30 octubre 2011
Una Historia Mejor
Media adormilada, por el sofocante calor de la noche de Madagascar, tumbada en una cama de sabanas blancas en una lujosa cabaña en la orilla de playa, se despereza satisfecha después de hacer el amor. El corresponde a las caricias de sus dedos sobre su brazo, recorriendo su cuello con dulces y suaves besos mientras le susurra enamorado, “te quiero mi niña, princesa te amo, te amo, te amo”, hasta caer también exhausto a su lado. No recuerdan ninguno de los dos haber sido tan felices y cuando el sueño lo vence, ella recuerda, o quizás sueña, vivamente como si hubiese sido ayer la primera vez que hizo el amor con Lucas, su chico, su hombre.
“Hacia dos días que se habían marchado de casa. La primera noche el cansancio, el stress y los nervios les pudo a los dos; por ello después de estar horas hablando sobre las decisiones que tendrían que tomar y las cosas a las que tendrían que renunciar, ambos se quedaron dormidos uno en brazos del otro en la habitación de la residencia a la que la había llevado Lucas. El siguiente día habían estado muy ajetreados; un viejo amigo de Lucas les alquilo una apartamento estudio a buen precio y cuando ya tuvieron las llaves, fueron a sus casa y recogieron mas ropa, el día anterior solo se llevaron una muda, y sus cosas de aseo. Luego en los días posteriores fueron poco a poco fueron llevándose todo lo que les quedaba, iban cuando sabían que no había nadie, cuando Mariano y Paco estaban en la comisaría y Lola en el bar con Berni.
Ese mismo día Lucas supo que tendría que dejar su trabajo. El que hasta un día antes había sido su mejor amigo, casi un padre, le había abierto un expediente disciplinario y lo había propuesto para ser investigado por los de asuntos internos. Había sido capaz incluso de reflejar ante el comisario sus dudas respecto a la muerte de Blasco. Al parecer después de tantos años de amistad no lo conocía nada y lo creía capaz hasta de cometer un asesinato. Montoya intento apoyarlo, estaba limpio, todos lo sabían, los de asuntos internos no tenían nada que endosarle pero ya le daba igual. Nada lo retenía en la comisaría, estaba tan decepcionado que no tenia fuerzas para luchar contra Paco y contra la sociedad y la hipocresía. Por ello le dio la mano a Gonzalo y salio por la puerta con la firme determinación de vivir con ella lejos de todos esos que se permitían el lujo de juzgarlos.
Recuerda que esa noche cenaron chino, justo debajo de su casa había un restaurante y Lucas bajo a comprar la cena mientras ella se daba una ducha y se ponía un pijama. Hacia calor, por ello se decanto por un camisón corto de raso, con tirantes y ositos rosas. Afortunadamente el apartamento estaba amueblado, tenía incluso televisión y la encendió esperando que llegase su “novio”, como le había gustado la palabra en ese momento, con la cena.
Como de costumbre, todo lo que ponían era repetido pero en uno de los canales una película le llamo la atención. La peli en si era bastante subidita de tono, vamos lo que se denominaría erótico festiva. En la escena aparecía un Mickey Rourke bastante atractivo, con el asco que le daba ese actor ahora, con una actriz joven en una situación donde se palpaba claramente la tensión sexual entre ellos. Al parecer el se había enamorado de ella pero intentaba por todos los medios resistirse a ese sentimiento. Le sonaba de tanto ese argumento que se quedo pillada enseguida, por la trama en cuestión. Estaba muy interesante, tanto, que cuando Lucas regreso ella estaba por momento tan ensimismada en la tele, que si se entero; Ni siquiera se percato de que el se colocaba detrás del sofá mirando con detenimiento la película. Ya la había visto, “Orquídea salvaje”. Sinceramente, la escena final, que era la que ella miraba entre cohibida y alucinada, era bastante fuerte y explicita. Por ello cuando le hablo, se sobresalto y el mando se le cayo al suelo en su afán por cambiar de canal antes de que el viera lo que ella veía ensimismada. Incluso se había ruborizado para delicia de Lucas que se reía mientras caminaba hacia el baño para darse una ducha.
Mientras se duchaba, ella había preparado la mesa, se había permitido la licencia de poner unas velitas en unos platitos, un candelabro habría sido pedir demasiado, y de abrir una botella de vino que les habían reglado con el pedido. Al verlo salir del baño lo miro obnubilada, le encantaba verlo con el pelo mojado. Muchas veces, de niña, soñaba con acariciarle el pelo, en la nuca, metiendo sus dedos en el. Estaba muy guapo, siempre lo estaba, aunque cuando por fin dejo de soñar despierta y se fijo en su pijama tuvo que cambiar de opinión, realmente no creía haber visto nada mas horrible en su vida.
No quería, de veras intento resistirse pero, era eso o asfixiarse y cuando ya noto que empezaba a ponerse morada, soltó la carcajada que ya llevaba segundos reprimiendo. El pijama de franela, tieso, por lo menos tres tallas mas grande, de un color gris ratón, era feísimo.
Al verla reírse, se sintió ofendido. Lo había comprado esa misma tarde y se había puesto para no ofenderla a ella. No quería que se sintiese incomoda, al final el estar viviendo juntos era una situación que les había sido impuesta. Y al explicárselo y encima emperretarse en que ella lo entendiese, le hacia todavía mas gracia, por lo que termino sentada en el suelo con las piernas cerradas a punto de hacerse pis. Seria posible llegar a tal grado de estupidez.
Bueno, ni viéndola en ese estado estuvo de acuerdo en quitarse el horroroso pijama. Por lo que de vez en cuando mientras cenaban, a ella se le escapaba una carcajada. Con lo que solo conseguía que Lucas levantara la cabeza, haciéndose el ofendido.
Terminaron de cenar y a el le toco fregar los platos mientras ella preparaba la cama, de vez en cuando lo oía resoplar, 32º y un pijama de franela era suicida. Las sabanas eran nuevas, las había elegido Lucas y la habían comprado esa misma tarde en un almacén cercano pero hasta ahora no había querido ponerlas, para así poder disfrutar de la cama más fresquita. Debía de ser la ubicación del edificio, ahora entendía que más bien era la compañía, en San Antonio no hacia nunca tanto calor.
Decidió colocar solo las sabanas, estuvo tentada de colocar la colcha, solo por fastidiar a Lucas y que le diese la razón respecto al pijamita de franela, pero finalmente la dejo a un lado. Si ella tenía calor, no podía ni imaginarse el que tendría él, con el dichoso pijama.
Después de terminar de colocar todo estuvieron un rato viendo la tele, Lucas estaba sentado en el sofá y ella recostada con la cabeza encima de sus muslos. En realidad ninguno estaba poniendo interés en el programa. El, por que entre el calor y el sentir a Sara tan cerca no podía casi ni pensar, mucho menos respirar, y ella, por que se estaba poniendo de malhumor a verlo resoplar continuamente, mirando a la pantalla sin verla siquiera.
Después de un rato en esa postura, sin moverse ninguno, se levanto decidida del sofá y se fue a la cama. No quería discutir pero tampoco entendía la insistencia con el dichoso respeto y el pijama.
Si la noche del hotel, e incluso la noche en que durmió con el en casa de Silvia, había dormido en boxers. A que venia ahora tanta tontería. Si, estaba muy bien que la respetara, pero coño! Podía respetarla solo de día y cuando hubiese gente delante.
Según se levanto del sofá, el casi corrió al baño. Necesitaba con urgencia una ducha de agua fría. Nunca había deseado a nadie como a ella pero lo había prometido, le había prometido a su madre que esperaría hasta que la niña cumpliese la mayoría de edad y aunque en ello se le fuese la vida estaba dispuesto a cumplirlo.
Se mesaba el cabello con las manos mientras las diminutas gotas de agua recorrían su cuerpo dándole una mísera sensación de felicidad. Sin poder creer que ni el agua, prácticamente helada, pudiese calmar su excitación. Como un rato antes volvió a enjabonarse entero, gracias al pijama de los cojones estaba sudando como un pollo. Tenia razón Sara, antes de que amaneciera iba a estar deshidratado. Permaneció un buen rato en la ducha, hasta que se armo de valor para salir. No podía estar en el baño toda la noche como una esposa virginal en su noche de bodas. Además seguro que ella ya estaría durmiendo.
No sabe cuanto se equivocaba. Parecía dormida, si. Pero nada más lejos de la realidad. En el rato en el que Lucas estuvo en el baño, comprendió que tenía miedo, miedo de ella. Miedo de sus sentimientos hacia ella. Antes se cohibía por que lo tenía prohibido, ya le dijo que de no ser así, seria mucho más malo. Pero ahora ya no les quedaban más reglas que romper. Y al final tenia 17 años y era toda una mujer, una mujer sin experiencia, pero ya, toda una mujer al fin y al cabo.
Sabia que lo que sentía era deseo y atracción, lo deseaba. Si en el hotel, Lucas no se hubiese negado tan firmemente hubiesen hecho el amor esa noche. Ella estaba dispuesta, llevaba mucho tiempo dispuesta a ser suya. Quería pertenecerle en cuerpo y alma y a la vez sentía curiosidad por saber si era tan hermoso como las escritoras lo relataban en los libros.
La miro unos minutos y, cuando ya se aseguro que dormía, se quito el pijama. La dependienta lo había estafado. Le pidió un pijama, no una estufa de tela.
Intento acostarse sin despertarla. De tan lejos de ella que se quiso poner, de tanto que se arrimo al borde, se cayó de la cama. Felizmente, para su tranquilidad, ella solo se removió inquieta y escondió la cabeza bajo la almohada mientras a el se le salía el corazón del pecho cual adolescente.
Ella intentaba que no se le notase pero se convulsionaba de la risa. El oírlo quejarse susurrando al caer al suelo, "ay, ay, ay, que me mato" había podido con ella y con su determinación de hacerse la dormida. Las carcajadas iban en aumento y ya no podía seguir escondida. Total, que pasase lo que tuviese que pasar.
Lo miro llorando de la risa y por fin, el también se echo a reír. Había estado toda la noche haciendo el imbecil. Por fin comprendió que la situación era de lo más absurda. No podía comportarse como alguien que no era, además odiaba dormir con pijama y después de este, no los volvería usar jamás. Siguieron riéndose un rato; Ella lo imitaba no queriéndose quitar el pijama y el se partía de la risa.
Pero, de buenas a primeras, la risas cesaron dejando paso a las llamas de la pasión. Estaba seguro que ella no sabia el poder que tenia sobre el. No podía quedarse ensimismada mirándole su boca y esperar que el no se derritiese por dentro.
Era obvio para el, lo que ella estaba imaginando. En sus ojos se reflejaba claramente el deseo y se mordía el labio inferior en un gesto visiblemente erótico. Y solo le basto la afirmación de ella hacia su pregunta. Quería que estuviese segura, necesitaba que estuviese completamente segura. No podría enfrentarse a su resentimiento al verse instada a hacer algo para lo que no estaba preparada.
Ella no pudo hablar, tan solo asentir con la cabeza e inmediatamente noto su abandono, el abandono y la reserva de Lucas, busco ansiosamente su boca. Se había quitado el pijama por fin, y ella se dedico a pasear sus manos por su torso desnudo mientras el, ávidamente le bajaba los tirantes del camisón para poder besar sus hombros.
Estaba nerviosa, para que negarlo. El también lo notaba, sentía sus manos temblorosas recorrer su espalda. Pero ya nada podría pararlos. Sentía la lengua de Lucas dejando ríos de fuego por su piel, noto como sus pezones se endurecieron de deseo ala vez que el gemía complacido y cuando la acaricio alrededor del piercing, incluso la hizo reír.
No imaginaba que se pudiese sentir algo como aquello. No podían dejar de mirarse. Los ojos de el estaban vidriosos como si hubiese ingerido el mas potente de los narcóticos. Estaban nublados de deseo. Lucas, le confeso mas tarde, que nunca, jamás, en su puta vida, había deseado nada con tanto ímpetu. Ni unas caricias lo habían hecho vibrar con tanta intensidad de placer.
Se comieron a besos, no hubo rincón de su piel, que no gozara de sus bocas y de sus caricias. Y cuando ya estuvo preparada, el lo estaba desde hacia rato, se lo pidió, le pidió que la hiciese suya; Escuchar de su boca esas palabras, y sentirla rodeándolo con sus piernas mientras se unían en uno con la mayor delicadeza que el le podía transmitir, con la mayor dulzura con la que el la podía tratar a pesar de su innegable estado de excitación, los hizo estremecerse a ambos al llegar a la cima del éxtasis susurrándose “te amos”, lo encumbraron a el al cielo. Ambos estaban rematadamente perdidos, Iban a amarse toda su vida. Iban a amarse con toda su locura, y el iba agradecerle el preciado regalo que ella le había dado, adorándola con devoción”
Las horas pasan. Quedaron tan rendidos, tan extenuados que sin darse apenas cuenta se quedaron dormidos uno en brazos del otro después de hacer el amor de nuevo, abrazados frente a frente, piel con piel en plena armonía y así sin percatarse, como una llama de fuego los sorprende el amanecer. Una vez mas Madagascar despierta con un sol centelleante y Lucas es el primero en abrir los ojos, a pesar de que solo han transcurrido unas horas desde que se quedo dormido, esta completamente descansado. Esta es la mejor noche de su vida y verla profundamente dormida a su lado se lo confirma, la cabaña esta en penumbra iluminada solo por unos rayos de sol que entran por la cortina entreabierta, tiene su rubia melena esparcida sobre la almohada y en los labios una dulce sonrisa; Por un momento detiene su mirada en su boca, el deseo de besar esa boca lo ha acompañado en los últimos meses, todos, los días, a todas horas. Todavía en una nube, reconoce que jamás imagino empezar el día con el amor de su vida en sus brazos y menos aun cuando el día anterior habían estado en manos de los hombres de Uriarte; Involuntariamente le acaricia los labios con un dedo, siente como el deseo nuevamente se apodera de el y dándole pequeños besos en su hombro desnudo intenta despertarla.
Lu: Mi niña… buenos días.
Sa: Lucas… estaba soñando con la primera vez que hicimos el amor.
Lu: Y eso?
Sa: Es mi sueño preferido, no sabes la de veces que lo soñé durante este tiempo!
Lu: Princesa a partir de ahora, construiremos una historia mejor!
Sa: Te amo Lucas.
Lu: Y yo a ti princesa, y yo a ti.
Fin
¡Celos!
Llevaban un mes viviendo juntos cuando decidieron salir a cenar para celebrarlo. Esa noche Lucas insistió tanto, le daba mucha pena ver a su chica día tras día encerrada en su apartamento, que Sara acepto ir a salir por ahí a pesar de que económicamente no andaban bien. Se vistieron para la ocasión. Sara lucia preciosa. Llevaba un short vaquero blanco, a la cadera, y una camisa estampada de gasa rosada. Se había maquillado muy poquito y en verdad parecía más joven de lo que realmente era. Lucas por su parte se había puesto unos piratas vaqueros y una camiseta lila. Antes de salir se miraron en el espejo juntos y llegaron a la misma conclusión, estaban buenísimos.
La idea era comer algo, estaban hasta el gorro de comida china, y luego rulear un poco por Madrid hasta encontrar un sitio donde meterse. La cena estuvo súper bien. El italiano no era gran cosa pero era barato y romántico. Se sentaron en una mesa apartada y comieron entre besos y confidencias entre susurros.
Terminaron de cenar y dispuestos a comerse Madrid se dirigieron paseando hasta una zona de copas de la que Lucas había sido bastante asiduo. Iban caminando de la mano, imposible aparcar allí, y de vez en cuando se paraban a comerse a besos.
Durante la noche visitaron varios pub. Sara se lo estaba pasando realmente bien, mejor que en cualquier noche de su vida, hasta que en el ultimo pub donde habían ido dejo solo a Lucas para ir al baño y al salir de el vio como una pelirroja se acercaba a Lucas y le comía la boca literalmente mientras el, sin poder reaccionar por la sorpresa, no hacía nada por evitarlo.
Tuvo que cerrar los puños para no lanzarse sobre ella y quitársela a Lucas de encima a guantazos. Estaba furiosa, colérica. Como podía ser que la asquerosa esa lo abordara y besara de esa manera y como era posible que el se hubiese dejado besar. Las lágrimas luchaban por salir de sus ojos e intentaba controlarlas mientras se acercaba a ellos. No quería armar una escena de celos, no quería que Lucas pensara que era una niña insegura. No quería que pensara que dudaba de su amor pero, al ver algo así, no podía obviar que cualquier mujer de su edad con la que Lucas decidiera estar, podría darle mucho más que ella.
Llego a esta ellos y Lucas la miro con cara de susto. Se notaba en la cara de su chica que había visto el beso y que lo había malinterpretado. Intento a cercarse a ella para presentarla pero Sara, enfada, no se lo permitió y hablo antes que el.
Sa: Perdona guapa! Cómo besas a mi padre delante de mi? No tienes vergüenza! –Miro a Lucas- que fuerte! A mama seguro no le va a gustar cuando le cuente!
Lu: -flipando- Sara!
Sa: Papa!!!
Pelirroja: Es tu hija? Estas casado?
Lu: No... -mira a Sara y rectifica- si... no... Si… Joder!!!!!
Sa: NIEGAS A MI POBRE MADRE INVALIDA, -Haciendo que lloraba y alzando la voz- LA NIEGAS POR QUE NO PUEDE ACOMPAÑARTE!!!!!
Lu: Sara por favor!!!!!
Sa: MI POBRE MADRE!!!!!!! CON LO QUE TE QUIERE!!!!!!
Lu: -no puede hacer otra cosa mas que cogerla del brazo y salir con ella del local, no sin antes despedirse de la pelirroja que lo mira alucinando- Lo siento, otro día hablamos.
Pelirroja: Si Lucas, nos vemos… -le aprieta el brazo seductoramente a pesar de que Sara sigue lamentándose a gritos-la próxima vez vendrás solo, espero!!!!
Ella se controlo al oír como la guarra lo citaba. Seria posible que Lucas fuera tan cínico, tan sinvergüenza capaz de ligar con otra delante de ella. Se estaría el cansando de su relación? Tal como vaticinaron sus padres, Lucas no sabía ser fiel?
Caminaron todo el camino de vuelta en silencio. Eran las cuatro de la mañana y tan solo rompía el silencio de la noche los tacones de Sara sobre el asfalto. Iban uno al lado de la otra pero en ningún momento ni se hablaron, ni se miraron. Sara estaba triste, por momento se arrepentía mas y mas de lo que había hecho, pero Lucas, el estaba que se lo llevaban los demonios. Tanto así que al cerrar la puerta tras ellos no la dejo escabullirse al baño que era lo que ella pretendía y enfadado le espeto su numerito
Lu: Se puede saber por que coño has hecho eso? Te volviste loca?
Sa: Yo? No fui yo la que se estaba comiendo la boca con una tía delante de mi novio!!!!!!
Lu: No exageres!!!! Ella no sabia que yo tenia pareja!!!!!
Sa: que? Te parece que exagero Lucas? entonces tengo que aguantar que tus amiguitas, como no me conocen, vengan y te besen por la cara. Que guay!!!!
Lu: Sara no estoy diciendo eso!!!!! Joder!!!! Te portaste como una niñata malcriada.
Sa: Déjame en paz
Lu: Sara dijiste que yo era tu puto padre!!!!!
Sa: -irónica, celosa- Podrías serlo, no? -intenta pasar a su lado-Ya fuiste mi tito!!!!!!
Lu: -No puede creer lo que esta oyendo, esta tan enfadado que casi le sale humo por las orejas, la coge del brazo para detenerla- Estas hablando en serio?
Sa: -cruza los brazos delante del pecho- No quiero hablar contigo!!!!!
Lu: pues me da igual!!!!! Vamos a hablar!!!!!
Sa: por que tú lo dices? No puedes ordenarme nada, no eres mi padre, ni mi tío...
Lu: No, no lo soy!!!!! Y no vuelvas a decir que eres mi sobrina y mucho menos que soy tu padre. No lo vuelvas a hacer nunca! -la agarra de la barbilla- Hasta la fecha yo soy tu novio, tu marido, tu pareja, tu amante…soy tu hombre y hasta la fecha tu eres mi mujer!!!!!!
Sa: No me amenaces!!!!!
Lu: soy la persona a la que dices querer más que a nada, soy la persona que te quiere por encima de todo!!!!!! Y eso lo vas a respetar y a todo el que te pregunte le vas a contar que eres mi chica!!!!!!
Sa: tenias que haberlo dicho tú!!!!
Lu: No me diste tiempo!!! Te pusiste como una energúmena y degradaste nuestra relación a poco mas que un incesto!!!!!! No vuelvas hacerlo, lo que tenemos lo respetas!!!!!!
Sa: pues no te preocupes que desde ahora ya no tenemos nada, ya eres libre, lo nuestro se acabo!!!!!!!
Lu: No, de eso no hay nada!!!!!! Estamos juntos en esto en las buenas y en malas…. No vas a abandonar el barco como una niñita de papa a las primeras de cambio!!!!
Sa: Si!!!!
Lu: NO!!! -la agarro por el brazo y la atrajo hacia el abrazándola fuertemente- No voy a permitir que juegues conmigo. Te lo dije Sara, te dije que esto no era un juego!!!!!! Te quiero Sara y te lo advertí!!!!
Comienza a besarla con furia hasta que logra acostarla bajo su cuerpo en la cama. Ella forcejea como una posesa, más por orgullo que por resentimiento, pero cada rechazó, cada forcejeo los excitaba aun más los dos. Sin cuidado, sin delicadeza las prendas de ropa van desapareciendo y al fin terminan abrazados, perteneciéndose con igual pasión, mordiéndose, chupándose, apretándose, amándose.
Él la posee con desesperación, Y ella lo recibe como una auténtica salvaje. Intentan ambos fundirse en el otro a fuego vivo, marcarse en el otro con una marca inquebrantable en sus cuerpos y en sus mentes. Y así, casi desesperados llegan a la cumbre del placer, juntos alcanzan el clímax más brutal ninguno de los dos ha sentido nunca.
Permanecen callados, Lucas la tiene abrazada de forma posesiva contra su pecho, oyendo como el latido de sus corazones vuelven a su ritmo normal
Sa: Lo siento!!!
Lu: Yo también!!!!
Sa: Lucas, no me engañes nunca, no podría soportarlo!!!! te amo tanto!!!!!
Lu: te lo prometo mi niña!!!!!!!!!! Nunca estaré con otra mujer que no seas tú!!!!!! Pero tú no me deje nunca Sara!!!!! No podría vivir sin ti!!!!
Sa: Te lo juro!!!!!
fin
Tristeza
La mañana amaneció negra tal como se encontraba su humor desde hacia varios días. El cielo encapotado amenazaba una tormenta que en muy pocos minutos descargo una fuerte lluvia que el, extasiado no podía dejar de mirar por la ventana.
Esas pequeñas gotas de agua siempre significaran algo muy importante para el, si bien una vez fueron una sensación de intensa alegría y ahora lo único que le producian era una inmensa nostalgia.
No importa mucho desde donde este viendo llover. Ya sea desde casa, desde la comisaría o sentado en un parque cercano, el sitio da igual. Lo único que importa es la sensación de que ella, su niña, siente lo mismo ante este maravilloso fenómeno atmosférico.
Hacia unos pocos días que habían hablado pero a el le parecían años, es muy duro solamente oír su voz sin poder abrazarla, sin poder acariciarle la mejilla, sin poder olerla de cerca. Su olor, pareciera ridículo pero es una de las cosas que mas echa de menos. Su olor entremezclado con el olor a pan tostado mientras desayunaban juntos. Su olor mientras hacían el amor, cuando se besaban aislados del mundo mientras sus manos recorrían ansiosos sus cuerpos anteponiéndose al éxtasis de su unión en su pequeño apartamento estudio. Jamás sintió con nadie lo que con ella, ni en plano físico ni en el emocional. Podían haber sido tan felices.
Desesperado se mesa el cabello con las manos, son tantos los recuerdos que lo persiguen en un día como este. Recuerdos felices casi todos, recuerdos de un amor prohibido, secreto, clandestino. Pero un gran amor al fin. Para sus protagonistas el más bello del mundo.
En un día lluvioso como este se arrepiente de haberse ido de su vida, de haberla dejado, del ultimátum que le dio “si sales por esa puerta, no vuelvas” fue tan estupido por su parte tratar así a su pequeña. Podía haberla esperado, quizás cuando la situación entre Paco y Lola hubiese mejorado, quizás entonces podrían haberse amado sin tener que ocultarse de nadie y sin sentir las miradas inquisidoras de la gente, pero había sentido miedo, no, no había sido miedo, había sido mas bien terror antes los sucesos venideros, quien le aseguraba que al volver con el, la relación de sus padres no iba a irse a pique de nuevo. O que ella no volviese a dejarlo sintiéndose nuevamente responsable de su situación.
Lo echaba de menos, seguramente tanto como el a ella y por eso había intentado un acercamiento en comisaría, estaba tan dulce, tan bella. Todavía no entiende de donde saco las fuerzas necesarias para resistirse a sus palabras. Hubiese dado media vida por abrazarla en ese momento. Pero no podía hacerlo, no debía hacerlo, le había costado tanto salir del hoyo donde cayo después de que se fuera con su mama, cuando se vio abandonado como un perro, solo, humillado y sin ganas de salir adelante sin ella.
Y aunque ella es su vida, la persona a la que mas quiere en el mundo, por la que se despierta cada mañana y aun sabiendo que la amara durante el resto de su vida y aun después de muerto si la eternidad existe, es preferible observarla de lejos aunque no pueda captar su olor, es preferible oírla reír aun sabiendo que no es el, el motivo de sus risas, es preferible recordarla gemir bajo su cuerpo en el momento del llegar al éxtasis ronroneando como una gatita contra su cuello, es preferible saberla feliz aunque no sea a su lado. Todo ello es preferible a entregarle el pedacito de corazón que le queda y que ella se lo lleve para siempre. El pedacito de corazón donde guarda celosamente todos sus recuerdos, los recuerdos que lo mantiene vivo y cuerdo, los recuerdos de su amor. Los recuerdos de ellos.
Fin
30 agosto 2008
Adaptacion de una novela.
que os parece?
Esperamos vuestras opiniones.
besos, os queremos.
pdt: gracias por la idea blue, eres la caña!!!!!
28 julio 2008
Posdata: te extraño
En la habitación reina la más absoluta oscuridad, las persianas están bajadas, la puerta cerrada con llave y ella permanece acostada, quieta, inmóvil, abrazada, casi aferrada, a la almohada, en la que todavía permanece su olor.
Sabe que Silvia, con el consentimiento de su madre, le administro, hace unas horas, o quizás días, algún tipo de sedante para adormecerla y sabe también que destrozar su habitación no le sirvió para calmar su dolor. Sabe que nada de lo que haga podrá apaciguarlo en lo más mínimo.
Como puede se levanta de la cama, todavía aferrada a su almohada, para recoger su bola del mundo que, junto a unos sanwidchs y un vaso volcado, yace en el suelo, e inmediatamente se arrepiente de su ataque de furia.
Apenas tiene fuerzas y abatida se deja caer de rodillas junto a ella como una muñeca rota, mientras las lágrimas corren, nuevamente e incontrolables, por sus mejillas y de su garganta sale un grito desgarrador que le ponen los pelos de punta a los que, desesperados, sin saber como ayudarla, permanecen en la sala.
No puede dejar de sollozar, apenas le quedan fuerzas pero no le importa, nada le importa salvo el dolor que siente. Un dolor tan profundo y letal que hace que su alma se le desgarre en jirones como trozos de tela desvencijados por el uso.
Doblada sobre si misma permanece en el suelo, quisiera morirse ahí mismo para dejar de sentir ese lacerante dolor. Para dejar de sentir la angustia y la desesperación, pero sobre todo para descartar de su alma y de su mente el agudo sentimiento de perdida que la esta destrozando minuto a minuto, segundo a segundo, impidiéndole incluso respirar.
Por unos instantes la furia se le entremezclan con el dolor y la rabia, pues por mucho que lo ha analizado no entiende, no puede hallar que fue lo que fallo. Las palabras del video de Lucas se le repiten atropelladamente en su cabeza sin lograr aclararle nada de lo sucedido haciendo que se desespere y estalle contra la pared el vaso de cristal, que queda hecho añicos sobre la caja de cartón donde, como si de souvenir se tratasen, guarda todos los recuerdos que algún día y desde que era una niña, compartió con el, con Lucas, con el amor de su vida por y para siempre.
Como una autómata se levanta del suelo sin dejar de sollozar angustiada y agotada camina hacia donde permanecen, impasibles a las circunstancias, los recuerdos de su vida en común, de su ahora, desgarrada, historia de amor.
Despacio, apenas sin fuerza, coge la caja con suavidad y la lleva hasta la cama, sabiendo que al abrirla lo que queda de su maltrecho corazón se va a romper en mil pedazos por que lo extraña, lo extraña tanto que le duele, extraña su cuerpo, extraña su boca, extraña su piel, su risa, sus ojos, su voz, por que el era su mitad, su alma gemela, su otro yo, y lo añora hasta con la ultima fibra de su ser, lo extraña tanto como lo amo, mas de lo que jamás pensó que pudiese llegar a hacerlo.
Reuniendo el poco valor que le queda la abre casi ceremoniosamente y al hacerlo ve que nada esta como ella lo dejo…. una camiseta oscura, que reconoce e inmediatamente se lleva a la cara para inhalar su aroma, esconde todo lo que ahí se encuentra, de miradas indiscretas, entre ellas un sobre que lleva su nombre con la innegable caligrafía de Lucas, un sobre que no había visto hasta ahora y que guarda una carta en su interior.
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Continuara...
24 junio 2008
Por el día sin capítulo....
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11 junio 2008
La última semana...
Ahora la visita resulta mucho más triste. Ni siquiera sabe como ha ido a parar hasta allí, pero siempre que necesita pensar acaba en ese mismo lugar. Y hoy necesita pensar mucho.
Lo que le duele no es solo el hecho en sí, que duele mucho, sino que él se lo haya ocultado ¿Por qué? Llevan meses compartiéndolo todo, siendo amigos, cómplices, además de pareja ¿Por qué tiene que ocultarlo algo tan importante para los dos?
¿Y eso, ahora, donde le deja a ella? ¿Después de todo lo que han pasado todo se tiene que acabar así sin más?
Sale del descampado sin mirar atrás porque los recuerdos le están haciendo demasiado daño. Pero más daño hace pensar que pronto solo quedará eso, los recuerdos.
Cuando llega a San Antonio ya es de noche, y el silencio baila en el aire. Todo el mundo parece esconderse del frío que casi congela las calles, y ella reza para que todo el mundo esté en su casa. Todo el mundo. Hasta él. Espera no tener que verle precisamente hoy. Pero antes de llegar a la corrala sabe que él está ahí.
Desde abajo lo mira y comprueba que él está preocupado: lleva todo el día llamándola, mandándola mensajes, y ella no ha contestado. No podía. Necesitaba estar sola sin él. Y ahora le resulta demasiado difícil enfrentarse a él.

- Sara, ¿dónde estabas? Llevo todo el día….
- Ahora no Lucas –intenta pasar por detrás de él y meterse corriendo a su casa, pero él la agarra del brazo y le obliga a mirarle.
- ¿Qué pasa Sara?
- No pasa nada.
- 20 llamadas y 10 mensajes sin contestar Sara ¿Y no pasa nada? Creo que tengo derecho a saber si te pasa algo.
- ¿Derecho? ¿Y hasta cuándo vas a tener derecho? –mira hacia abajo para no verle. Porque no quiere volver a verse reflejada en sus ojos, ahora tristes y con una chispa de rabia. No quiere ver su cara, dibujada con una mezcla de sorpresa y enfado. No quiere mirarle ahora y volver a darse cuenta de que lo ama más que nada, porque ahora, amarle, es lo que menos necesita.
- ¿Cómo que hasta cuando Sara? ¿Qué me estás contando?
- Lo sé Lucas. Lo sé todo.
- ¿Vamos a seguir jugando a las adivinanzas o me vas a contar de una vez que coño pasa?
- Pasa… –grita. La voz le sale desde lo más profundo de su alma, probablemente desde el mismo sitio de donde salen las lágrimas que luchan por esconderse en ojos –pasa que he visto en tu bolsillo la carta de la INTERPOL. Pasa que sé que es tu sueño, y pasa que el puto puesto de inspector es en Roma. Roma!! Pasa que no te has ido y ya te echo de menos. Y pasa que desearía con todas mis fuerzas no quererte tanto, para que no me doliera tanto vivir sin ti –el llanto apenas le ha dejado terminar de decirle la última frase, y tampoco dejará seguir diciendo todo lo que tiene dentro.
- Era eso…. –la carcajada de Lucas sorprende a Sara, igual que le sorprende a él la bofetada que ella le pega en la cara. -¿Qué haces Sara? ¿Por qué me pegas?
- ¿Te hace mucha gracia que yo esté pasándolo mal mientras tú te vas en busca de la gran oportunidad de tu vida verdad?
- Sara…. –se acerca a ella, y toma su barbilla para obligar a que ella le mire. Ve como las lágrimas corren ya por su mejilla, y como sus ojos le miran con una mezcla intensa de rabia y de tristeza ¿Cómo puede decir que le hace gracia que ella esté sufriendo cuando lo único que quiere en esta vida es saber hacerla feliz? - cariño…
- No me llames cariño, Lucas. Ya no.
- Te llamo cariño porque eres mi chica, mi novia, la mujer de mi vida. Y claro que no me hace gracia que sufras Sara. Pero es que….. ¿por qué no has hablado conmigo antes de cabrearte? ¿por qué no me has cogido el teléfono? ¿por qué no me has dejado explicarme Sara? Es cierto que he recibido una oferta de la INTERPOL. Una oferta muy tentadora, te lo aseguro. Pero no voy a aceptar ese trabajo.
- ¿Pero por qué?
- Precisamente por eso, porque solo es trabajo. Un trabajo a muchos Kilómetros de ti.
- Pero es tu sueño…
- Era mi sueño, lo era antes de darme cuenta de que ser un buen policía, el mejor, no me va a hacer feliz. Pero tú si Sara. Desde hace mucho tiempo tú eres mi sueño. El sueño de tener una familia, el sueño de estar tranquilos en nuestra casa oyendo como nuestros hijos gritan al otro lado de la pared. –Sara le mira entre sorprendida y confusa nuevamente. Jamás podría haber imaginado que Lucas deseara esas cosas. Lucas antes soñaba con ser el mejor policía, vivir al límite, arriesgarse. Y ella supone que nada de eso ha cambiado, simplemente ahora, han cambiado sus prioridades –no me mires así Sara. Ya sé que no doy el tipo de un padre de familia. Pero… tú eres mi sueño Sara, y quiero vivir todas esas cosas contigo. De nada me sirve trabajar para la INTERPOL si llego a casa y no te veo.
Quisiera decirle algo. Lo que sea. Que él sepa que ese también es su sueño. Pero no puede permitir que el renuncie a lo que siempre soñó. Sabe que decirle que tiene que aceptar es decirle que se vaya de su lado, y no saber hasta cuando podrán vivir separados. Pero le quiere, tanto que está dispuesta a vivir con él en la distancia, antes que hacer que él sienta que pierde un tren que siempre esperó.
- Lucas, tienes que aceptar.
- ¿Qué? –le sorprenden las palabras de Sara. Acaba de decirle que quiere dejarlo todo por ella, que es lo único que le importa, ¿y ella lo aleja de su lado?
- No quiero que renuncies por mí a tu sueño.
- Lo hago por ti y por mí.
- No Lucas. Lo haces porque crees que nuestra relación no podría pasar por otro bache. Pero esta vez es distinto, lo sé. Vas a vivir tu sueño, y cuando el destino lo decida, o al menos el que se encargue de los despidos en la INTERPOL lo haga, entonces te estaré esperando aquí.
- ¿Me estás dejando?
- Te estoy dejando volar. Pero yo siempre voy a estar ahí, ahora que vuelves a estar conmigo no te voy a perder por nada del mundo, al no ser….
- ¿qué?
- Que prefieras a alguna romana antes que a mí….
La sensación de derrota les acompaña hasta la cama, se abraza a ellos, y solo les deja un poco más libres mientras hacen el amor. Los besos y los abrazos dejan paso a palabras sueltas, promesas que se hacen, planes de futuro que ninguno sabe si podrán cumplir ahora.
- Disfrutemos del tiempo que queda Lucas- dice Sara antes de cerrar los ojos, y dejarse llevar por una aparente tranquilidad que no siente.
Después, mientras los dos fingen dormir, la amargura vuelve a apoderarse de ellos.
Lucas sabe que ella le está dejando. “Dejarte volar”, dice ella, pero él solo puede sentir que vuelve a quedarse solo.
Durante el día, ambos notan que están perdiendo el tiempo mientras trabajan. Podrían estar pasándolo juntos, disfrutando del tiempo. Y por eso, cada uno por separado y sin saber que el otro lo ha hecho, piden a Don Lorenzo una semana de vacaciones. Lucas alega que tiene que meditar la decisión tan importante que va a tomar; Sara que tiene que descansar. Don Lorenzo confirma así lo que todos ya sabían: Lucas y Sara son pareja, desde hace mucho que lo son, y se lo han escondido a todos porque todos han preferido no verlo. Pero ahora, mientras el comisario mira a su nieta, con el semblante serio, y los ojos rojos por las lágrimas, sabe que ni ellos pudieron en su día, ni la INTERPOL podrá ahora luchar contra ellos.
Tienen una semana antes de que Lucas coja ese avión, y van a aprovechar cada minuto. Sara vuelve de trabajar y se encuentra la cena hecha. y la mesa perfectamente preparada, con velas, con vino, con música suave. El olor de un guiso exquisito le atrapa en la puerta, dejándola triste, porque dentro de una semana, no volverá a tener sorpresas así cada día.
Una nota puesta en un sitio estratégico. Un beso robado a traición. Una bola del mundo igual que la que les hizo soñar tiempo atrás pero buscando un destino distinto. Una foto de un mes antes, donde juntos, felices, miraban a la cámara y sonreían al mundo. Una pulsera con la que llevaba tiempo soñando. El regalo de una camiseta que a ti te sienta mejor que a mí. Promesas. Ir a lugares donde antes no habían estado. “Júrame que vendrás a verme a menudo” “Sin ti San Antonio nunca volverá a ser igual.” Bailar aquella canción que marcó nuestra historia. Una partida de billar en un bar ya cerrado.
A pesar de que el tiempo se les ha escapado entre los dedos de las manos sin poder hacer nada por pararlo, han podido hacer muchas cosas en esta semana. Los dos piensan en cada momento que han vivido mientras se dirigen en coche al aeropuerto dispuestos a cerrar un capítulo del libro de su historia. Y duele. Y los dos intentan fingir que no lo sienten. Pero se conocen muy bien como para poder engañarse.
- Prométeme que me escribirás.
- Te escribiré todos los días Sara.
- Venga, embarca. No lo hagamos más difícil.
Sara se da la vuelta para no ver como se aleja mezclándose entre el gentío. No quiere ver como él se marcha. Camina dejándolo a él atrás. Pasos cortos. Dudando. Teme perder lo último que le queda de él.
- Sara –su mano en su cintura. Su boca en su oído. Su cuerpo apretado contra el suyo. No puede ser. Lucas no puede estar allí. No le ha visto entrar en el embarque, no ha podido. Pero él ha tenido que coger ese avión.
- ¿Lucas, qué haces aquí? Vas a perder el avión a Roma
- No hay Roma. No hay INTERPOL. No hay nada de eso.
- ¿Qué?
- ¿De verdad pensabas que me iba a ir por un trabajo dejándote aquí? ¿De verdad crees que puede haber algo que me importe más que tú?
- Yo…
- Escúchame Sara, escúchame bien. Nada, no hay ni una sola cosa en el mundo que sea más importante que tú. Y no voy a irme de tu lado. Nunca.
- ¿Cuándo lo has decidido? –vuelve a llorar como tantas veces durante esta semana. No sabe si reír si gritar ¿él se queda? ¿Por ella?
- No había nada que decidir. Nunca he pensado en irme.
- ¿Pero entonces…… toda esta semana despidiéndonos….?
- He tenido una semana para demostrarte que no tengo que irme a ningún lado para ver cumplido mi sueño, porque los dos tenemos ahora lo que siempre hemos querido. Nuestra vida puede ser siempre así Sara, como esta semana. Habrá momentos malos, pero siempre tendremos la misma ilusión que esta semana, las mismas ganas que complacer al otro. Siempre tendremos los sueños, y los bailes y……
- Gracias, Lucas. Gracias. No sabes cuánto me he arrepentido de haberte dicho que tenías que irte. No podría…. No quiero estar sin ti.
- Te quiero mi niña.
- Y yo a ti…… -Afloja un poco del abrazo de Lucas para mirarle a la cara y preguntarle- ¿pero Lucas, era necesario hacer la maleta, venirnos hasta el aeropuerto, sacar un billete falso….? Podrías haberme dicho esto en casa.
- ¿Y quién te dice que el billete es falso?
- No sé…
- ¿Y quién te dice que es solo un billete? –Sara le arrebata los pasajes de la mano, y lo mira. Destino: Madagascar. Nombre: Sara Miranda. Los billetes!!! Los mismos billetes que le regaló hace más de año y medio y que entonces no pudieron utilizar los dos. Pero ahora….
- ¿Vendrás conmigo a Madagascar? Te sigo debiendo un viaje.
- Pero Lucas esto… claro, claro que me voy. Pero no tengo ropa, no he avisado a mis padres, la comisaría…. Es una locura!!
- En esta maleta van tus cosas y las mías. Tus padres me ayudaron a hacer la maleta y solo esperan que avisemos cuando lleguemos. Y…. tu abuelo…. vamos que tú abuelo solo me dijo que nos daba vacaciones, pero como te pasara algo…… -El ruido que hace Lucas imitando a una pistola conmueve a Sara. Esa es la forma que tiene su abuelo de desearles que todo vaya bien. Él no es mucho de palabras, pero con su nieta siempre se ha entendido. Y por fin, ha comprendido, que es lo único que puede hacerla feliz.
- ¿Entramos?
- Claro princesa. Madagascar nos espera.
08 junio 2008
Te quiero

- Estate quieto de una vez
- Sí es que escuece mucho.
- ¿Sabes que eres como los niños pequeños?
- Pues no sé por qué lo dices, la verdad -dice fingiendo estar ofendido.
- Siempre te hacen la misma herida en el mismo sitio, es curioso -sigue pasando el algodón por la herida intentando desinfectarla, pero Lucas no se lo está poniendo fácil con tanto moverse.
- Siempre me dan en el mismo sitio ¿Te acuerdas de aquel día que...?
- ¿Cómo olvidarlo? Ese día te tuve más cerca de lo que te había tenido en meses. Creo que si no te hubieran herido, yo misma lo hubiera hecho para poder curarte y estr más cerca de ti.
- No me hubiera importado.
- ¿Ah, no? Lo tendré en cuenta la próxima vez.
- No habrá una próxima vez Sara. Nunca más voy a permitir estar tanto tiempo así contigo. Aquel día me moría por besarte, por abrazarte... fueron muchos meses Sara. Demasiados.
- Lo sé. Y yo también me moría por estar contigo.
- ¿Y por qué no me dijiste nada?
- Porque pensaba que tú pasabas de mí. Además yo y Aitor..
- Ni me lo recuerdes. Ni se te ocurra volverlo a nombrar, por favor.
- Yo..... -hace la señal de cerrarse la boca con un candado. Ella tampoco quiere recordar aquello porque le parece imposible haber estado algún día en otros brazos que no sean los de Lucas.
- Además, yo jamás podría pasar de ti mi niña. Ni podría pasar de tu cuello -dice mientras aparta las manos de Sara de su herida, y se acerca hasta ella para besar su cuello- ni tus labios, ni tus ojos -besa cada parte de su cara. Al recordar el infierno que fue vivir sin ella entonces, le recuerda la alegría que siente de estar con ella ahora y quiere disfrutrarlo.
- Lucas, como sigas así..
- ¿Qué?
- Pues que....... me haces cosquillas ...... Lucas, por favor....
- No quieres......
- Mi padre puede venir en cualquier momento.....
- Pero mientras tanto..... además soy un fugitivo de la justicia y necesito mucho cariño....
Y ella también lo necesita. Después de todo lo que les ha pasado últimamente solo el estar juntos les puede hacer sentirse mejor. Y quieren estar juntos muy juntos. Allí, en la cama de Sara, escondidos como están del resto del mundo. Y mientras los demás se preguntan donde estarán, ellos se comen a besos, se abrazan, se sienten más unidos que nunca.
Lucas explora con su lengua cada parte del cuerpo de Sara, haciendo que ella se muera de placer. Ella intenta meter las manos por la camiseta de Lucas, que aún lleva puesta, para poder sentir el calor de su piel, su suavidad, pero él no la deja todavía. Quiere hacer que toque el cielo y Sara está convencida de que lo va a lograr.
Es él mismo el que se deshace de la camiseta, y ella le desabrocha los botones del pantalón pidiéndole al oído, que le haga suya.
Sus movimientos acompasados cada vez son más rápidos, cada vez les cuesta más contenerse para no gritar, y al final tienen que tapar cada uno la boca del otro para que San Antonio entero no escuche como han disfrutado, una vez más.
- Sara eres maravillosa, maravillosa. Te quiero tanto....
- Y yo a ti cariño. Pero no podemos volver a hacerlo, que al final nos va a pillar mi padre, o peor, mi abuelo.
- Ummmmmmmm -dice hundiendo su boca en el pelo de Sara y aspirando su aroma -ya veremos.
- Pero hasta que venga mi padre.....
- Ya sabía yo que no ibas a aguantar mucho tú.
- Serás.... espera, ahora vengo.
- No. No te vayas lejso de mí. Quédate conmigo cariño...... -remolonea a su lado y la abraza fuerte, para que ella no le deje solo.
- Voy a por algo de comer. Que tenemso que coger fuerzas.
- Vuelve pronto -pone la voz de un niño al que le van a quitar su juguete. Y es que si por el fuera, jamás se separaría de ella.
- Ahora vengo.
Sara sonríe mientras Lucas hace pucheros desde la cama. Ella tampoco querría levantarse, pero hace horas que están en la cama, y se muere por comer algo. Mientras atraviesa el pasillo, se sorprende a sí misma porque haya resultado tan maravillosa un día tan desastroso: Lucas perseguido, juzgado y sentenciado, teniendo que huir para demostrar su inocencia, y ahora los dos allí, disfrutando como hacía mucho tiempo que no podían hacerlo.
Llega a la cocina más feliz que nunca y dando un saltito abre la nevera, intentando encontrar algo que le guste a Lucas. Le encanta la idea de comer con él de nuevo en la cama, como antes como cuando vivían juntos.
- Sara, te pasa algo?
- Papá,no te había visto ¿Qué haces aquí?
- Vivo aquí.
- Claro -ya no se acordaba de que ya no están en esa vieja buardilla.
- ¿Qué te pasa? Te veo muy sonriente, muy feliz. Muy....... ¿Sara, hija, tú estás bien?
- ¿Yo? Mejro que nunca, papá. Mejor que nunca.
Sin dejar de sonreír coge la comida y se va hasta su habitación de nuevo. Paco no puede creerlo. Su hija jamás ha tenido tanto apetito. Además, esas sonrisa constante, sus escapadas de casa a cualquier hora, tanto tiempo encerrada en su habitación...
- Mariano, ¿tú no ves a mi niña muy rara ultimamente?
- Te lo iba a decir ahora Paco. Joder que se ha llevado los dos últimos cachos de tarta que hizo Lola ¿para que quiere dos? que yo estoy muerto de hambre Paco.
- Mariano, creo que mi niña se droga...
La cara de Mariano se torna de sorpresa a seguridad. Ahora cuadra todo. Por eso la niña estaba últimamente tan rara. La niña es......... Sarita es....
- Paco tu niña es una porrera.
- ¿Qué dices Mariano?
- Porrera, fumata, chustera.... lo que quieras Paco. Pero tu niña.....
- Dios... tenemos que hacer algo.
Y los dos se quedan toda la tarde en la cocina intentando contactar con Proyecto Hombre, con Felix, con los medios de comunicación. Al final tendrán que ser ellos mismos los que tengan que desintoxicarla. Pero la niña no va a caer en un pozo. Bucan la mejor forma, intentan hacerlo lo más fácil posible para ella, sin saber que Sara, solo a un par de metros de ellos, ha encontrado ya la mejor forma para ser feliz sin necesidad de drogas: estando con Lucas, solo puede sentirse así.
21 mayo 2008
Conociendo a Hugo...
¿¿Tan malo fue??? Necesito que alguien me cuente sus impresiones, así al menos sabré si lo que voy a perderme es tan malo como dicen.
Como no hay entrada del capítulo había pensado en poner un relato, pero últimamente hasta las ideas nos faltan. Vamos a sacar uno que teniamos en la chistera a ver que os parece.
Por cierto, Himara me matará cuando vea que he puesto esto, pero.... ¿¿dónde estáis todas?? ¿¿La serie os cansa o son los exámanes?? ¿¿O acaso el blog?? Sigo diciendo lo de hace tiempo, yo no sé si seguir merece la pena....
En fin, ahí va....
El calor ha llegado de pronto a Madrid sin avisar y a mí me ha cogido por sorpresa. El abrigo de pelo y las botas altas me están dando un calor de espanto, agobiándome más que, incluso, toda la gente que hoy pasea por las calles. Las aceras están abarrotadas, la gente, contenta por el cambio del tiempo, va de un sitio a otro buscando un rinconcito donde poder disfrutar del sol. Y yo hoy, solo deseo reencontrarme con mi cama.
- Tienes un cigarro.
- Eh…….
- No, lo siento. Yo también me muero por uno, pero se me acaban de terminar
- Ok. Gracias de todas formas.
El chico se gira y sigue su camino en dirección contraria a la mía, cuando yo me doy cuenta de que esa voz me resulta familiar, demasiado familiar. Claro, es él. Ha pasado inadvertido entre todo este bullicio de la gente, pero su voz a escasos metros de mi cara, jamás podría pasar inadvertida. Nunca, jamás. Porque he soñado con esa voz muchas veces, he pasado muchas horas escuchándola a través de la pantalla de mi tele… Es él, estoy segura.
Mi cuerpo se siente incapaz de reaccionar. He deseado que esto pasase mil veces, qué digo mil, un millón. Y ahora que está ocurriendo, me quedo parada como una tonta. Si mis amigas del foro me vieran en este momento….
“Se lo debo a ellas, voy a decirle por fin lo que todas querríamos decirle alguna vez”
Corro como una loca detrás de él mientras deseo que no se escabulla entre el gentío. Cuando estoy a su altura, me pregunto qué decirle. Ahora es el momento, por fin sabré si tenían las revistas razón o lo tenía yo ¿Será un borde?
- Oye, perdona. Soy la del cigarro –genial, empiezo bien. Vaya frase…
- ¿Cómo?
- Sí, la que te he dicho que no tenía tabaco.
- ¿Cuál de las doscientas a las que he preguntado? –Se me cae el mundo encima, no está demasiado contento con mi interrupción y lo deja bien patente. Su cara, su gesto… está en tensión…. Por mi culpa -¿En Madrid nadie fuma?
- Cada vez menos. Bueno, no te molesto más.
Me doy la vuelta, mientras pienso que no se posible que me haya pasado esto ¿cuántas veces intenté convencer a las más incrédulas que Hugo no era como le pintaban? ¿Cuántas veces dije que yo sabía que era un buen tío? ¿Cuántas veces le justifiqué diciendo que hay quienes se acercan a él para molestarle y de malas formas? Ahora soy yo la que me acerco, he sido educada. No le he pedido nada, ni le he ofendido ¿Cómo justificarle ahora?
- Eh, oye, la del cigarro.
- ¿Sí?
- No me has dicho por qué has vuelto.
- Yo... es que... mira, da igual. Tengo prisa, ya me iba.
Vuelvo a darme la vuelta, pero él, parece, no está dispuesto a dejarme marchar tan fácilmente.
- Perdona, quizás he sido demasiado brusco.
- ¿Aires de estrella? –si él es borde yo no voy a ser menos.
- Más bien desesperación de un fumador –sonrío y me dejo conquistar por su sonrisa. He hecho lo mismo que ellas, que esas revistas sensacionalistas que tanto odio. Me he dejado llevar por los prejuicios, sin pensar que tal vez él hoy tenía un mal día, o que, como yo, se muere por un cigarro.
- Vaya, lo siento. Yo estoy igual.
- ¿Te parece sí……? Verás, quizás creas que es por mis aires de estrella, pero es que había quedado con alguien que me ha dado plantón y tengo un rato libre hasta que vengan a buscarme. Te apetece….. yo no voy haciendo esto normalmente, verás yo…… -habla atropelladamente. Está cortado, mucho. Bingo, lo sabía. Dos de dos, es tan cortado como a mí me parecía. Hugo, te conozco casi mejor que tú mismo.
Olvido que hace un momento me moría por meterme en la cama, SOLA, y me voy con él a tomarme un café. No puedo creer lo natural que resulta todo. Es como sí el que tuviera delante no fuera Hugo Silva, sino solo Hugo, un compañero de infancia del que hace mucho no sé nada, pero al que sigo conociendo tanto como antes.
Me habla de todo. De la serie, de sus proyectos, de cómo ve él la vida. De cómo le sienta la fama y lo que ello implica.
Quien nos viera, podría pensar que es otra entrevista más de una larga lista de las que le hacen al mes, sino fuera porque esta vez, él también pregunta, se interesa por mí, por mí vida. Sabe escuchar e intenta comprender mis reacciones, mis ideas. Resulta ser un conversador excelente y yo cada vez, me voy metiendo más en la espiral de sus ojos, de sus sonrisas, de sus palabras. Cada vez me siento más atrapada por él, y me ruborizo al pensar, que tal vez él, ya se ha dado cuenta.
Le hablo del foro, del blog, de la gente que he conocido allí, y sin dar demasiados detalles, también le cuento que le admiro mucho. No me siento capaz de decirle que desde hace tiempo, le siento como algo muy mío, como si yo le significará algo más de mi vida solo por pensar en él a menudo. Sin darme cuenta las palabras van saliendo solas, y le explico lo de los relatos, mis teorías sobre sus pulseras, sobre sus viajes, y sobre sus amigos.
- Lo siento
- ¿El qué? –me mira sonriendo pero en sus rostro intuyo la sorpresa que le ha causado que haya cortado mi discurso sobre él de forma tan brusca.
- No sé, pensarás que soy una loca. Como siempre dices, una quinceañera. Pero no sé, no puedo explicar lo que siento, me has devuelto una parte de mí que no recordaba. Es como si al conocerte y seguirte allá donde vayas, hubiera recuperado la ilusión de cuando era una niña. Sí, te parecerá una tontería, pero me has hecho soñar como hacía tiempo que nadie lo conseguía.
- No pidas perdón, Esther. No lo hagas, porque no hay ni una sola razón para disculparte. No sabes lo que significa para mí estar hablando contigo ahora ¿sabes? Aunque te parezca mentira no suelo ir a tomar nada con gente que me encuentro por la calle, tengo miedo de hacerlo, porque parece que todo el mundo sabe más de mí de lo que yo puedo imaginar. Pero hoy mira, estoy aquí contigo y descubro que me conoces, sí, pero no conoces de mí lo que dicen las revistas. Siento que me conoces de verdad. No te has quedado con la fachada, con la del tío mono que es actor y seguramente los demás se la resbalan. Has ido a por la persona y eso, mi niña…..
¿¿Mi niña?? Hugo Silva me acaba de llamar mi niña?????
Cambio de conversación rápido e intento calmarme para bajar el rosado que ha poblado mis mejillas.
Es él, y está conmigo. Conmigo!!! Tomándose un café, como si fuéramos amigos, sin presiones, sin barreras. Solo Hugo y Laura, dos desconocidos que se acaban de encontrar.
Temo que se vaya a ir pronto y le pido una foto, gracias a Dios hoy llevaba la cámara encima. Se la hago, y hago una lista mental de la gente a la que se la tengo que mandar. Sigo pensando en que las diré, como lo haré y no me doy cuenta de que él ha cogido la cámara de la mesa y se ha sentado a mi lado, cuando noto el flash apuntándome directamente a los ojos. Sonrió por el detalle: no es lo mismo una foto de Hugo Silva que una foto de Hugo silva conmigo.
Sigue sin soltar la cámara, y sigue sin apartar su brazo de mi cintura. El flash sigue disparándose una y otra vez mientras él pone caras divertidas. No puedo creerlo. Hugo haciéndose fotos con mi cámara… sonrío y sigo posando para las fotos. Ahora si que tendré un book entero de él.
- Y ahora que vas a hacer?
- ¿Ahora cuando?
- Cuando salgamos de aquí.
- Pues ya iba de camino a casa … -noto su mano todavía en mi cintura y mis nervios agolpados en mi garganta y en mi tripa. Se va acercando más a mí, siento su calor rozando mi cuerpo, su aliento en mi cara y sus palabras, susurradas en mi oído. Creo que voy a desfallecer pero intento controlarme.
- ¿Y no te apetecería más ir a tomar algo tú y yo a un sitio más tranquilo, y no sé, seguir conociéndonos, hablándome de ti –su mano sube hasta mi cara y agarra un mechón de mi pelo, con el que juguetea provocándome mientras sigue con su mirada clavada en mis pupilas- y lo que tú quieras.
¿Cómo una conversación de amigos y unas risas delante de una cámara de fotos han podido dar lugar a esta invitación? Es tentador, muy tentador. Pero sé que no voy a aceptarla. No es que no pueda, es que tampoco quiero. Lo que tengo es demasiado valioso, mucho más que Hugo Silva, y mucho más que una locura pasajera.
- Lo siento, pero es mi cumpleaños y mi familia querrá cenar conmigo.
- Felicidades princesa, tenemos que celebrarlo ¿Seguro que tu familia no puede esperar a mañana?
- Seguro. A mi novio –solo con oír la palabra noto como su mano se aleja de mi cuerpo y toma distancia- le encanta sorprenderme con un regalo y con todo lo que ha preparado y le hace ilusión poder celebrarlo conmigo. Estarán mi madre, mi hermano…. Lo siento, hoy no va a poder ser.
- Ni hoy ni nunca, ¿verdad?
- Bueno, quizás algún día podamos salir tú, yo…. Y algunas de mis amigas del foro –sonríe por mi forma educada de darle largas. Podría haber sido peor, supongo.
- ¿sabes, no estoy muy acostumbrado a que me den calabaza?
- Me lo imagino. Pero siempre hay una primera vez. Lo superarás.
Sonríe y sigue mirándome mientras me levanto, cojo mi bolso y me voy. Mientras me alejo, noto como su mirada se clava en mi espalda. Apuesto a que piensa que voy a volver. Supongo que para alguien como él no debe ser fácil asumir una derrota.
Camino de casa, voy canturreando mientras disfruto del sol de mucho mejor humor que antes. Porque ya puedo decir que he cumplido varios deseos: he conocido a Hugo, me lo he ligado, y le he dicho que no. Ahora tendré que buscarme una nueva aspiración.
16 mayo 2008
Lucas VS Hugo

Hugo entra en el piso de Lucas y le encuentra ahí, tirado en el sofá que ambos conocen tan bien. Le observa desde lejos, antes de que este se percate de su presencia, y casi podría asegurar que su "amigo" esta llorando. Inconscientemente no puede evitar mofarse por dentro de el. El que va de duro, al que nada le afecta. JA.
- Tenemos que hablar.
- ¿No me digas? vienes a decirme que quieres cortar conmigo, no? No mejor…Me vas a decir que no es lo que parece…. Eso es una mentira y gorda… -dice Lucas irónico. Esta cabreado, mucho, y la persona a la que mas odia en el mundo, la persona que mas le ha hecho cabrear en esta vida tiene el morro, de presentarse sin avisar en SU casa y decirle que tienen que hablar, como si el no lo hubiera dicho todo ya haciendo lo que ha hecho.
- Me alegra que aun conserves tu sentido del humor. Viendo esas lagrimitas pensé que a lo mejor estabas cabreado... o triste!
- Muy gracioso tronco, mucho. Joder macho, me has jodido pero bien.
- ¿Yo?
- Conmigo no te hagas el listillo, que te reviento la cabeza tío. Que a mi no me impresionas con tus aires de estrella y tu pose de guapito de vuelta de todo.
- Mira, he venido a hablar, con la mejor intención, para que supieras lo que ha pasado. Pero si te pones en plan imbecil, que te lo explique tu madre.
- A mi madre ni la mentes cabron -se levanta de un salto del sofá y coge por las solapas a Hugo, que comienza a cabrearse también. No sabe siquiera porque ha venido, ni por que siente que le debe una explicación. El conoce a Lucas mejor que nadie y sabe cual iba a ser su reacción, y sabe también que cuando se pone así es básicamente imposible razonar con el. -Lo siento, tío. Perdóname. Pero es que me sacas de mis casillas. Podemos hablar?
- A ver, de que coño quieres hablar.
- De la decisión que he tomado. Es por mi bien. Por el de los dos.
- Por mi bien hostias. Tú vas a hacer películas, vas a salir en las portadas de las revistas. Acudirás a las alfombras rojas, verdes o como coño sean. Te liaran con actrices y viajaras ¿y yo que? ¿Me quieres decir que coño pasa conmigo?
- Podrás volver de vez en cuando. He hablado con la productora y me ha dicho....
- ¿Volver? Como el turrón por navidad, verdad? Y una mierda voy a volver. Tú no entiendes nada. Los actores no entendéis nada. Coño, que solo te importa el dinero.
- No, no es eso. Quiero crecer como actor.
- Si quieres crecer comes petit suites. Pero te quedas aquí, conmigo, con Sara.
- Lucas, mira, no te ofendas, pero tú ya no me dejas crecer.
- ¿Pero que coño me estas contando pringao de mierda? ¿Te he hecho yo algo a ti? Serás cabron..... Te he dejado que sigas haciendo películas cuando te diera la gana, que siguieras yendo a la playa. Coño si has presentado hasta galas!! Has salido en programas de televisión con el tío ese que se parece tanto a Mariano que no me acuerdo como se llama.
- Pepon...
- Me importa una mierda su nombre. Lo que me importa es que seas tan jodidamente egoísta y quieras quitarme lo que más me importa.
- ¿Y que es?
- ¿Que es? ¿Tú me preguntas que es? Ves como no tienes ni puta idea de la vida. A mi me importa Sara, me importa mi comisaría, mis amigos, mi familia. Me importa mi puto Ford cabrio del año 2 antes de cristo que tu me obligaste a cambiar, porque el señorito "soy-actor-guapo-de-moda-y-lo-vendo-todo" no podía ir en un coche tan viejo. Me importa mi pipa, te enteras cabron?
- Y todo eso lo vas a seguir teniendo, pero ahora menos a menudo.
- Ya. Dile tu a tu novia, si es que un insensible como tu puede tener de eso, que la vas a ver menos a menudo, a ver que le parece?
- Ehhhhh, que yo insensible no soy, listo. Que yo tengo corazón.
- Corazón hostias. Si tuvieras corazón no dejarías esto, no me dejarías a mi, no dejarías sin Lucas a todas esas chicas que ahora se tiran de los pelos en los foros. Tu lo que eres, es un cabron. Un maldito cabron que tiene el ego por las nubes y necesita todavía elevarlo mas. Que te jodan.
- Vamos a ver, listillo. Que ya me estas tocando mucho la moral....
- ¿En Hollywood no te dejan decir palabrotas?
- Lucas o te callas o te juro que no vuelves a pisar San Antonio en tu PUTA vida. Tu piensas en ti, no? En tu Sara, en tu comisaría, en tu pipa ¿Y yo que? ¿Yo no tengo derecho a crecer....
- Otra vez con lo de crecer. No se tu, pero yo tengo una altura perfecta.
- .... Como actor, como persona. Quiero que dejen de verme como el guapito de turno. Coño, ¿tan difícil es de entender?
- Joder, pues a mi me parece que no es tan malo que te vean guapo.
- No, si no es malo. Pero es que a veces mas que guapo soy un objeto. Pertenezco a las revistas, pertenezco a los productores, a la gente de los foros. Coño si hasta tú me das ordenes.
- ¿Como que hasta yo, eh? Pues anda que no te he tenido que aguantar yo a ti también.... A ver quien coño te crees que te ha dado todo lo que tienes.
- Lo se Lucas. Pero vamos a ver, yo no te estoy quitando esto del todo. Solo te estoy pidiendo que nos pongamos de acuerdo. Los dos tenemos que ceder.
- Si, claro, ¿y Sara?
- Sara, quieras o no, siempre va a estar en tu vida. Salgas en la pantalla de la tele o no. A Sara la llevas dentro ¿No lo entiendes? No la perderías, ni aunque quisieras.
- Si, muy bonito.... para las novelas rosas. Pero no me da la gana, hostias. Yo quiero a Sara. -intenta hacerlo razonar- Hugo que por fin ya es mayor de edad y tu sabes lo que la llevo esperando, que ahora estamos mejor que nunca.. Y además… vamos…. Coño, que me gusta salir en la tele.
- hablando de egos...
- Yo no quiero perder esto coño. Que me gusta. Que antes solo era un guión guardado en un cajón, un proyecto. Ahora tengo vida, y sabes lo mejor?? Que gusto a la gente.
- Anda y yo...
- Si, tu gustas. Pero no es lo mismo tío. A ti te quieren por lo que creen que tu eres, pero a mi me quieren conociéndome, sabiendo como soy, en que fallo.
- En eso tienes razón....
- Si yo no lo hago por mi Hugo. Pero compréndelas a ellas. Ellas no quieren a Hugo -el gesto de el le recuerda que no tiene razón del todo -vale, a ti también te quieren un poquito. Pero no te engañes chaval, aquí la estrella soy yo. Y tú no puedes hacerlas eso. Van a pensar que eres un cabron insensible y malagradecido.
- Ahí te doy la razón...
- Pues eso, que tu mejor te quedas y dejas Hollywood para el Bardem, que total, nadie le echa de menos en España. Tú te quedas aquí, en tu casa, con tu gente. Con Sara.... eso si chaval, MI Sara. Que como la toques te capo...
- Ya, ya. Bueno, voy a pensármelo. Quizás pueda dejar lo de las películas para cuando acabe la serie. Pero no lo hago por ti, eh? Lo hago por ellas, por las foreras.
Lucas sonríe y salta de la emoción. Tampoco ha sido tan difícil engañar al capullo este. Si ya lo decía el, los famosillos, muy guapos y muy estrellas, pero la sabiduría que te da la calle, esa....... bien justita.