Las olas chocan embravecidas contra la popa del barco, haciendo que ella pierda el equilibrio constantemente. Después de 20 días en alta mar sin complicaciones, en los últimos tres días el tiempo ha ido empeorando a marchas forzadas. El presuntuoso capitán Fernández “como es posible que se llamase como su peor enemigo” había afirmado esa misma mañana que en la noche ya la tormenta habría pasado pero se había equivocado completamente y el tiempo solo había ido a peor. Se agarra como puede a los postes de donde cuelgan los camastros. Esta empapada y tiembla de frió, los pantalones y la camisa se le pegan al cuerpo marcando todas sus curvas. Tiene que cambiarse de muda antes de que amaine la tempestad y ya todos los marineros bajen a la bodega para acostarse en sus hamacas. Nadie sabe que es una chica, salvo su padre que la acompaña en este viaje. Un viaje, que más que viaje, es una locura, pero que se han visto obligados a realizar sin remedio alguno.
Francisco Miranda, gobernador de la isla de Altea y su hija Sara, se habían visto obligados a emplearse, escondiendo ella su sexo con ropa de chico y cortando su bello cabello rubio que ocultaba con un sombrero viejo, como marinero y grumete respectivamente, cuando tras un golpe de estado, usando las más viles artimañas, su hasta ahora mejor amigo Tomás Fernández, se había echo con el poder y les había puesto, a ambos, precio a sus cabezas.
A Tomás no le tembló la mano al sellar la orden de búsqueda y captura contra Paco, como afectuosamente todos los habitantes de la isla lo llamaban, y contra Sara, su única hija. Muchacha de gran corazón, querida y apreciada por todos los que tenían el placer de conocerla. Pues a pesar de ser la hija del gobernador, se la podía ver jugando en la plaza, nadando, solo en enaguas, en las aguas cristalinas de la bahía o peleando a pedradas, mientras usaba un lenguaje impropio de una dama, con los chavales de la plantación. Dejando muchas veces sus modales, a pesar de que su madre se empeñaba en que se comportara como una señorita, mucho que desear. Afortunadamente Dolores Castro, su bienamada esposa, no se encontraba en la isla en ese momento. Su padre, la había requerido, casi dos meses antes, para ultimar los preparativos de la boda de Silvia, su hermana, con el Marqués Montoya de los Cachis. Y gracias a eso, su cabeza en estos momentos, no pendía de un hilo. El nuevo gobernador, no sintió remordimientos ni por la gran amistad que desde niños y hasta ese momento les había unido, ni por ser el padrino de la niña. A la que había visto crecer hasta casi hacerse mujer. Mucho menos la iba a sentir por la mujer, a la que había amado en su juventud y que sin querer dañarlo, se había enamorado de su mejor amigo.
Los acontecimientos se sucedieron demasiado rápido. El gobernador, buen amigo y en ocasiones ingenuo, no sospechaba nada. Tomás había sido muy astuto escondiendo sus pretensiones hasta el final. Entró en su residencia acompañado de sus guardias, los que se suponían eran leales a la corona, mientras ellos cenaban y ya nada pudieron hacer para deponer sus planes. Afortunadamente, los mandó a encerrar juntos en la alcoba principal. Tenía todo bajo control y padre e hija ya no suponían ningún peligro. Estaba orgulloso de si mismo y para celebrarlo iba a disfrutar, junto a sus hombres, del mejor ron de caña que guardaba su amigo en el aparador de la sala. Sin sospechar siquiera que con la ayuda de Rita, la nana de su ahijada, sus prisioneros iban a escapar.
Estuvieron varios días escondidos en la plantación y otros varios en la playa. Una cueva les había servido de refugio. Sara, buena conocedora del terreno, se había encargado de que Tomás y sus hombres no los encontraran. Y el le había dado gracias a Dios por ello. Le importaba poco morir en cualquier momento, pero no iba a permitir que Tomás le pusiera un solo dedo encima a su niña. Mucho menos que la obligase a contraer matrimonio con él. Si no había tenido a la madre, por encima de su cadáver iba a tener a la hija.
En los días sucesivos Tomás se había dedicado a comprar con dinero a sus comunes amigos, dinero sucio obtenido del contrabando y del trato con vulgares piratas y corsarios, a los cuales ya no podían recurrir en busca de ayuda. Estaban solos, ya no había opciones para salir de la isla y tampoco podían pasar un minuto más escondidos, sin arriesgarse inútilmente. En la aldea, tras el decreto de busca y captura con una recompensa de 500.000 libras por sus pellejos, los había capaces de desollarlos vivos ante tal cantidad de monedas. Y así, temiendo por sus vidas, se habían visto obligados a solicitar trabajo en un barco mercante que zarpaba de Altea tras varios días repostando y adquiriendo provisiones para un largo viaje. Si les daban faena viajarían desde las Indias Occidentales hasta el puerto de Cádiz y desde allí, con las pocas alhajas que Sara había podido coger del joyero de su madre, hasta Madrid para reunirse con su familia.
La tempestad empeora por momentos y los relámpagos iluminan la negra noche mientras las olas chocan contra el barco. Salvajemente parecen querer imponerle su voluntad y medirse en un duelo a muerte con el. Que intenta, poniendo en ello todo su empeño y su nervio, agarrarse al timón para controlar la nave que se zarandea violentamente. Además la intensa niebla, tan solo disipada por las gotas de lluvia, no lo deja ver más allá de dos palmos de su nariz lo que le dificulta todavía más la labor.
Y si bien este brutal fenómeno de la naturaleza lo excita más que cualquier otra cosa en el mundo, esta noche esta muy perturbado. Sabe que tiene que mantener la serenidad e intentar salir triunfante guiando el navío hacia un mar en calma, no obstante esta intranquilo y sacudiendo la cabeza intenta ahuyentar los pensamientos que lo atormentan. Sin poderlo evitar siente como se lo llevan los demonios. Todo el que lo conoce y el mismo, lo consideran un hombre integro, honesto y ético. Y aunque a veces, muchas veces, se comporte de forma libertina y libidinosa con las mujeres y que nadie podría acusarlo nunca de ser un caballero pues no rige ni su vida, ni su barco por las ridículas reglas de sociedad, no es un degenerado ni un depravado, que es como ahora mismo se siente y lo que lo esta volviendo loco, atraído por jovencitos.
Iracundo aprieta el timón hasta que los nudillos se le ponen blancos y siente la madera humedecida hundiéndosele en las palmas de las manos mientras aprieta la mandíbula hasta que la nota a punto de estallar. No entiende el cosquilleo y la emoción que poseyó su cuerpo al estrechar la espalda de la criatura contra su pecho. Ni las ansias que lo habían poseído al sentir su trasero apretarse contra su masculinidad y sentir su aroma embriagarlo por completo. Jamás en la vida pensó sentir repugnancia de si mismo, pero el hecho de haberse excitado al abrazar a su pequeño grumete para salvarlo de caer al mar, lo hace sentirse despreciable. Tanto que casi desea no haberlo salvado y que el cuerpo del muchacho yaciera en estos momento, en el fondo del mar.
Sabe que no es el momento para analizar su reacción y a duras penas consigue concentrarse en el timón, su experiencia en este tipo de tormentas le ha demostrado que solo, mirando al enfurecido mar a la cara y haciéndole frente sin miedo, puede hacer que salgan invictos de la tormenta. Esta preocupado por su tripulación, ya son varias las horas que dura la tempestad y no se ve que vaya aflojar de momento. Y en los instantes en que la lluvia lo deja divisar a sus hombres. Los ve atados a los mástiles y a las barandas impotentes ante la fuerza impetuosa de las olas. Solo los mejores marineros pueden soportar el temporal a la intemperie, por ello a los más inexpertos y jóvenes se les ordeno permanecer en la bodega. Una orden que todos, en realidad solo tres chavales, habían tenido a bien respetar a excepción del mas joven y mas novato de todos. Por lo que al día siguiente probaría el látigo en su espalda, acusado de desobedecer una orden directa y poner su vida y la de su capitán, en peligro.
El segundo oficial de a bordo permanece a su lado en el puente de mando. A pesar de su aspecto bonachón, algunos dirían que simplón. Es un hombre muy observador que adora a su capitán, al que considera más que un amigo, un hermano. Un capitán que maneja el “San Antonio” con mano férrea pero justa a la vez. Y por el que daría la vida si fuese necesario pues es la única familia que le queda.
Ambos se habían criado en la misma taberna de marineros, rodeados de vicio y libertinaje. Los dos son bastardos repudiados por sus respectivos padres y a los que sus madres les habían dado un techo y a veces un plato de comida pero nunca amor fraternal, nunca amor desinteresado. Desde muy pequeños habían aprendido juntos a buscarse la vida. Ya con cinco o seis años eran capaces de vaciarle el bolsillo a cualquier hombre sin que este se percatara de su presencia.
Al ir creciendo formaron un buen equipo, Mariano acechaba a los huéspedes de la cantina hasta que estos subían, acompañados de alguna prostituta, a una de las habitaciones. Controlaba al dedillo cuanta cantidad de ron había ingerido y cuanto tiempo tardaría en caer inconciente después de haberse pasado por la piedra a la mujerzuela de turno. Y nunca se equivocaba, por lo que cuando Lucas entraba a desplumarlo sin que nadie se percatase de su presencia, ya el pobre infeliz descansaba en los brazos de Morfeo.
En todos los años que pasaron delinquiendo en la taberna nunca lograron pilarlos. Asimilaron pronto que si mostraban a alguien, por ejemplo sus madres, sus mañas, tendrían que trabajar en beneficios de otros. Lo habían visto muchas veces, así que tan solo confiaban en si mismos.
Una gastada caja de hojalata les servia para guardar todos su botines a buen recaudo. No hacían particiones de ningún tipo. Juntos habían pasado desdichas y juntos dejarían de pasarlas. Si desde siempre habían compartido el mas mísero mendrugo de pan, también compartirían, llegado el caso, el mas exquisito de los manjares.
Al hacerse hombres, dejaron atrás los pequeños hurto y se dedicaron al juego, así se habían hecho con el “San Antonio” y por que no decirlo, a las artes amatorias. En lo primero ambos eran excepcionales. Sin embargo a Mariano posiblemente se le daba mejor, aparte de ser mejor tramposo al ser mas observador su cara de “tonto” también lo ayudaba, todos comentaban que no había manera de diferenciar cuando mentía a cuando decía la verdad y eso le daba alguna superioridad. En lo segundo Lucas “el lince”, como todos lo llamaban pues tenia la agilidad y la fiereza de un felino, le sacaba mucha ventaja. No había fémina que pudiese resistirse a sus encantos, a sus profundos ojos negros y su tez morena, a su largo cabello ni a su burlona sonrisa. Por ello, no había puerto donde no lo esperase una mujer dispuesta a satisfacerle todos sus deseos carnales y alegrarle sus noches en tierra. Mujeres que aun siendo consideradas damas, se comportaban entre sus brazos como mujerzuelas, semejantes a las que le habían enseñado todo, en su más tierna juventud. Mujeres que esperaban secretamente convertirse en la mujer definitiva en su vida, la que consiguiese borrar toda la amargura de su alma y conquistar su corazón sin saber que a el, al capitán Fernández, las mujeres en general tan solo le servían para aplacar sus instintos de hombre, sin hacer deferencias entre unas y otras y por ello, tan solo por ello, lo único que le producían era desprecio
Las olas chocan embravecidas contra la popa del barco, haciendo que ella pierda el equilibrio constantemente. Después de 20 días en alta mar sin complicaciones, en los últimos tres días el tiempo ha ido empeorando a marchas forzadas. El presuntuoso capitán Fernández “como es posible que se llamase como su peor enemigo” había afirmado esa misma mañana que en la noche ya la tormenta habría pasado pero se había equivocado completamente y el tiempo solo había ido a peor. Se agarra como puede a los postes de donde cuelgan los camastros. Esta empapada y tiembla de frió, los pantalones y la camisa se le pegan al cuerpo marcando todas sus curvas. Tiene que cambiarse de muda antes de que amaine la tempestad y ya todos los marineros bajen a la bodega para acostarse en sus hamacas. Nadie sabe que es una chica, salvo su padre que la acompaña en este viaje. Un viaje, que más que viaje, es una locura, pero que se han visto obligados a realizar sin remedio alguno.
Francisco Miranda, gobernador de la isla de Altea y su hija Sara, se habían visto obligados a emplearse, escondiendo ella su sexo con ropa de chico y cortando su bello cabello rubio que ocultaba con un sombrero viejo, como marinero y grumete respectivamente, cuando tras un golpe de estado, usando las más viles artimañas, su hasta ahora mejor amigo Tomás Fernández, se había echo con el poder y les había puesto, a ambos, precio a sus cabezas.
A Tomás no le tembló la mano al sellar la orden de búsqueda y captura contra Paco, como afectuosamente todos los habitantes de la isla lo llamaban, y contra Sara, su única hija. Muchacha de gran corazón, querida y apreciada por todos los que tenían el placer de conocerla. Pues a pesar de ser la hija del gobernador, se la podía ver jugando en la plaza, nadando, solo en enaguas, en las aguas cristalinas de la bahía o peleando a pedradas, mientras usaba un lenguaje impropio de una dama, con los chavales de la plantación. Dejando muchas veces sus modales, a pesar de que su madre se empeñaba en que se comportara como una señorita, mucho que desear. Afortunadamente Dolores Castro, su bienamada esposa, no se encontraba en la isla en ese momento. Su padre, la había requerido, casi dos meses antes, para ultimar los preparativos de la boda de Silvia, su hermana, con el Marqués Montoya de los Cachis. Y gracias a eso, su cabeza en estos momentos, no pendía de un hilo. El nuevo gobernador, no sintió remordimientos ni por la gran amistad que desde niños y hasta ese momento les había unido, ni por ser el padrino de la niña. A la que había visto crecer hasta casi hacerse mujer. Mucho menos la iba a sentir por la mujer, a la que había amado en su juventud y que sin querer dañarlo, se había enamorado de su mejor amigo.
Los acontecimientos se sucedieron demasiado rápido. El gobernador, buen amigo y en ocasiones ingenuo, no sospechaba nada. Tomás había sido muy astuto escondiendo sus pretensiones hasta el final. Entró en su residencia acompañado de sus guardias, los que se suponían eran leales a la corona, mientras ellos cenaban y ya nada pudieron hacer para deponer sus planes. Afortunadamente, los mandó a encerrar juntos en la alcoba principal. Tenía todo bajo control y padre e hija ya no suponían ningún peligro. Estaba orgulloso de si mismo y para celebrarlo iba a disfrutar, junto a sus hombres, del mejor ron de caña que guardaba su amigo en el aparador de la sala. Sin sospechar siquiera que con la ayuda de Rita, la nana de su ahijada, sus prisioneros iban a escapar.
Estuvieron varios días escondidos en la plantación y otros varios en la playa. Una cueva les había servido de refugio. Sara, buena conocedora del terreno, se había encargado de que Tomás y sus hombres no los encontraran. Y el le había dado gracias a Dios por ello. Le importaba poco morir en cualquier momento, pero no iba a permitir que Tomás le pusiera un solo dedo encima a su niña. Mucho menos que la obligase a contraer matrimonio con él. Si no había tenido a la madre, por encima de su cadáver iba a tener a la hija.
En los días sucesivos Tomás se había dedicado a comprar con dinero a sus comunes amigos, dinero sucio obtenido del contrabando y del trato con vulgares piratas y corsarios, a los cuales ya no podían recurrir en busca de ayuda. Estaban solos, ya no había opciones para salir de la isla y tampoco podían pasar un minuto más escondidos, sin arriesgarse inútilmente. En la aldea, tras el decreto de busca y captura con una recompensa de 500.000 libras por sus pellejos, los había capaces de desollarlos vivos ante tal cantidad de monedas. Y así, temiendo por sus vidas, se habían visto obligados a solicitar trabajo en un barco mercante que zarpaba de Altea tras varios días repostando y adquiriendo provisiones para un largo viaje. Si les daban faena viajarían desde las Indias Occidentales hasta el puerto de Cádiz y desde allí, con las pocas alhajas que Sara había podido coger del joyero de su madre, hasta Madrid para reunirse con su familia.
La tempestad empeora por momentos y los relámpagos iluminan la negra noche mientras las olas chocan contra el barco. Salvajemente parecen querer imponerle su voluntad y medirse en un duelo a muerte con el. Que intenta, poniendo en ello todo su empeño y su nervio, agarrarse al timón para controlar la nave que se zarandea violentamente. Además la intensa niebla, tan solo disipada por las gotas de lluvia, no lo deja ver más allá de dos palmos de su nariz lo que le dificulta todavía más la labor.
Y si bien este brutal fenómeno de la naturaleza lo excita más que cualquier otra cosa en el mundo, esta noche esta muy perturbado. Sabe que tiene que mantener la serenidad e intentar salir triunfante guiando el navío hacia un mar en calma, no obstante esta intranquilo y sacudiendo la cabeza intenta ahuyentar los pensamientos que lo atormentan. Sin poderlo evitar siente como se lo llevan los demonios. Todo el que lo conoce y el mismo, lo consideran un hombre integro, honesto y ético. Y aunque a veces, muchas veces, se comporte de forma libertina y libidinosa con las mujeres y que nadie podría acusarlo nunca de ser un caballero pues no rige ni su vida, ni su barco por las ridículas reglas de sociedad, no es un degenerado ni un depravado, que es como ahora mismo se siente y lo que lo esta volviendo loco, atraído por jovencitos.
Iracundo aprieta el timón hasta que los nudillos se le ponen blancos y siente la madera humedecida hundiéndosele en las palmas de las manos mientras aprieta la mandíbula hasta que la nota a punto de estallar. No entiende el cosquilleo y la emoción que poseyó su cuerpo al estrechar la espalda de la criatura contra su pecho. Ni las ansias que lo habían poseído al sentir su trasero apretarse contra su masculinidad y sentir su aroma embriagarlo por completo. Jamás en la vida pensó sentir repugnancia de si mismo, pero el hecho de haberse excitado al abrazar a su pequeño grumete para salvarlo de caer al mar, lo hace sentirse despreciable. Tanto que casi desea no haberlo salvado y que el cuerpo del muchacho yaciera en estos momento, en el fondo del mar.
Sabe que no es el momento para analizar su reacción y a duras penas consigue concentrarse en el timón, su experiencia en este tipo de tormentas le ha demostrado que solo, mirando al enfurecido mar a la cara y haciéndole frente sin miedo, puede hacer que salgan invictos de la tormenta. Esta preocupado por su tripulación, ya son varias las horas que dura la tempestad y no se ve que vaya aflojar de momento. Y en los instantes en que la lluvia lo deja divisar a sus hombres. Los ve atados a los mástiles y a las barandas impotentes ante la fuerza impetuosa de las olas. Solo los mejores marineros pueden soportar el temporal a la intemperie, por ello a los más inexpertos y jóvenes se les ordeno permanecer en la bodega. Una orden que todos, en realidad solo tres chavales, habían tenido a bien respetar a excepción del mas joven y mas novato de todos. Por lo que al día siguiente probaría el látigo en su espalda, acusado de desobedecer una orden directa y poner su vida y la de su capitán, en peligro.
El segundo oficial de a bordo permanece a su lado en el puente de mando. A pesar de su aspecto bonachón, algunos dirían que simplón. Es un hombre muy observador que adora a su capitán, al que considera más que un amigo, un hermano. Un capitán que maneja el “San Antonio” con mano férrea pero justa a la vez. Y por el que daría la vida si fuese necesario pues es la única familia que le queda.
Ambos se habían criado en la misma taberna de marineros, rodeados de vicio y libertinaje. Los dos son bastardos repudiados por sus respectivos padres y a los que sus madres les habían dado un techo y a veces un plato de comida pero nunca amor fraternal, nunca amor desinteresado. Desde muy pequeños habían aprendido juntos a buscarse la vida. Ya con cinco o seis años eran capaces de vaciarle el bolsillo a cualquier hombre sin que este se percatara de su presencia.
Al ir creciendo formaron un buen equipo, Mariano acechaba a los huéspedes de la cantina hasta que estos subían, acompañados de alguna prostituta, a una de las habitaciones. Controlaba al dedillo cuanta cantidad de ron había ingerido y cuanto tiempo tardaría en caer inconciente después de haberse pasado por la piedra a la mujerzuela de turno. Y nunca se equivocaba, por lo que cuando Lucas entraba a desplumarlo sin que nadie se percatase de su presencia, ya el pobre infeliz descansaba en los brazos de Morfeo.
En todos los años que pasaron delinquiendo en la taberna nunca lograron pilarlos. Asimilaron pronto que si mostraban a alguien, por ejemplo sus madres, sus mañas, tendrían que trabajar en beneficios de otros. Lo habían visto muchas veces, así que tan solo confiaban en si mismos.
Una gastada caja de hojalata les servia para guardar todos su botines a buen recaudo. No hacían particiones de ningún tipo. Juntos habían pasado desdichas y juntos dejarían de pasarlas. Si desde siempre habían compartido el mas mísero mendrugo de pan, también compartirían, llegado el caso, el mas exquisito de los manjares.
Al hacerse hombres, dejaron atrás los pequeños hurto y se dedicaron al juego, así se habían hecho con el “San Antonio” y por que no decirlo, a las artes amatorias. En lo primero ambos eran excepcionales. Sin embargo a Mariano posiblemente se le daba mejor, aparte de ser mejor tramposo al ser mas observador su cara de “tonto” también lo ayudaba, todos comentaban que no había manera de diferenciar cuando mentía a cuando decía la verdad y eso le daba alguna superioridad. En lo segundo Lucas “el lince”, como todos lo llamaban pues tenia la agilidad y la fiereza de un felino, le sacaba mucha ventaja. No había fémina que pudiese resistirse a sus encantos, a sus profundos ojos negros y su tez morena, a su largo cabello ni a su burlona sonrisa. Por ello, no había puerto donde no lo esperase una mujer dispuesta a satisfacerle todos sus deseos carnales y alegrarle sus noches en tierra. Mujeres que aun siendo consideradas damas, se comportaban entre sus brazos como mujerzuelas, semejantes a las que le habían enseñado todo, en su más tierna juventud. Mujeres que esperaban secretamente convertirse en la mujer definitiva en su vida, la que consiguiese borrar toda la amargura de su alma y conquistar su corazón sin saber que a el, al capitán Fernández, las mujeres en general tan solo le servían para aplacar sus instintos de hombre, sin hacer deferencias entre unas y otras y por ello, tan solo por ello, lo único que le producían era desprecio
30 octubre 2011
Doble Mascara; 12º
Lleva horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, Aitor esta profundamente dormido a su lado y si no estuviese tan cabreada con Lucas, probablemente le agradecería que lo hubiese emborrachado hasta casi hacerlo perder el sentido.
Esta enfadada, Nó! mas bien se la llevan los demonios… esta sumamente cabreada., con Lucas, con Aitor, con Tomas, con el mundo…Maldita sea!!!!!!
Policía????? Policía????? Quien coño le había metido en la cabeza a Aitor la idea de convertirse en policía? Lucas??? Su padre? Su abuelo? Su suegro y futuro suegro????? Acaso se habían vuelto todos locos? Y no era esa toda la sorpresa que su novio le tenia preparada para esa noche, noooo, que va!!!!! Se iba tres meses a la academia…Tres meses???? Tres meses a la academia de policía… y no el próximo año cuando terminase la universidad, nooooo, a la semana siguiente…Ahora además de querer ser abogado, también quería trabajar en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y para eso tenia que pasar por la academia…. Estaba claro…. Alguien le había hecho un lavado de cerebro a Aitor y estaba casi segura de quien había sido el artífice de ello. Lucas Fernández, ahora Lucas Carrasco, maldita fuese su estampa!!!!!!
Lucas…Mal nacido, desgraciado…. El lo sabía, sabia que Aitor iba a darle la noticia de la academia esa noche, de ahí su sonrisa traviesa, maliciosa, despectiva… Cobarde!!!!!
Aunque esa sonrisa no le duro mucho, le duro, justamente, hasta que movida por el cabreo, los celos y el despecho había aceptado convertirse en la señora Carrasco justo delante de todos los invitados…Acaso se había vuelto loca ella también?
Por enésima vez coloca la almohada bajo su cabeza poniendo especial atención en no despertar a Aitor. No ocurre muy a menudo pero cuando este bebe, se pone especialmente cariñoso y no puede hacer el amor con su novio teniendo en la mente la mirada acusadora y atormentada de Lucas. No puede, no así, sintiéndose terriblemente desleal e infame.
La mirada de este, en el momento en que ella acepto convertirse en la esposa de Aitor, a pesar de su minuto de triunfo, le remuerde la conciencia sin poder evitarlo, se siente culpable, avergonzada, traidora y al albergar todos esos sentimientos por culpa de Lucas, también enojada e irritada consigo misma.
Estaba decidida a que la petición de mano por parte de Aitor no tuviese lugar. Había hecho todo lo humanamente posible para que esta no se produjese, salvo darle plantón, que igual habría sido lo mas inteligente pero también lo mas cobarde. Y de lo cual Lucas se habría reído hasta la saciedad.
Kira, a la cual había arrastrado hasta allí y de la que no se había separado en ningún momento, con la patética excusa de que esta no conocía a nadie, no le había servido en su propósito de ignorar a Lucas. Y este en vez de socorrerla en lo que era un problema de ambos, mientras ella esquivaba a Aitor, el se dedicaba a coquetear con Cocó, descaradamente, a la vez que con una sonrisa burlona observaba sus estúpidas artimañas. Tretas utilizadas para intentar salir del atolladero en donde los dos estaban metidos y en el cual el se había negado rotundamente a ayudarla.
No se habían visto desde el día en que ella encontró la foto de la boda en su despacho, Lucas no había intentado ponerse en contacto con ella y ella había rehusado volver a pedirle ayuda. Ya había quedado patente la poca disponibilidad de su marido a ayudarla, así que pasara lo que pasara no iba a volver a humillarse ante el nunca más. Si no quería darle el divorcio, ya se las apañaría para casarse por algún rito hindú o jamaicano o algo de eso, si al final no le quedaba otro remedio, no lo había hecho Alejandro Sanz, pues lo mismo.
Los pensamientos sin ningún orden, ni concierto, se le arremolinan en la cabeza. Los ronquidos de Aitor, que nunca antes la habían molestado, la sacan de sus casillas. Si no fuese por que Kira se había marchado con Jimmie, que había venido a buscarla, se habría ido a su casa con ella, o sola, pero no, sucumbió a la petición de Aitor y subió a la suite que este había reservado para la ocasión, sabiendo que en el estado en él que estaba se dormiría enseguida y por fin ella podría descansar. Estúpida ingenua.
Vuelve a colocar la almohada enfadada, es obvio que en el estado de nervios en que se encuentra no va a poder dormir en toda la noche. El corazón le late en las sienes y la sangre le hierve en las venas. No puede seguir acostada ahí sin poder dormir, pero tampoco puede marcharse a casa a esa hora. Tiene que buscar algo que la ayude a calmar la tensión nerviosa que la angustia, algo que no implique matar a nadie, Pero que?
Vuelve a colocar la almohada y de pronto, una interesante idea se le pasa por la cabeza, así que sin hacer ruido se mete en el baño y sale minutos después ataviada con el albornoz blanco del hotel, un pequeño neceser en la mano y zapatillas. Seguro que el agua caliente del jacuzzi la ayuda a calmarse.
El pasillo del hotel está vacío y mientras camina por la mullida moqueta se replantea la idea, desechando enseguida renunciar a ella. Quizás sea una temeridad lo que esta haciendo, pero sin tiempo a arrepentirse coge el ascensor y acciona el botón del ultimo piso.
La azotea esta en penumbras, tan solo iluminada por las luces de la piscina y unos tenues focos alumbrando hacia el ascensor. Es una suerte para ella que esta noche no haga mucho calor. Probablemente de ser así, estaría llena de gente deseosa de seguir la diversión, y estar con gente es lo menos que le apetece en estos momentos. Es inaudito, acaba de comprometerse y debería sentirse feliz y dichosa pero al contrario se siente muy, muy desdichada.
Camina tranquila y silenciosa por el borde de la piscina, sorteando la fila de tumbonas dispuestas a los lados de la misma, sopesando la idea de sumergirse en ella, hasta que llega al jacuzzi, situado a unos metros de esta. Despacio sumerge la mano en el agua caliente anticipándose a la sensación de bienestar. No hace frió pero aun así siente como se le eriza la piel al desprenderse del albornoz y quedarse tan solo con un minúsculo bikini rosa. Lentamente sube los peldaños del jacuzzi y se sumerge en el dejando que el agua templada calme un poco su alterado estado de nervios, se sienta despacio y con sumo cuidado apoya la nuca en el borde de este, cerrando débilmente los ojos, intentando relajarse, sin saber, ni sospechar siquiera que no esta sola y unos ávidos ojos negros la observan deseosos, furiosos y apasionados.
Permanece sentada, quieta, con los ojos cerrados, concentrada en las burbujas y la oscilación del agua alrededor de su cuerpo, y aunque parezca mentira se esta poniendo mas y mas nerviosa por momentos. Donde demonios había leído ella que los jacuzzi relajaban, si el sonido de las burbujas la esta poniendo histérica, mas aun si cabe.
Estirando el pie, aun con los ojos cerrados, desconecta las burbujas, y el silencio, roto ahora tan solo por su respiración, le parece lo más placentero que ha escuchado en años. El agua, apacible ahora, le proporciona a el, que la observa en silencio, oculto en las sombras, una clara visión de su cuerpo bañado por la intensa luz de la luna llena.
Tiene que reconocerse a si mismo que ninguna mujer, ninguna de las tantas que han pasado por su cama le hace sentir lo que ella. Ella es la única que le alborota los sentidos, la única que con tan solo una mirada hace que la desee aun por encima de sus principios, de su honor, de su vida. En definitiva, la única que puede llevarlo al cielo o al infierno… donde ahora mismo se encuentra.
El “si quiero” que le dio a Aitor, esa noche, se le clavan como puñales en el alma. Por segunda vez en su vida con tan solo dos palabras ella lo destroza sin miramientos. Siente, esta noche, al igual que lo sintió esa noche, hace ya tanto tiempo, que la ha perdido. Pareciese que con el “si quiero” a Aitor le hubiese vuelto a decir “Lucas, adiós” mientras salía de su casa y de su vida. Y recordarlo duele, joder como duele.
Sigue mirándola extasiado mientras recuerda una frase que leyó tiempo atrás “Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos” Por que si de algo esta seguro es de que la ama mas que a su propia vida sin poder hacer nada para remediarlo y sabe que seguirá amándola por el resto de sus días, aunque querría, y ahora mas que nunca, arrancársela del corazón, sacársela de la cabeza, olvidarse de su risa, de su aroma, de su nombre... desterrarla de su vida y seguir subsistiendo como había hecho en los dos últimos años. Sin ser dichoso pero tampoco desgraciado. Imaginándola feliz pero deseando inconcientemente que no lo hubiese olvidado, que también lo siguiese amando.
Irritado se masajea las sienes violentamente, irremediablemente, sus pensamientos lo llevan hasta Aitor y unos celos salvajes, atormentados, furiosos, lo corroen por dentro… noche tras noche, cuando llega el sueño, que no el descanso, miles de imágenes se le atropellan tras los ojos cerrados. Absurdos y malignos sueños de amor, de deseo, de sexo, en los cuales ellos eran los protagonistas, lo despiertan empapado en sudor, gritando su nombre en la desesperación de la noche.
Quizás como dijo ella, su relación ahora es enfermiza y por el bien de los tres, o mas bien de los dos, no puede olvidar que Aitor es su hermano y una victima inocente de los juegos del destino, lo mejor seria dejarla ir, darle el divorcio y olvidar que alguna vez fueron todo el uno para el otro, que alguna vez se prometieron amarse por y para siempre. Si seguramente eso será lo mejor, y debe hacerlo aunque se le vaya la vida en ello.
Intenta irse sin que ella note su presencia, pero no puede hacerlo sin mirarla una última vez, cuando despacio una lágrima deslizándose por su mejilla resplandece brillante a la luz de la luna. Aun permanece con los ojos cerrados pero es obvio que esta llorando…
Lu: Son esas las lagrimas de felicidad de la futura señora Carrasco? - No quiere herirla pero el despecho es mas fuerte que el.
Sa: -Da un brinco sobresaltada, que demonios hace Lucas ahí y cuando llego- Que quieres Lucas? -se seca las lagrimas con el dorso de la mano- No estoy de humor para tus jueguecitos así que déjame en paz!!!!
Lu: Uyyyy, esta de mal humor mi cuñadita!!! -se va acercando lentamente- No te divertiste en la fiesta? No te gustaron tus regalos?
Sa: Vete a la mierda, quieres!!!!!
Lu: Y digo yo cuñadita, no deberías estar celebrando tu compromiso- con presteza mete la mano en el agua y agarra la suya para mostrarle el anillo que luce en el dedo- con el afortunado?
Sa: Y quien te dice a ti que ya no celebre? -se suelta la mano bruscamente- acaso quieres que te haga un reporte?
Lu: No gracias, nunca fuiste buena mentirosa!!! Y no me interesan las hazañas sexuales de mi hermanito… cuñadita!
Sa: Y tu, no deberías estar con tu modelito? Por lo que recuerdo eras insaciable! -se arrepiente de sus palabras en el mismo instante de pronunciarlas.
Lu: Y recuerdas muy a menudo Sara? Comparas cual de los dos te hace sentir mas placer, con cual de los dos tienes los orgasmos mas intensos, cual de los dos te fo…
Sa: Maldito, cabrón, hijo de puta, -se pone de pie indignada y sale del jacuzzi, dejándolo a el sin respiración, al ver las diminutas gotas de agua resbalando por su cuerpo semidesnudo - no tengo por que escuchar como me insultas… tu me dejaste Lucas, te fuiste, -le espeta golpeándolo con las manos en el pecho titiritando de rabia y de frio- te olvidaste de mi, te…
Lu: -le agarra las manos- Yo nunca te olvide Sara, Lo recuerdo todo y tu me persigues de dia y de noche… llevo tres años soñando contigo, Sara, sabes lo que es soñar cada maldita noche con tu cuerpo, con tus ojos, con tu boca - le acaricia los labios con los dedos apasionadamente y se acerca a ella hasta que sus rostros quedan pegados y entre sus labios apenas queda espacio, él respira profundamente su aroma y ella por un momento, embriagada por el olor de él, tiene que cerrar los ojos mareada.
Ambos saben que ya no hay marcha atrás y cuando sus bocas se encuentran nada que no sean ellos importa ya. El beso es rudo, feroz, ambos están dolidos, enfadados… Estos besos no les pertenecen a ninguno de los dos, son besos robados. Besos que pertenecen a otras bocas. Y Lucas con codicia, quiere robarle otro beso, y otro mas y otro… demostrarle que nadie puede besarla como el, que con nadie va a sentir nunca lo que con el... un hombre que la desea mas que a nada en el mundo, un hombre que sabe que ella es su otra mitad.
Jadeante separa su boca de la de ella esperando su reacción. Las manos de Sara se enlazan alrededor de su cuello acariciando su nuca y buscando su boca para devorarse el uno al otro sin ver, con los ojos cegados de placer, de lujuria, mientras que las manos de el acarician, anhelantes, su cuerpo desnudo, dejando regueros de fuego sobre su piel… ávidas vuelan por su espalda, acarician su cuello y bajan hasta sus pechos, abarcándolos con sus manos, provocando una vertiginosa reacción de su cuerpo mientras feroces escalofríos la recorren entera de arriba abajo haciendo que el beso y el deseo de Lucas se intensifiquen mas y mas y mas… excitada mete las manos bajo su camiseta y recorre con los dedos su abdomen y sus pectorales. Su lengua se pasea húmeda por su cuello y el lóbulo de su oreja devorándolo con verdadero frenesí, intentando perpetuar en su boca el exquisito sabor de su piel.
Ni un solo pensamiento racional tiene cabida en ese instante, tan solo las ganas de amarse hasta perder el sentido y quizás, volverse locos, importa. Y en ello ocupan cada fibra de sus cuerpos, cada neurona de sus cerebros, cada latido de sus corazones.
Siguen devorándose, chupándose, lamiéndose, amándose, que la camiseta de Lucas cae al suelo junto el bikini de ella. La visión de sus pechos desnudos los trastorna y a pesar de no ser la primera vez que ambos se admiran, eso no disminuye ni un ápice el grado de excitación y deseo. La pasión es tal que las piernas dejan de sostenerlos, tanto es el deseo que apenas pueden mantenerse en pie así que, arrebatados, caen sobre una tumbona cercana.
Lucas comienza a besar voraz, hambriento, los pechos de ella mientras ella gime, extasiada, intensamente de placer, mientras busca en su pantalón, el objeto de su masculinidad enloqueciéndolo con sus caricias hasta hacerlo perder el sentido, arrancándole un gemido profundo…….
No pueden esperar más, todo su ser vibra intensamente de deseo, y sin más preámbulos, entra en ella plenamente, llenándola toda… Lucas se mueve acoplándola a él con profundidad, en un ir y venir cada vez más intenso, mas urgente…. que los enloquece… que los desatina….
Ella llega antes al éxtasis, gritando su nombre, gimiendo y suplicando más. Un orgasmo que Lucas acoge quieto, jadeante, orgulloso, disfrutando plenamente de la sensación de verla gozar de placer... e inmediatamente retoma los movimientos que lo llevan a el, también, a la sublimación de los sentidos, mientras susurra su nombre enfebrecido…. Sara…. Sara…. Sara….
Permanecen abrazados cada uno sumido en sus propios pensamientos mientras se van normalizando sus respiraciones. Las emociones vividas son tan intensas que Sara no puede evitar que las lágrimas desborden sus ojos y resbalen por sus mejillas de forma casi convulsiva. Llora de pena, de vergüenza, de rabia, de odio… llora por lo que pudo haber sido y no fue, por el futuro, por el pasado, por la crueldad del destino… llora por Aitor, por Lucas y por ella misma… llora por que sabe que jamás va a querer a nadie como lo quiere a el y llora por que nunca van a poder perdonarse el daño que se han hecho…
Pero Lucas no sabe por que llora y lentamente recoge el albornoz del suelo y se lo entrega sin mirarla siquiera… se termina de vestir abatido, se sienta a su lado y la coge del mentón mientras le limpia una lagrima con el pulgar….
Lu: No llores por favor, no soporto verte llorar -ella se muerde los labios intentado evitar el llanto- Lo siento Sara, siento haberme portado como una cabrón… Siento el daño que te he hecho… No llores por favor… te prometo que a partir de hoy no te voy a molestar, no vas a volver a verme… Y voy a firmar los papeles del divorcio… Lo que había entre nosotros se acabo hace mucho y yo no quiero joderte la vida otra vez… -Ella no puede dejar de llorar y el se levanta apesumbrado- Lo siento.
Ve alejarse, mientras llora, abrazada a sus piernas como cuando era una niña, al amor de su vida, al príncipe azul de sus sueños oyendo como su alma se resquebraja en su pecho y las gotas de lluvia mojan su cara.
Esta enfadada, Nó! mas bien se la llevan los demonios… esta sumamente cabreada., con Lucas, con Aitor, con Tomas, con el mundo…Maldita sea!!!!!!
Policía????? Policía????? Quien coño le había metido en la cabeza a Aitor la idea de convertirse en policía? Lucas??? Su padre? Su abuelo? Su suegro y futuro suegro????? Acaso se habían vuelto todos locos? Y no era esa toda la sorpresa que su novio le tenia preparada para esa noche, noooo, que va!!!!! Se iba tres meses a la academia…Tres meses???? Tres meses a la academia de policía… y no el próximo año cuando terminase la universidad, nooooo, a la semana siguiente…Ahora además de querer ser abogado, también quería trabajar en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y para eso tenia que pasar por la academia…. Estaba claro…. Alguien le había hecho un lavado de cerebro a Aitor y estaba casi segura de quien había sido el artífice de ello. Lucas Fernández, ahora Lucas Carrasco, maldita fuese su estampa!!!!!!
Lucas…Mal nacido, desgraciado…. El lo sabía, sabia que Aitor iba a darle la noticia de la academia esa noche, de ahí su sonrisa traviesa, maliciosa, despectiva… Cobarde!!!!!
Aunque esa sonrisa no le duro mucho, le duro, justamente, hasta que movida por el cabreo, los celos y el despecho había aceptado convertirse en la señora Carrasco justo delante de todos los invitados…Acaso se había vuelto loca ella también?
Por enésima vez coloca la almohada bajo su cabeza poniendo especial atención en no despertar a Aitor. No ocurre muy a menudo pero cuando este bebe, se pone especialmente cariñoso y no puede hacer el amor con su novio teniendo en la mente la mirada acusadora y atormentada de Lucas. No puede, no así, sintiéndose terriblemente desleal e infame.
La mirada de este, en el momento en que ella acepto convertirse en la esposa de Aitor, a pesar de su minuto de triunfo, le remuerde la conciencia sin poder evitarlo, se siente culpable, avergonzada, traidora y al albergar todos esos sentimientos por culpa de Lucas, también enojada e irritada consigo misma.
Estaba decidida a que la petición de mano por parte de Aitor no tuviese lugar. Había hecho todo lo humanamente posible para que esta no se produjese, salvo darle plantón, que igual habría sido lo mas inteligente pero también lo mas cobarde. Y de lo cual Lucas se habría reído hasta la saciedad.
Kira, a la cual había arrastrado hasta allí y de la que no se había separado en ningún momento, con la patética excusa de que esta no conocía a nadie, no le había servido en su propósito de ignorar a Lucas. Y este en vez de socorrerla en lo que era un problema de ambos, mientras ella esquivaba a Aitor, el se dedicaba a coquetear con Cocó, descaradamente, a la vez que con una sonrisa burlona observaba sus estúpidas artimañas. Tretas utilizadas para intentar salir del atolladero en donde los dos estaban metidos y en el cual el se había negado rotundamente a ayudarla.
No se habían visto desde el día en que ella encontró la foto de la boda en su despacho, Lucas no había intentado ponerse en contacto con ella y ella había rehusado volver a pedirle ayuda. Ya había quedado patente la poca disponibilidad de su marido a ayudarla, así que pasara lo que pasara no iba a volver a humillarse ante el nunca más. Si no quería darle el divorcio, ya se las apañaría para casarse por algún rito hindú o jamaicano o algo de eso, si al final no le quedaba otro remedio, no lo había hecho Alejandro Sanz, pues lo mismo.
Los pensamientos sin ningún orden, ni concierto, se le arremolinan en la cabeza. Los ronquidos de Aitor, que nunca antes la habían molestado, la sacan de sus casillas. Si no fuese por que Kira se había marchado con Jimmie, que había venido a buscarla, se habría ido a su casa con ella, o sola, pero no, sucumbió a la petición de Aitor y subió a la suite que este había reservado para la ocasión, sabiendo que en el estado en él que estaba se dormiría enseguida y por fin ella podría descansar. Estúpida ingenua.
Vuelve a colocar la almohada enfadada, es obvio que en el estado de nervios en que se encuentra no va a poder dormir en toda la noche. El corazón le late en las sienes y la sangre le hierve en las venas. No puede seguir acostada ahí sin poder dormir, pero tampoco puede marcharse a casa a esa hora. Tiene que buscar algo que la ayude a calmar la tensión nerviosa que la angustia, algo que no implique matar a nadie, Pero que?
Vuelve a colocar la almohada y de pronto, una interesante idea se le pasa por la cabeza, así que sin hacer ruido se mete en el baño y sale minutos después ataviada con el albornoz blanco del hotel, un pequeño neceser en la mano y zapatillas. Seguro que el agua caliente del jacuzzi la ayuda a calmarse.
El pasillo del hotel está vacío y mientras camina por la mullida moqueta se replantea la idea, desechando enseguida renunciar a ella. Quizás sea una temeridad lo que esta haciendo, pero sin tiempo a arrepentirse coge el ascensor y acciona el botón del ultimo piso.
La azotea esta en penumbras, tan solo iluminada por las luces de la piscina y unos tenues focos alumbrando hacia el ascensor. Es una suerte para ella que esta noche no haga mucho calor. Probablemente de ser así, estaría llena de gente deseosa de seguir la diversión, y estar con gente es lo menos que le apetece en estos momentos. Es inaudito, acaba de comprometerse y debería sentirse feliz y dichosa pero al contrario se siente muy, muy desdichada.
Camina tranquila y silenciosa por el borde de la piscina, sorteando la fila de tumbonas dispuestas a los lados de la misma, sopesando la idea de sumergirse en ella, hasta que llega al jacuzzi, situado a unos metros de esta. Despacio sumerge la mano en el agua caliente anticipándose a la sensación de bienestar. No hace frió pero aun así siente como se le eriza la piel al desprenderse del albornoz y quedarse tan solo con un minúsculo bikini rosa. Lentamente sube los peldaños del jacuzzi y se sumerge en el dejando que el agua templada calme un poco su alterado estado de nervios, se sienta despacio y con sumo cuidado apoya la nuca en el borde de este, cerrando débilmente los ojos, intentando relajarse, sin saber, ni sospechar siquiera que no esta sola y unos ávidos ojos negros la observan deseosos, furiosos y apasionados.
Permanece sentada, quieta, con los ojos cerrados, concentrada en las burbujas y la oscilación del agua alrededor de su cuerpo, y aunque parezca mentira se esta poniendo mas y mas nerviosa por momentos. Donde demonios había leído ella que los jacuzzi relajaban, si el sonido de las burbujas la esta poniendo histérica, mas aun si cabe.
Estirando el pie, aun con los ojos cerrados, desconecta las burbujas, y el silencio, roto ahora tan solo por su respiración, le parece lo más placentero que ha escuchado en años. El agua, apacible ahora, le proporciona a el, que la observa en silencio, oculto en las sombras, una clara visión de su cuerpo bañado por la intensa luz de la luna llena.
Tiene que reconocerse a si mismo que ninguna mujer, ninguna de las tantas que han pasado por su cama le hace sentir lo que ella. Ella es la única que le alborota los sentidos, la única que con tan solo una mirada hace que la desee aun por encima de sus principios, de su honor, de su vida. En definitiva, la única que puede llevarlo al cielo o al infierno… donde ahora mismo se encuentra.
El “si quiero” que le dio a Aitor, esa noche, se le clavan como puñales en el alma. Por segunda vez en su vida con tan solo dos palabras ella lo destroza sin miramientos. Siente, esta noche, al igual que lo sintió esa noche, hace ya tanto tiempo, que la ha perdido. Pareciese que con el “si quiero” a Aitor le hubiese vuelto a decir “Lucas, adiós” mientras salía de su casa y de su vida. Y recordarlo duele, joder como duele.
Sigue mirándola extasiado mientras recuerda una frase que leyó tiempo atrás “Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos” Por que si de algo esta seguro es de que la ama mas que a su propia vida sin poder hacer nada para remediarlo y sabe que seguirá amándola por el resto de sus días, aunque querría, y ahora mas que nunca, arrancársela del corazón, sacársela de la cabeza, olvidarse de su risa, de su aroma, de su nombre... desterrarla de su vida y seguir subsistiendo como había hecho en los dos últimos años. Sin ser dichoso pero tampoco desgraciado. Imaginándola feliz pero deseando inconcientemente que no lo hubiese olvidado, que también lo siguiese amando.
Irritado se masajea las sienes violentamente, irremediablemente, sus pensamientos lo llevan hasta Aitor y unos celos salvajes, atormentados, furiosos, lo corroen por dentro… noche tras noche, cuando llega el sueño, que no el descanso, miles de imágenes se le atropellan tras los ojos cerrados. Absurdos y malignos sueños de amor, de deseo, de sexo, en los cuales ellos eran los protagonistas, lo despiertan empapado en sudor, gritando su nombre en la desesperación de la noche.
Quizás como dijo ella, su relación ahora es enfermiza y por el bien de los tres, o mas bien de los dos, no puede olvidar que Aitor es su hermano y una victima inocente de los juegos del destino, lo mejor seria dejarla ir, darle el divorcio y olvidar que alguna vez fueron todo el uno para el otro, que alguna vez se prometieron amarse por y para siempre. Si seguramente eso será lo mejor, y debe hacerlo aunque se le vaya la vida en ello.
Intenta irse sin que ella note su presencia, pero no puede hacerlo sin mirarla una última vez, cuando despacio una lágrima deslizándose por su mejilla resplandece brillante a la luz de la luna. Aun permanece con los ojos cerrados pero es obvio que esta llorando…
Lu: Son esas las lagrimas de felicidad de la futura señora Carrasco? - No quiere herirla pero el despecho es mas fuerte que el.
Sa: -Da un brinco sobresaltada, que demonios hace Lucas ahí y cuando llego- Que quieres Lucas? -se seca las lagrimas con el dorso de la mano- No estoy de humor para tus jueguecitos así que déjame en paz!!!!
Lu: Uyyyy, esta de mal humor mi cuñadita!!! -se va acercando lentamente- No te divertiste en la fiesta? No te gustaron tus regalos?
Sa: Vete a la mierda, quieres!!!!!
Lu: Y digo yo cuñadita, no deberías estar celebrando tu compromiso- con presteza mete la mano en el agua y agarra la suya para mostrarle el anillo que luce en el dedo- con el afortunado?
Sa: Y quien te dice a ti que ya no celebre? -se suelta la mano bruscamente- acaso quieres que te haga un reporte?
Lu: No gracias, nunca fuiste buena mentirosa!!! Y no me interesan las hazañas sexuales de mi hermanito… cuñadita!
Sa: Y tu, no deberías estar con tu modelito? Por lo que recuerdo eras insaciable! -se arrepiente de sus palabras en el mismo instante de pronunciarlas.
Lu: Y recuerdas muy a menudo Sara? Comparas cual de los dos te hace sentir mas placer, con cual de los dos tienes los orgasmos mas intensos, cual de los dos te fo…
Sa: Maldito, cabrón, hijo de puta, -se pone de pie indignada y sale del jacuzzi, dejándolo a el sin respiración, al ver las diminutas gotas de agua resbalando por su cuerpo semidesnudo - no tengo por que escuchar como me insultas… tu me dejaste Lucas, te fuiste, -le espeta golpeándolo con las manos en el pecho titiritando de rabia y de frio- te olvidaste de mi, te…
Lu: -le agarra las manos- Yo nunca te olvide Sara, Lo recuerdo todo y tu me persigues de dia y de noche… llevo tres años soñando contigo, Sara, sabes lo que es soñar cada maldita noche con tu cuerpo, con tus ojos, con tu boca - le acaricia los labios con los dedos apasionadamente y se acerca a ella hasta que sus rostros quedan pegados y entre sus labios apenas queda espacio, él respira profundamente su aroma y ella por un momento, embriagada por el olor de él, tiene que cerrar los ojos mareada.
Ambos saben que ya no hay marcha atrás y cuando sus bocas se encuentran nada que no sean ellos importa ya. El beso es rudo, feroz, ambos están dolidos, enfadados… Estos besos no les pertenecen a ninguno de los dos, son besos robados. Besos que pertenecen a otras bocas. Y Lucas con codicia, quiere robarle otro beso, y otro mas y otro… demostrarle que nadie puede besarla como el, que con nadie va a sentir nunca lo que con el... un hombre que la desea mas que a nada en el mundo, un hombre que sabe que ella es su otra mitad.
Jadeante separa su boca de la de ella esperando su reacción. Las manos de Sara se enlazan alrededor de su cuello acariciando su nuca y buscando su boca para devorarse el uno al otro sin ver, con los ojos cegados de placer, de lujuria, mientras que las manos de el acarician, anhelantes, su cuerpo desnudo, dejando regueros de fuego sobre su piel… ávidas vuelan por su espalda, acarician su cuello y bajan hasta sus pechos, abarcándolos con sus manos, provocando una vertiginosa reacción de su cuerpo mientras feroces escalofríos la recorren entera de arriba abajo haciendo que el beso y el deseo de Lucas se intensifiquen mas y mas y mas… excitada mete las manos bajo su camiseta y recorre con los dedos su abdomen y sus pectorales. Su lengua se pasea húmeda por su cuello y el lóbulo de su oreja devorándolo con verdadero frenesí, intentando perpetuar en su boca el exquisito sabor de su piel.
Ni un solo pensamiento racional tiene cabida en ese instante, tan solo las ganas de amarse hasta perder el sentido y quizás, volverse locos, importa. Y en ello ocupan cada fibra de sus cuerpos, cada neurona de sus cerebros, cada latido de sus corazones.
Siguen devorándose, chupándose, lamiéndose, amándose, que la camiseta de Lucas cae al suelo junto el bikini de ella. La visión de sus pechos desnudos los trastorna y a pesar de no ser la primera vez que ambos se admiran, eso no disminuye ni un ápice el grado de excitación y deseo. La pasión es tal que las piernas dejan de sostenerlos, tanto es el deseo que apenas pueden mantenerse en pie así que, arrebatados, caen sobre una tumbona cercana.
Lucas comienza a besar voraz, hambriento, los pechos de ella mientras ella gime, extasiada, intensamente de placer, mientras busca en su pantalón, el objeto de su masculinidad enloqueciéndolo con sus caricias hasta hacerlo perder el sentido, arrancándole un gemido profundo…….
No pueden esperar más, todo su ser vibra intensamente de deseo, y sin más preámbulos, entra en ella plenamente, llenándola toda… Lucas se mueve acoplándola a él con profundidad, en un ir y venir cada vez más intenso, mas urgente…. que los enloquece… que los desatina….
Ella llega antes al éxtasis, gritando su nombre, gimiendo y suplicando más. Un orgasmo que Lucas acoge quieto, jadeante, orgulloso, disfrutando plenamente de la sensación de verla gozar de placer... e inmediatamente retoma los movimientos que lo llevan a el, también, a la sublimación de los sentidos, mientras susurra su nombre enfebrecido…. Sara…. Sara…. Sara….
Permanecen abrazados cada uno sumido en sus propios pensamientos mientras se van normalizando sus respiraciones. Las emociones vividas son tan intensas que Sara no puede evitar que las lágrimas desborden sus ojos y resbalen por sus mejillas de forma casi convulsiva. Llora de pena, de vergüenza, de rabia, de odio… llora por lo que pudo haber sido y no fue, por el futuro, por el pasado, por la crueldad del destino… llora por Aitor, por Lucas y por ella misma… llora por que sabe que jamás va a querer a nadie como lo quiere a el y llora por que nunca van a poder perdonarse el daño que se han hecho…
Pero Lucas no sabe por que llora y lentamente recoge el albornoz del suelo y se lo entrega sin mirarla siquiera… se termina de vestir abatido, se sienta a su lado y la coge del mentón mientras le limpia una lagrima con el pulgar….
Lu: No llores por favor, no soporto verte llorar -ella se muerde los labios intentado evitar el llanto- Lo siento Sara, siento haberme portado como una cabrón… Siento el daño que te he hecho… No llores por favor… te prometo que a partir de hoy no te voy a molestar, no vas a volver a verme… Y voy a firmar los papeles del divorcio… Lo que había entre nosotros se acabo hace mucho y yo no quiero joderte la vida otra vez… -Ella no puede dejar de llorar y el se levanta apesumbrado- Lo siento.
Ve alejarse, mientras llora, abrazada a sus piernas como cuando era una niña, al amor de su vida, al príncipe azul de sus sueños oyendo como su alma se resquebraja en su pecho y las gotas de lluvia mojan su cara.
Doble Mascara, 11º
Sigue dándole vueltas a la cabeza mientras los minutos pasan lentamente, uno tras otro y tras otro más. Espera impaciente, mientras camina por el despacho en círculos, a que Lucas vuelva para decirle que ya puede salir, marcharse, sin que Gonzalo la vea, pero hace ya más de quince minutos que fue y este no regresa. Sin saber muy bien como, deja de caminar y acerca hasta la silla donde se deja caer enfadada. Le hierve la sangre de rabia y de celos, seria posible que se hubiese olvidado que ella seguía en su despacho. Mira su reloj nuevamente, los minutos siguen pasando y Lucas no aparece, Su cabreo se acrecienta por momentos y sin pensárselo abre el primer cajón de la mesa y se pone a curiosear su contenido. Esta tan concentrada curioseando que de un cajón pasa al siguiente. No hay nada interesante, salvo dossier y archivos que obviamente no le producen ningún interés, pero al abrir al tercer cajón, siente como su corazón, por un breve espacio de tiempo, se le para en el pecho. Para su infortunio se ve a si misma mirándose sonriente desde una foto de su boda. Confundida coge la foto en sus manos y la mira aturdida. Por que guarda Lucas la foto de su boda. Por que si según el había sido un error, una gilipoyes.
Movida por un hilo invisible, cual marioneta, pasea sus dedos lenta y dulcemente por la imagen de Lucas, contemplándolo extasiada, habían sido tan felices esos días, se habían querido tanto. Inconcientemente abraza la foto contra su pecho mientras una lágrima furtiva resbala por su mejilla, y los recuerdos de su boda se le presentan nítidos ante sus ojos cerrados.
“Bajaron al ayuntamiento caminando pues apenas eran unas cuantas calles las que había de distancia. Primero habían salido Ramona con dos de sus hijas y yernos acompañando a Lucas junto a algunas vecinas que también lo conocían desde niños. Recuerda que intento asomarse por encima de los hombros de Guillermo y de Luís, el que iba ser su padrino para intentar ver a Lucas porque las ansias la estaban devorando, pero estos no se lo permitieron y cómo eran muchos más altos que ella, tampoco le costó ningún esfuerzo. Al llegar al ayuntamiento ya hacia más de veinte minutos que Lucas la esperaba en la sala donde iba a tener lugar el enlace. Apenas se percato de su traje oscuro, ni de su camisa verde agua, porque al instante sus ojos quedaron atrapados en su mirada. Al que iba a convertirse en su marido los ojos le brillaban embriagados de felicidad y la sonrisa de su rostro era plena cuando Luís la dejo en sus brazos. El padrino, cómo supieron más tarde, dudo un momento en decirle a Lucas que la cuidara y la amara pero al ver la forma en que ambos se miraban entendió que no hacia falta, Era obvio que ella, Sara, no podía estar en mejores manos, pues Lucas, de ahora en adelante, viviría por y para su niña, cómo él la llamaba.
Todos se sentaron y la ceremonia dio comienzo. El hecho de que el alcalde fuese primo de la madrina, permitió que pudiesen decir los votos que normalmente en las bodas civiles no se decían. Las manos les temblaban a ambos por igual y en el momento de ponerse los anillos, proclamar su amor y sus promesas de futuro, también a ambos se les quebró la voz por igual…”
Jamás aunque viviese mil años podría olvidar lo que sintió al oír a Lucas declararle su amor….
“Yo Lucas, te tomo Sara por esposa, porque te amo y sé que por el resto de mis días voy a seguir amándote, prometo que te cuidare y te protegeré, de todo y de todos los que intenten dañarte durante todos los días de mi vida y guardaré tu mirada llena de ilusiones, clara y placentera, para no olvidar nunca que a partir de hoy tú ya eres mía...”
Luchando contra las lágrimas que pugnan por salir de sus ojos, la puerta se abre de pronto, sobresaltándola, y Lucas entra nuevamente en el despacho. Trae cara de pocos amigos…aunque lo disimule bien ante ella, o eso intente hacer con todas sus fuerzas, la idea de que Aitor le pida que se convierta en su esposa, le revuelve las entrañas.
Lu: Tienes que irte… He dejado a Gonzalo con Cocó en el bar de enfrente… pero en cualquier momento vuelven…. te acompañare al parking… vamos!
Sa: -El simple hecho de oírlo nombrar a Cocó la enfurece y la saca del trance de nostalgia que hasta ese instante la embargaba- Y esas prisas? No te preocupes.… Gonzalo quiere demasiado a mi tía… nunca le seria infiel… ni siquiera con esa…
Lu: Con lo de esa te refieres a Cocó? –una sonrisa burlona asoma a su rostro.
Sa: De quien estamos hablando?
Lu: Pues te equivocas… es ella la que nunca se iría con Gonzalo, ni con ningún otro tío. –lo dice seguro de sus palabras, convencido de lo que esta diciendo.
Sa: Qué seguro estás, no? A ver si te vas a llevar una sorpresa…
Lu: Cómo la que me llevé contigo? No te preocupes… no tengo más hermanos… –le habla muy cerca de su cara aún cuando ella sigue sentada- cuñadita…
Sa: No me llames así!! –Cierra su manos hasta que siente como los dedos se le clavan en las palmas de las manos –No lo hagas!!!!
Lu: Pues deja a Aitor!!!! –cómo si la conversación le aburriese se encoge de hombros indiferente- Mientras sigas con él vas a ser mi cuñadita, te guste o no… te vas o qué?
Sa: Le pediste a Gonzalo que no me hablase de ti?
Lu: No, ¿por qué iba a hacer eso…?
Sa: ¿Cuánto hace que sabe que estás aquí?
Lu: Hace unos dos meses… tuvimos una colaboración con la comisaría de San Antonio, lo llame y le conté todo.
Sa: ¿Por qué no me lo ha contado? Por que ha actuado igual que mi abuelo?
Lu: Porque ninguno quiere estropearte tu maravillosa relación, con un… espera…. ¿Cómo era? –hace cómo si intentara recordar aunque no le hace falta, lleva esas palabras grabadas a fuego en su mente- Ah si…. Con un chico de tu edad, con un brillante y prometedor futuro que además te adora, al que adoras y con el que vas a casarte
Sa: ¿Qué? –Hace ademán de levantarse pero se sienta inmediatamente- Yo no voy a….
Lu: Pues deberías decírselo a Aitor…. Él se lo contó a Silvia, Silvia a Gonzalo y Gonzalo a mí…. Todo lo demás es cosecha de tu abuelo.
Sa: Dios! –ansiosa se lleva las manos a la cabeza- Lucas que vamos a hacer con la fiesta? No podemos permit….
Lu: Yo no voy a hacer nada… -le duele verla desesperada pero los celos son mas fuertes que él mismo- ya te lo he dicho Sara, ese no es mi problema.
Sa: Es de los dos!!! ¿Por qué no lo entiendes?????
Lu: No…. No yo no tengo ningún problema… no soy yo quien va a cometer un delito Sara…. Porque la bigamia es un delito… lo sabias?
Sa: Pues dame el divorcio de una maldita vez!!!!!
Lu: No… -enfatiza su negativa, negando con la cabeza- en la puta vida!
Sa: Pero por qué no Lucas? –Está al borde de las lagrimas- Tú tienes a Cocó y…
Lu: No es lo mismo.
Sa: No te entiendo!
Lu: ¿Qué no entiendes Sara?
Sa: No te entiendo a ti… ¿qué diablos quieres de mí? – sin darse cuenta ninguno de los dos la conversación ha ido subiendo de tono y con ella también los ánimos. Sin advertir siquiera lo que hace, Sara se pone de pie y la foto de la boda cae de su regazo.
Lu: ¿Qué haces Sara? –La mira incrédulo sin poder creer que ella se haya atrevido a hurgar en sus cajones- ¿Qué demonios haces con eso?
Sa: Es de nuestra boda…
Lu: Ya lo se…. por si no te has dado cuenta, estaba en MI cajón… en MI escritorio… en MI despacho… en MI comisaría…
Sa: ¿Por qué la guardas Lucas? Deberías odiar ese día…
Lu: Y lo odio Sara…. Odio la hipocresía con la que me prometiste amarme…. Lo recuerdas Sarita…recuerdas lo que me juraste?
Sa: No… no lo recuerdo….. ¿Por qué habría de hacerlo?
Lu: No te creo, sé que lo recuerdas…-habla casi contra su boca pronunciando cada una de las palabras de sus votos matrimoniales- “Yo Sara, te tomo Lucas por esposo, para amarte y acompañarte por que ese ha sido siempre mi destino. Hoy me entrego a ti, sabiendo que la magia de nuestro amor es caminar juntos, en las buenas y en las malas, en la prosperidad y en la adversidad. Yo quiero ser tu compañera y que tú seas mi compañero todos los días de mi vida…. TODOS…LOS… DÍAS… DE… MI… VIDA… SARA… eso dijiste antes de ponerme la alianza en el dedo –cierra los ojos compungido recordando mientras con suavidad, atrapa su mano e involuntariamente se la lleva hasta los labios para besarle la palma de la mano en una caricia sensual- Lucas esta alianza que hoy te entrego, simboliza nuestro Amor y nuestra Unión. Desde Ahora somos uno sólo, porque yo soy tú; porque tú eres yo, y nada ni siquiera la muerte nos podrá…
Sa: Te fuiste Lucas…tú te fuiste!!!!! -le grita, mientras aparta la mano enfadada, sin importarle donde se encuentran ni quien pueda oírles, solo preocupada por el dolor y la rabia que siente.
Lu: Tú me dejaste… volviste a casa de tus papis cómo si ese día no hubiese existido... Desde que las cosas se pusieron feas te piraste… supongo que no te molaba nada ser la mujer de un puto segurata.
Sa: ¿Qué? ¿Qué coño me estas contando Lucas? yo solo quería estar contigo… Me importaba poco a que te dedicases…
Lu: Si claro… por eso pretendes casarte con un futuro abogado…. Porque te importaba poco… no te jode!
Sa: ¿Crees que me fui por que tú ya no eras policía? –perpleja se deja caer en la silla, jamás pensó que Lucas pudiese sacar esa absurda conclusión.
Lu: A las pruebas me remito… desde que volví a la comisaría te echaste otra vez en mis brazos. De un día para otro no te volvió a importar lo que pensaran tus padres. Ni el hacerles daño…
Sa: Eso no es justo –los pensamientos se le agolpan en la cabeza, la incredulidad la supera por momentos- Yo solo quería que volvieses a la comisaría porque es lo que te hacia feliz.
Lu: ¿Entonces lo que no te gustó fue estar casada conmigo Sara? Es eso? ¿Qué querías? Que viviéramos siempre escondidos, que lleváramos nuestro matrimonio en secreto? Que me conformara con unos cuantos besos furtivos? ¿Eso querías?
Sa: No sé que quería, ¿vale? … no lo sé… quería ayudar a mis padres Lucas, que no se separaran, quería que todos fuésemos felices…
Lu: Todos menos yo… a mi pretendías esconderme cómo a un puto perro al que le das las sobras y mueve la cola agradecido.
Sa: Vete a la mierda Lucas –con paso decidido camina hacia la puerta, tiene que salir de ese despacho y le importa poco si alguien la ve.
Lu: Oye Sara –se detiene con la mano en el picaporte- tú estas segura de querer casarte con mi hermanito… mira que no hay nada más clandestino que un amante y a ti eso de la clandestinidad….
Sa: Aitor no es mi amante…
Lu: No Sarita… ni va a ser tu marido… No te preocupes que de eso me encargo yo.
Sa: No puedes hacerme eso….Tu ya no formas parte de mi vida… estás muerto!
Lu: Creo que me voy a divertir mucho en tu fiesta de compromiso… cuando me decías que era?
Sa: Te odio Lucas… te odio con todo mi alma!
Lu: Sabes que cuñadita…. El sentimiento es mutuo.
Sa: Pues dame el divorcio!!!!
Lu: No Sarita… En la puta vida…. Vas a seguir siendo mi mujer, te guste o no….
Sa: Si, pero también voy a seguir acostándome con Aitor…. Te guste o no!!!!!
Tras mirarlo, desafiante, durante un breve instante, sale por la puerta, cerrándola tras de si, mientras siente como algo se estrella contra esta. Los cristales hechos añicos quedan esparcidos encima de la foto del día más feliz de la vida de ambos a la vez que sus corazones permanecen sumidos en un mar de furia y de despecho mutuo.
Movida por un hilo invisible, cual marioneta, pasea sus dedos lenta y dulcemente por la imagen de Lucas, contemplándolo extasiada, habían sido tan felices esos días, se habían querido tanto. Inconcientemente abraza la foto contra su pecho mientras una lágrima furtiva resbala por su mejilla, y los recuerdos de su boda se le presentan nítidos ante sus ojos cerrados.
“Bajaron al ayuntamiento caminando pues apenas eran unas cuantas calles las que había de distancia. Primero habían salido Ramona con dos de sus hijas y yernos acompañando a Lucas junto a algunas vecinas que también lo conocían desde niños. Recuerda que intento asomarse por encima de los hombros de Guillermo y de Luís, el que iba ser su padrino para intentar ver a Lucas porque las ansias la estaban devorando, pero estos no se lo permitieron y cómo eran muchos más altos que ella, tampoco le costó ningún esfuerzo. Al llegar al ayuntamiento ya hacia más de veinte minutos que Lucas la esperaba en la sala donde iba a tener lugar el enlace. Apenas se percato de su traje oscuro, ni de su camisa verde agua, porque al instante sus ojos quedaron atrapados en su mirada. Al que iba a convertirse en su marido los ojos le brillaban embriagados de felicidad y la sonrisa de su rostro era plena cuando Luís la dejo en sus brazos. El padrino, cómo supieron más tarde, dudo un momento en decirle a Lucas que la cuidara y la amara pero al ver la forma en que ambos se miraban entendió que no hacia falta, Era obvio que ella, Sara, no podía estar en mejores manos, pues Lucas, de ahora en adelante, viviría por y para su niña, cómo él la llamaba.
Todos se sentaron y la ceremonia dio comienzo. El hecho de que el alcalde fuese primo de la madrina, permitió que pudiesen decir los votos que normalmente en las bodas civiles no se decían. Las manos les temblaban a ambos por igual y en el momento de ponerse los anillos, proclamar su amor y sus promesas de futuro, también a ambos se les quebró la voz por igual…”
Jamás aunque viviese mil años podría olvidar lo que sintió al oír a Lucas declararle su amor….
“Yo Lucas, te tomo Sara por esposa, porque te amo y sé que por el resto de mis días voy a seguir amándote, prometo que te cuidare y te protegeré, de todo y de todos los que intenten dañarte durante todos los días de mi vida y guardaré tu mirada llena de ilusiones, clara y placentera, para no olvidar nunca que a partir de hoy tú ya eres mía...”
Luchando contra las lágrimas que pugnan por salir de sus ojos, la puerta se abre de pronto, sobresaltándola, y Lucas entra nuevamente en el despacho. Trae cara de pocos amigos…aunque lo disimule bien ante ella, o eso intente hacer con todas sus fuerzas, la idea de que Aitor le pida que se convierta en su esposa, le revuelve las entrañas.
Lu: Tienes que irte… He dejado a Gonzalo con Cocó en el bar de enfrente… pero en cualquier momento vuelven…. te acompañare al parking… vamos!
Sa: -El simple hecho de oírlo nombrar a Cocó la enfurece y la saca del trance de nostalgia que hasta ese instante la embargaba- Y esas prisas? No te preocupes.… Gonzalo quiere demasiado a mi tía… nunca le seria infiel… ni siquiera con esa…
Lu: Con lo de esa te refieres a Cocó? –una sonrisa burlona asoma a su rostro.
Sa: De quien estamos hablando?
Lu: Pues te equivocas… es ella la que nunca se iría con Gonzalo, ni con ningún otro tío. –lo dice seguro de sus palabras, convencido de lo que esta diciendo.
Sa: Qué seguro estás, no? A ver si te vas a llevar una sorpresa…
Lu: Cómo la que me llevé contigo? No te preocupes… no tengo más hermanos… –le habla muy cerca de su cara aún cuando ella sigue sentada- cuñadita…
Sa: No me llames así!! –Cierra su manos hasta que siente como los dedos se le clavan en las palmas de las manos –No lo hagas!!!!
Lu: Pues deja a Aitor!!!! –cómo si la conversación le aburriese se encoge de hombros indiferente- Mientras sigas con él vas a ser mi cuñadita, te guste o no… te vas o qué?
Sa: Le pediste a Gonzalo que no me hablase de ti?
Lu: No, ¿por qué iba a hacer eso…?
Sa: ¿Cuánto hace que sabe que estás aquí?
Lu: Hace unos dos meses… tuvimos una colaboración con la comisaría de San Antonio, lo llame y le conté todo.
Sa: ¿Por qué no me lo ha contado? Por que ha actuado igual que mi abuelo?
Lu: Porque ninguno quiere estropearte tu maravillosa relación, con un… espera…. ¿Cómo era? –hace cómo si intentara recordar aunque no le hace falta, lleva esas palabras grabadas a fuego en su mente- Ah si…. Con un chico de tu edad, con un brillante y prometedor futuro que además te adora, al que adoras y con el que vas a casarte
Sa: ¿Qué? –Hace ademán de levantarse pero se sienta inmediatamente- Yo no voy a….
Lu: Pues deberías decírselo a Aitor…. Él se lo contó a Silvia, Silvia a Gonzalo y Gonzalo a mí…. Todo lo demás es cosecha de tu abuelo.
Sa: Dios! –ansiosa se lleva las manos a la cabeza- Lucas que vamos a hacer con la fiesta? No podemos permit….
Lu: Yo no voy a hacer nada… -le duele verla desesperada pero los celos son mas fuertes que él mismo- ya te lo he dicho Sara, ese no es mi problema.
Sa: Es de los dos!!! ¿Por qué no lo entiendes?????
Lu: No…. No yo no tengo ningún problema… no soy yo quien va a cometer un delito Sara…. Porque la bigamia es un delito… lo sabias?
Sa: Pues dame el divorcio de una maldita vez!!!!!
Lu: No… -enfatiza su negativa, negando con la cabeza- en la puta vida!
Sa: Pero por qué no Lucas? –Está al borde de las lagrimas- Tú tienes a Cocó y…
Lu: No es lo mismo.
Sa: No te entiendo!
Lu: ¿Qué no entiendes Sara?
Sa: No te entiendo a ti… ¿qué diablos quieres de mí? – sin darse cuenta ninguno de los dos la conversación ha ido subiendo de tono y con ella también los ánimos. Sin advertir siquiera lo que hace, Sara se pone de pie y la foto de la boda cae de su regazo.
Lu: ¿Qué haces Sara? –La mira incrédulo sin poder creer que ella se haya atrevido a hurgar en sus cajones- ¿Qué demonios haces con eso?
Sa: Es de nuestra boda…
Lu: Ya lo se…. por si no te has dado cuenta, estaba en MI cajón… en MI escritorio… en MI despacho… en MI comisaría…
Sa: ¿Por qué la guardas Lucas? Deberías odiar ese día…
Lu: Y lo odio Sara…. Odio la hipocresía con la que me prometiste amarme…. Lo recuerdas Sarita…recuerdas lo que me juraste?
Sa: No… no lo recuerdo….. ¿Por qué habría de hacerlo?
Lu: No te creo, sé que lo recuerdas…-habla casi contra su boca pronunciando cada una de las palabras de sus votos matrimoniales- “Yo Sara, te tomo Lucas por esposo, para amarte y acompañarte por que ese ha sido siempre mi destino. Hoy me entrego a ti, sabiendo que la magia de nuestro amor es caminar juntos, en las buenas y en las malas, en la prosperidad y en la adversidad. Yo quiero ser tu compañera y que tú seas mi compañero todos los días de mi vida…. TODOS…LOS… DÍAS… DE… MI… VIDA… SARA… eso dijiste antes de ponerme la alianza en el dedo –cierra los ojos compungido recordando mientras con suavidad, atrapa su mano e involuntariamente se la lleva hasta los labios para besarle la palma de la mano en una caricia sensual- Lucas esta alianza que hoy te entrego, simboliza nuestro Amor y nuestra Unión. Desde Ahora somos uno sólo, porque yo soy tú; porque tú eres yo, y nada ni siquiera la muerte nos podrá…
Sa: Te fuiste Lucas…tú te fuiste!!!!! -le grita, mientras aparta la mano enfadada, sin importarle donde se encuentran ni quien pueda oírles, solo preocupada por el dolor y la rabia que siente.
Lu: Tú me dejaste… volviste a casa de tus papis cómo si ese día no hubiese existido... Desde que las cosas se pusieron feas te piraste… supongo que no te molaba nada ser la mujer de un puto segurata.
Sa: ¿Qué? ¿Qué coño me estas contando Lucas? yo solo quería estar contigo… Me importaba poco a que te dedicases…
Lu: Si claro… por eso pretendes casarte con un futuro abogado…. Porque te importaba poco… no te jode!
Sa: ¿Crees que me fui por que tú ya no eras policía? –perpleja se deja caer en la silla, jamás pensó que Lucas pudiese sacar esa absurda conclusión.
Lu: A las pruebas me remito… desde que volví a la comisaría te echaste otra vez en mis brazos. De un día para otro no te volvió a importar lo que pensaran tus padres. Ni el hacerles daño…
Sa: Eso no es justo –los pensamientos se le agolpan en la cabeza, la incredulidad la supera por momentos- Yo solo quería que volvieses a la comisaría porque es lo que te hacia feliz.
Lu: ¿Entonces lo que no te gustó fue estar casada conmigo Sara? Es eso? ¿Qué querías? Que viviéramos siempre escondidos, que lleváramos nuestro matrimonio en secreto? Que me conformara con unos cuantos besos furtivos? ¿Eso querías?
Sa: No sé que quería, ¿vale? … no lo sé… quería ayudar a mis padres Lucas, que no se separaran, quería que todos fuésemos felices…
Lu: Todos menos yo… a mi pretendías esconderme cómo a un puto perro al que le das las sobras y mueve la cola agradecido.
Sa: Vete a la mierda Lucas –con paso decidido camina hacia la puerta, tiene que salir de ese despacho y le importa poco si alguien la ve.
Lu: Oye Sara –se detiene con la mano en el picaporte- tú estas segura de querer casarte con mi hermanito… mira que no hay nada más clandestino que un amante y a ti eso de la clandestinidad….
Sa: Aitor no es mi amante…
Lu: No Sarita… ni va a ser tu marido… No te preocupes que de eso me encargo yo.
Sa: No puedes hacerme eso….Tu ya no formas parte de mi vida… estás muerto!
Lu: Creo que me voy a divertir mucho en tu fiesta de compromiso… cuando me decías que era?
Sa: Te odio Lucas… te odio con todo mi alma!
Lu: Sabes que cuñadita…. El sentimiento es mutuo.
Sa: Pues dame el divorcio!!!!
Lu: No Sarita… En la puta vida…. Vas a seguir siendo mi mujer, te guste o no….
Sa: Si, pero también voy a seguir acostándome con Aitor…. Te guste o no!!!!!
Tras mirarlo, desafiante, durante un breve instante, sale por la puerta, cerrándola tras de si, mientras siente como algo se estrella contra esta. Los cristales hechos añicos quedan esparcidos encima de la foto del día más feliz de la vida de ambos a la vez que sus corazones permanecen sumidos en un mar de furia y de despecho mutuo.
Doble Mascara, 10º
Lucas, estas ahí…
Lo mira confundida, se ha quedado atónita, petrificada, confundida, estupefacta. De veras esa voz pertenece a quien ella cree que pertenece. No, no puede ser, no puede ser que esa persona este tras esa puerta buscando a Lucas. De seguro le esta jugando una mala pasada su subconsciente. Lo contrario seria imposible.
Lu: Joder!! –Se cabrea por la interrupción pero al instante la mira levantando las cejas, la situación lo divierte- Tenemos visita.
Sa: No puede ser… es…?
Lu: Claro que es!!! No vas a saludarlo?
Sa: Eres imbecil? Claro que no.
Lu: En serio no le vas a dar dos besitos al tito? –se ríe de su propia gracia- al tito… lo pillas?
Sa: Eres un capullo y un gilipoyas!
Mo: Lucas, estas? –hace ademán de abrir la puerta pero Lucas se lo impide mientras la mira interrogante esperando su reacción.
Sa: -Busca a la desesperada, y el lo nota, un lugar donde esconderse- Joder….
Lu: Debajo de la mesa… Me cago en la puta…. Escóndete de una vez!
El único sitio que encuentra para esconderse es, tal como le indica el, bajo la mesa, como mucho tiempo atrás Lucas, y ella misma, descubrieron, que en un despacho no hay más opciones que valgan. Apenas tarda unos segundos, tras recuperarse de la sorpresa, en desaparecer de su vista, pero en ese tiempo Lucas se ve obligado a bloquear la puerta con su cuerpo para que el visitante inesperado no pueda entrar.
Lu: -Por fin abre la puerta- Que pasa tío? –Se saludan con un cariñoso apretón de manos- Esta puerta se atasca…. Tengo que pedir que vengan a arreglarla.
Go: Que pasa? –le corresponde al saludo mientras mira a un lado y a otro del despacho- Si no fuese por que he visto a tu chica abajo, juraría que estabas teniendo un affaire amoroso aquí dentro…
Lu: Si claro, en la comisaría de su padre…. Crees que estoy loco?
Go: Joder, he oído hasta gemidos…
Lu: Tú tienes un problema ehhhhh….
Go: Que no joder…. Que he oído voces y gemidos… que lo podría jurar.
Lu: Pues como ves… estoy solito.
Go:-Gonzalo se encoje de hombros bastante seguro de lo que oyó- Y?
Lu: Pues que…. Espera… no pensaras que yo… que yo… estaba teniendo una fiestecita privada, no? Venga, no me estés jodiendo Montoya!
Go: He oído gemidos femeninos…. Creo que me estoy volviendo loco –Lucas asiente con la cabeza- Es la abstinencia tío… me esta matando… Seis meses de embarazo sin catarlo…. -suena tan abatido que Lucas se ríe de el sin disimular- Y dicen que a las mujeres les sube la libido, pues será a las demás, por que la de la mía esta por los suelos y mira que antes era una fiera en la cama, era apasionada, sensual….
Lu: Tú eres consciente de que estas hablando de mi ex-mujer, verdad? Y que por consiguiente puedo visionar tus palabras, no?
Go: Serás capullo! Pero mira…. Yo he imaginado a tu novia desnuda, así que… –se aleja un poco huyendo del supuesto enfado de Lucas, ante sus palabras, pero este no tiene lugar.
Lu: Si, tu y media España…. No te jode??? Es lo que tiene que tu chica salga en ropa interior en las revistas….
Go: Y te parece bien? –Esta flipando ante la actitud de Lucas- Joder macho… quien te ha visto y quien te ve!!!!
Lu: Gonzalo no soy su dueño… no ando fiscalizando lo que hace o deja de hacer…. Y deja de joderme o no te la presento…. No quieres conocerla?
Go: No se…. Si alguna vez, cuando vuelvas a ser Fernández, coincides con Silvia…. Le contaras que conocí a Cocó Luisan?
Lu: Por supuesto!!!! –Se alegra muchísimo de que ellos sean felices- será lo primero que haga.
Go: Entonces si!!!! –Van saliendo del despacho entre risas- Oye, y por que me pegaste la negra anoche…
Lu: Tío, En dos meses que hace que fui a dar contigo -lo dice con toda la intención para que Sara lo oiga- es el primer miércoles que no jugamos al billar, Joder…. mi novia esta en Madrid…. Que esperabas?
Las voces se interrumpen cuando se cierra la puerta y despacio sale de debajo de la mesa, completamente aturdida, y se sienta en la silla sin ser consciente en realidad, de lo que esta haciendo. Jamás se le hubiese ocurrido que Gonzalo supiese del paradero de Lucas y mucho menos que fuesen tan amigos, tan coleguitas, tan…. cómplices.
Dos meses, dos meses hace que Gonzalo sabe que Lucas estaba en Madrid y no le había dicho nada a ella. Acaso pensó que no querría saberlo, o que no necesitaba saberlo.
Por un instante sonríe malévola, la idea de contarle a Silvia lo que de verdad piensa su marido de su forzada abstinencia, la seduce sobremanera. Su tía iba alardeando de lo admirablemente que Gonzalo llevaba su retiro sexual y seguro que no le gustaría saber con quien estaba en este momento.
Sopesa la idea, pero la desecha enseguida, le ha fastidiado ver a Gonzalo con Lucas y saber que el esta al tanto de la vida de su marido pero fastidiando a Silvia no va a sentirse mejor, además, le debe a su tía el apoyo que le dio cuando sus padres la internaron. Ella y Gonzalo se opusieron a la idea aunque finalmente no pudieron hacer nada para impedirlo.
Sigue dándole vueltas a la cabeza mientras los minutos pasan lentamente, uno tras otro y tras otro más. Espera impaciente, mientras camina por el despacho en círculos, a que Lucas vuelva para decirle que ya puede salir, marcharse, sin que Gonzalo la vea, pero hace ya más de quince minutos que fue y este no regresa. Sin saber muy bien como, deja de caminar y acerca hasta la silla donde se deja caer enfadada. Le hierve la sangre de rabia y de celos, seria posible que se hubiese olvidado que ella seguía en su despacho. Mira su reloj nuevamente, los minutos siguen pasando y Lucas no aparece, Su cabreo se acrecienta por momentos y sin pensárselo abre el primer cajón de la mesa y se pone a curiosear su contenido. Esta tan concentrada curioseando que de un cajón pasa al siguiente. No hay nada interesante, salvo dossier y archivos que obviamente no le producen ningún interés, pero al abrir al tercer cajón, siente como su corazón, por un breve espacio de tiempo, se le para en el pecho. Para su infortunio se ve a si misma mirándose sonriente desde una foto de su boda. Confundida coge la foto en sus manos y la mira aturdida. Por que guarda Lucas la foto de su boda. Por que si según el había sido un error, una gilipoyes.
Movida por un hilo invisible, cual marioneta, pasea sus dedos lenta y dulcemente por la imagen de Lucas, contemplándolo extasiada, habían sido tan felices esos días, se habían querido tanto. Inconcientemente abraza la foto contra su pecho mientras una lágrima furtiva resbala por su mejilla, y los recuerdos de su boda se le presentan nítidos ante sus ojos cerrados.
Lo mira confundida, se ha quedado atónita, petrificada, confundida, estupefacta. De veras esa voz pertenece a quien ella cree que pertenece. No, no puede ser, no puede ser que esa persona este tras esa puerta buscando a Lucas. De seguro le esta jugando una mala pasada su subconsciente. Lo contrario seria imposible.
Lu: Joder!! –Se cabrea por la interrupción pero al instante la mira levantando las cejas, la situación lo divierte- Tenemos visita.
Sa: No puede ser… es…?
Lu: Claro que es!!! No vas a saludarlo?
Sa: Eres imbecil? Claro que no.
Lu: En serio no le vas a dar dos besitos al tito? –se ríe de su propia gracia- al tito… lo pillas?
Sa: Eres un capullo y un gilipoyas!
Mo: Lucas, estas? –hace ademán de abrir la puerta pero Lucas se lo impide mientras la mira interrogante esperando su reacción.
Sa: -Busca a la desesperada, y el lo nota, un lugar donde esconderse- Joder….
Lu: Debajo de la mesa… Me cago en la puta…. Escóndete de una vez!
El único sitio que encuentra para esconderse es, tal como le indica el, bajo la mesa, como mucho tiempo atrás Lucas, y ella misma, descubrieron, que en un despacho no hay más opciones que valgan. Apenas tarda unos segundos, tras recuperarse de la sorpresa, en desaparecer de su vista, pero en ese tiempo Lucas se ve obligado a bloquear la puerta con su cuerpo para que el visitante inesperado no pueda entrar.
Lu: -Por fin abre la puerta- Que pasa tío? –Se saludan con un cariñoso apretón de manos- Esta puerta se atasca…. Tengo que pedir que vengan a arreglarla.
Go: Que pasa? –le corresponde al saludo mientras mira a un lado y a otro del despacho- Si no fuese por que he visto a tu chica abajo, juraría que estabas teniendo un affaire amoroso aquí dentro…
Lu: Si claro, en la comisaría de su padre…. Crees que estoy loco?
Go: Joder, he oído hasta gemidos…
Lu: Tú tienes un problema ehhhhh….
Go: Que no joder…. Que he oído voces y gemidos… que lo podría jurar.
Lu: Pues como ves… estoy solito.
Go:-Gonzalo se encoje de hombros bastante seguro de lo que oyó- Y?
Lu: Pues que…. Espera… no pensaras que yo… que yo… estaba teniendo una fiestecita privada, no? Venga, no me estés jodiendo Montoya!
Go: He oído gemidos femeninos…. Creo que me estoy volviendo loco –Lucas asiente con la cabeza- Es la abstinencia tío… me esta matando… Seis meses de embarazo sin catarlo…. -suena tan abatido que Lucas se ríe de el sin disimular- Y dicen que a las mujeres les sube la libido, pues será a las demás, por que la de la mía esta por los suelos y mira que antes era una fiera en la cama, era apasionada, sensual….
Lu: Tú eres consciente de que estas hablando de mi ex-mujer, verdad? Y que por consiguiente puedo visionar tus palabras, no?
Go: Serás capullo! Pero mira…. Yo he imaginado a tu novia desnuda, así que… –se aleja un poco huyendo del supuesto enfado de Lucas, ante sus palabras, pero este no tiene lugar.
Lu: Si, tu y media España…. No te jode??? Es lo que tiene que tu chica salga en ropa interior en las revistas….
Go: Y te parece bien? –Esta flipando ante la actitud de Lucas- Joder macho… quien te ha visto y quien te ve!!!!
Lu: Gonzalo no soy su dueño… no ando fiscalizando lo que hace o deja de hacer…. Y deja de joderme o no te la presento…. No quieres conocerla?
Go: No se…. Si alguna vez, cuando vuelvas a ser Fernández, coincides con Silvia…. Le contaras que conocí a Cocó Luisan?
Lu: Por supuesto!!!! –Se alegra muchísimo de que ellos sean felices- será lo primero que haga.
Go: Entonces si!!!! –Van saliendo del despacho entre risas- Oye, y por que me pegaste la negra anoche…
Lu: Tío, En dos meses que hace que fui a dar contigo -lo dice con toda la intención para que Sara lo oiga- es el primer miércoles que no jugamos al billar, Joder…. mi novia esta en Madrid…. Que esperabas?
Las voces se interrumpen cuando se cierra la puerta y despacio sale de debajo de la mesa, completamente aturdida, y se sienta en la silla sin ser consciente en realidad, de lo que esta haciendo. Jamás se le hubiese ocurrido que Gonzalo supiese del paradero de Lucas y mucho menos que fuesen tan amigos, tan coleguitas, tan…. cómplices.
Dos meses, dos meses hace que Gonzalo sabe que Lucas estaba en Madrid y no le había dicho nada a ella. Acaso pensó que no querría saberlo, o que no necesitaba saberlo.
Por un instante sonríe malévola, la idea de contarle a Silvia lo que de verdad piensa su marido de su forzada abstinencia, la seduce sobremanera. Su tía iba alardeando de lo admirablemente que Gonzalo llevaba su retiro sexual y seguro que no le gustaría saber con quien estaba en este momento.
Sopesa la idea, pero la desecha enseguida, le ha fastidiado ver a Gonzalo con Lucas y saber que el esta al tanto de la vida de su marido pero fastidiando a Silvia no va a sentirse mejor, además, le debe a su tía el apoyo que le dio cuando sus padres la internaron. Ella y Gonzalo se opusieron a la idea aunque finalmente no pudieron hacer nada para impedirlo.
Sigue dándole vueltas a la cabeza mientras los minutos pasan lentamente, uno tras otro y tras otro más. Espera impaciente, mientras camina por el despacho en círculos, a que Lucas vuelva para decirle que ya puede salir, marcharse, sin que Gonzalo la vea, pero hace ya más de quince minutos que fue y este no regresa. Sin saber muy bien como, deja de caminar y acerca hasta la silla donde se deja caer enfadada. Le hierve la sangre de rabia y de celos, seria posible que se hubiese olvidado que ella seguía en su despacho. Mira su reloj nuevamente, los minutos siguen pasando y Lucas no aparece, Su cabreo se acrecienta por momentos y sin pensárselo abre el primer cajón de la mesa y se pone a curiosear su contenido. Esta tan concentrada curioseando que de un cajón pasa al siguiente. No hay nada interesante, salvo dossier y archivos que obviamente no le producen ningún interés, pero al abrir al tercer cajón, siente como su corazón, por un breve espacio de tiempo, se le para en el pecho. Para su infortunio se ve a si misma mirándose sonriente desde una foto de su boda. Confundida coge la foto en sus manos y la mira aturdida. Por que guarda Lucas la foto de su boda. Por que si según el había sido un error, una gilipoyes.
Movida por un hilo invisible, cual marioneta, pasea sus dedos lenta y dulcemente por la imagen de Lucas, contemplándolo extasiada, habían sido tan felices esos días, se habían querido tanto. Inconcientemente abraza la foto contra su pecho mientras una lágrima furtiva resbala por su mejilla, y los recuerdos de su boda se le presentan nítidos ante sus ojos cerrados.
Doble Mascara; 9º
Ai: Sara me estas escuchando?
Por primera vez en dos meses, en dos malditos meses en los que casi no había podido mirar a su novio a los ojos sin sentirse avergonzada, en los que apenas había podido conciliar el sueño por las noche sin evocar las imágenes de su ultimo encuentro con Lucas, sintiéndose por ello una traidora infiel, en los que cada caricia de Aitor sobre su piel se le antojaba mas fría y mas rastrera y en los que daba gracias diariamente, cada noche al acostarse, por haber conseguido mantener su farsa, un día mas, por primera vez en todo ese tiempo, escucha a Aitor, perpleja y atentamente, plenamente consciente del problema que se le viene encima y a la misma vez sintiéndose afortunada por estar manteniendo esa conversación por teléfono y no cara a cara.
Sa: Que? Ehh si Aitor, claro que si
Ai: Llevas unos días como ida, seguro que te encuentras bien?
Sa: Si… me encuentro bien, solo…
Ai: Entonces… que te parece la idea?
Sa: Pues….
Ai: Es genial…. Ya es hora de que mi padre y mi hermano conozcan a tu familia, no? y que mejor momento que en su fiesta de cumpleaños!!!
Sa: Pero… un cumpleaños es algo íntimo y…
Ai: Sara es un cumpleaños, una fiesta de cumpleaños… las fiestas nunca son intimas.
Sa: Ya, pero… Y lo sabe tu padre y tu hermano?
Ai: El que?
Sa: Que piensas invitar a mi familia a su fiesta?
Ai: Sara, de fiesta sorpresa, que parte no has entendido? Fiesta o sorpresa?
Sa: Pero Aitor…
Ai: Podríamos alquilar el salón de un hotel e invitar a todos, tus padres, tu abuelo, Silvia y Gonzalo, Mariano….
Sa: Cariño pero tu padre y tu hermano querrán estar con sus amigos, no con los míos, que además ni siquiera conocen.
Ai: Obvio, y también los voy a invitar a ellos… se lo diré a su novia para que ella invite a quien crea conveniente… A Lucas no le gustan mucho las fiestas, por no decir que no le gustan nada pero no es culpa mía que cumpla el mismo día que mi padre…. Además, 55 años no se cumplen todos los días y mi padre se merece un homenaje….
El nombre de Lucas y la mención de su novia le hace dar un respingo; tenían que haber supuesto ambos que este momento llegaría, Aitor llevaba mucho tiempo insistiéndole para que por fin los Miranda y los Carrascos se conociesen e intuía que, o mucho se equivocaba, o en esa fiesta de la que su novio hablaba con tanta ilusión y vehemencia, le iba a pedir que se convirtiese en su esposa.
Ese pensamiento le hace reprimir una carcajada histérica, por un momento imagina la escena, Aitor, Lucas, la novia de este, su familia, y su suegro y futuro suegro, en el mismo reducido espacio, observando emocionados unos y confusos otros, su emotiva pedida de mano… ciertamente seria algo, como mínimo, grotesco.
Como puede, sin que se le note su nerviosismo, habla un rato mas con Aitor, sin prestar mucha atención a la conversación, con una sola idea en la cabeza, tiene que poner a Lucas sobre aviso, entre los dos tienen que buscar un pretexto para que esa fiesta no se celebre. O por lo menos para que su familia no este presente en ella.
Según cuelga el teléfono, coge su bolso y sale de su apartamento, camino a la comisaría de Chamartín, hecha un manojo de nervios. Se engaña a si misma convenciéndose de que el hecho de volver a ver a Lucas no la afecta para nada pero su traicionero corazón no opina igual que ella.
Tal como la vez anterior entra, esta vez con menos decisión, en la comisaría y tras identificarse con el policía de la puerta y de que este le de la tarjeta identificativa de visitante se dirige directamente hasta el despacho de Lucas sin preguntarle a nadie y sin que nadie se percate de su presencia allí. Por un momento, frente a la puerta del despacho, se plantea la posibilidad de marcharse de ahí antes de que Lucas la vea. Pero no puede hacerlo, no puede permitir que esa fiesta se celebre, y sin poder evitarlo se siente acorralada ante los acontecimientos. No le queda de otra, necesita la ayuda de Lucas para salir, ambos, de ese atolladero y se lo repite mentalmente, infundiéndose valor, mientras toca a la puerta y desde dentro, una voz femenina, le indica que pase.
Sa: Hola, buscaba a Lucas, al inspector Fer… - se interrumpe flipando ante la mujer que con toda la familiaridad del mundo esta sentada a la mesa que preside el despacho- …Carrasco.
Co: Pues únete al club…. Yo llevo ya una hora esperando por el!!!!
Sa: Volveré en otro momento… -esta completamente sorprendida, jamás imagino que la novia de Lucas fuese Cocó Luisan.
Co: No… pasa… estoy segura que no ya no debe tardar mucho mas…-se acerca y le ofrece su mano en señal de saludo- trabajas aquí?
Sa: No yo… soy... una… amiga.
Co: Yo soy Coco…
Sa: Si lo se…. -Y tanto que lo sabe, ha visto miles de fotos de ella en las mejores revistas de moda, es una de las modelos mas cotizada del momento- Yo…
Lu: Cocó, ya podemos… - habla mientras va entrado al despacho y da un respingo al verla ahí, lleva dos putos meses vigilando, cada día, desde su coche, su llegada a casa para después poder dormir soñando con ella cuando sabe que ha dormido sola, o torturándose brutalmente, cuando la ve acompañada de Aitor- Sara… que estas haciendo aquí?
Co: Sara? –mira a Lucas y a Sara alternativamente.
Lu: -intenta reponerse a la impresión de tenerla a tan solo medio metro- Coco, ella es Sara… la “novia” de mi hermano.
Co: Ahhh, Sara encantada de conocerte, -se siente incomoda y huye del despacho- Lucas te espero abajo, ok
Lu: Vale. Enseguida bajo… - le da la espalda y se apoya en la mesa mirandola fijamente- que haces aquí cuñadita….. A que debo el honor de tu visita?
Sa: No me llames así!
Lu: Como? Cuñadita?… prefieres que pregunte… a que ha venido mi mujercita a verme? -usa esa palabra maliciosamente, durante el poco tiempo que vivieron juntos, siempre, al llegar a casa del trabajo, le hacia esa pregunta, que ha hecho hoy mi mujercita, mientras Sara se colgaba de su cuello para besarlo.
Sa: Pues… -acusa el golpe celosa- podrías preguntarmelo, pero no puedo darte esa información… se ha ido tan aprisa que no he tenido tiempo de preguntárselo…
Lu: Estas celosa?
Sa: Mas quisieras!!!! Por mi te puedes acostar con todas las tías de Madrid, hasta con las que no son de tu tipo.
Lu: Crees que Cocó no es mi tipo? -sonríe burlón sabiendo que ella esta sintiendo lo mismo que el al imaginarla con Aitor.
Sa: Lo es?
Lu: Por supuesto… Toda una mujer… alta, guapa, inteligente, modelo… además, hace mucho que me canse de las niñitas caprichosas.
Sa: Mejor para ti, en realidad no me importa lo que hagas…
Lu: Entonces me das tu consentimiento para serte infiel?
Sa: Eres…
Lu: Joder!!! Ya quisieran todos los tíos tener una mujercita tan comprensiva como tu?
Sa: No soy tu mujer así que no me llames así!
Lu: No puedo llamarte mujercita… no puedo llamarte cuñadita…. Como coño quieres que te llame?
Sa: Que tal Sara? O en estos tres años aparte de mi dirección también olvidaste mi nombre?
Lu: Te lo dije la ultima vez que nos vimos, mientras hacíamos el amor… no he olvidado nada de ti, -recalca cada silaba- Sara
Sa: Eres un jilipoyas!!!
Lu: Ya lo se!!!!!!… cometí una jilipoyes casándome contigo así que si… soy un jilipoyas!
Sa: Cometiste un error? -le duelen sus palabras- pues remedialo…. Te estoy dando la oportunidad, dame el divorcio y quédate con tu modelito!!!!
Lu: A eso has venido…. A pedirme otra vez el divorcio… no te lo voy a dar Sara… nunca!!!!
Sa: Pero por que no? Tú me odias y yo te odio a ti!!!!
Lu: Pues por eso mismo…. No voy a dejar que te cases y seas feliz… y mucho menos con mi hermano.. Eres mía, -lentamente se acerca y le acaricia la mejilla dulcemente con el dorso de la mano- y vas a seguir siéndolo princesa, te guste o no.
Sa: Lucas… -tiembla ante su contacto- por favor… no he venido a discutir contigo
Lu: Perfecto…. Entonces a que has venido si puede saberse….
Sa: Por que tenemos un problema...
Lu: Bueno, dado que eres mi mujer y la novia de mi hermano al mismo tiempo... Sin temor a equivocarme yo diría que tenemos un problema, no Sara?
Sa: -decide ignorarlo y decir lo que ha venido a decir- Aitor os va a prepara una fiesta sorpresa a tu padre y a ti y…
Lu: Que? Joder… y por que coño me lo cuentas? -cínico- Me encantan las sorpresas!
Sa: Ah si… pues seguro que las vas a tener…. Aitor quiere celebrar por todo lo alto el cumpleaños de tu padre y quiere invitar a los míos… -se pasea nerviosa por el despacho- que vamos a hacer?
Lu: Que vamos a hacer? -se encoge de hombros- Vamos a disfrutar de la fiesta, que más?
Sa: Lucas, no me has escuchado…. -mas cabreada por momentos- quiere invitar a mis padres para que os conozcáis y…
Lu: Y…?
Sa: Y…? Y…? eres imbecil? Te imaginas como va a reaccionar mi padre cuando te vea? Y mi abuelo? Le puede dar otro infarto!!!!
Lu: Por tu abuelo no te preocupes…. Ya me ha visto.
Sa: Ya te ha visto? Mi abuelo te ha visto? -totalmente incrédula- De que estas hablando?
Lu: Fui a verlo al hospital cuando le dio el infarto. Le conté todo lo que había pasado, omitiendo que nos habíamos visto y mi parentesco con tu novio, obviamente, y…
Sa: Eso no es cierto…. Mi abuelo no me ha dicho nada…
Lu: Y que esperabas Sara…. Que yo sepa tu abuelo no fue nunca fan de nuestra relación. Creías que te lo iba a contar arriesgándose a que volvieses conmigo? Ni de coña!!!!
Sa: Que te dijo? Te hablo de mi?
Lu: No, no me conto nada que yo no supiese, nada nuevo… primero me insulto, luego me llamo anormal y finalmente me advirtió que no me acercase a ti, me parece que no se alegro mucho de mi visita. -sin poder evitarlo se le quiebra la voz de dolor- Apuesto lo que quieras a que hubiese preferido mil veces que siguiese desaparecido.
Sa: Eso no es cierto… mi abuelo sabe cuanto te quiero!!!
Lu: Que has dicho? –la mira sorprendido, de verdad ella ha dicho lo que le ha parecido oir.
Sa: Que mi abuelo no es así como lo estas describiendo!
Lu: No, has dicho que me quieres Sara. que me quieres Ahora. En presente
Sa: Me he equivocado... Quería decir cuanto te quería, cuanto te quería antes Lucas, cuando todavía eras...
Lu: Todavía Soy… -sin que Sara se lo espere la coge de la mano y apoya la palma abierta en su pecho, justo a la altura de su corazón- ves, todavía sigue latiendo por ti, eres mía por siempre y para siempre Sara..
Sa: Lucas, no me hagas esto, por favor….
Lu: -susurrando- Por siempre y para siempre.
Durante unos segundos se miran intensamente a los ojos, acariciándose con la mirada, existiendo en ese instante solo ellos en la faz de la tierra. Poco a poco sus respiraciones se van entrecortando a medida que el deseo hace su aparición en escena y sin ser conscientes de ello, Lucas acaricia sus mejillas atrayéndola despacio hacia sus labios a la vez que Sara enreda sus dedos en el cabello de su nuca, que se eriza bajo el suave tacto de sus dedos. Inexplicablemente la tensión y el odio que minutos antes destilaban sus cuerpos se ha convertido en amor y deseo y la magia se ha apoderado de ese despacho en el mismo instante en que sus labios se han fusionado en un beso dulce y mimoso.
A pesar de que ambos arden de deseo, ninguno hace por profundizar en la caricia de sus bocas y se conforman con darse pequeños besos mientras se mordisquean suavemente los labios entreabiertos. Ningunos de los dos quiere que nada rompa ese momento sorprendentemente maravilloso, ni siquiera la pasión de sus cuerpos, pero un toque en la puerta y una voz que ambos conocen a la perfección, los devuelve a la realidad de un plumazo…
Lucas, estas ahí…
Por primera vez en dos meses, en dos malditos meses en los que casi no había podido mirar a su novio a los ojos sin sentirse avergonzada, en los que apenas había podido conciliar el sueño por las noche sin evocar las imágenes de su ultimo encuentro con Lucas, sintiéndose por ello una traidora infiel, en los que cada caricia de Aitor sobre su piel se le antojaba mas fría y mas rastrera y en los que daba gracias diariamente, cada noche al acostarse, por haber conseguido mantener su farsa, un día mas, por primera vez en todo ese tiempo, escucha a Aitor, perpleja y atentamente, plenamente consciente del problema que se le viene encima y a la misma vez sintiéndose afortunada por estar manteniendo esa conversación por teléfono y no cara a cara.
Sa: Que? Ehh si Aitor, claro que si
Ai: Llevas unos días como ida, seguro que te encuentras bien?
Sa: Si… me encuentro bien, solo…
Ai: Entonces… que te parece la idea?
Sa: Pues….
Ai: Es genial…. Ya es hora de que mi padre y mi hermano conozcan a tu familia, no? y que mejor momento que en su fiesta de cumpleaños!!!
Sa: Pero… un cumpleaños es algo íntimo y…
Ai: Sara es un cumpleaños, una fiesta de cumpleaños… las fiestas nunca son intimas.
Sa: Ya, pero… Y lo sabe tu padre y tu hermano?
Ai: El que?
Sa: Que piensas invitar a mi familia a su fiesta?
Ai: Sara, de fiesta sorpresa, que parte no has entendido? Fiesta o sorpresa?
Sa: Pero Aitor…
Ai: Podríamos alquilar el salón de un hotel e invitar a todos, tus padres, tu abuelo, Silvia y Gonzalo, Mariano….
Sa: Cariño pero tu padre y tu hermano querrán estar con sus amigos, no con los míos, que además ni siquiera conocen.
Ai: Obvio, y también los voy a invitar a ellos… se lo diré a su novia para que ella invite a quien crea conveniente… A Lucas no le gustan mucho las fiestas, por no decir que no le gustan nada pero no es culpa mía que cumpla el mismo día que mi padre…. Además, 55 años no se cumplen todos los días y mi padre se merece un homenaje….
El nombre de Lucas y la mención de su novia le hace dar un respingo; tenían que haber supuesto ambos que este momento llegaría, Aitor llevaba mucho tiempo insistiéndole para que por fin los Miranda y los Carrascos se conociesen e intuía que, o mucho se equivocaba, o en esa fiesta de la que su novio hablaba con tanta ilusión y vehemencia, le iba a pedir que se convirtiese en su esposa.
Ese pensamiento le hace reprimir una carcajada histérica, por un momento imagina la escena, Aitor, Lucas, la novia de este, su familia, y su suegro y futuro suegro, en el mismo reducido espacio, observando emocionados unos y confusos otros, su emotiva pedida de mano… ciertamente seria algo, como mínimo, grotesco.
Como puede, sin que se le note su nerviosismo, habla un rato mas con Aitor, sin prestar mucha atención a la conversación, con una sola idea en la cabeza, tiene que poner a Lucas sobre aviso, entre los dos tienen que buscar un pretexto para que esa fiesta no se celebre. O por lo menos para que su familia no este presente en ella.
Según cuelga el teléfono, coge su bolso y sale de su apartamento, camino a la comisaría de Chamartín, hecha un manojo de nervios. Se engaña a si misma convenciéndose de que el hecho de volver a ver a Lucas no la afecta para nada pero su traicionero corazón no opina igual que ella.
Tal como la vez anterior entra, esta vez con menos decisión, en la comisaría y tras identificarse con el policía de la puerta y de que este le de la tarjeta identificativa de visitante se dirige directamente hasta el despacho de Lucas sin preguntarle a nadie y sin que nadie se percate de su presencia allí. Por un momento, frente a la puerta del despacho, se plantea la posibilidad de marcharse de ahí antes de que Lucas la vea. Pero no puede hacerlo, no puede permitir que esa fiesta se celebre, y sin poder evitarlo se siente acorralada ante los acontecimientos. No le queda de otra, necesita la ayuda de Lucas para salir, ambos, de ese atolladero y se lo repite mentalmente, infundiéndose valor, mientras toca a la puerta y desde dentro, una voz femenina, le indica que pase.
Sa: Hola, buscaba a Lucas, al inspector Fer… - se interrumpe flipando ante la mujer que con toda la familiaridad del mundo esta sentada a la mesa que preside el despacho- …Carrasco.
Co: Pues únete al club…. Yo llevo ya una hora esperando por el!!!!
Sa: Volveré en otro momento… -esta completamente sorprendida, jamás imagino que la novia de Lucas fuese Cocó Luisan.
Co: No… pasa… estoy segura que no ya no debe tardar mucho mas…-se acerca y le ofrece su mano en señal de saludo- trabajas aquí?
Sa: No yo… soy... una… amiga.
Co: Yo soy Coco…
Sa: Si lo se…. -Y tanto que lo sabe, ha visto miles de fotos de ella en las mejores revistas de moda, es una de las modelos mas cotizada del momento- Yo…
Lu: Cocó, ya podemos… - habla mientras va entrado al despacho y da un respingo al verla ahí, lleva dos putos meses vigilando, cada día, desde su coche, su llegada a casa para después poder dormir soñando con ella cuando sabe que ha dormido sola, o torturándose brutalmente, cuando la ve acompañada de Aitor- Sara… que estas haciendo aquí?
Co: Sara? –mira a Lucas y a Sara alternativamente.
Lu: -intenta reponerse a la impresión de tenerla a tan solo medio metro- Coco, ella es Sara… la “novia” de mi hermano.
Co: Ahhh, Sara encantada de conocerte, -se siente incomoda y huye del despacho- Lucas te espero abajo, ok
Lu: Vale. Enseguida bajo… - le da la espalda y se apoya en la mesa mirandola fijamente- que haces aquí cuñadita….. A que debo el honor de tu visita?
Sa: No me llames así!
Lu: Como? Cuñadita?… prefieres que pregunte… a que ha venido mi mujercita a verme? -usa esa palabra maliciosamente, durante el poco tiempo que vivieron juntos, siempre, al llegar a casa del trabajo, le hacia esa pregunta, que ha hecho hoy mi mujercita, mientras Sara se colgaba de su cuello para besarlo.
Sa: Pues… -acusa el golpe celosa- podrías preguntarmelo, pero no puedo darte esa información… se ha ido tan aprisa que no he tenido tiempo de preguntárselo…
Lu: Estas celosa?
Sa: Mas quisieras!!!! Por mi te puedes acostar con todas las tías de Madrid, hasta con las que no son de tu tipo.
Lu: Crees que Cocó no es mi tipo? -sonríe burlón sabiendo que ella esta sintiendo lo mismo que el al imaginarla con Aitor.
Sa: Lo es?
Lu: Por supuesto… Toda una mujer… alta, guapa, inteligente, modelo… además, hace mucho que me canse de las niñitas caprichosas.
Sa: Mejor para ti, en realidad no me importa lo que hagas…
Lu: Entonces me das tu consentimiento para serte infiel?
Sa: Eres…
Lu: Joder!!! Ya quisieran todos los tíos tener una mujercita tan comprensiva como tu?
Sa: No soy tu mujer así que no me llames así!
Lu: No puedo llamarte mujercita… no puedo llamarte cuñadita…. Como coño quieres que te llame?
Sa: Que tal Sara? O en estos tres años aparte de mi dirección también olvidaste mi nombre?
Lu: Te lo dije la ultima vez que nos vimos, mientras hacíamos el amor… no he olvidado nada de ti, -recalca cada silaba- Sara
Sa: Eres un jilipoyas!!!
Lu: Ya lo se!!!!!!… cometí una jilipoyes casándome contigo así que si… soy un jilipoyas!
Sa: Cometiste un error? -le duelen sus palabras- pues remedialo…. Te estoy dando la oportunidad, dame el divorcio y quédate con tu modelito!!!!
Lu: A eso has venido…. A pedirme otra vez el divorcio… no te lo voy a dar Sara… nunca!!!!
Sa: Pero por que no? Tú me odias y yo te odio a ti!!!!
Lu: Pues por eso mismo…. No voy a dejar que te cases y seas feliz… y mucho menos con mi hermano.. Eres mía, -lentamente se acerca y le acaricia la mejilla dulcemente con el dorso de la mano- y vas a seguir siéndolo princesa, te guste o no.
Sa: Lucas… -tiembla ante su contacto- por favor… no he venido a discutir contigo
Lu: Perfecto…. Entonces a que has venido si puede saberse….
Sa: Por que tenemos un problema...
Lu: Bueno, dado que eres mi mujer y la novia de mi hermano al mismo tiempo... Sin temor a equivocarme yo diría que tenemos un problema, no Sara?
Sa: -decide ignorarlo y decir lo que ha venido a decir- Aitor os va a prepara una fiesta sorpresa a tu padre y a ti y…
Lu: Que? Joder… y por que coño me lo cuentas? -cínico- Me encantan las sorpresas!
Sa: Ah si… pues seguro que las vas a tener…. Aitor quiere celebrar por todo lo alto el cumpleaños de tu padre y quiere invitar a los míos… -se pasea nerviosa por el despacho- que vamos a hacer?
Lu: Que vamos a hacer? -se encoge de hombros- Vamos a disfrutar de la fiesta, que más?
Sa: Lucas, no me has escuchado…. -mas cabreada por momentos- quiere invitar a mis padres para que os conozcáis y…
Lu: Y…?
Sa: Y…? Y…? eres imbecil? Te imaginas como va a reaccionar mi padre cuando te vea? Y mi abuelo? Le puede dar otro infarto!!!!
Lu: Por tu abuelo no te preocupes…. Ya me ha visto.
Sa: Ya te ha visto? Mi abuelo te ha visto? -totalmente incrédula- De que estas hablando?
Lu: Fui a verlo al hospital cuando le dio el infarto. Le conté todo lo que había pasado, omitiendo que nos habíamos visto y mi parentesco con tu novio, obviamente, y…
Sa: Eso no es cierto…. Mi abuelo no me ha dicho nada…
Lu: Y que esperabas Sara…. Que yo sepa tu abuelo no fue nunca fan de nuestra relación. Creías que te lo iba a contar arriesgándose a que volvieses conmigo? Ni de coña!!!!
Sa: Que te dijo? Te hablo de mi?
Lu: No, no me conto nada que yo no supiese, nada nuevo… primero me insulto, luego me llamo anormal y finalmente me advirtió que no me acercase a ti, me parece que no se alegro mucho de mi visita. -sin poder evitarlo se le quiebra la voz de dolor- Apuesto lo que quieras a que hubiese preferido mil veces que siguiese desaparecido.
Sa: Eso no es cierto… mi abuelo sabe cuanto te quiero!!!
Lu: Que has dicho? –la mira sorprendido, de verdad ella ha dicho lo que le ha parecido oir.
Sa: Que mi abuelo no es así como lo estas describiendo!
Lu: No, has dicho que me quieres Sara. que me quieres Ahora. En presente
Sa: Me he equivocado... Quería decir cuanto te quería, cuanto te quería antes Lucas, cuando todavía eras...
Lu: Todavía Soy… -sin que Sara se lo espere la coge de la mano y apoya la palma abierta en su pecho, justo a la altura de su corazón- ves, todavía sigue latiendo por ti, eres mía por siempre y para siempre Sara..
Sa: Lucas, no me hagas esto, por favor….
Lu: -susurrando- Por siempre y para siempre.
Durante unos segundos se miran intensamente a los ojos, acariciándose con la mirada, existiendo en ese instante solo ellos en la faz de la tierra. Poco a poco sus respiraciones se van entrecortando a medida que el deseo hace su aparición en escena y sin ser conscientes de ello, Lucas acaricia sus mejillas atrayéndola despacio hacia sus labios a la vez que Sara enreda sus dedos en el cabello de su nuca, que se eriza bajo el suave tacto de sus dedos. Inexplicablemente la tensión y el odio que minutos antes destilaban sus cuerpos se ha convertido en amor y deseo y la magia se ha apoderado de ese despacho en el mismo instante en que sus labios se han fusionado en un beso dulce y mimoso.
A pesar de que ambos arden de deseo, ninguno hace por profundizar en la caricia de sus bocas y se conforman con darse pequeños besos mientras se mordisquean suavemente los labios entreabiertos. Ningunos de los dos quiere que nada rompa ese momento sorprendentemente maravilloso, ni siquiera la pasión de sus cuerpos, pero un toque en la puerta y una voz que ambos conocen a la perfección, los devuelve a la realidad de un plumazo…
Lucas, estas ahí…
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