22 enero 2009
¿Por e-mail?
Hora: 06:45
De: sarasevaadublin@hotmail.com
A: elpolimasnotas@hotmail.com
Después de una semana odiándote casi con la misma intensidad con la que te quiero, he abierto el correo y por fin traía noticias tuyas. La verdad, ya tenía miedo de que te hubieras arrepentido y me dejarás sin ni siquiera un adiós. Tengo que reconocer que lo he pasado peor de lo que yo misma hubiera imaginado nunca. Ya sé como era mi vida antes de que tú te fijarás en mí, como pasaban los días amándote en silencio y desde lejos; y sé que podría seguir como antes, pero ahora sería mucho más duro. Ahora que me has besado, que hemos hecho el amor y hemos compartido tantas cosas, sé que nada volvería a ser igual.
Ya casi me había hecho a la idea de perderte, y entonces recibo un correo y me dices que me quieres ¿Cómo lo haces, cómo eres capaz de sorprenderme siempre? Tendría que estar enfadada contigo, debería dejarte lleno de dudas como he estado yo durante al menos un mes, pero no puedo Lucas, porque no puedo estar enfadada en sueños y yo tengo que estar soñando. Sí, debe ser eso. No has podido mandar ese correo, no has podido decirme que me quieres. Debo estar dormida. No puede haberse cumplido mi sueño.
¿Quieres que te cuente un secreto? ¿Quieres saber cual fue el día mas triste de mi vida?
Hacia mucho calor,Mi padre aquel día me regaló la barbie que acababa de salir al mercado. Era mi duodécimo cumpleaños y mi padre pensó que era el mejor regalo que se podría hacer a una niña de esa edad, aunque también quiso regalarme una con quince, jeje. Hicimos una gran fiesta y a mi lado, durante toda la tarde estuviste tú.Ya por ese entonces yo te adoraba y tu, con tus atenciones, me hiciste pasar el mejor cumpleaños de mi vida. Me quedé dormida en tus brazos y me llevaste hasta la habitación, despacio, intentando que nada me despertara. Pero cuando me dejaste allí, Silvia entró en la habitación. Os oí hablar Lucas. Oí como la besabas y tuve que escuchar de tus labios un "te quiero" que me rompió el alma. Sí, era una niña, solo doce años, pero ya hacía tiempo que había dejado de jugar con barbies y de soñar con princesas; ya sabía lo que más quería en el mundo, y eras tú.
Y vi como cerrabas la puerta y os marchabais mientras yo intentaba que no me oyeseis llorar. Si Lucas, lloré tanto que casi se me secan los ojos. Y desde entonces, he sido incapaz de soñar otra cosa que no sea un "te quiero" de tus labios, susurrado cerca de mi oído. Después, con el tiempo, también lo imaginé pintado en la blanca arena de alguna lejana playa, o a la luz de una chimenea, o delante de una multitud curiosa. Nunca por e-mail.... ¡¡¡eso si que no!!!!
Pero sabes, ha sido el despertar más maravilloso que he tenido nunca y las palabras mas maravillosas que he leído jamas. Por e-mail, sí, pero sé que esta vez lo has dicho de corazón. Has luchado contra todo, todos y hasta contra ti mismo para no sentirlo. Has huido, lo has negado, y hasta te has portado como un verdadero idiota. Pero al final, lo has comprendido, has comprendido por fin lo que yo se hace mucho, mucho tiempo, que estamos hechos el uno para el otro, que yo soy tu mitad y tu me complementas Lucas.
Tienes mi perdón,y también mi amor Lucas.
Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.
P.D Creo que sea lo que sea que signifique esa bola del mundo, nunca podrá ser tan maravilloso como el regalo que me has hecho esta noche
01 octubre 2008
Soy un gilipollas, ya lo se
Hora: 03:11
A: elpolimasnotas@hotmail.com
De: sarasevaadublin@hotmail.com
Hola Sara
Para empezar necesito pedirte perdón y darte la explicación que te mereces. Supongo que tienes que estar cabreada, mucho. Con toda la razón del mundo.
Una semana sin saber de mí ha sido demasiado. Siento tantas llamadas sin contestar, tantos emails, tantos mensajes. Lo siento Sara, lo siento como no puedes hacerte una idea. He sido tan gilipollas Sara, tanto... un niñato, un imbécil, un.....
Durante estos siete días habré leido tu último email unas quinientas veces, y he pasado el miedo, del más horroroso de los miedos a la mayor felicidad.
Sí Sara, tuve miedo (joder no le digas a nadie que un poli duro como yo puede sentir eso, eh??) Tuve miedo porque todo lo que tú sentías lo siento yo. Todo Sara. Y entonces me he dado cuenta de que estoy enamorado de ti. Algo que para los demás puede ser bueno, bonito, pero a mí, al repetirmelo en voz alta, me pareció el más cruel de los castigos.
Porque yo no sé amar mi niña. Yo no siento. Siempre he sido el duro, el ligón. Y he necesitado 36 años y a una chica de diécisiete para sentir cosas que jamás pensé que podrían existir.
¿¿No es como para cagarse de miedo??
Una noche, después de haber estado bebiendo durante horas en los Cachis, solo, me encontré a Mariano esperandome en el sofá como si fuera mi madre. Vaya bronca me echó, no te puedes hacer una idea. Entonces se lo dije, sin necesidad de que me lo sacara con sacacorchos como normalmente. Joder Sara, en mi puta vida había hablado así, tan de frente, tan....... no sé. Se lo dije todo. Bueno, todo no. No le dije quien era la "afortunada" que había conseguido engañarme. Al final dio igual, cuando iba a acostarme solo me dijo "cuida de Sarita o sino Paco, y después yo, te capamos cabrón" Desapareció de la sala sonriendo, el muy cabrito, todo este tiempo lo ha sabido. Claro, como no iba a saberlo. Nos pilló en Dublin ¿Adivinaría en nuestras caras algo? ¿Cómo sabía que hemos continuado.... lo que quiera que tú y yo tenemos??
Al principio me negué en rotundo a reconcermelo a mí mismo y pensé que si no pensaba en ello desaparecería este sentimiento. Pero sabes, a medida que pasaban las horas y los días, la necesidad de saber de ti fue creciendo y creciendo y se hizo horrorosa, impertinente, imposible de apagar.
Y me he cansado Sara. No quiero luchar más. Sí, estoy enamorado. Como un idiota. Como un niño de quince años ¿Y qué le puedo hacer? Nada. Absolutamente nada.
Es lo que siento, y por primera vez, quiero ir de frente y ser feliz. Claro, que para eso me tendrás que perdonar estos días tontos que he tenido....
P.D Si quieres saber que significa la bola del mundo tendrás que perdonarme
01 septiembre 2008
¿¿Cómo sabes si estás enamorado??
Hora: 20:45
De: sarasevaadublin@hotmail.com
A: elpolimasnotas@hotmail.com
¿¿Cómo sabes si estás enamorado??
Yo lo sé porque tengo la seguridad de que nunca, jamás encontraré a nadie como tú. Porque me gustas cuando no te salen las cosas como tú quieres y frunces el ceño, y te cabreas y solo sabes decir palabrotas. Porque entonces me pareces más adorable que nunca y una oleada de ternura me recorre entera y me pegaria a ti y te acariciaria el pelo y la nuca, y mientras te beso el cuello te diría muy bajito, que todo tiene arreglo.
Sé que estoy enamorada porque te imagino noche y día y me pregunto que estás haciendo y si pensarás en mí. Y me imagino acurrucada en tu cuerpo, y si me concentro mucho, hasta puedo escucharte hablar.
Sé que estoy enamorada porque Irlanda no es más que una cárcel sin ti .
Sé que estoy enamorada porque sé que nadie me dará nunca lo que tú me has dado. Nadie hará de una noria la cita más romántica del mundo. Nadie jugará con mi pelo hasta que me duerma. Nadie me conocerá tanto como tú jamás.
Sé que estoy enamorada porque no existe el tiempo, ni la distancia. Ni las horas son horas ni lo días días, porque nada es lo que debería cuando no estás.
Sé que estoy enamorada porque solo contigo sueño.
Sé que estoy enamorada porque vivo pendiente de un ordenador, buscando en cada mail un poquito de ti, de tu esencia, esperando que este loco y frio mundo cibérnetico me acerque un poco más a ti.
¿¿Necesitas más motivos?? Yo sé que estoy enamorada porque me siento como una niña pequeña, feliz como entonces. Inocente, solo a la espera de lo que está por llegar, sin miedos ni dudas. Loca, irresponsable, decidida, rebelde, divertida.... todo igual que cuando tenía ocho años y ya por entonces, solo deseaba verte y ser tu novia, aunque poco supiera entonces lo que era eso.
¿Por qué no te dejas llevar? Deja de pensar. Olvida que mi edad, la tuya, olvida quien es mi padre, y olvida donde vivo. No recuerdes mi nombre, ni que siempre te he querido. Olvida que nunca antes habías sentido esto y desecha los miedos y las dudas. Solo vive. Solo siente como cuando tenías cinco años ¿te acuerdas de entonces? Disfruta de lo que estamos sintiendo como entonces lo hacías de tu placa de sheriff, de tu pistola y tus vaqueros. Sin pensar, sin querer recordar que no durará para siempre y en un rato tendrás que hacer cosas más aburridas.
Lucas, no te preguntes a dónde nos lleva esto, solo espera por lo que puedes sentir en el camino.
Solo tienes que dejarte llevar ¿Quieres hacerlo o vas a dejar que el miedo no nos deje descubrir lo que podríamos haber vivido juntos?
P.D Sigo sin saber que significa la bola del mundo que me regalaste.
Te quiero, sin pensar
Sara
01 agosto 2008
A donde nos lleva todo esto?
Hora: 13:36
A: elpolimasnotas@hotmail.com
De: sarasevaadublin@hotmail.com
Sara, no sabes lo díficil que ha sido volver esta mañana a comisaria. Siempre me ha gustado mi trabajo, pero hoy todo se me ha antojado monótono y carente de sentido ¿Por qué tengo que estar en Madrid, trabajando, aguantando a tu abuelo y a Mariano todo el día quejándose cuando yo quiero estar a miles de kilométros de aquí, perdiéndome en tu boca y naufragando en tus ojos?
Joder Sarita, ¿qué me has hecho? Que yo no me he sentido nunca así, que como siempre me ha dicho Mariano, yo era incapaz de amar, de comprometerme. Pero ahora..... a veces no me reconozco siquiera. Me quedo alelado mirando hacia ninguna parte, imaginándote, recordándote. Oliendo el olor de tu pelo, acariciando de nuevo, aunque solo mentalmente, tu cuerpo.
No te lo vas a creer, pero hoy, mientras desayunaba, imaginaba que, a mi espalda, estabas tú, preparándote un cola cao fresquito, mientras yo, untaba nuestras tostadas, de mermelada de fresa. Me ha parecido tan cotidiana esa escena, y a la vez tan perfecta.... que me he asustado. Coño Sarita, que yo desayunar, solo desayuno cuando tu madre me mete el bollito en la boca!!! Y ahora, de pronto, tengo ensoñaciones con pan tostado, con desayunos llenos de besos, de risas. Te imagino en mi cocina, como si fuera la tuya, la nuestra. Y todo es tan asquerosamente natural, que no me lo creo. Me siento otra vez como el chico de doce años que no sabía como actuar cuando la chica que le gustaba estaba delante. Me ponia tan nervioso, que solo sabía tratarla mal y claro, ella no me hacia ni caso. Pues ahora.....
Tan mal me sentía que Mariano se ha puesto a dar el coñazo. Y al final, no sé cómo ni por qué acabé haciendo la pregunta que jamás en mi puta vida, creía que yo iba a hacer. Mariano, ¿cómo sabes si estás enamorado? Imagina la cara con la que me ha mirado, como si fuese estúpido o gilipollas...
Joder Sarita, ¿qué me has hecho? ¿No nos estaremos equivocando? ¿A dónde nos lleva todo esto?
23 junio 2008
¿De verdad no sigues aqui?
Hora: 07:30
De: sarasevaadublin@hotmail.com
A: elpolimasnotas@hotmail.com
Todavía no me puedo creer que te hayas ido. Han sido solo cuatro días, pero los suficientes para que me haya acostumbrado de nuevo a tenerte cerca. Lucas, ¿por qué tienes que irte? ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?
Estos días han sido los más maravillosos que he vivido a tu lado. Sí, la otra vez que viniste lo pasamos bien, fue como un sueño, pero tenía miedo de que ese sueño, con la distancia y el tiempo se esfumara dejando la misma sensación cuando te despiertas y sabes que la realidad es bien distinta.
Tengo que confesarte que tenía miedo de que todo fuera distinto ahora. Pero este viaje ha servido para darme cuenta que no es un sueño, que eres real, que estás lejos, pero aún así, sigues pensando en mí, sigues luchando en la distancia porque lo nuestro tenga un futuro. Por eso ha sido tan especial este viaje, Lucas, porque ahora estoy convencida de que me quieres. Y no tengo miedo, ni dudas.
Sé que lo nuestro es fuerte y profundo y no hay océano que pueda separarnos.Aún estoy como en una nube, jamás creí poder tener una primera vez tan especial. Sentir tu cuerpo desnudo contra el mio, sintiendo tu calor, tu fuerza. Ver tus ojos brillantes clavados en mis pupilas fue la mejor manera de hacerlo. Ahora solo puedo pensar en los días que faltan para volver a tenerte aquí. Lo deseo tanto Lucas. Tanto, tanto, tanto….
¿Una bola del mundo? Me has regalado una bola del mundo? Debería saber por qué? Intento encontrar una razón, pero no se me ocurre ninguna ¿¿Me lo explicarás??
Te quiero Lucas.
Sara
28 mayo 2008
Ya te echo de menos...
Se queda quieto en la cama, cubierto con las mismas sábanas que ayer tocaron su piel, y mirando al techo recuerda todo lo que vivió con ella anoche. Nunca pensó poder disfrutar tanto, y nunca, jamás, hubiera imaginado ser capaz de amar tanto a alguien. Supone que nadie le creería capaz de querer así a una mujer, y eso es porque nunca había amado a nadie. Solo a ella.
Anoche besó cada poro de su piel, estuvo pendiente de cada mirada, de cada gesto. Intentó cuidarla como ella se merece. Y solo al ver su cara de relajada satisfacción cuando abandonó su cuerpo, supo que había hecho lo correcto.
Las dudas de ayer se esfumaron cuando ella le abrazó y sonriéndole le dijo que había sido maravilloso, al oído, susurrando, como quien intenta asimilar diciendo en voz alta todo lo que acaba de sentir. Pero hoy ella ya no está a su lado, y las dudas vuelven a ocuparlo todo en su cabeza. Porque sabía que este momento iba a llegar, lo sabía mucho antes de llegar hasta ella y enredarse en su cuerpo. Así como supo, desde la primera vez que ella le miró y el se perdió en el azul de su mirada, que desde ese momento, todo se había complicado, ahora sabía, desde que puso el primer pie en Dublín, que los días junto a ella tenían los días contados.
Y mañana tendrá que irse, separarse de nuevo de ella.
Cada vez le cuesta más decirle adiós, cada vez es más difícil hacerse a la idea de que ella está a miles de kilómetros Ya no le basta con la llamada antes de dormir, ni con la de antes de irse al trabajo, ni con los emails que se mandan, ni los mensajes, ni las cartas que llegan de vez en cuando al buzón. Está loco por ella, enfermo. Y ya no se puede conformar con menos que tenerla en sus brazos.
- Joder, Mariano ¿otra vez tú?
- Lucas, corre, vístete. Esconde a Sara o… yo que sé. Viene Paco para acá, dice que tiene que decirnos algo.
Mariano otra vez en la puerta interrumpiendo a Lucas en el momento más feliz que ha tenido en años, sin contar la noche de ayer y algunas más en las que ella estaba con él.
Gira su cuerpo, todavía anclado en el umbral de la puerta, y mira cada rincón de la habitación buscando algún rastro de que Sara pasó la noche allí. Pero no hay nada. Aparte del olor tan suyo que ha dejado impregnado en todo el cuarto, además de lo vacío que ha dejado todo desde que se fue hace un rato, nada. Nada que Paco pueda encontrar.
- Chicos, nos vamos.
- ¿Cuál es el plan de hoy? –dice Mariano mientras se sienta en la cama de Lucas, al lado de Paco que ya mira desde allí la habitación intentando descubrir que tendrá para que él de pronto, se sienta mal. Quizás sea el miedo de que Lucas no haya pasado la noche solo, quizás todo sea porque anoche se levantó a por agua y sintió cerrarse la puerta de la casa de Sara. Se escondió en un rincón y en silencio, pudo ver como su hija, se colocaba la ropa, se quitaba los tacones, e iba, con una sonrisa de satisfacción dibujada en su cara, a dormir a su cama. Hace un rato le ha preguntado donde estuvo, y ella, le ha asegurado, con su mejor cara de “yo no he sido” que ella ha dormido todo lo que sus ronquidos le han dejado. Sabe que no es cierto, sabe que ella no ha dormido allí. Y al entrar en esta habitación de hotel, y ver a Lucas ausente, pero con una estúpida sonrisa en la cara, empieza a sospechar de nuevo.
- El plan de hoy es vestirnos, desayunar, y salir para el aeropuerto en una hora. Nos han llamado de comisaría, hay un nuevo caso, importante y nos necesitan allí. Don Lorenzo ya ha ido para allá para arreglar los billetes.
- No!!!! –grita Lucas saliendo de su ensoñación.
- ¿Queeeeeeeé? –sus amigos le miran. A ninguno de los dos les sorprende su reacción, quizás porque los dos saben que él quiere aprovechar cada hora en Dublín.
- Lo siento Lucas. Son órdenes de arriba. Y no está el horno para bollos.
Mariano y Paco se marchan de la habitación y Lucas, se desploma en la cama, impotente y lleno de rabia. Había hecho planes, tenía pensada la excusa, e iba a pasarse el día entero con Sara. Y ahora…
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De: Sara
Me lo ha dicho mi abuelo. Lucas, voy al hotel ahora mismo. Espérame en tu habitación.
Y Lucas espera, hasta que la puerta suena y cree que es ella, pero al otro lado de la puerta solo ve a Paco, obligándole a que salga de la habitación para ir camino del aeropuerto. Al bajar la ve allí, mirándole como solo ella sabe hacerlo, y a él, le invade la pena. Porque no entiende que se haya enamorado por primera vez en su vida y todo tenga que ser difícil. Coño, que parece que todo el mundo se pone de acuerdo para separarles.
En el hall del hotel esperan a que bajen todos. Lucas y Sara se miran, hablándose con los ojos, asegurándole al otro que le va a echar de menos. Y de pronto, un gesto con la cabeza, una sola palabra sin sonido, una invitación. Y los dos lo saben.
- Paco, voy arriba un momento, que me he dejado una cosa.
- Papá voy al baño, ahora vengo.
Un ascensor es testigo de los últimos besos que pueden darse. Se abrazan, se tocan. Parecen querer fundirse con el otro. Creen que podrían hacer allí mismo el amor del deseo que sienten, pero saben que ni es el lugar, ni el momento.
- Sara, volveré pronto. Te lo juro. Antes de que me eches de menos, estaré de nuevo en tu puerta.
- Imposible, no te has ido, y ya te echo en falta.
- Sara, te quiero.
- Y yo también te quiero, te quiero, te quiero, te quiero...
Vuelven a besarse y abrazarse, y al oído se susurran promesas, sentimientos, sueños. Porque los dos sueñan, sueñan con el otro. Sueñan que algún día no les separarán tantos Kilómetros de distancia y podrán verse cada día. Sueñan que no tendrán que esconderse, y que todo el mundo se alegrará de que estén juntos. Pero sobre todo, sueñan que, algún día, dejarán de sentir esa sensación de pérdida, ese ahogo en el pecho, cada vez que están separados.
Vuelven al hall y allí, Sara se despide de su familia, de sus amigos, y del amor de su vida. Solo dos besos en las mejillas no son suficientes, pero sus ojos, siempre ellos, son capaces de decir mucho más.
Ese abrazo, solo un par de segundos, le basta a Lucas para meter dentro del bolsillo de la chaqueta de Sara una pequeña caja, el regalo que deseaba darle hoy de otra forma, después de pasar todo el día juntos, sin darse cuenta de que ella, ha hecho lo mismo y otra caja espera a ser abierta en un bolsillo de su mochila.
14 mayo 2008
Por fin solos...... ¿o no?
Es Sara la que se atreve a insinuar que quiere más. Lucas ni puede, ni quiere incomodarla. Ella le importa demasiado, más que cualquier otra cosa en el mundo, y desea que si tiene que pasar algo más entre ellos, sea especial. Quiere que lo recuerde toda su vida, y que al hacerlo, lo haga con nostalgia, amor y con una sonrisa en la boca.
Él quiere regalarle una primera vez mágica. Y eso le da miedo; por primera vez teme no estar a la altura, teme hacerla daño, teme que no le guste, teme…
Absurdamente, tiene más miedo que cuando lo hizo por primera vez, siendo apenas un chiquillo, y se da cuenta, mientras sigue enredado en el cuerpo todavía cubierto de ella, que es la primera vez que le importa más la otra persona que él mismo.
También para él es su primera vez, la primera vez que él hace el amor.
Sara deja de lado la boca de Lucas para sumergirse en su cuello y, con una seguridad que está lejos de sentir, besa la vena palpitante de este, sus orejas, y sus hombros. Adora cada parte del cuerpo de Lucas, y por primera vez tiene la oportunidad de demostrárselo, de besarlo, de tocarlo, de sentirlo solo para ella, y eso, de pronto, le da vértigo. Porque siente que allí, en esa vieja habitación maloliente de Dublín, su mayor sueño se esta convirtiendo en realidad:
Lucas es suyo, la quiere, y hoy por fin, van a hacer lo que tantas veces ha deseado, van a amarse con el cuerpo y con el alma.
Sus manos comienzan a bajar por su torso y Lucas se deja hacer. Está disfrutando mucho más que cualquiera de las otras veces, aun con mujeres más experimentadas. Sin saber muy por qué, los dedos de Sara saben tocarle en el punto exacto, con la intensidad adecuada, y los pequeños susurros que ella va diciéndole le saben a gloria y lo transportan al paraíso. Tan solo al sentir su aliento, acariciando su mejilla, hace que toda la piel de su cuerpo se erice de placer.
No dejan de besarse mientras, las manos de Sara, van desanudando el cordón que sujeta los pantalones de Lucas. Le cuesta hacerlo, pero no tiene prisa. Va despacio, saboreando su cuerpo, haciendo de ese mágico instante, una eternidad.
- Lucas tío. Lucas, ¿me oyes?
- Sccccccccchssss, no muevas un solo pelo Sara -susurra bajito para que Mariano no lo oiga mientras lo maldice en silencio.
- Necesito contarte algo. Ábreme, que sé que estás ahí, me lo ha dicho el recepcionista, que es de Alcorcón y nos hemos hecho colegas. Tío, ábreme, que se va a enterar todo el país este que ha venido Bernarda. Lucas, que ha venido. Se ha cogido el avión y está aquí. Y yo no sé que hacer, ¿me abres o qué?
Desde que está en Dublín se pregunta por lo menos una vez al día por qué de esta manía de poner moquetas en todas las habitaciones. No solo son poco vistosas sino que además, acumulan todo el polvo del país, polvo que ahora tiene debajo de su cuerpo. No había otro sitio donde esconderse más que debajo de la cama. Sara solo espera que Mariano se vaya pronto, o sino, empezará a estornudar y a moquear de un momento a otro.
No se puede imaginar una primera vez más accidentada que esta.
Lucas tarda en echar a Mariano de la habitación. Intenta ser amable, intenta ayudar a su amigo a pesar de las intensas ganas de que se marche y le deje a solas con Sara. Es la primera vez que Mariano le pide consejo para pedir matrimonio a una mujer y cree, que solo por eso, se merece al menos cinco minutos de su atención. Pero solo cinco minutos, ni uno más.
- Sara, cariño, sal de ahí
- Puffff, deberías pagar menos en el hotel por la limpieza.
- Ven, anda. Te compensaré.
Se recuestan sobre la cama y Lucas tapa sus cuerpos con las mantas. Quiere jugar un rato más para volver a recuperar el ambiente que había antes de la interrupción. Sopla sobre el cuerpo de ella, y, cuando nota como la piel de Sara se eriza, comienza a pasar su lengua y sus labios por cada rincón de su piel desnuda. Se va abriendo camino, y desabrocha, con un lento y estudiado movimiento, la camiseta de ella, dejando salir a la luz los pechos de ella, sonrosados, pequeños. Maravillosos.
Incapaz de razonar por un momento, deja que sus manos sigan, torpemente esta vez, recorran su cuerpo, como si tuviesen vida propia. Es tan bonita, y ha soñado tantas veces con ese momento, que no quiere que acabe nunca. Pero siente que su cuerpos quieren más, mucho más y con la mirada, le pide permiso a Sara para seguir. Ella sonríe, y, sin dejar de mirarlo, le dice que no pare nunca.
- Lucas, soy yo otra vez. Abre.
- Mariano, estoy durmiendo vete.
- Que no tío, que necesito tu ayuda. Que me pregunta donde vamos a vivir.
- En la mierda Mariano, porque ahí es donde te voy a mandar como sigas dando el coñazo.
- Joder, ayúdame tío, que de ti depende mi vida.
Mariano siempre tan intenso, y tan oportuno. Parece que les va a dar la noche. Otra noche. Lucas abre la puerta mientras con una pierna intenta esconder debajo de la cama, la misma cama en la que está Sara escondida, la camiseta de ella. No lo consigue antes de que su amigo se de cuenta de lo que hace, y él mismo se apresure a cogerla del suelo. Reconoce al instante a la dueña de esa camiseta, y con una mirada de reproche, se acerca a la puerta para abandonar la habitación. Pero, cuando esta a punto de cerrarla, decide que no va a ser el que se interponga entre ellos, que para eso ya está Paco. Lucas siempre le apoya, aunque le cueste, aunque no esté en absoluto de acuerdo. Y ahora él va a hacer lo mismo. Además, ha visto durante muchos meses como su amigo luchaba contra un sentimiento que cada vez se hacía más fuerte, le ha visto sufrir, le ha visto pasarlo muy mal. Y todo porque los demás se han encargado de juzgarle, pero él, por una vez, no va a echarle más tierra encima.
- Recordad que Paco se levanta pronto.
- Mariano, yo...
- No digas nada. No pierdas más el tiempo. A los dos nos están esperando. Disfruta, que nos quedan pocos días en Dublin.
Sonríe a su amigo y se marcha, dejando a Lucas mucho más tranquilo. Por fin alguien le apoya sin recriminarle nada por haberse enamorado de Sara. Pensaba que nunca iba a llegar este día. Al recordar las palabras de su amigo, la tristeza se apodera de él: pocos días en Dublín, después se marcharán y volverá a alejarse de Sara. Intenta no pensar en ello para volver a la cama donde ya, con una sonrisa pícara, le está esperando Sara.
Hacen el amor tranquilamente, sin prisa, como si tuvieran todo el tiempo del mundo, disfrutando de su compañía, de estar de nuevo juntos, y de estar amándose por primera vez.
Probablemente habrá muchas veces después de esta noche, pero los dos saben que ésta, no la van a olvidar mientras vivan.
Cuando los rayos de sol comienzan a entrar por la ventana, Sara se despide con un beso de Lucas, y se va hacia casa donde, espera, Paco todavía no se haya levantado. La sonrisa le acompaña durante todo el camino de vuelta y que su padre la descubra o no, ya no le parece tan importante. Lo único que la importa es la noche que ha vivido, y todas las que les quedan por vivir juntos.
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De: Lucas
Siento haberme dormido, con las prisas no me ha dado tiempo a darte tu regalo ¿me harás esta noche un hueco?
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De: Sara
Me encantan los regalos!! Te lo hago esta noche y todas las que quieras, si me prometes que serán la mitad de maravillosas que esta. Te quiero
26 abril 2008
Puto operativo fantasma!!!!!!
Recorren Dublín sin ganas y sin prestar apenas atención a todo lo que ocurre a su alrededor. Su familia y sus amigos están allí, pero ellos solo pueden pensar en las horas que faltan para poder estar juntos, a solas.
La ciudad, que ambos ya conocen, les resulta monótona y aburrida, y a ambos se les nota en el cara, pero al llegar a un famoso puente, y mientras Mariano les cuenta a todos, la historia tan interesante que desencadenó su creación, miles de años atrás, Sara y Lucas se miran y sonríen. Solo les bastan un par de segundos, una sonrisa calida y el recuerdo de algo que pasó en ese mismo lugar meses atrás, para sentirse felices; porque sí, están rodeados de gente, pero por lo menos están juntos y no necesitan de ningún frío ordenador para poder decirse todo lo que se les pasa por la cabeza; ellos con sus ojos se lo cuentan todo.
- Que si, -lo interrumpe exasperado- muy bonita la historia Mariano, ahora ya sé que su estupidez no tiene límites, anormal. Se acabo…. Nosotros nos vamos. Curtís, Gallardo y Rita se vienen conmigo. Povedilla y Lucas se van juntos a la posición 3. En marcha.
- ¿Y yo Don Lorenzo, y yo?
- Tú Moreno te quedas dando el coñazo al resto de la familia. No te soporto ni un minuto más -Lucas le mira y siente envidia de su amigo por primera vez en su vida. Porque él se va a quedar con Sara, va a estar con ella, y probablemente él se pierda la cena de nuevo.
Lucas intenta decirle a Sara que llegará a la cena, quiere prometérselo, jurárselo, lo que sea para que ella le crea. Pero Paco se pone en medio de los dos, intimidándolo con la mirada e invitándole, "amablemente" a que se marche de una vez.
Otra vez les separan por el puto operativo que él mismo se inventó para venir a Dublín. Le espera otra jodida tarde entera esperando que suceda algo que sabe a ciencia cierta no va a suceder y encima, con Povedilla y su incesante cháchara, separado de Sara. Joder, todo le tiene que pasar a él. Vaya mierda!!!!!
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HORA: 15:42
De: Lucas
"Quiero llegar esta noche, te juro que lo voy a intentar. Pero tu abuelo me tiene agarrado por....... vamos que no sé a que hora traerá el relevo"
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Hora: 15:46
De: Sara
"No lo intentes, hazlo. Necesito estar contigo. Lo necesito"
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Hora: 15: 49
De: Lucas
"Y yo mi niña, no sabes cuánto. Te echo mucho de menos y ya cuento las horas que nos faltan para vernos. Te quiero mi niña. Te dejo, sigo con el "operativo" besos"
Las horas parecen no pasar en esa furgoneta pequeña de July Dressmaking. Resulta que después de todo la policía irlandesa y ellos no son tan diferentes. Pero esta furgoneta no es igual, es más pequeña, menos acogedora y además, huele a pescado podrido. Lucas quiere salir de allí ya, no soporta estar más tiempo encerrado en un lugar tan pequeño y con Povedilla dándole el coñazo.
Pensando en Sara, no sabe cómo, de pronto le viene a la cabeza Paco y sus miradas, sus reproches, y por una vez, no se siente tan mal. Él no está haciendo nada malo, pronto Sara será mayor de edad, y podrán decirle a todos a vos en grito, que se quieren más que a nada en el mundo.
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Hora: 17: 00
De: Lucas
"Cada vez queda menos. Pronto estaré allí ¿¿Al final donde vas a dormir, y tus padres?? Dime donde tengo que ir a buscarte.
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Hora: 17: 03
De: Sara
"Mis padres duermen en mi casa. En cuanto se duerman yo voy a tu hotel. Habitación 314, tendrás la llave en recepción. No llegues tarde"
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Hora: 17: 05
De: Lucas
"Tú siempre pensando en todo. Pronto estaré allí. Por favor, que no te pille tu padre o nos mata. No!! Me mata a mí!!
El relevo llega tarde, muy tarde. Son las 12 cuando Curtis y Kike llegan a la furgoneta para continuar con la vigilancia. Lucas ya esta dormido, recostado en una silla, y cuando mira el reloj no puede creérselo. Hace horas, exactamente cinco, que Sara tuvo que terminar de cenar y a estas horas, seguramente, esté más que dormida. Otra vez se le ha arruinado el plan por el dichoso operativo fantasma. Maldita sea su estampa!!!!!
Entra sin hacer ruido. Todo está en penumbra y tiene que hacer verdaderos esfuerzos para no estamparse con cada mueble que encuentra a su paso. Ni siquiera puede ver a Sara en medio de tanta oscuridad, pero sabe que si ella no ha salido corriendo a sus brazos a recibirle, es porque está dormida. Y no va a ser él el que la despierte, a pesar de que se muere por hacerlo. Antes de cerrar los ojos para dormirse, alcanza su móvil y pone la alarma a las cinco de la mañana; si Sara se ha dormido pronto, quizás no le importe demasiado madrugar, y a él..... a él le da igual estar días sin dormir con tal de poder aprovechar un poco el tiempo que les queda.
La cama no es cómoda, las sábanas raspan, y huele raro, toda la ciudad huele raro. Pero cierra los ojos e intenta dormir, cuando siente como un cuerpo menudo se mueve y se acerca a él, para decirle en su oído, bajito, de forma provocadora y dulce a la vez: "creías que me iba a dormir sin darte las buenas noches antes"
Nota su suave piel de nuevo pegada a su cuerpo, su calor, y sabe que la noche no ha hecho nada más que empezar.
La abraza con fuerza, la atrae a su cuerpo hasta casi hacerla daño. La necesita tanto....
"Sara, mi niña....... por fin......... " -solo puede decir eso porque siente como la lengua de ella se introduce en su boca para darle el beso con el que lleva soñando tantos meses, a miles de Kilómetros de allí.
07 abril 2008
Esperando el mejor momento
Esta vez es un mordisco el que le saca de su ensoñación. Pero no es un mordisco fuerte, más bien es uno dulce, excitante. Pequeños mordiscos van recorriendo su cuerpo, y luego, unas manos pequeñas y juguetonas siguen el camino que éstos van dejando. Nota como el calor se va apoderando de él y como ciertas partes van reaccionando ante las maniobras de ella. Y cree que no va a poder más, siente que el deseo es más fuerte que él y sabe que tiene que pedirle que pare, porque no quiere que esto sea así, tan rápido, tan fácil. Quiere que sea especial, y que ella esté segura del todo.
- Saaaaaara -arrastra cada letra, porque le cuesta hasta pronunciar su nombre -para mi niña, para.
- ¿Por qué, no te gusta? -Claro que le gusta, y ella lo sabe bien y por eso no cesa en su empeño de engatusarle a pesar de sus suplicas.
- Sara, cariño. Así, no. Ahora no. Tengo que irme.
Le arrastra hasta su cuerpo y la abraza tan fuerte que Sara tiene que parar, pero no le importa, sentirle a él en su cama, después de haber dormido juntos y haberse despertado entre sus brazos, le hace sentirse completamente feliz.
Lucas vuelve a mirar el reloj y sabe que tiene que irse. Probablemente Mariano no tarde en despertarse y será mejor que cuando lo haga encuentre a Lucas en la habitación si no quiere que luego le vaya con el cuento a Paco, y se arme la de Dios.
Intentan despedirse, pero les cuesta separarse. Llevan mucho tiempo soñando con este momento y necesitan aprovechar los pocos minutos que les dejan de tranquilidad a solas. Siguen besándose por todas partes, abrazándose, y riendo y suspirando, dejándose llevar por el deseo que el uno siente por el otro, vuelven a enredar sus cuerpos debajo de las sábanas intentando contenerse para no llegar hasta el final. Lucas tiene que prometerle a Sara que será antes de regresar a España, pero será a su manera. Solo tiene que confiar en él y esperar un poco, solo un poco.
Cuando llega a su habitación Mariano y Paco conversan preguntándose dónde ha podido estar el mamón de su compañero de habitación. Lucas intenta hacerles creer que ha estado corriendo por las calles de Dublín, haciendo un poco de turismo, visitando la zona. Mariano casi ni le presta atención, Lucas no es de lo que suelen dar explicaciones así que él tampoco se las pide. Pero Paco no se deja convencer tan rápido: sabe que no son horas de hacer turismo, y sospecha de las intenciones de su amigo.
A la cabeza se le viene aquella noche cuando los vio besarse en el parque en frente de casa. Recuerda las explicaciones que le dieron, ambos dijeron que había sido una tontería sin importancia. Pero hasta él podía ver que no había sido así. Dos días más tarde Sara cogía un avión para irse a este país tan...... tan poco parecido a España y tan lejos de ellos, de su familia y del lugar que le corresponde.
Siempre ha sospechado que han seguido teniendo relación; no tiene ninguna prueba, pero si muchos indicios. Y un buen policía, bueno, y hasta el que es policía por casualidad como él sabe, que detrás de muchos indicios siempre hay alguna prueba. Y él solo tiene que encontrar la prueba del delito.
Por si acaso, y hasta que consiga averiguar algo más, esta noche él va a dormir en casa de su hija, no vaya a ser que a Lucas le vuelvan a entrar ganas de ir a hacer turismo a esas horas y llegue, por casualidad, a la casa de su niña.
Después de muchas preguntas y de deducciones por Paco cargadas de sospecha se vuelven a reunir con todos en la recepción del hotel para tomar el desayuno y desde allí parten hasta la casa de Sara, para que les lleve de nuevo a visitar la ciudad.
Cuando se encuentran ambos se sonríen, y aprovechan el más mínimo descuido para rozarse levemente, como por casualidad, aprovechando cualquier momento para dedicarse pequeñas caricias, gestos cargados de significado, miradas que dicen todo, ante la atenta mirada de Paco, que no deja de reunir indicios esperando poder conseguir por fin su ansiada prueba.
Mariano les conduce de un sitio a otro de la ciudad guiado por su entusiasmo desmedido y por sus deseos de verlo todo antes de volverse a casa. Todos protestan por la caminata, Don Lorenzo incluso le amenaza con no dejarle volver a España ya que tanto le gusta Dublín. Todos menos Lucas y Sara empiezan a cansarse y proponen volver al hotel a descansar.
Ellos no, no quieren separarse, no quieren descansar, no lo necesitan, porque se sienten en una nube, en la que solo ellos pueden estar.
Sin saber como, topan con unas atracciones de feria a las que nadie quiere montar alegando lo mayores que están para esas cosas. Basta una mirada entre ellos y un movimiento casi imperceptible de cabeza, para que los dos salgan corriendo y compren deprisa los boletos para montarse en la gran noria desde la que se ve toda la ciudad. Desde allí arriba pueden ver a Paco, Mariano y al resto de su familia como migas de pan de pequeños.
Y aprovechan las vueltas para volver a abrazarse y a comerse a besos, a muchos metros por encima de las cabezas de aquellos que jamás permitirán que ellos estén juntos.
Les da igual, siempre habrá algún sitio donde ellos puedan refugiarse para estar juntos y a solas. Una noria, una habitación de hotel, o un país desconocido. Cualquier lugar con tal de estar juntos.
02 abril 2008
Con la familia a cuestas
Las horas pasan y Lucas no puede creer su mala suerte: parece que lleva siglos mirando una pantalla para ver nada. Porque solo él sabe que allí no a va pasar nada de nada, porque se inventó el operativo, el mismo operativo que ahora mismo le está matando de aburrimiento. Nada le molesta más que estar perdiendo el tiempo sin ver a Sara, con el poco tiempo que le queda de estar allí.
Mira su móvil y no puede evitar llamarla, para no decirla nada, solo para oír su voz, pero cuando al otro lado alguien descuelga el auricular escucha la voz de su amigo y tiene que cortar la llamada sin poder siquiera escuchar su voz un minuto. Piensa en mandarle un mensaje, pero quizás Paco, metido más que nunca en su faceta de perro polícia, también se dedique a leer lo que le llega al móvil. Tendrá que avisar a Sara para que esté con más cuidado, porque Paco no podría estar más pendiente y más pesado que nunca con su hija.
Cuando el reloj marca por fin las ocho, el relevo llega y Lucas puede abandonar su puesto, dejando a Curtis y a Kike en la maravillosa tarea de vigilar nada. Corre lo más rápido que puede hacia el hotel, donde, espera, que ya estén todos sentados en la mesa dispuestos a cenar.
Cuando llega al edificio ruinoso perdido en mitad de ninguna parte que la agencia de viajes llama hotel, se dirige hacia el comedor, pero allí no encuentra a nadie salvo a dos camaras malhumoradas recogiendo lo que parecen los restos de un gran festin. Llama a Mariano al móvil y éste le confirma que todos han cenado ya, que en este país tienen unos horarios muy raros.
- Pero sube a la habitación Lucas. Que hemos conocido a un matrimonio muy simpático y nos han preparado una fiesta de bienvenida en nuestra habitación. Se han traido a muchos amigos. Verás que divertido!!! Te dejo, corre sube, que ahora Paco les está enseñando el juego de la escoba.
- ¿Y si la han preparado ellos por qué coño utilizan nuestra habitación Mariano?
- Y yo que sé Lucas. Serán sus constumbres ¿Qué más da? Sube anda.
Y Lucas sube hacia la habitación, pero por el camino solo puede pensar en que ojalá los irlandeses cenen a las seis y se acuesten a las diez, porque él está deseando poder ir hasta donde está Sara y poder pasar con ella un rato a solas.
Mientras espera que le abran la puerta, algo que parece que no va a pasar, su móvil suena:
"Date prisa en venir a mi casa, te estoy esperando. He dejado una copia de las llaves debajo de tu almohada. Te quiero mi niño"
El mensaje de Sara le dibuja una sonrisa en la cara, sonrisa que se le quita al abrir la puerta de su habitación y ver la que se ha formado dentro. Mariano y una rubia desmelenada bailan sobre la cama dando gritos; Paco suelta un discurso, de díficil compresión debido al alto grado de alcohol que ya soporta su cuerpo, sobre la eficacia policial española; Lola intercambia recetas de comida con alguien al que Lucas no puede ver la cara... todos parecen divertirse. Todos. Y en su habitación!!!!
Como puede, deja pasar el tiempo sin dejar de mirar la hora. Intenta encontrar la excusa para marcharse sin ser visto, pero Paco no deja de mirarle cada cierto tiempo para comprobar que sigue ocupando su lugar en el sofá que hay en frente de la tele.
Horas más tarde, la fiesta se va trasladando de sitio, y poco a poco, van dejando a Lucas algo de tranquilidad. Todos excepto Paco y Mariano que ambos han bebido más de lo necesario y ni aunque lo intentasen podrían llegar al pasillo sin ayuda.
- Lucas, déjame un sitio andaaaaaaaaa -dice Mariano a la vez que se desploma literalmente en el sofá, aplastando a Lucas.
- Joder, Mariano. Apestas a tequila coño. Vete a la cama a dormir la mona anda.
- No. No y no. Yo no me voy a ningún sitio. Yo voy a ver la tele. Que he leido en la guía........ que he leido en la guía que como mejor se aprende inglés es escuchándolo y eso voy a hacer. Apenas tarda unos minutos en dormirse con la cabeza apoyada en el hombro de Lucas. Cree que ya puede marcharse, en cuanto lleve a Paco a su habitación podrá irse corriendo a casa de Sara. Ya son las dos de la mañana pero seguro que ella, todavía le está esperando despierta.
Paco no quiere marcharse así como así. Ha bebido más de la cuenta, hasta él se puede dar cuenta de eso, pero aún así no ha bebido tanto como para fiarse de Lucas. No piensa dejarle solo en esa habitación hasta que oiga con sus propias orejas como ronca. Le cuenta sus vacaciones en Chiclana cuando era pequeño, lo mucho que quiere a Lola, y lo feliz que le haría que Sara volviera a casa; habla de lo guapa que está su niña, y de lo poco que le gusta que haya crecido tan deprisa. Habla, habla y habla, y durante horas no deja de hablar una y otra vez. Lucas no deja de mirar el reloj, esperando que Paco, de puro aburrimietno de tanto escucharse a sí mismo, se duerma de una vez. Y justo cuando va a contarle porque no se fía de él y porque piensa estar vigilandole todo el viaje, Paco da una cabezada y se queda profundamente dormido en el suelo de la habitación; Lucas estaría dispuesto a llevarle a una cama, pero desiste en su idea: mejor que se levante con torticulis a que al moverle se despierte y le estropee la noche con Sara.
Sale del hotel casi de puntillas, esperando no encontrarse con nadie conocido, pero justo cuando sale del ascensor, ve en el fondo del pasillo a Don Lorenzo, con Ruth del brazo y un botellin de cerveza en el otro. Ruth le ve, pero solo le guiña un ojo antes de llevarse a un perjudicado comisario hacia su habitación a acabar la noche.
Corre por las calles de Dublin sin saber muy bien hacia donde se dirige. Debajo de su almohada no solo encontró las llaves de la casa de Sara sino también un mapa con el camino que tenía que seguir para llegar hasta allí. Pero todo está oscuro y alguien echó algo de bebida sobre la servilleta donde Sara dibujó el plano y él se siente incapaz de seguir el rastro a tientas de un borrón sin sentido.
Dando vueltas llega hasta un sitio que le resulta familiar; en su anterior viaje estuvo allí con Sara, lo recuerda bien. Allí, bajo la lluvia, decidió que iba a luchar por ella contra lo que fuera. Allí, bajo la lluvia esa noche, Sara le dijo que ella siempre, siempre, iba a quererle y él le contestó, por primera vez de frente, a la cara, que él también la iba a amar para siempre.
A grandes zancadas llega hasta la casa de Sara y nervioso como un chiquillo abre la puerta. Despacio se dirige hacia la habitación donde sabe que estará ella. Y allí la ve, en la cama, solo iluminada con una pequeña rafaga de luz que viene de la calle. Tan tranquila, tan pequeña, tan hermosa. Contemplandola así podría pasarse horas, pero al final, decidido a no despertarla, se acurruca a su lado y abrazando su cuerpo la desea buenas noches. Aún tarda algo en dormirse, pero se conforma con estar allí, sintiendo el calor de su cuerpo a su lado.
Quizás mañana puedan disfrutar de algún tiempo a solas..... y despiertos.
23 marzo 2008
Ya hemos llegado.... Yupi!!!!!!
- Lucas -dice Paco, intentando llamar la atención del alelado de su amigo que parece estar en una nube, en la suya particular.
- ...
- Lucaasssss, Lucaaaaaaas. L-U-C-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA-S
- Joder, Paco, chilla más, que aún no se han enterado en el aeropuerto en Dublin que llegamos. -Está cabreado, mucho. Quisiera estar viviendo este momento solo, no con diez personas más. Solo quiere estar con ella, lleva mucho esperando poder volver allí y cuando consigue juntar unos días para ir a verla.....
- Si es que no estás a lo que estás chaval. Y deja ya el baile del sambito de una buena vez, leshe, que no dejas de moverte y al final el avión se cae.
- Lo que tú digas Paco. Pero si no quieres que me mueva dile a este que se calle, antes de que sea yo el que tenga que hacerlo.
- Vaya carácter tiene este Paco. No hay quien le aguante, te juro que en cuanto volvamos a casa, me mudo. No, se muda él. Ya no le aguanto más, y encima no me dejan visitar la cabina, con la ilusión que me hace…..
- ¿Sí? Me partes el corazón Mariano -amablemente le saca su dedo corazón con una sonrisa en la boca- ni que tuvieses cuatro años, no te jode!!!! -Encima. Con lo que ha tenido que aguantar, encima que le ha jodido el viaje, tiene que aguantar la cantaleta de la cabinita de los cojones…. Manda huevos.
Refunfuñado cruza los brazos sobre el pecho y mira hacia la ventanilla
mosqueado. Tiene que reconocer que desde hace días está un poco susceptible, pero es que la idea del viajecito le trae frito. Ha imaginado hasta el cansancio como sería volver a Dublín y tener que hacerlo con escolta le resulta una broma pesada. Además, no sabe si podrá disimular lo suficiente como para que no se enteren de lo que pasa entre ellos. El autocontrol nunca fue lo suyo y no cree ser capaz de tener delante a Sara y no abalanzarse sobre ella, secuestrarla, llevarla lejos, llevarla donde puedan estar solos.
Pero tiene que hacerlo o Paco... Paco lo capa. Lo mata. Y él le pierde, a su amigo, su segundo padre, su única familia. No puede hacerle esto, pero tampoco puede luchar contra lo que siente.
Tardan menos de lo esperado en bajar del avión y recoger las maletas, y cuando cruzan la puerta, la ven y todos corren hacia ella para abrazarla. Todos menos él. Él se esconde entre los demás viajeros y sus familias para observarla en la distancia. Y ve su pelo rubio, sus ojos brillantes, la alegría que siente al ver a la gente que quiere, y nota como le busca, y también percibe el temor y la decepción que siente al no verle. Le gusta mirarla así, cuando ella no se siente observada y se muestra más natural.
Y de pronto, sus ojos se buscan, se encuentran y sonríen, y movidos por las ganas que tienen el uno del otro se van acercando hasta que se unen en un abrazo. Intentan que sea lo más casto posible, pero sus cuerpos se han añorado demasiado, durante demasiado tiempo y no consiguen despegarse el uno del otro. Durante unos instantes se dedican a sentirse, a olerse, a decirse sin palabras lo que sienten al volver a verse.
Sara solo tiene tiempo de susurrarle a Lucas en el oído unas palabras antes de que Paco venga a separarles. "Por fin estás aquí"- y Lucas sabe que aunque tenga que arriesgarse, aunque Paco los descubra, va a disfrutar todo lo que pueda de su niña.
Desde el aeropuerto van directamente hacia el hotel que han reservado y Sara convence a sus padres, que aceptan a regañadientes, que tienen que dormir ellos allí también, porque en su casa no hay sitio. Paco solo tiene una condición, ellos duermen en el hotel, todos ellos, y Sara, lo hace en su casa, tranquila y sola.
Todos se van acomodando en sus habitaciones y aunque intentan encontrar un momento de intimidad, todos parecen querer estropear el tan deseado encuentro. Es Mariano el que propone salir del hotel para ir a comer a un restaurante "tipical" que dice la guía que no pueden perderse los turistas. Quizás entonces encuentren la oportunidad de estar un momento a solas.
- ¿Me puedes explicar que cojones es esto Mariano? Cateto, pelepe ¿Dónde nos has traído so patán? -Don Lorenzo ya se está arrepintiendo de haber aceptado viajar con esa panda de orangutanes que tiene por familia. El restaurante es todo menos típico. Se trata de un antro de mala muerte que probablemente les dé de comer nada recomendable.
- Don Lorenzo la guía dice....
- La guía hostias Mariano. La guía te la puedes meter por...
- Lucas, por dios hijo, no seas aguafiestas. Mejor te calmas un poquito y dejamos que nos sorprendan. Que los irlandeses son seres intelectualmente superiores a nosotros y seguro que cocinan bien.
- Lo que tú digas Paco -Saca un cigarro de su bolsillo y se dispone a encenderlo, cuando un rubio de ojos azules con cara de no haber comido en años se acerca hasta él y casi gritándole le advierte "Don't Smoke" -¿Y este mindundi que coño me está diciendo? A que le meto Paco...
- Si no me equivoco el señor camarero quiere decirle a usted que en este lugar no está permitido fumar señor subinspector -Povedilla lo dice con miedo. Lucas está tentado de encender el cigarrillo y seguir fumando, en España no iba a dejar que nadie le dijera que no puede fumar su pitillo de antes de comer, pero prefiere reservarse. Un conflicto internacional podría acabar con la salud de Don Lorenzo.
- Me voy fuera a fumar.
Se aleja hasta la puerta del local y sale a la calle, donde le esperan el frío y la lluvia que le hacen estar todavía un poco más cabreado ¿Cómo ha podido salir todo tan mal? ¿Qué coño se les ha perdido a todos ellos en Dublín? ¿Qué coño ha hecho el para merecer esto?
- Lucas, por fin -le abraza por detrás y cierra los ojos, disfrutando del momento de volver a tenerlo tan cerca.
- ¿Qué haces aquí Sara? Si nos ve tu padre..
- He dicho que iba al baño. Me moría por estar contigo un minuto a solas. -Lucas se da la vuelta y la abraza también con fuerza, aferrándose a su menudo cuerpo como si se fuera a escapar. De pronto se da cuenta del sitio donde están, justo en la puerta del bar y que desde dentro pueden ver todo lo que están haciendo. Coge con fuerza la mano de Sara y la conduce corriendo hacia el callejón que hay a dos calles del restaurante. La pequeña carrera bajo la lluvia, les ha cortado el aliento y Sara se apoya en la pared para intentar recuperarse mientras Lucas, hace lo mismo de espaldas a ella.
Segundos después se da la vuelta y arrinconándola un poco más contra la pared, le acaricia la cara, la coge un mechón de pelo que acaricia mientras, rápido se acerca a su boca y la besa. Juegan sus lenguas y se entrelazan en un juego desesperado. Cada vez Lucas está más cerca de ella y solo es consciente de lo que hace, cuando, al bajar hasta el cuello de Sara y besarla y morderla despacito, ella suelta un pequeño gemido. Desea más que nada alargar ese momento, en el callejón, escondidos del mundo, pero dentro de un restaurante cercano, muchas personas se estarán preguntando donde están y pueden empezar a sospechar.
- Sara, cariño. Para, para. Tenemos que volver.
- No, no quiero -ahora es ella la que se pega más contra su cuerpo y quien, desesperada busca su boca, su cuello, sus manos.
- Vamos. Ya encontraremos otro momento, mi niña. Te juro que lo encontraremos.
- No van a ponérnoslo fácil Lucas. Creo que mi padre se va a pegar a ti como una lapa para tenerte vigilado.
- Tú tranquila. Algo se nos ocurrirá.
- ¿Estas seguro? Hablamos de mi padre, ¿sabes? Cabezota, tozudo, carca….
- Te lo prometo…. Buscare un modo…. –la vuelve a abrazar desesperado-¡ te necesito tanto! Venga vamos…
De la mano, como dos tontos enamorados se dirigen de nuevo al restaurante, y se separan en la puerta con un pequeño beso en la boca, mucho más calmado que los de antes. Sara entra antes, y cuando Lucas lo hace, ella ya está mirando al plato con una mirada soñadora. Probablemente esté pensando lo mismo que él: tienen que encontrar ya el momento para estar juntos.
05 marzo 2008
Asunto: últimos preparativos.
Hora: 06:00
De: elpolimasnotas@hotmail.com
A: sarasevaadublin@hotmail.com
Sara, estoy pensando en quedarme en Madrid. Bueno, no, en realidad no. Ni siquiera lo admito como opción, pero solo porque sé que allí voy a verte, aunquea sea de lejos. Pero, te aseguro que este viaje va a traer cola.
¿¿Has visto que hora es?? Las seis de la mañana ¿¿Cuánto tiempo hace que yo no me levanto a las seis de la semana?? Nunca, Sara, en mi puta vida. Y es que a las seis de la mañana yo me acuesto, no me levanto. Pero Mariano, (¿¿te he agradecido ya lo suficiente que entre tu padre y tu me convenciérais para que nos fueramos a vivir juntos??) me ha despertado con un ruido infernal que casi me rompe los tímpanos. Los cd's del home english ese. Otra vez.
"I am Mariano" "I am very nice" Le mato, yo a este me lo cargo. Esperate que pueda llegar a Dublin.
Insoportable, te juro que me voy a volver loco. Pero peor va a ser para ti, mi niña. Que dice que el están surgiendo dudas y que ya te las preguntará a ti cuando lleguemos. Te compadezco: al pesado de tu padre, se le une tu madre, la loca de tu tía, el coñazo de tu abuelo, y la pesadilla de Mariano. Vas a mandarnos a todos pronto de vuelta a España y sin permiso para volver.
Ayer estuve hablando con tu padre Sara. Llegó a mi casa a ver el partido y enseguida supe que me iba a dar la chapa. Dice que te echa mucho de menos, muchisimo, que eres su niña pequeña. Y que si algún cabrón se te acerca él es capaz de matarle con sus propias manos. Imaginate la escena. Estuve esperando durante un buen rato a que sacara por fin la señal de prohibido acercarse a mi niña, porque es lo único que le faltó. A punto estuve de saltarle, de contarle toda la verdad, de decirle que no eres ya una niña. Pero me callé. Aunque no sé por cuanto tiempo más.
Vamos, que como me acerque a menos de dos metros de ti me empapela.
Al irse, me dijo algo de "recuperar tu camiseta" pero no le he escuchado bien y no he querido preguntarle, total, sé que si lo hacía iba a volver a leerme la cartilla.
Ah!!también me ha dicho que está deseando volver a ver a Brian, ese amigo tan amiguito tuyo. Que se le ve buen chaval, y que ese si que es un buen partido para ti. Andate con ojo Sara, que tu padre es capaz de explicarle a Brian "los diez mandamientos de Sara según San Paco" Diez reglas necesarias e importantes que todo hombre debe saber si se quiere acercar a ti. Avisale, antes de que tu padre haga de las suyas y no quiera volver a verte en la vida. Ahí sí que no me he podido callar ya. Le he soltado que si también te va con Brian probablemente te quedarás a vivir para siempre allí y jamás volverás a vivir en España, que su querida niña se agriará como lo hacen los irlandeses, y solo se dedicará a beber cerveza y café.
Quizás, después de eso, Brian ya no le parezca tan buena opción y yo, despues de todo, sí.
Ya no me enrollo más, voy a ver si callo a Mariano y me puedo dedicar a hacer la maleta tranquilo.
Mañana estamos allí Sara. Va a ser tan horrible tenerte tan cerca y no poder besarte, abrazarte, tocarte.... ya nos apañaremos. No voy a viajar hasta allí para no poder disfrutar ni un momento contigo a solas. Ni de coña.
Te quiero mi niña.
Hasta mañana (por fin!!!)
22 febrero 2008
Asunto: socorrooooooooo!!
Hora: 08:30
De: sarasevaadublin@hotmail.com
A: elpolimasnotas@hotmail.com
06 febrero 2008
Menos mal
Hora: 23:32
De: elpolimasnotas@hotmail.com
A: sarasevaadublin@hotmail.com
Cariño, no sabes como me alegro de que no te hayas enfadado. Por lo menos hasta ahora, es que, tambien vienen Curtis, Kike, Rita y Povedilla.
No me preguntes por qué vienen, porque no sabría que responderte. Tu abuelo ha decidido que ellos sirvan de apoyo en la operación "mercadillo" (ya lo sé, tu abuelo no es muy original que digamos) y que sean ellos los que se coman las vigilancias supervisados por mí, como soy el único que no tengo pareja... porque él va a estar ocupado con Ruth y Silvia con Gonzalo, que tambien va, no te lo había dicho ¿verdad? Manda cojones... todo es idea mía para poder estar contigo y resulta que soy el único que va a tener que currar.... si es que soy gilipoyas Sara, lo sé.
Te echo de menos mi amor.
¿Me acompañaras a hacer las guardias?
Besos.
05 febrero 2008
Ni de coña....
Hora: 16:49
De: sarasevaadublin@hotmail.com
A: elpolimasnotas@hotmail.com
Lucas, no te preocupes, no estoy enfadada, con que vengas tú me conformo, aunque eso signifique tener que ver y estar con toda mi familia, y agregados, también.
30 enero 2008
Asunto: ¿nada que decir?
Hora: 14:34
De: elpolimasnotas@hotmail.com
A: sarasevaadublin@hotmail.com
¿Sara, por qué no contestas? ¿Tan cabreada estás como para no alegrarte si quiera un poquito de que pronto vamos a vernos? Ojalá supiera que estás pensando ahora.
Dime algo, cojeme el teléfono. Dime que la he cagado, que soy idiota, que no quieres verme. Di algo!!!!
Supongo que ya estás suficientemente cabreada para que encima te diga esto pero mejor te enteras ahora que te lleves allí la sopresa. Tu abuelo y Ruth, su novia, también van a verte.
Lo siento, Sara ¿En qué momento la escapada romántica se ha convertido en una excursión con todo el colegio?? Culpa mía, lo sé y te pido mil veces perdón.
A pesar de todo, con escolta o sin ella, estoy deseando verte y cuento las horas que me faltan para llegar allí.
Besos Sara, te quiero.
29 enero 2008
Operacion familiar
Hora: 14:34
De: elpolimasnotas@hotmail.com
A: sarasevaadublin@hotmail.com
Hola Sara
Día del vuelo Madrid - Dublín: 25 de abril 2006
Hora programada de llegada: 12 de la mañana hora local
Día del vuelo Dublín – Madrid: 30 de abril 2006
Hora salida avión: 23: 00 hora local
¿Te viene bien? Aún estoy a tiempo de cambiar el billete, ¿eh?
Cinco días Sara, cinco ¿No te parece increíble? A mí sí, y más con todo lo que he tenido que hacer para conseguirlo, solo hay un pero, pero como la Sagrada Familia de grande.
¿La excusa? He intentado mejorar la de la otra vez. En seguida me pillaron y supieron que me iba a verte, así que pensé que necesitaba una excusa más……. Sofisticada.
Volví a recurrir al confi, un tío que nos ha salvado de muchas a Mariano, tu padre y a mí. Le “pedí” que hiciera “la del confeso”, vamos que le soltara a tu padre, como quien no quiere la cosa, que iban a traer un recadito especial de ropa falsificada desde Granada. Vamos, que la idea era que me mandasen una temporadita a Granada, y con la excusa yo me fuera a verte ¿Qué otra cosa podía decir? Estoy seguro que tú tenías una excusa mejor, menos liosa, y con consecuencias menos catastróficas, pero joder Sara, intenté hablar contigo y no hubo forma, y no se me ocurrió otra cosa. Si es que soy un cazurro….
Al final tuve que inventarme que era desde Dublín, que tendríamos que ir nosotros para que no fueran otros los que se coronaran, y yo, pensando que me iba a ir de rositas a verte, y resulta que llevo escolta. Por nada del mundo me iban a dejar solo, así que, dentro de dos días estaremos en Dublín tu padre, Mariano y yo en misión especial, y tu madre, Bernarda y Silvia, en misión familiar (como ellas lo han catalogado después de que nos negáramos en rotundo a que se vinieran)
Lo siento Sara, te juro que…… hubiera sido tan bonito cinco días tú y yo solos otra vez, y ahora tenemos que compartir el viaje con medio San Antonio.
He intentando quitármelos de encima, te juro que lo he intentado, pero no hay forma. Mariano ha vuelto a desempolvar sus fascículos de la colección de aprende inglés con 40 fascículos y me bombardea a todas horas para que mejoremos la pronunciación. Tu padre…. es el peor. Está haciendo empaquetar montañas de sobaos para llevarte y no pases hambre en Dublín, y tu madre…….. ya verás a tu madre. Dice que quiere descubrir, in situ, quien era el dueño de la camiseta que encontró tu padre en tu cama.
Van a ser los cinco días más largos de la historia, pero por lo menos, podré verte ¿Podremos pasar sin tocarnos?
Dime que te parece Sara, espero que no estés muy cabreada con mi metedura de pata.
Besos
16 enero 2008
Lo siento.
Lucas dice: ¿Sara?
Lucas dice: Sara sé que estás ahí así que no me tengas hablando solo como si fuera idiota ¿No crees que deberiamos hablar tú y yo? Te he llamado 500 veces, te he dejado mensajes, emails.... ¿no vas a hablar conmigo nunca más?
Sara dice: ¿Hablar Lucas? ¿De qué tenemos que hablar tú y yo si puede saberse?
Lucas dice: ¿Qué de qué tenemos que hablar tú y yo? Pues Sara de ti, de mí, de nosotros coño, de nosotros.
Sara dice: ¿Nosotros? Venga Lucas, no me hagas reír. Ya no hay un nosotros. Mejor hablamos si quieres de ti y de la novia de mi abuelo.
Lucas dice: Sara, eso... puedo explicartelo. Nos hemos dado un par de besos. Pero eso es una tontería
Sara dice: Ya. Solo un par de besos. La msima tontería que conmigo, no??
Lucas dice: No, porque por ella no siento nada.
Sara dice: Y si no sientes nada, ¿qué haces con ella mientras a mí me pides que te espere y te pones celoso como un niño?
Lucas dice: Mira, Sara, lo de los celos puedo explicartelo. Me volví loco. Pensé en Brian, recordé como te miraba, como estaba pendiente de ti cuando yo estuve allí. No sé lo que me pasó. Nunca me había sentido así. Lo siento, y siento lo que te dije. Fue estúpido.
Sara dice: Si, lo fue, joder, claro que lo fue. Pero, ¿y con Ruth que?
Lucas dice: no pretendo que convencerte, ni hacerte ver lo que es no es. De verdad, no sé que pasó. Fui a su despacho. Quería decirle que.... mira, quería explicarle que te echo de menos joder, que te echo de menos como un loco. Que me despierto por las noches pensando en ti. Que estoy obesionado, enfermo. Que ya solo pienso en ti.
Sara dice: claro y ante eso Ruth se tiró a tu cuello, ¿no?
Lucas dice: si.... no... coño, no sé Sara. Simplemente pasó. Nos besamos, dos besos, nos dimos cuenta de que era una gilipollez y que no era eso lo que yo quería y lo dejamos. Ya está.
Sara dice: ¿seguro que ya está?
Lucas dice: seguro Sara. Estaba....... como loco. Y no sé como pasó. Solo sé que no significó nada.
Sara dice: Lucas, yo necesito saber todos los días que me quieres. Necesito saber que me echas de menos tanto como yo lo hago.
Lucas dice: te quiero, mi niña. Sabes que te quiero más que a nada, y que me faltas todo el tiempo. Lo sabes, ¿verdad?
Sara dice: no sé...
Lucas dice: sabes que eres lo más importante. Y te lo demostraré todos los días. Ya verás.
Sara dice: eso espero.
Lucas dice: ¿qué has hecho estos días que me has tenido castigado sin poder hablar contigo?
Sara dice: ¿castigado? Ja, que más quisiera yo. Pues nada, lleva días sin parar de llover en Dublin.
Lucas dice: en Madrid también parece que va a llover
Sara dice: ¿sabes que la lluvia me recuerda a ti?
Lucas dice: si
Sara dice: ¿si qué?
Lucas dice: que si lo sé. A mí la lluvia también me recuerda a ti, y a los días que pasamos juntos en Dublin. Cuando llueve en Madrid, me acuerdo de esos días, de los paseos bajo la lluvia, de cuando veíamos diluviar desde la ventana de tu casa. `
Sara dice: ¿y solo te acuerdas de mí cuando llueve?
Lucas dice: de ti me acuerdo todo el día, a todas horas, llueve, nieve, o haga sol. Pero cuando llueve, siento como si te tuviera a mi lado en ese preciso momento, y pudiera tocarte, sentirte, respirarte. La lluvia me acerca más a ti.
Sara dice: a mí la lluvia me recuerda a aquel primer te quiero que me dedicaste aquí en Dublín, cuando corriamos a refugiarnos en un soportal, y de pronto, entre risas, te quedaste parado, en silencio, y me agarraste de la mano para que yo también parara, y allí, empapados por la lluvia, me lo dijiste "te quiero" Aún puedo oirlo en mi cabeza. A mí la lluvia también me acerca a ti, y me recuerda, que por muy lejos que estés, algún día, pronto, volveremos a ver llover juntos.
Lucas dice: lo que daría porque estuvieras aquí ya Sara. Lo que daría por haber podido disfrutar más de tu viaje a Madrid. La próxima vez que vengas, lo disfrutaremos más. Tenerte delante y no poder decirte nada.....
Sara dice: lo sé, cariño. Lo sé, tenía que haber hablado contigo antes de irme sola al aeropuerto corriendo. Pero estaba tan furiosa contigo, tan dolida..... te odiaba con tantas fuerzas, que pensé que si me quedaba, iba a ser peor.
Lucas dice: lo siento, mi niña. Mucho. Te compensaré, te lo juro.
Sara dice: ¿ah si, y cómo?
Lucas dice: dime un un fin de semana que tengas libre, y alli estaré.
Sara dice: ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿de verdad Lucas?????????
Lucas dice: dime cuando, no importa el día. Iré a verte y a recuperar el tiempo que no hemos tenido en tu visita.
Sara dice: Lucas, ven cuando quieras. Nada hay más importante que tú. Todo puede esperar menos el verte.
Lucas dice: voy a intentar llamar ahora al aeropuerto. Esta noche te aviso de la fecha de mi viaje ¡¡¡¡Nos veremos pronto Sarita!!!
Sara dice: no sé si voy a poder esperar hasta que llegues. Te quiero, Lucas, te quiero. Qué feliz soy. Esta noche sin falta espero tu mail diciéndome el día y la hora.
Lucas dice: esta noche te digo. Te quiero mi niña. Un besazo enorme.
14 enero 2008
Por favor.....
Hora: 10:43
De: elpolimasnotas@hotmail.com
A: sarasevaadublin@hotmail.com
Sara, se por tu madre lo que paso en tu casa y te juro que puedo explicártelo todo, cogeme el teléfono por favor y vamos a hablarlo. Casi me dio un infarto cuando me abriste la puerta. Ni siquiera sabía que estabas en Madrid y no me diste tiempo ni a saludarte siquiera, por lo menos no como a mí me hubiese gustado. Mi niña, estaba convencidísimo de que estar separados era lo mejor para los dos, por lo menos hasta que tu volvieses. Me volví loco de celos cuando tu padre me contó lo de Brian, pero ahora se que no puedo vivir sin ti, Venga, Sara cogeme el teléfono, puedo explicarte lo de Ruth, solo fue una tontería que tu padre y Mariano exageraron…. Contéstame anda, por favor.