la mata. Va a enseñar a esa niña a comportarse aunque sea lo último que haga en su puta vida. Cuando salga de esta no sabe la que le espera. Lucas Fernández va a ser su peor pesadilla.
D- pero tú quien coño eres, su padre? -mira a Sara que todavía esta escondida tras é. l-Sara, venir al concierto con tu papi pues ya te vale ¿no? -dice mirándolo con desprecio intentando adivinar cuantos años puede tener el jodio cabrón este
L- ¿Pero cuántos años te crees que tengo mamón? Mira, como sé que pensar no es lo tuyo te lo voy a decir yo. Tengo los años justos para llevar más de 12 años vistiendo un uniforme de policía ¿Ves esta pipa?
D-....
L- Te estoy preguntando si la ves!!!!
D- Que sí joder.
L- ¿Y ves esta placa? -se la pone delante de los ojos- la ves?
D- Si...
L- Pues con esta pipa y con esta placa puedo llevarte ahora mismito a comisaría a pasar la noche en el calabozo por acosar sexualmente a una menor.
D- Acosar? ¿A una menor?
S- Lucas que yo... yo no le dije...
L- Cállate Sara, ya bastante has dicho y hecho esta noche. Y todavía no he empezado contigo.
D- Eh, tío, que te está diciendo que yo no sabía que era menor y no me jodas…. Que yo no he acosado a nadie!!!!!
L- Te crees que soy gilipollas o que ¿Me estás tomando a mí por gilipollas? Puto niñato. Me vas a decir ahora que te pensabas que la niña tenía 20 años, ¿no? Joder, si todas las niñas que hay ahí fuera siguen en la guardería.
D- Pero que yo no sabía...
L- Que te calles la puta boca joder. Ahora me voy a ir, pero te tendré vigilado guaperas. Sara camina!!!!
S- Suéltame!!!
L- Rubia!!! -coge un rotulador y ante la cabreada mirada de Lucas le escribe un numero de teléfono a Sara en el brazo. Sara sonríe, se lo ha pintado de tal forma que parece que lleva el mismo tatuaje que él. -Aunque sea tu padre y sea un madero tienes derechos, tengo buenos abogados, llámame si me necesitas!!!!
Lucas la agarra con fuerza del brazo y la lleva hasta la salida de la discoteca. Al llegar al coche la suelta por no matarla. Antes de conducir tiene que calmarse un poco. Pasea de un lado para otro soltando golpes al aire y diciendo cosas que ella, atónita, no puede entender, en medio de palabrotas que si entiende de forma clara. Ella y quien pase a cien metros de allí. Está realmente cabreado. Pero no es el único. A ella también se la llevan los demonios. Lo mira enfada, envalentonada por momentos. Siente deseos de gritarle. Quiere insultarle por todo lo que acaba de hacer. Quiere mandarlo a la mierda bien lejos de ella pero, esforzándose al máximo, se calla la boca. Y no por que le tenga miedo, más faltaba. Tan solo quiere llegar a casa y apuntar el número de Dani antes de que se le borre y por supuesto no volver a ver a Lucas en lo que le reste de vida.
L- ¿En que estabas pensando Sara? Joder, ¿no puedes comportarte como las personas normales? -Grita como un loco. Está como loco. Ha tenido que ver a la niña besarse con ese patán y eso le ha puesto a mil ¿Celoso? No, no son celos. Solo es que estaba a su cargo mientras se restregaba con ese jilipoyas. Apoya las manos en el coche intentando calmarse. No puede olvidar la imagen de la niña en las rodillas de ese cabrón gimiendo mientras lo besaba. Se esta volviendo loco!!!
S- ¿En que estaba pensando de qué Lucas? Que no ha sido para tanto. Que la que tengo que estar cabreada soy yo. Me has jodido el plan con Dani Martín y tú sabes lo que me gusta. Joder, cuando se enteren mis amigas no se lo van a creer. Y has tenido que venir tú ha estropearlo todo.
L- ¿El plan? ¿Pero de que coño plan me hablas?
S- ¿No lo has visto? Que le gusto. Voy a entrar otra vez Lucas, quieras o no.
L- Tú no te mueves de aquí ¿o quieres que llamemos a tu padre para preguntarle que hacemos?
S- Haz lo que quieras, me da igual, Dani se ha quedado preocupado…. voy a entrar.
L- Sara coño, no te das cuenta de que ese tío se enrolla con todas. Que tú eres una más para él.
S- Eso es problema mió, no tuyo. Deja de joderme la vida!
L- Sara tú te mereces algo más. No un tío que te vea como un entretenimiento.
S- Ja, ¿y me lo dices tú? ¿Cuántas tías te tiras tú a la semana Lucas? ¿Dos, tres? ¿Tú te dedicas ahora a dar consejos? Dime, ¿cuántas mujeres nos has traído a casa para presentárnoslas en estos años? ¿Eran todas especiales para ti?
L- No es lo mismo
S- ¿Qué no es lo mismo? Claro, porque esta vez el que se va a divertir no vas a ser tú, voy a ser yo -Está alterada. El idiota de Lucas la ha vuelto a cagar. Iba a estar con Dani Martín y lo ha estropeado todo como siempre. Le odia, con todas sus fuerzas. Le odia desde siempre. Querría no tener que volver a verle jamás. No quiere tenerle cerca. No quiere volver a hablarle, escucharle. Quiere que desaparezca ahora y para siempre. -Eres un hipócrita. Eres el tío más despreciable que he conocido en mi vida. Solo te interesa tu propio bienestar...
L- Sara déjalo ya… no sabes lo que dices!!!!
S- No quiero dejarlo. Tú las has cagado y ahora me vas a escuchar todo lo que te quiera decir. Porque te odio, te odio como nunca he odiado a nadie. No te soporto. Eres...
L- Sara...
S- Cuando cumpla los 18 me voy a ir lejos para no verte Lucas, para no verte nunca más. Ya no vamos a tener que soportarnos...
Le duele. Ella le está matando con todo lo que está diciendo. La sola idea de imaginar que ella se pueda ir lejos y no verla cada día le mata. Sin poder reaccionar la mira. se acaba de dar cuenta de que la quiere, que la necesita, que necesita verla todos los dias aunque solo sea para que lo insulte y lo desprecie. Que no quiere que ella esté con nadie que no sea él. Esta enamorado como un idiota y se acaba de dar cuenta de ello ahora. La mira y oye como ella sigue gritando pero no la escucha. Esta en shock. Solo es capaz de pensar que la quiere. Se pregunta como no se había dado cuenta antes. Entonces, coje aire y la toma con fuerza de los hombros, se miran a los ojos y la besa. Ella al principio pone resistencia, pero pronto ambos están entregados a ese beso. Ambos lo deseaban tanto, tanto que se dejan llevar y se besan apasionadamente hasta que unas voces cerca de ellos sacan a Lucas del trance y la suelta aturdido.
S- ¿Lucas?
L- Sara yo... lo siento!
S- Que? Que lo sientes? ¿Tú todo lo arreglas igual? Disculpándote?
L- Mi niña no…
S- Una niña… eso soy para ti? no te me acerques, me das asco Lucas. Eres despreciable! No quiero que alguien como tú me toque.
Coge las llaves del coche, abre la puerta y se mete dentro dejando escapar una lágrima. Espera que ella entre para arrancar el coche y llevarla a su casa. Se ha enamorado de una jodida loca y tiene que hacer algo para alejarse de ella.
Ella por su parte lo ve entrar en el coche. La ha vuelto a humillar, ha vuelto a besarla y ella le ha correspondido como una idiota. Se lo ha puesto a huevo para que la despreciase. Para que una vez más le recordase la diferencia de edad existente entre ellos. Pero esta es la última vez, ahora va a tomarse la revancha.
Va a demostrarle que ya es toda una mujer… la única mujer a la que nunca podrá tener
Se mira al espejo de un lado, del otro y esa tampoco le convence. Se ha probado ya todas sus camisetas y con ninguna se siente del todo satisfecho. No entiende porque esta así si, normalmente, no presta mucha atención en la ropa que se pone, pero hoy quiere estar presentable… encima que le toca ir a un concierto con un montón de adolescentes no va a ir dando la nota.
Finalmente se pone una camiseta azul y sus vaqueros favoritos y al mirarse al espejo no se disgusta del todo. No le apetece nada ir al concierto con esa niñata mimada. Va por hacerle el favor a Paco, pero soportar a Sara durante toda una noche le parece insufrible. Lo tiene claro, clarísimo vamos; Como la niña se ponga tonta vuelven a casa corriendo. No le va a pasar ni una. Al otro lado de la pared Sara también se mira al espejo decidiendo que ponerse. Esta dispuesta a arrasar esta noche aunque lleve a Lucas pegado a su espalda. No dejara que el descerebrado imbecil le amargue la noche. Va a pasarlo bien. Minifalda vaquera, botas altas y camiseta de tirantes enseñando el ombligo; el pelo ondulado y suelto; Colorete, sombra de ojos, brillo en los labios. Esta rompedora y lo sabe. Sale de casa con paso decidido y se para frente a la puerta de Lucas. Maldice de nuevo a su padre por hacerle ir con el al concierto y esta tentada, mirando hacia la puerta de su vecino, de pasar de largo e irse sola. Pero no puede hacerlo, su padre ya esta demasiado cabreado con ella. La ha amenazado con presentarse en la sala caracol con toda la comisaría en pleno y además no quiere forzar otra discusión, aparte de que, no va a perderse la oportunidad de conocer a Dani Martín ni de coña. Abre la puerta con desgana, pero al verla algo dentro de él se remueve. Sin estar preparado para ello siente que tiene delante a la mujer más maravillosa del mundo; lo que lo deja en estado de shock. Sara esta increíblemente guapa, sensual. A pesar de que sigue teniendo ese toque infantil que lo volvía loco ya antes. Ahora ya es toda una mujer, la mira de arriba abajo asombrado por lo que ve; Una mujer con unas piernas larguisimas, un cuerpo de infarto y una boca que invitaba a besarla a todas horas. S- Eh tú, idiota ¿Te has dormido con los ojos abiertos o que? -Sabía que él la ha repasado de arriba a abajo. Había notado como había cambiado su expresión al verla delante de él. Sabía que en ese momento la deseaba. Pero él, por mucho que quisiera, jamás la iba a tocar, por mucho que ella, hipotéticamente, lo deseara. Ya había dejado claro, aquella vez, que a su lado era tan solo una niña, tan solo era la hija, de su mejor amigo. L- Niñata, tú siempre tan agradable. -sacude la cabeza para despejarse- Más vale que me trates como más cariño Sarita, o te devuelvo a tu casita con tus papis antes de las 10. Ella cierra la boca inmediatamente. No va a arriesgarse a cabrearlo después de la limpieza de la casa y el coche. No puede hacer, a pesar de apetecerle mucho, que Lucas se mosquee y la deje sin concierto. Le sonríe inocentemente y pasa por su lado hacia las escaleras: ya podría molestarle más tarde, había mucha noche por delante todavía. En el trayecto hasta la discoteca en el coche de Lucas, Sara se divirtió. Se puso de pie encima de su asiento y abriendo los brazos, sintió como el aire le goleaba en todo el cuerpo y la sensación de libertad la hizo gritar, cantar. Miró a Lucas esperando que éste le pusiera mala cara, pero se encontró que él tenía una gran sonrisa y que también estaba disfrutando. Los dos estaban pensando que hacia mucho tiempo que no iban juntos en el coche y recordaron como, hacía años, el siempre la recogía del colé y se la llevaba en su coche a conocer sitios, y ella feliz, se acurrucaba en su cuerpo mientras él conducía. Recordando viejos tiempos, con nostalgia, llegaron a la discoteca donde se celebraba el concierto y al salir del coche, unas amigas llamaron a Sara, que al ver de quien venía acompañada, no esperaron ni a que se bajara de este y se acercaron rápidamente al coche comiéndose a Lucas con los ojos. Clara- Pero bueno Sara, ¿con quién has venido? S- Este es Lucas es.... es un amigo. Andrea- ¿Y Fernando lo sabe? ¿Lucas, tú sabes que Sara sale con Fernando?- Sara se cabrea y la mira mal. Andrea y ella habían sido amigas, no las mejores, durante algún tiempo, pero un día después de una discusión tonta, Andrea le había dicho que no quería volver a saber nada de ella nunca y al día siguiente se la encontró besando al chico que a ella le gustaba en el baño de las chicas, en el instituto. De eso habían pasado meses, pero ella todavía estaba resentida y más después de comprobar que Andrea, ahora, también iba detrás de Fernando S- Andrea rica, lo que Fernando sepa o deje de saber es problema nuestro. Deja de meterte en mi vida y arregla primero la tuya que te veo muy solita hoy ¿No has engañado a ningún bobo esta noche para que te acompañe? A- Por lo menos yo no tengo que venir con niñera!!!!!!! Tu papa no confía en la niñita… ehhhh Sarita!!!!! S- Mira idiota, te meto un guanta.. Lucas le agarra del brazo antes de que pueda pegarle a la tal Andrea. Aunque la niña tiene una mala baba de cojones, no puede consentir que Sara caiga en su juego y se deje provocar. No quiere que lleguen a las manos, y ambas parecen más que dispuestas a ello. Por eso la empuja entre la gente y la lleva hasta la puerta donde el portero, un ropero de cuatro puertas, le pone la mano delante y le prohíbe la entrada a Lucas, ya de por si bastante mosqueado. Lu- Que coño te pasa? Por: No puedes entrar en la sala armado!!!! Lu- Que???? Por: O la dejas fuera o no entras!!!!! Lu- Mira imbecil… -le enseña la placa- soy subinspector de policía y no voy a dejar mi arma en ningún sitio. Ya te he dado las entradas…. O te quitas o te quito. Por: vale… tranquilo!!! Lu- Y la próxima vez que veas a alguien armado, llama a la policía en vez de invitarlo a dejar su arma en el coche como si fuese lo más normal… no te jode!!!!! Entran, Lucas la lleva del codo y ella lo mira de mala manera. No se percato de que el llevaba la mágnum hasta que el portero lo dijo llamando la atención de todo el mundo, joder, por una noche podía haberla dejado en casa. Lucas mira la sala desde lo alto de la escalera. La discoteca es grande y esta llena hasta los topes. Juntos se dirigen al fondo y se instalan al lado de la barra. Sara, según llegan, lo deja solo y se va con un grupo de unas diez personas, y Lucas se siente viejo al instante. Dobla la edad a todos los amigos de Sara y si se apura a todas las personas que están en la discoteca en ese momento. Al menos, se consuela arrepentido de haber aceptado a acompañarla, se ha podido sentar en una mesa y esta cerca de la barra; Aunque luego tuviesen que volver a casa en taxi va a beber algo. Sara lleva horas bailando al ritmo del canto del loco sin acordarse para nada de el, cuando se acerca a la barra para pedir algo de beber. Una vez al lado de Lucas, no puede dejar de sentir cierta ternura por él: parece muy aburrido, está solo y mira distraídamente su copa. Se acerca para hablar con él; convenciéndose a sí misma de que se tiene que mostrar simpática para agradecerle el esfuerzo de haber venido hasta allí con ella. Pero no puede, es verle y que la rabia se apodere de ella y que todo el odio acumulado en todos esos años salga a relucir S- Hola Lucas, ¿qué tal lo pasas? L- Bien, bueno, no está mal S- ¿No bailas? Demasiado mayor para intentarlo siquiera, ¿Verdad? L- Porque no me he puesto Sarita, -intenta sonreírle, lleva horas viéndola bailar y los celos se lo comen- que si quisiera... S- Claro, pero si no hay alguna chica revoloteando a tu alrededor no te sientes cómodo, ¿no Lucas? L- Yo no necesito a nadie Sara. De todas formas, aquí hay mucha niñata -dijo mirándola con intención de que se diera por aludida. S- Y mucho idiota suelto. L- ¿Te refieres a tu noviecito? Por cierto Sarita, deberías vigilarlo mejor- lo señala con la cabeza. S- Yo no tengo que vigilar a nadie porque Fernando... -pero de pronto lo ve. En medio de la pista Andrea baila contorneando sus caderas muy cerca de Fernando, mientras éste divertido la agarra por la cintura mientras la acerca más y más contra su pecho. Sara explota de celos y de rabia y se dirige hacia donde se encuentran dándole a Lucas la copa para que se la sujete. Lucas la teme, más cuando se da cuenta de que la copa no solo lleva coca cola como ella le había dicho. S- Que, ¿os divertís? No os habré interrumpido, verdad? F- Sarita, cariño, te estaba buscando. S- Pues no sé que te ha hecho pensar que podía estar en los pechos de esta guarra A- A ver, a quien llamas tú guarra niñata S- Guarra llamo a las chicas que se dedican a restregarse en mitad de una discoteca con el novio de otra. Ósea a ti!!! A- Mira, si yo he bailado así es porque tu novio estaba disfrutando tanto como yo. Será que le gusto más…. S- Serás.....-va a darle una bofetada cuando siente que un brazo la agarra con fuerza desde atrás y tira de ella para que se separase apretandola contra su propio cuerpo, es Lucas, su loción se lo dice. -Lucas, ¿qué haces? Déjame que le de a esta pedazo de guarra lo que se merece. L- Sara, estas locas? tú no le vas a pegar a nadie. Ven conmigo. Como puede la arrastra hasta la mesa donde habían dejado sus cosas e intenta calmarla, aunque en ese momento lo que de verdad tenía ganas, era de matarla ¿Cómo podía estar tan loca? Cuando iba a decirle cuatro cosas Fernando se acercó hasta allí y le pidió a Sara que le acompañase fuera, un momento, que quería hablar con ella. Y aunque el no estuvo de acuerdo, Sara se marchó sin darle tiempo a rechistar. Se sienta solo, otra vez; desde que Sara vuelva se las piran de ahi pero a la de ya. Mira hacia la puerta decidiendo si salir a buscarla cuando una morena que ya lleva rato poniéndole ojitos hace intenciones de acercársele. Si, quizás eso es lo que el necesita…. Cuanto hace que no…. Cinco días, ufffff, muchos dias… le sonríe a la chica y se levanta para acercarse a ella cuando ve a la niña entrar por la puerta de la discoteca y pasar entre la gente sin esperar a que se aparten. Parece mosqueada, y temeroso de que pueda hacer alguna otra locura o que le de por liarse a tortas con la amiga, corre a buscarla. L- Sara, Sara ¿Dónde vas? S- Déjame en paz Lucas, no estoy para tus tonterías ahora. L- Sara... no te habrá hecho nada ese novio tuyo, ¿no? S- Ese…? Ese poco va a hacer ya L- ¿Qué le has hecho Sara? S- Dejarle, mandarle a la mierda… por jilipoyas; Por haberse liado con esa guarra estando conmigo. Cuando se levante del suelo vendrá corriendo a pedirme perdón… ya lo veras!!!!! L- ¿Levantarse del suelo Sara? Donde esta? Definitivamente tu estas loca niña!!!!! S- Loca?, No.... -niega con la cabeza- Nadie juega conmigo y se va de rositas Lucas. Nadie. Lucas está deseando preguntar, saber que ha pasado, pero antes de que pueda reaccionar, Sara se suelta de su brazo y se aleja entre la gente; él solo puede ver desde lejos como ella ha conseguido meterse por una puerta que supone es... el camino hacia los camerinos. |
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